LA ELECCIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

Poco a poco van saliendo nombres, como conejos de la chistera de los magos. A aquel se le palomea para presidente, al otro para diputado, este otro inconforme porque su proyecto personal no generó adhesión en su partido, se lanza por la libre como candidato independiente, otros, no actores políticos del pasado sienten también el llamado de la democracia y se lanzan a la odisea de conseguir el apoyo ciudadano a través de un proyecto independiente.

Faltan muchos nombres, muchos más. En la magna elección federal y estatal del 2021 se elegirá la friolera de 21,368 cargos políticos, entre ellos diputados locales, los 500 diputados federales, presidentes municipales y 15 gubernaturas.

El canto de las sirenas se escuchará a través de los altavoces del perifoneo que llegarán como cada proceso hasta la calle última de la olvidada colonia, hasta el ejido aquel de rimbombante y revolucionario nombre. Enamorándonos y subyugándonos con su promesa de mejora de las condiciones sociales y económicas en las que vivimos.  Las promesas de los partidos son su divisa de intercambio para obtener el tesoro de nuestra afirmación a sus candidaturas a través de la boleta cruzada en su favor.

Ciertamente debido a la pandemia, las campañas serán muy diferentes, muy en los medios, la radio y la TV serán casi monotemáticas en sus espacios informativos, saturándonos de notas sobre las actividades de precampañas y de campañas, pero quizá el campo de batalla preferidos serán las redes sociales; espacio casi virgen de regulación de tiempos y de exposición, y además fertilísimo para las “fakes news” y para la descalificación del oponente.

Escuche todo, lo sensato y lo insensato, lo posible y lo imposible, que no le vendan humo, no otorgue su voto a cambio de espejitos o baratijas.  Si le parece necesario estudie las plataformas políticas de los candidatos y de los partidos que los impulsan, repase muy bien la biografía del candidato que, hablándole al oído dulcemente, le pide su voto. ¿Qué han hecho, cómo fue su desempeño en puestos anteriores? Infórmese bien, analice con cuidado las alianzas entre partidos que pueden ser locales o nacionales, si no lo hace quizá de manera indirecta le dé su voto al proyecto que no desea apoyar.

De una manera muy sintetizada puedo decir que lo que se juega este 6 de junio es la continuidad del proyecto del presidente Lopez Obrador, es una especie de referéndum popular, casi a la mitad de su gestión. Si la aprobación se vuelve voto, AMLO podrá, de la mano del congreso hacer pasar las leyes que su autodenominada cuarta transformación requiere.

Actualmente el partido del presidente AMLO, tiene en su poder el histórico número de 338 diputados, de los 500 que conforman la cámara baja, instancia clave, repito, para impulsar y aprobar las reformas lopezobradoristas, si lo consigue transitará la 4T por un sendero recto allanado por los votos de sus simpatizantes, si no lo consigue, si la oposición le planta cara y le arrebata el control de esta cámara, todo será cuesta arriba para su proyecto.

Si apoya a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de hacer posible lo que espera de ese partido. Si apoya a otro partido opuesto a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de manifestar que desea otro rumbo para el país. Eso es en esencia la democracia; renovación de apoyo o retiro de este.

No escuche, por favor, las voces que machaconamente y por anticipado pretenden descalificar el proceso venidero; solo desean llevar agua a su molino.  Confíe en el INE y en la autoridad local ya que estos órganos son fruto de la ciudadanización de las elecciones.  Somos, en definitiva, los ciudadanos los que elegimos a través del sufragio secreto y libre, y somos los mismos que sancionamos la elección, ni más ni menos.  Hace solo algunas décadas el gobierno a través de la Secretaría de Gobernación era quien sancionada las elecciones siendo, de esta manera, el partido en el poder juez y parte, eso no sucede más.

La independencia de estos órganos frente a los partidos y frente al mismo gobierno nos ha costado mucho como sociedad. Yo conozco el sistema y le puedo asegurar que es imposible hacer trampa, cada partido tiene el derecho de tener un representante en cada casilla y en cada consejo electoral, supervisando cada parte del proceso, del mismo modo cada parte del proceso y los resultados puede ser impugnado por los partidos y por los candidatos.  Atrás quedaron los tiempos de fraude y de intervención de los partidos y del gobierno.

No solo confié en el INE y en la autoridad electoral de su estado, súmese como observador electoral ciudadano, sea parte activa en estos comicios históricos.

Y desde luego…asista a las urnas, dele valor a su voz y a su condición de ciudadano.

TRUMP; UN SALTO AL VACÍO

Por Ernesto Parga Limón

El tormentoso, caótico y surrealista epílogo de la administración Trump, nos demuestra la sabiduría del conocido refrán; “lo que mal empieza, mal acaba”, o su versión más antigua, “el que mal anda, mal acaba”. Y es que Trump empezó mal, se condujo mal en todos los aspectos de su vida, como empresario, como candidato, como presidente, como líder, como persona, en suma. De tal manera actuaba que muchos pudimos anticipar su desastre final, casi todos, salvo algunos de los políticos de su partido que se sirvieron de él y de la oportunidad de golpear a sus enemigos demócratas y tal vez otros más que acariciaron la posibilidad de sustituirlo en el futuro.

Esos políticos, léase Ted Cruz y el grupo de senadores, que nos mostraron su auténtico y abyecto perfil al gestionar la negativa a reconocer el triunfo de Joe Biden, que degeneró en la toma del Capitolio por la turba fanática de racistas y xenófobos, que abrevan del discurso calumniador y supremacista de Trump. Una autentica fauna de descerebrados.

En el magnífico libro Quo Vadis de Henry Sienkiewicz,  Nerón asustado por los desmanes del gentío que amenaza con romper el cerco y entrar en su palacio la  “Domus Aurea” (Casa de oro), pide consejo al filósofo Séneca sobre como contener el inminente peligro que le acecha… Séneca fríamente le comenta: La turba es un animal salvaje y con los animales no se razona. A Trump podemos ahora decirle; puedes sacar a la turba a la calle, pero nunca podrás regresarla sin haber causado daños ni estropicios.

La realidad de este hecho superó con creces a la ficción y a la historia misma, esta vez no fue la turba amenazando al César, fue el César mismo atentando contra el imperio y contra la democracia que le permitió acceder al poder máximo.

El éxito y la caída de Trump tiene en común su uso manipulador de las masas a las que siempre les dijo lo que querían oír. El “Make America great again” sustentado en un discurso antinmigrante y de inusitada violencia verbal, caló hondo en una población mayoritariamente iletrada y con una vena de grosera supremacía blanca que salió del closet y que crecientemente extiende su influencia en el país de las libertades, tremenda paradoja.

Por ello la estrepitosa caída de Trump es una suerte de aire fresco, que oxigena la enrarecida escena política de su gestión como presidente de EE. UU. Si este hubiera optado por entregar el poder, que el pueblo le quitó democráticamente, de una manera civilizada y pacífica a Joe Biden, Trump tendría su lugar en la historia como el presidente número 45 del país más poderoso del mundo, cuna de la democracia moderna. Y quizá, incluso, con alguna oportunidad de seguir su carrera política de la mano de los 75 millones de electores que increíblemente le refrendaron su apoyo.

Pero al tirano enfermo de egolatría, al mitómano consumado, al megalómano embriagado de su pretendida superioridad, lo último que le puedes pedir es civilidad y razón.  Querer pedirle que piense en la ley, en el interés común, en la decisión de otros que no le favorece, es pedirle peras al olmo.

Cuando la vanagloria o el complejo son el motor de la vida y esto se vuelve forma de gobierno, la autocracia inexorablemente arriba. El gobernante entonces no oye, no entiende, no confía, crea sus mentiras, las repite tantas veces que estas se vuelven sus únicos datos, toda su ciencia y la verdad que emana de su divinidad: Sucedió en la Roma imperial y sucede aquí entre nosotros.

Una personalidad como la de Trump, con su poder y con la costumbre de salirse siempre con la suya al margen de la ley, no razona, es fiel líder de su turba, prefiere inmolarse a lo Tony Montana en Scarface. Trump inmoló su lugar en la historia, incitando a la toma del Capitolio, ya no será simplemente el presidente 45, sino el peor presidente de la historia, el enemigo del país que atentó en contra de la democracia y de las libertades, sacro legado de los padres fundadores de esa nación.  Estos legisladores, modernos Licurgos, intentaron, en su carta magna, poner candado tras candado para frenar la avaricia de los tiranos, hicieron lo que pudieron, sabiendo muy bien que no hay candado que maniate la nula voluntad democrática de los hombres como Trump.

Y aprendida la lección de la sabiduría de los refranes, no está de más escuchar este otro:

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar.

(MMXX)¿ANNUS MIRABILIS? (2020)¿AÑO MARAVILLOSO?

Por Ernesto Parga Limón

Annus marabilis y annus horribilis son expresiones opuestas que sirven para señalar que un año ha sido, excepcionalmente, muy bueno o muy malo.  El conjunto de los acontecimientos derivados de la pandemia nos ha puesto a meditar sobre esto; algunos creen que este es, por definición, un auténtico annus horribilis, que nos deja una secuela tristísima de dolor y pérdidas en muchos sentidos de nuestra experiencia humana, un año para olvidar, repiten innumerables voces, al que habrá que darle la vuelta del almanaque de nuestra vida, tan pronto como sea posible. Hay, por otra parte, otras voces que creen que este año lo debemos recordar por mucho tiempo, ya que nos dejó innumerables lecciones, al darnos un parón en seco, dicen, nos obligó a reflexionar sobre las cosas importantes (La familia, los amigos, el trabajo, la vida misma) que ya dormitaban, un tanto olvidadas, en medio del desdén por lo valioso que produjo la fiebre de la prisa por vivir a la que todos nos fuimos acostumbrando.

En definitiva, lo que es cierto es que cada uno experimenta a su manera. Quizá no haya nada tan subjetivo en este mundo como el duelo y el modo en que cada persona pone cara a la adversidad que le acomete, cada cual tiene su ritmo y su manera de incorporar o de desechar parte de lo vivido.

La forma en que asimilamos el dolor y las pérdidas son, indudablemente, una manifestación más de cómo somos, de nuestras creencias, de nuestra propensión natural al pesimismo o al optimismo.

 -El duelo nos retrata mejor que nadie.-

Hay algunos que ven negro el arroz con un solo grano negro, y los hay quienes, para verlo blanco solo es menester tener frente a su vista un solo grano blanco.

Adicionalmente hay otros factores que influyen en la manera en que le damos paso al dolor en nuestra vida; la fe, la soledad, la compañía, el deber, el gusto por servir, los dolores del pasado, etc., son elementos que de alguna manera delimitan la forma en que transitamos o nos quedamos varados en el duelo. 

Explicado el subjetivo combate con la tristeza que cada uno habrá de librar por los fantasmas del 2020 y con la adversidad del porvenir, que con seguridad habrá de retornar con otra cara, yo creo que el infortunio siempre deja sus enseñanzas. El dolor nos lleva a preguntarnos por su sentido, y también a preguntar desafiantes ¿Por qué a mí? Las respuestas que afanosamente buscamos nos conducen por vía indirecta, ahora sí, a valorar lo que perdimos, y lo que aún tenemos y a enterarnos que otros también sufren igual o tal vez más que nosotros.

 Se dice que la enfermedad es el mejor referente de la salud que hemos perdido, salud que nos es tan natural que ni siquiera recapacitamos en su posesión y aun menos en nuestras obligaciones con respecto a ella. Lo mismo puede aplicarse respecto a otras realidades que, debiendo ser centrales para cada uno; la familia, el trabajo los amigos o la vida misma; y que quizá ya eran menos que una sombra que indiferentes observábamos.  Así lo ve Clive Staples Lewis:

“Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.”

Ayuda mucho para mejorar la comprensión de este tema leer a los grandes pensadores, y abrevar también del testimonio admirable de quienes, habiendo perdido a un ser entrañable en esta pandemia, a pesar de que esa persona querida se les arrebató de manera dolorosa e insospechada, siguen pensando que la vida merece la pena de ser vivida, acrecientan su fe, su compromiso y recuperan el valor de la generosidad. Contemplar la fuerza inquebrantable del espíritu humano y su capacidad de reconversión del dolor en amor son enseñanzas que se derivan de los infortunios.

“En la tristeza pervive el amor”, nos dice Elisabeth Lukas

Muchas personas dicen haber recuperado su sentido de empatía, aceptan que el “yo” era el eje cardinal de su existencia, que estaban ciegos a la realidad externa a sí mismos, y que hoy empiezan a ver con asombro la belleza que radica en la otredad.

Así lo explica, el escritor italiano, Cesare Cantú:

El dolor tiene un gran poder educativo; nos hace mejores, más misericordiosos, nos vuelve hacia lo importante y nos persuade de que esta vida no es un juego, sino un deber.”

Si esto es así, para muchos, si este año nos hizo mejores y más misericordiosos… todo habrá valido la pena. Annus mirabilis

Pero si todo es temporal, si este dolor resulta infecundo. Si a la vuelta de unos meses volvemos al sitio en donde estábamos; corriendo desaforados solo en pos de lo material, olvidando de nuevo lo que realmente vale. Habremos, también, perdido la capacidad de aprender las lecciones que subyacen en toda adversidad. Entonces sí que este será un año horrible.

¡El más horrible de todos!

HAY LETRAS QUE SE ESCRIBEN SOLAS

Por Ernesto Parga Limón

Hay letras que nunca terminan por escribirse. Son como el sueño que no pudimos recordar, son solo un sentimiento que se esfumó imposible de traducirse y de convertirse en signo que hable para otros. Las hay, otras, que cuestan el mundo y el espacio sideral el escribirlas, y emergen trémulas y tímidas, hijas del esfuerzo y la insatisfacción y que resultan, casi siempre, aun menos de lo poco que anticipábamos sobre ellas.

Hay otras, sin embargo, que se escriben solas, que asaltan al escribano. Tal como creo que sucedió, salvadas todas las distancias, a los evangelistas con las divinas letras. Únicamente queda ir detrás de ellas, ordenando un poco su fuerza y la urgencia que pugna, como potro desbocado, por comunicar su verdad y ver, ya, su marca perenne en la hoja en blanco. Estas letras son hijas de la vida, de los estados de ánimo, de las alegrías, de los miedos y las preocupaciones y de los más recónditos anhelos.

Tienen vida propia, vienen en tropel. Aparecen casi íntegras en medio de la noche, a mitad del tráfico, entreveradas en las actividades más disímbolas, cuando se cocina, cuando se trabaja, cuando se sufre por hacer brotar, infructuosa o esforzadamente, otras esquivas líneas. Son ajenas a la política y al devenir de la economía, no saben de futilidades, no se interesan en lo intrascendente, buscan siempre el núcleo mismo de la vida. Son nuestras dudas y son el misterio que inútilmente, pero no sin fruto, intentamos develar. Son la expresión más auténtica del vivir.

Las de hoy son de estas últimas, que me llegan, amigo lector, a mis 58 años, o a tus 50 años si es que sientes que en algo te cuestionan a ti también, o a los 60 de algún posible amigo en común, o a la edad desconocida de otro anónimo lector, que se cruza con ellas a través de los espacios infinitos de la red.

Y las letras que se escriben solas aparecieron ayer con esa autonomía que tan propia de ellas es, en medio de la noche, y así, en medio de mi noche me confrontaron, me cuestionaron.

¿Qué sigue ahora?, ¿Hay cosas por corregir?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Qué impide que lo seas? ¿Quieres seguir así?, ¿Haces feliz a los que te rodean? ¿Hay alguien o algunos que te siguen necesitando? ¿Estás en deuda con la vida?

No esperaban, siquiera, que yo balbuceara una respuesta, solo querían seguir siendo preguntas, y molestar como el tábano que infatigable ronda la cabeza de las bestias y los obliga a sacudirse la modorra.  Solo querían verse convertidas, con premura, en letras sobre esta hoja que ahora tienes frente ti.

Ahora yo soy quien te pregunta, querido amigo, ¿Te “molesta”, como a mí, alguna de estas preguntas?  Si es así… ¡enhorabuena!; pues asumamos que lo importante no es tener respuestas, sino la capacidad para seguir escuchando las preguntas.  La ganancia está en el pellizco al alma, que convoca a la mejora.

Quizá la mejor manera de morir anticipadamente es no prestar oídos a las preguntas imperiosas que la vida y las propias convicciones nos plantean. Primero no queremos oír aquello que nos compromete y después, ya nos es imposible oír nada, sordos a la vida, embriagados en el festín del egoísmo.

Hay vida, y esperanza, y fe, si aún, aunque tenuemente, escuchamos esa voz que nos dice que la vida humana es temporal; pero que es posible vivirla al tope de nuestra responsabilidad, que es posible vivir a la manera de Dios; que cada momento lo vive todo con vocación de eternidad.

Hay savia vital y posibilidad de cumplir el cometido si volvemos a entender que la vida está esperando nuestra insustituible contribución, lo que nadie puede dar… solo nosotros. Hay vida si recuperamos el sentido de la urgencia, entendiendo, que es hoy el mejor tiempo de la entrega, y que mañana lo será de la siguiente.

Hay vida y habrá esperanza, si la respuesta mueve a la obra y la obra se torna en hábito.

Tal vez podamos empezar intentando descubrir; quién manda esas letras que se escriben solas.

ES INEVITABLE

Por Ernesto Parga

“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles”

Joseph Ernest Renan

Es inevitable… tener sobre el ánimo con dolorosa omnipresencia en nuestras vidas, la crisis del COVID. Que ahora 9 meses después nos amenaza con más fuerza, superando en dolor y pérdidas, los presagios más catastróficos

El 6 de julio aquí, en este mismo espacio, escribí un artículo titulado “El teatro del absurdo”, en donde hacía un repaso, alarmado por las 30,000 muertes que por entonces se contabilizaban, de las pésimas decisiones, de los embustes y de la inoperante estrategia del gobierno para contener la epidemia. Hoy los fallecidos suman 110,000; llenando de dolor a las familias que vieron partir, antes de tiempo, a sus seres queridos, de desesperación a quienes han visto desaparecer su fuente de ingresos y de impotencia y soledad a muchos en este país, por la nula asistencia social que este gobierno ha proveído.

No es que se esperen de su parte todas las soluciones, pero sí al menos un poco de comprensión y solidaridad, la ausencia de esto aumenta la pena y la sensación de indefensión.

 Es inevitable… buscar certezas, y fuerzas en otro lado.

De nueva cuenta, el ciudadano de a pie, afligido por la inconmensurable dimensión de esta tragedia y por el abandono del estado, ha entendido que al final solo le queda, para salir del pozo insondable de su pena, lo mismo de siempre, la certeza y la fortaleza que solo proporciona lo verdadero, lo auténtico, lo que no se muda por el convenenciero interés de lo político.

Y… ¿Cuáles son esas certezas inalterables? Y… ¿En dónde están?

Elizabeth Lukas, discípula de Victor Frank, y por derecho propio una autoridad en Logoterapia nos dice que, los caminos para aceptar la adversidad y para recuperar el sentido y las fuerzas para continuar parten de nosotros mismos para llevarnos al encuentro de otras realidades.

En un estudio estadístico presentado en su libro “Ganar y perder…La Logoterapia y los vínculos emocionales” (Editorial PAIDOS), nos muestra estos porcentajes:

1.- El 70% de las personas ven un sentido principalmente en el hecho de hacer algo por otras personas,
es decir, ellas encuentran sentido en el hecho de “vivir para alguien” su principal sentido. (Familia)

2.- La experiencia de “sentido de vida” se corresponde con la existencia de una base moral en la persona,
es decir, con una creencia en donde hallar cobijo. (76%) (Fe)

3.- La experiencia de sentido se corresponde con la percepción y la persecución de objetivos personales,
de pertenencia a grupos, causas, y con la adopción de ideales. 74% (Deber, vocación, compromiso)

En altísimos porcentajes los factores que, según este estudio, reencauzan y dotan de nuevo sentido a las personas, y que finalmente les ayudan a superar los duelos por pérdida, son: La familia, la fe y el servicio altruista, incorporados a la dinámica vital del doliente con renovado espíritu.

Es inevitable entonces preguntarnos para evaluar, de cara a salir de una adversidad presente, para ser apoyo de alguien a quien queremos ayudar, y como prevención ante la inevitable sombra del dolor que en algún momento se colocará sobre nuestra cabeza; ¿cómo están estas áreas de nuestra vida? ¿Son fortalezas o debilidades que nos ayudarán o qué complicarán el tránsito del duelo?

Es inevitable pensar en los vacíos que los paradigmas de la sociedad en que vivimos han dejado en nosotros. Sociedad en franca y loca carrera por la acumulación materialista, el egoísmo como camino de felicidad y la soberbia de vivir un mundo al margen de Dios.

Si la luz al final del túnel, de la personal andadura del dolor, se encuentran en la familia, la fe, y el servicio generoso al prójimo, urge en primer término revaluar su importancia, aumentar nuestra dedicación y compromiso y fortalecer nuestra vinculación y personal encuentro con Dios.

Este estudio estadístico solo confirma lo que todos sabemos, pero que en alguna medida hemos echado al olvido, arrollados por la ola consumista, hedonista y egoísta, esas certezas que siempre nos acompañaron; la seguridad del abrigo familiar, del abandono en Dios, y del gozo hondo que proporciona el servicio desinteresado a los demás.

Sobran ejemplos, todos los conocemos, de aquellos que han salido adelante gracias a su desarrollo espiritual, a su intensa vida familiar, a la causa social en la que convirtieron la adversidad que los golpeó, y a la fe que los acompañó en la oscuridad de su dolor.

Indudablemente, la sacudida del dolor ha sido mayor, pues no hay adversidad que se resista en la soledad tan propia de la vida moderna, soledad de todo, soledad que, en el colmo del error, se pretende como camino a la felicidad.

La respuesta está ahí; tan diáfana como siempre, enfrente, al lado y encima de nosotros; tal vez los inefables misterios del dolor nos ayuden a descorrer el velo que impedía que viéramos en dónde están las certezas y las luces al final del túnel.

Esto también debería ser inevitable.

EL INMENSO VALOR DE LO INÚTIL

Por Ernesto Parga

“No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.”

Gustavo Adolfo Bécquer 

A pesar de las adversidades tan presentes en nuestra vida,  algunos se siguen preguntando con inconcebible despiste… ¿De qué sirve la poesía?

El encuentro fue casual y se dio en un evento público, tras el cruce de información sobre nuestros nombres y una breve indagatoria, (entre gente del pueblo se descubren rápidamente las relaciones), –estuve con tu hermano en la escuela, – Es verdad, recuerdo el negocio de tu familia-; y cosas similares.

Pasados apenas 20 segundos de habernos conocido me dijo socarronamente: – entonces, tú eres el de las poesías, refiriéndose a mi empeño en compartir en las redes sociales un poema de autor de calidad innegable cada día; y agregó de inmediato clavando la siguiente banderilla, ¿De verdad crees que a alguien le interese eso? Yo, a pesar de que ya estoy acostumbrado, no dejo de sorprenderme, cómo alguien tan impunemente juzga, y sin el menor recato desacredita los gustos incluso la pasión de vida de otra persona.

En esos casos escojo responder entre las dos maneras en que puedo hacerlo. Uno, finjo que tiene razón mi desconsiderado interlocutor, y con cara de disculpa y de extraterrestre extraviado, comento: -ya sabes soy tan ingenuo que solo a mí me gustan esas cosas inútiles e inservibles, dejando satisfecho y también ignorante a mi nuevo amigo.  Dos, si veo que se prestan la ocasión y la persona, le pido que me permita explicarle el porqué, y el para qué hago “eso de las poesías”.

Aquí y ahora transcribo lo que suelo articular en esas oportunidades.

Primero que nada, debemos distinguir entre sensación personal, aquello que tú sientes y piensas que es de tal manera, y hechos reales y contundentes; recuerdo haber escuchado responder a algún maestro mío, ante el comentario de un alumno que, repitiendo el lugar común dijo en clase: –en gustos no hay nada escrito-, el maestro le miró por unos segundos y serenamente le espetó; -hay escrito sobre los gustos y mucho, otra cosa es que no los hayas leído-. Es decir, hay una enorme, una inmensa cantidad de personas a quienes les interesa, disfrutan y aman la poesía, y el hecho de desconocerlo no hace verdad tu postura personal.

En segundo término, es importante aquí recordar la doble naturaleza de las necesidades del hombre, las espirituales y las materiales, no quiero ahora extenderme sobre cuales son las más propiamente humanas, tan solo diré, que ambas deben ser reconocidas y satisfechas en su idónea manera. Mi abuela solía decir, que la sed se quita con agua y el hambre con galletas. Cualquier intento de pedir al satisfactor algo más de lo que puede dar; es una necedad. No le pidas peras al olmo, pídeselas al peral.

La poesía, la filosofía, la literatura y la oración se inscriben dentro de los satisfactores de las necesidades espirituales, nos dan todo lo que pueden darnos, pero solo eso, no esperemos que nos satisfagan en nuestras necesidades materiales. Así que el tópico se plantea de la siguiente manera:

¿De qué sirve la poesía?; la poesía no sirve de nada, es absolutamente inútil pensándosele como satisfactor material, así como las galletas no quitan la sed.  Su campo es otro y muy importante, y muy necesario, e imprescindible e inobjetable especialmente en tiempos de adversidad.

Demos paso al siquiatra Victor Frank que nos cuenta su experiencia como sobreviviente en cuatro campos de concentración:

“No cabe duda que las personas sensibles acostumbradas a una vida intelectual rica sufrieron muchísimo (su constitución era a menudo endeble), pero el daño causado a su ser íntimo fue menor: eran capaces de aislarse del terrible entorno retrotrayéndose a una vida de riqueza interior y libertad espiritual. Sólo de esta forma puede uno explicarse la paradoja aparente de que algunos prisioneros, a menudo los menos fornidos, parecían soportar mejor la vida del campo que los de naturaleza más robusta.”

Ese es el genuino e incomparable servicio y utilidad de la poesía, de la oración, de la filosofía y del arte en general. Esa es su razón de ser, para eso están, para hacer que el hombre sea hombre y no solo bestia material. El espíritu bien nutrido se sobrepone a cualquier adversidad y dota de sentido a la existencia humana.

 En definitiva, la poesía tiende un puente entre el hombre y Dios.

Y, ¿para qué sirve el atardecer, y el rocío, y el canto del cenzontle, y el recuerdo y la esperanza y el amor? Gracias a Dios… no sirven para nada.

Tan solo para sacarnos de la tristeza de estos aciagos tiempos, para hacernos recordar que no estamos solos, tan solo para enfrentar la vida con ilusión renovada, alimentado el espíritu tras recitar con Teresa de Ávila

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

PEDIR DISCULPAS

Por Ernesto Parga

Desde el arribo al poder del actual gobierno, se trasluce un interés casi malsano por el pasado, y un desdén creciente por el futuro. Con la mirada permanente en las afrentas históricas recibidas por los pueblos originarios, se construye un falso discurso reivindicatorio de un México idílico, sabio y bondadoso, que fue abruptamente interrumpido por la llegada de los conquistadores. Se exige perdón en nombre de México por esos agravios que “nos” infringió la corona española.

En la mezcolanza de realidades y fantasías, de historia escrita a posteriori, con burdo maniqueísmo, sin grises, donde todo lo español es negro y todo lo originario es blanco e impoluto, se confunde, se divide con toda seguridad para auto erigir al régimen en defensor de los pobres y los desposeídos con claros ribetes electoreros.

Se nos vende un pasado, de suyo, de múltiples pueblos, como si fuera uno solo o al menos como si todos fueran lo mismo. La realidad es que estos pueblos estaban enfrentados y unos bajo el sometimiento violento y destructivo de otros. Como todo imperio y guerra de dominio a lo largo de la historia, hubo crueldad y bondad en la conquista y el dominio español, los ejemplos de ambas realidades son incontables, solo como botón de muestra recuerdo dos casos; el sanguinario Pedro de Alvarado o el paternal Vasco de Quiroga.

Los romanos destruyeron Cartago, los ilustrados jacobinos se dieron un festín de sangre en las matanzas del llamado “terror francés, los holandeses cometieron barbaridades en contra de los nativos de África. ¿Quién se salva de episodios ominosos en su pasado? Ni lo pueblos originarios pueden hacerlo.

 Se sabe que para algunos pueblos sojuzgados la llegada de los españoles significó una liberación en muchos sentidos.

Insisto que se confunde deliberadamente, no creo que sea por ignorancia, a la corona española de hace 500 años con la monarquía actual de España y aún más con el gobierno  del presente de esa nación,  con la que tanto nos hermana, dicho sea de paso, al pedir reiteradamente que España se disculpe por las atrocidades de la conquista.

Intentemos deshacer la madeja de esta esquizofrénica y surrealista petición de perdón.

Empecemos: ¿Qué valor tiene sacar a tirabuzón las disculpas de alguien, si estás no son concedidas sinceramente y como un acto de íntima reflexión? Ninguno.

¿A quien se debería de pedir disculpas en caso de que esta locura anacrónica procediese moral o legalmente?, ¿A las casas reinantes en los trecientos años de vida de la Nueva España, los Austria y los Borbones o al gobierno civil actual español?

Suponiendo que esto tuviera algún sentido, ¿A quién le correspondería hacerlo, al gobierno de México o a los mismos pueblos originarios? Yo no creo que al gobierno mexicano pues tiene una deuda histórica de marginación sobre estas mismas comunidades. Siguiendo la lógica del reclamo, sí el gobierno español es culpable por lo que se hizo en otras épocas, la actual administración es igualmente responsable, por el abandono y desatención que se ha perpetuado sobre estos pueblos desde la génesis del México independiente hasta la autodenominada cuarta trasformación.

En términos de verdad cabe preguntarse, ¿somos los mexicanos quienes queremos esta disculpa? Lo dudo radicalmente. Hablaré por mí y seguramente por muchos de los habitantes de esta nación.

No somos ni españoles ni indígenas y estamos muy lejos de serlo y además de quererlo ser, pero al tiempo estamos ligados muy profundamente a ambas herencias. Amamos lo español tanto como lo indígena presentes en toda nuestra cultura mexicana. Somos cerdo y guajolote, somos maíz y trigo, somos mezcal y vino, somos la canción de la llorona y el cante hondo, somos viejo y nuevo mundo.

Somos mexicanos todos, la división y la ceguera de nuestra real identidad actual, constituye una nueva afrenta.  Somos fruto de esa fusión étnica que nos conforma, cultural y espiritual, a la vez terrible y magnífica.

Si el gobierno quiere representar a todos los mexicanos, no lo hace convirtiéndonos en indígenas, no todos los somos, esta es una nación de pluralidad étnica que debe ser considerada en toda acción de gobierno.

La visión segmentada de la historia, la romántica idealización de un pasado originario, la condena de una parte de nuestra realidad y de nuestro ser nacional, no contribuye ni a la justicia ni a la reconciliación nacional que merecemos.

Mas que exigir disculpas ofrezcamos lazos renovados de amistad y mutua cooperación.

Necesitamos también una mirada hacia el futuro.

LOS DEMASIADOS LIBROS Y LA POCA LECTURA

Por Ernesto Parga

El día 12 de noviembre fue nombrado, por ser el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, Día Nacional del Libro, fue el presidente José López Portillo quien expidió este decreto en 1979, no confundir con el Día internacional del libro que se celebra el día 23 de abril y que conmemora la fecha de la muerte de los dos más importantes exponentes literarios de las lenguas española e inglesa; respectivamente, Cervantes y Shakespeare.

Sor Juana Inés de la Cruz defensora acérrima de la actividad de la lectura, décima musa de la cultura novohispana, de quien se dice llegó a tener 5 mil volúmenes en su biblioteca personal, una cantidad ingente para su época, para su condición de mujer y para su estado religioso.

Sor Juana se declara lectora contumaz y se dice agradecida por los frutos de la lectura en su vida:

“No me han dejado de ayudar los muchos libros que he leído, así en divinas como en humanas letras”

Sor Juana Inés de la Cruz

Podemos reflexionar, a propósito de la fecha, sobre muchos temas alrededor del libro y la lectura: ¿Cuánto se lee?, ¿Qué se lee?, ¿Todo libro deja una enseñanza?

Gabriel Zaid, en su libro Los demasiados libros, nos dice que en la actualidad se imprimen a aproximadamente un millón de títulos por año, en el año de 1450, fecha de la invención de la imprenta, se imprimieron unos 100 títulos, en 1950 se imprimían cerca de  250,000 títulos al año en el mundo y se consideraba que probablemente el arribo de la televisión sería la tumba del libro, ya vemos que esto no sucedió y que al contrario hoy se publican demasiados libros, así que aquí cabe la conocida  expresión “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud” frase atribuida falsamente  a José Zorrilla.

Habrá que pensar que de esa exorbitante cantidad de títulos, un millón por año hemos dicho, muy pocos tendrán reediciones, muchos menos aun tendrán traducciones, muchos de ellos no son leídos pues son publicados solo para currículo o solo por el deseo de su autor y sin ninguna pretensión ni posibilidad de distribución,  otros muchos de ellos son de texto, otros de autoayuda (si se les puede llamar libros), y luego quedan los libros que en expresión de Zaid, “son los que nos acompañan y que son dignos de ser releídos: los clásicos y los contemporáneos inspirados en esa tradición.”

Claramente el volumen no garantiza la calidad, basta dar una vuelta en los anaqueles de las librerías para ver la pobre oferta de buenos libros y el dominio abrumador de los libros de narco historia, chismes de política, y ver con asombro cuántas celebridades se convierten en escritores, a lo Yordi Rosado, sin tener nada que decir y sin haber leído nunca.

Es muy conocido el serio problema de desnutrición y obesidad en nuestro país, que pudiera resumirse así: o no se come o se come muy mal. En cuanto al alimento que nutre al espíritu… la lectura, la situación es exactamente la misma: o no se lee nada, que es lo más frecuente, o en el otro extremo lo que se lee, en calidad, deja mucho que desear.  Todos los índices de lectura por países nos colocan en posiciones muy bajas, prácticamente de anemia por inanición. El INEGI en un informe del 2019 nos alerta de la disminución de los lectores y del tiempo que se emplea para leer en nuestro país, con referencia a su propio estudio del 2015.

A pregunta expresa hecha a los lectores de nuestro país sobre qué libros prefieren la inmensa mayoría se inclina por los llamados “bestseller”, los libros de autoayuda y los del tipo de cómo hacer algo sin esfuerzo. La mayoría, por desgracia, libros hechos al vapor ante la exigencia comercial de sacar otro más.

¿Qué nos da la lectura de los libros buenos?, ¿Por qué no debemos cejar en el empeño de promover esta actividad y hacer todo cuanto debamos para acercar a más personas niños y adultos al mundo de las letras? Van aquí algunas razones:

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”Miguel de Unamuno.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”Jorge Luis Borges.

“He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos”Thomas De Kempis.

En suma, la buena lectura nos da criterio, libertad, horizontes amplios, independencia, solaz y paz. Quizá todo lo que erróneamente buscamos en otros lados.

Termino este pequeño homenaje al libro y a la lectura ofreciéndote, sin que me lo pidas, mis recomendaciones muy variadas en temas y géneros:

1.- Don Quijote, (Inténtalo, no te arrepentirás)

2.- Crimen y Castigo (el mejor thriller de la historia)

3.- La Ilíada (poder, pasión y honor)

4.- Las confesiones de San Agustín (Paz y amor de Dios)

5.- El Aleph (poesía y filosofía en la palabra seductora de Borges)

Vamos leyendo o releyendo estos, querido lector y luego, ya encarrerados, hablamos de nuevo.

LA ELECCIÓN DEJA SUS LECCIONES… (Si quieres)

Por Ernesto Parga

“La democracia consiste en poner bajo control al poder político”

Karl Popper

Puntuación: 1 de 5.

Puntuación: 1 de 5.

La ultima semana hemos asistido, estupefactos, al desarrollo de las elecciones en EUA, al filo de la butaca como espectadores de la mejor novela de suspenso. Con una puesta en escena cargada de elementos que hizo que necesariamente estuviéramos pendientes de su trama.

Nos guste o no, EUA es un país hegemónico no solo en lo económico, también en lo político y en lo cultural, su influencia, repito, nos guste o no, se hace presente en muchos aspectos de nuestra vida, en la manera como vemos, entendemos o mal entendemos la realidad que nos circunda. Por lo tanto, en estas elecciones no solo estaba en juego la presidencia de este país, la conformación de sus cámaras, algunas gubernaturas, también se preguntó a la ciudadanía a través de referendos, por ejemplo, sobre el consumo legal de la marihuana, además, y esto es aún más relevante, estaban en el centro del debate un montón de posiciones ideológicas sobre temas muy variados: el aborto, la migración, el cambio climático, las energías limpias, la supremacía y el racismo.

Así que este llamado super martes nos ha dejado, si queremos entenderlo, lecciones muy diversas.

A los estadounidenses, sin duda, los llevará a preguntarse sobre la viabilidad, la representatividad y la justicia de su sistema electoral que puede permitir la victoria a un candidato a pesar de no obtener la mayoría de los sufragios de sus ciudadanos; tal fue el caso de Trump en las elecciones del 2016.

Y al mundo entero, cuestionarnos sobre las entrañas de la democracia misma, que tan frágil ha resultado en un mundo lleno de información falsa, frente a los embates de los políticos populistas que buscan a cualquier precio escalar en sus ambiciones de poder.

Es muy difícil de entender como más de 70 millones de personas le refrendaron su confianza a Trump a pesar de la desastrosa gestión en su mandato. Uno se pregunta, obtener el voto faltando a la verdad, enfrentando a sus ciudadanos, generando un clima de odio. ¿Es esto realmente expresión de la democracia o su artera manipulación?

A mi parecer, se jugaba en esta elección una cuestión de mucho más calado para la democracia tal y como la hemos estado viviendo. La opción populista fue puesta a prueba. La ratificación de Trump para un segundo mandato hubiera significado un acicate a otros tantos políticos, de esos que últimamente proliferan, que ven en esta vía de acción política la manera más eficiente de acceder al poder, mintiendo, denostando, repartiendo culpas y dividiendo a sus ciudadanos.

El resultado, al menos en EUA, es alentador porque demuestra, o así lo espero, que no es suficiente para ganar con la descalificación sistemática en el uso de los medios, o la destrucción de la obra de los antecesores, que es necesario proponer y construir en el presente. El resultado parece que le abre la puerta de salida, también, a la majadería, a la burla sobre los adversarios y a la imposición burda, incluso de manera física, sobre el interlocutor  (recordemos los  groseros apretones de mano a Macron y a Trudeau, o el empujón al mandatario de Montenegro).

 Es de desearse que sigamos encaminando directamente a la salida de la escena política  a los charlatanes del odio y la falacia, que utilizan todo cuanto pueden a su favor como mero afán electorero,  así sea la figura de Cristo o la defensa de la vida, el negacionismo o la minimización del COVID o la recurrencia a una falsa historia reconstruida en el presente para  su propio servicio y beneficio,   nada escapa a su ambición política por más sagrado o profano que esto sea.

La democracia es el sistema político opuesto a la monarquía que divinizaba, como en la Roma antigua, a sus césares y posteriormente a los reyes del absolutismo como encarnaciones de la voluntad divina. Hoy los populistas de marras, seudo demócratas, son casi divinizados por la plebe engañada que se pliega obediente a los mandatos de su líder, reencarnación de todos los héroes, supremo y único defensor de los valores y la ética nacional.


Los peores enemigos de los autócratas populistas son: la verdad, por eso la falsean, y la ley, por eso se ponen por encima de ella.


Así las cosas… cada uno desde su lugar habrá, responsablemente, de preguntarse:

¿Cómo evito ser manipulado por las falsas noticiasy por la melodía de los encantadores de la política? ¿Qué debe hacer el estado para limitar el creciente uso de la violencia verbal y la falsedad en las campañas? ¿Cuál es la posición que, frente a este fenómeno pernicioso, deben tomar los centros de formación y las universidades en su compromiso con la información y la veracidad? y ¿Cuál es la acción civil, al margen de los partidos, que nos convoca a todos?

Democracia ilustrada…el auténtico camino contra la manipulación

En la medida de que estas preguntas encuentren respuestas satisfactorias, la democracia caminará para volver a demostrar que, aun imperfecta, es la expresión más autentica de soberanía del pueblo frente al autoritarismo. Pues a decir de Winston Churchill:

 “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás

FRANKENSTEIN DIGITAL

Por Ernesto Parga Limón

Voz: Ernesto Parga

Creo que la inmensa mayoría de las personas ha escuchado al menos alguna referencia sobre la novela de Mary Shelley, Frankenstein, y tiene noticia de qué va la trama, al menos en sus generalidades, (un científico que crea en un laboratorio a un hombre con partes de cadáveres que finalmente se le rebela). Creo, sin embargo, que pocos conocen el completo y verdadero titulo de esta novela gótica: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Frankenstein no es el hombre monstruo creado sino, el científico creador; Víctor Frankenstein que desobedeciendo la ley divina se inmiscuye en la exclusiva tarea de Dios. Una reedición de mito prometeico que nos recuerda la osadía del hombre que pretende ser Dios. En Frankenstein la creatura se vuelve sobre su creador, en el mito griego, Prometeo es castigado por Zeus, (por entregar a los hombres el dominio del fuego sin autorización), a ser devorado en sus entrañas por un águila. Prometeo es inmortal así que se recupera cada día para ser eternamente devorado por el águila. La osadía siempre tiene un castigo, puede entenderse claramente la moraleja.

En un reciente libro salido a luz en 2020, “La fábrica de cretinos digitales” de Michel Desmurget neuro-científico francés de primer orden, se nos advierte del grave peligro derivado del uso indiscriminado de la vida online, algo que el mismo autor llama… “la orgía digital”.

Pero vayamos por partes, quizás nos asombre la dureza del término cretino que utiliza el Dr. Desmurget. Veamos, La RAE nos indica en su primera acepción que cretino es un adjetivo en medicina que designa el que padece cretinismo; para explicar luego que esta es una enfermedad caracterizada por un peculiar retraso de la inteligencia.

Así las cosas, podemos colegir sin problemas que para Desmurget, el exceso de tiempo frente a las pantallas navegando produce una disminución de la inteligencia en los niños y jóvenes.

En una aseveración, francamente perturbadora, Desmurget asegura como fruto de su labor investigadora de años, que esta es la primera generación en la historia, la de los nativos digitales, que tiene un coeficiente intelectual menor al de sus padres.

Agregando nos dice. “Las pantallas corroen los tres pilares básicos del desarrollo del usuario: la interacción humana, el lenguaje y la capacidad de concentración. Cuanto más tiempo pasen niños y adolescentes con móviles y ordenadores, menos participarán de la vida familiar. Al mismo tiempo, los padres, también usuarios habituales del mundo online, están menos accesibles para sus hijos. Y científicos y expertos están de acuerdo en que la convivencia entre humanos es básica para el desarrollo”

Con toda justicia Desmurget entiende a los niños y a los jóvenes como víctimas del descuido de sus padres, que tantas veces estamos también inmersos en la orgía digital:

“Lo que les hacemos a nuestros hijos es imperdonable. Nunca en la historia de la humanidad se había llevado a cabo un experimento de descerebración de tal envergadura”, afirma Michel Desmurget 

Quizás somos un nuevo Frankenstein o un Prometeo renacido, que desafía la manera de entender al hombre e intenta al margen de lo humano encontrar la felicidad; solo apoyado en el túnel multicolor de lo digital, mundo de imágenes incesantes, sin personas de carne y hueso que confronten al usuario y lo convoquen a levantar la vista de su pantalla para atender a la suprema realidad de la persona que tiene frente a sí.

La primera generación que sufre disminución de inteligencia: ¿Será este el castigo moderno para la antigua y persistente rebeldía del hombre? que alaba hoy al becerro de oro, dios falso de la hiper conectividad

Paradoja de paradojas, de no hacer nada, de seguir así dejándonos llevar por la corriente en lugar del poder de la información y del conocimiento que nos prometió el imperio digital, tendremos subsecuentes generaciones disminuidas en su inteligencia, y más saber e información tendrán aquellos que se alejen más de la esclavitud de la dictadura digital.

Aun es tan reciente este problema en la vida del hombre, que sorprende que aun sin terminar la orgía, ya se asoman las consecuencias negativas, tal como la punta de un iceberg esconde y anuncia a la vez el volumen enorme de su realidad.

Con seguridad la mejor lección en este tema no viene de Desmurget, que exige control y prudencia en la dosificación e inmersión de todos en la vida digital, sino de la segunda acepción el término cretino que nos ofrece la RAE.

Cretino: Necio



Completa la experiencia…Audio libro Frankenstein voz humana

LEER Y VOLVER A LEER

Por Ernesto Parga

Recién ayer, hablando de literatura con T., le pregunté mostrándole El Quijote; ¿por qué no lo lees?, es un libro que te dejará mucho.

 T., a pesar de su juventud lee mucho, muy por encima del promedio, y lee además buenos libros, ahora, me comenta, que está leyendo a Garcia Lorca y mucho a Wilde. Dudo que Beatriz, la de ya sabes quién, lo haya hecho. Así que la anécdota de la pifia resultó casi obligada en nuestra conversación. Le dije… ¿sabes que confundió la nacionalidad de Oscar Wilde llamándolo estadounidense? Su respuesta fue contundente; Wilde hubiera odiado que no se reconociera su nacionalidad; era un profundo nacionalista orgulloso de su origen británico, en ese tiempo, Irlanda pertenecía a Reino Unido, además, remató T., Wilde no tenía la mejor opinión del mundo sobre los norteamericanos.

Dejando de lado las frivolidades, contraataqué… -te pregunté sobre el Quijote, ¿Qué piensas? – T. se detuvo a pensar su respuesta y tras la pausa dijo, -mmm, no se me antoja, creo que ya sé de qué se trata, ya sé mucho de la trama-

No puedo criticar su respuesta, y menos atribuyéndola a su juventud, porque sé que ya llegará el tiempo en que El Quijote, como ya lo han hecho otros clásicos en su vida, le resulte imprescindible, además   me parece que es una idea que tiene mucha gente sobre este libro, y sobre otros muy conocidos, ya que han oído tanto sobre ellos, visto quizá una película, leído sus célebres citas; o tal vez hasta algún resumen. Entonces procedí a darle mi opinión o, mejor aún, la de Italo Calvino que en su libro titulado: “Por qué leer a los clásicos” da una respuesta exacta a esa opinión:Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad

Algo así como que por mucho que hayas oído, nunca se podrá comparar al deleite de vivir personalmente la experiencia de su lectura. Sucede algo similar con las buenas películas, con todo lo bueno, nunca es suficiente ni hace cabal justicia lo que de ello te digan por más enfática y emocionadamente que lo hagan.

Viendo su interés en el tema, continúe dándole mis propias consideraciones sobre los clásicos y concretamente sobre el Quijote; al que estoy leyendo por tercera vez, me apena decirlo, apenas por tercera vez, pensando en Carlos Fuentes que declaraba que cada año en las vacaciones de semana santa releía el Quijote, encontrando en él una veta inacabable de belleza, humor, y novedad.

La primera vez que das lectura a un clásico, me pasó con el Quijote y con la Ilíada, (que no la “Ileada”, otra reciente pifia, esta vez a cargo de la CONALITEG), quieres que se termine, para de alguna forma dar por cumplida una tarea, las siguientes ocasiones en su lectura lo que menos deseas es que termine. La seducción está ya presente y se convertirá en amor que te acompañará toda la vida, es ahora tu pertenencia y gozoso la compartes, lo citas como si de un querido amigo se tratara.

Pero quizás la pregunta ahora es más obligada… ¿Qué hace que un clásico sea un clásico? ¿Quién lo determina?, antes de dar mi propia consideración es pertinente traer aquí al gran poeta español Pedro Salinas:  “los clásicos son los escogidos por el sufragio implícito de las generaciones y de los siglos, por tribunales que nadie nombra ni a nadie obligan, en verdad, pero cuya autoridad, por venir de tan lejos y de tan arriba, se acata gustosamente”

Para mí un clásico se distingue principalmente por su atemporalidad, un clásico no es un libro de ayer, no es historia, un clásico le habla al hombre de todos los tiempos que es, eternamente, el mismo hombre; con dudas, con pasiones, con deseos, con momentos de grandeza y otros de flaqueza. Un clásico como la Ilíada, no narra solo la batalla antigua entre los Troyanos y los Aqueos, narra también las batallas actuales del poder y de los hombres, nuestras miserias se retratan, como nuestros actos de heroísmo y responsabilidad con las causas en las que creemos, todos somos el Aquiles envidioso y vengativo pero también todos podemos ser el Ulises enamorado que anhela volver a casa y  que defiende su hogar con asombrosa vehemencia; tal como nos lo cuenta el mismo Homero en la Odisea.

Veamos algunos ejemplos de la atemporalidad del Quijote cuando dice

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida…”

 ¿Te parece esto actual?, en una época del predominio del dinero sobre los ideales, donde se llega a pensar que hasta las conciencias se pueden comprar.

En los consejos que da Don Quijote a su escudero antes de convertirse, este, en gobernador podemos aprender:

“No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmazalado, si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarronería.”

“Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala.”

En realidad, consejo no solo para Sancho sino para cualquier gobernante de algún país del trópico aun en nuestros días.

O esta, tan actual, que hace a Cervantes también un escritor clásico más allá del Quijote. De la Gitanilla este bellísimo aliento para tiempos de adversidad:

“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo en que están más secas las esperanzas.”

 Así pienso que el tiempo que todo lo escruta, pone a cada cosa en su lugar, hace que muera lo de suyo intrascendente, y perpetúa la pluma que tiene eco de eternidad, como los vinos nobles que lejos de agriarse se acendran en sabor y propiedades, y como el oro que siempre vale. Los clásicos por sí mismos, por su mera calidad, sin imposición de nadie, resisten la criba de la historia.

Dice el mencionado Salinas: “La novedad o la antigüedad de un libro nada aseguran respecto a su excelencia, porque precisamente la virtud máxima de la gran obra, de la gran poesía se halla en su capacidad de humillar los días y los siglos, con unas palabras tan bien dichas que siempre quede alguien que no las olvida, y las renueva, y con ello afianza su continuada novedad.”

Ya vendrán los tiempos, en que, con tantito estímulo y motivación, a T. y a cualquier joven que lee, se le aparezca el Caballero de la Triste Figura, y les ayude con su sabiduría a entenderse a sí mismos y al mundo que los rodea.

Que así sea.

RECONCILIACIÓN…EN SERIO

Por Ernesto Parga Limón

En su libro “Un largo camino hacia la libertad”, el padre de la nueva Sudáfrica, el que erradicó el apartheid nos regala un retrato honesto, sincero, desprovisto de poses y de auto exaltación, que nos puede ayudar a conocer y a entender a una de las figuras políticas paradigmáticas de nuestro tiempo. Nelson Mandela.

Sin duda es parte del ADN del alma política, de la mayoría de los gobernantes y estadistas de todos los tiempos, soñar con un puesto en la historia; que los siglos venideros reconozcan su legado indiscutible, su poder de transformación y su genio incomparable.

Claramente, la inmensa mayoría de ellos lo hace más desde su propia megalomanía que desde una realidad radical y seria. Casi todos anhelan, porque su ego los alimenta, un lugar en el panteón de los grandes hombres de la historia, y se sueñan al lado de sus héroes.

Cuántos de quiénes ahora gobiernan los países de nuestra época tienen ese mismo deseo, y cuántos, como en el pasado, se engañan a sí mismos y ciegos, ante la realidad de su pequeñez, prefieren oír el seductor, aunque mentiroso, canto de las sirenas que les cantan su falsa melodía de inmortalidad.

Quién de los actuales actores relevantes en la geopolítica, resistirá el juicio de la historia, quién pasará la criba de la historia; esa enérgica diosa que pone, inflexiblemente, a cada uno en su lugar.

Nelson, el niño negro en un país de negros, gobernado por la minoría blanca, nos narra en este apasionante libro de su vida, su historia familiar, su infancia, los oprobios recibidos por su color de piel, su formación académica, sus errores, sus pecados, su admiración por las mentes claras, y finalmente el aprendizaje, quizá la única virtud que de sí mismo reconoce, que lo  llevó a encabezar  la revolución que hizo  caer al régimen de segregación que imperaba en su país.

La manera más segura de perder ese puesto en la historia es que los políticos se expresen con un discurso en un sentido y que sus obras caminen por otro derrotero, pretendiendo engañar con la palabrería hueca. Justicia y amor por la tarde y en la mañana palos y descalificaciones.  

Mandela pronto entendió que la única salida para su patria era la reconciliación autentica y la unidad de todos los sudafricanos, sin importar cuál haya sido la naturaleza de los agravios y sin importar quién los haya sufrido. Mandela no le hablaba al oído del seguidor, esperando su aprobación, le hablaba a la verdad, y a la necesidad real de su pueblo.

Tal vez el mejor indicador de la grandeza del estadista se pueda aquilatar en su propensión al futuro, el trasformador mira hacia adelante, no mira al pasado más que para perdonar y abraza la reconciliación con el otro, con el diferente, con el que me ofendió, sin exigirle disculpas, le ofrece la posibilidad de una nueva convivencia al amparo de nuevas reglas justas para todos.

Mandela pasó 27 años en Robben Island y en otras cárceles, su movimiento el CNA (Congreso Nacional Africano) estaba proscrito, perdió a muchos camaradas de lucha civil. Al salir y tomar el poder pudo sentirse justificado para emprender una justa venganza contra aquellos que habían ofendido y dañado a su pueblo y a él mismo. Pero así se mide la grandeza, cuando sin complejos, sin venganzas escondidas con la careta de “mandatos del pueblo”, se busca la paz, porque se sabe que solo así esta perdurará.

El auténtico líder no azuza a su pueblo a la violencia, no distingue, ni clasifica, ni divide a sus gobernados; se empeña, muy por el contrario, en unirlos a pesar de que esto le significa pérdida de popularidad; porque esta no es factor que decida su actuar.

 Sin discusión “Madiba” tiene, sin buscarlo su lugar en la historia.

Hay un montón de ejemplos de su decisión por el perdón y la reconciliación, incluyó blancos en su gabinete y en sus equipos de trabajo. Aceptó y recibió el premio Nobel de la Paz junto al presidente de Sudáfrica Frederik de Klerk; el mismo que lo liberó tras 27 años en prisión. Mandela y de Klerk fueron presidente y vicepresidente de la nación en la era post apartheid.

Es muy conocida su frase: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces él se vuelve tu compañero”.

Mandela reunificó a un país devastado por la violencia y por el odio racial, sin maniqueísmos ridículos que reparte todo el mal en un lado y todo el bien en el otro, sabía que el mal está en todas partes y que también el bien puede estar en todas partes. “Los valientes no dudan en perdonar por el bien del pueblo”, solía decir.

Mandela entendía que el peor consejero y aliado es el odio, en sus años de prisión gustaba de recitar una y mil veces el poema Invictus del poeta inglés W. E.  Henley:

 “Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino,

ni cuantos castigos lleve mi espalda,

Soy el amo de mi destino,

Soy el capitán de mi alma.”

Mandela siempre pensó que lo único que podría realmente encarcelarlo era el odio; que nublaría su razón para actuar haciendo el bien.

Pienso que “Un largo camino hacia la libertad”, de Nelson Rolihlahla Mandela el querido, “Madiba” (padre) del pueblo sudafricano, debería ser el libro de cabecera de muchos gobernantes, que hoy más que hacer el bien están embriagados anticipadamente de su posible presencia en el almanaque de la historia.

Mandela tiene mucho que enseñarles.

MORIR TRES VECES

Por Ernesto Parga Limón

En una tarde más de encerrona… es sábado, pero pudiera ser miércoles o lunes, da igual, las horas parecen meses y los meses siglos. Es difícil vencer la tentación. Sobre el buró de a lado; el control, la televisión enfrente, la recomendación del amigo presente, y el clic sin necesidad de zapping, va directo al objetivo. “Las tres muertes de Marisela Escobedo” en Netflix; estrenado apenas el día 14 de octubre. La experiencia… sobrecogedora, estremecedora, abrumadora y tan reveladora que nos cuestiona hasta la médula misma. No soy critico cualificado, pero este documental seguramente se llenará de premios y reconocimientos, quizá ya tiene uno, el convertirse por el tema que trata, (los muchos temas), y por su calidad, en vista obligada para todos los mexicanos, para entender la grave crisis de seguridad que ya por décadas arrastramos.

Recién se cumplieron 10 años de la muerte de Marisela Escobedo, la activista que movió mar y tierra para buscar justicia por el crimen artero de su hija de 16 años, Rubí Frayre Escobedo, el documental narra con entrevistas a funcionarios legales, familiares y  ONG involucradas,  la tremenda odisea de Maricela que desafío a autoridades y  persiguió por propia cuenta  al asesino y logró ubicarlo para ponerlo  de frente a sus juzgadores, en uno de los primeros juicios llevados bajo el nuevo sistema penal acusatorio. El asesino en pleno juicio pidió perdón a la madre; el veredicto…  absuelto por unanimidad.

El caso de Maricela nos pone de frente, sin posibilidad de fuga, ante la gravísima descomposición del aparato de justicia de nuestro país, en donde los ciudadanos hemos sido abandonados por el estado a nuestra propia suerte.

Nos revela la frialdad y falta de empatía de las autoridades ante los clamores desesperados de cientos de miles de familias que buscan justicia ante gobiernos sordos, coludidos y en el mejor de los casos ineptos e irresponsables.

Por lo menos a mí me hace entender el tamaño de la desilusión y del hartazgo ante el enorme desprecio de las autoridades por la vida de sus gobernados y ante la impotencia y vulnerabilidad que carcomen el espíritu de los mexicanos, que, por otra parte, necesitados de recuperar la esperanza, en un movimiento pendular, buscan afianzarse en algo, en promesas que den un poco de tregua y de sosiego en medio del tormento y de la angustia. Y surgen los vendedores de humo que prometen a sabiendas que poco o nada harán, pero que con desenfado aprovechan la rabia y el descrédito de los actores políticos pasados para recoger, una vez más, la esperanza y la necesidad de creer en la justicia y el hondo deseo, también, de no sentirse solos, abandonados.

Esto no es una diatriba al partido que gobierna, es un repaso que incluye a los tres principales partidos políticos que nos han gobernado en los tiempos recientes; el PAN de Calderón, el PRI de Peña Nieto y el actual de MORENA. Insisto no es una diatriba, doy un solo dato para fundamentar mi aserto.

El terrorífico conteo de muertos por violencia en el sexenio de Calderón arroja números según el semanario ZETA de 83,000, el gobierno en su momento reconoció 64,786, sin embargo, hay quienes piensan que pudieron llegar hasta los 121,000, según información del INEGI, que comparte la revista Proceso. Los del sexenio de Peña Nieto rondan en la cifra terrible de 150,000, de acuerdo con la información del mismo INEGI. Por su parte los números del actual gobierno siguiendo la lamentable inercia, cada año superan al anterior, para el 2019 se contaron 35,588 en datos de la Secretaría de Seguridad Pública del propio gobierno federal, para este 2020 las estimaciones superan los 40,000, dando una cifra también estimada para todo el sexenio de más de 200,000.

Cada uno de estos números, los del pasado, los del presente y los del futuro tiene y tendrán nombre y rostro, tristes historias de familias sobrevivientes que, en palabras de Maricela Escobedo, son vueltas a asesinar espiritualmente por la ineficacia de los aparatos de procuración de justicia.  Son, a mi parecer, prueba indubitable de un estado fallido. 

Pasan los años, pasan las administraciones. ¿Algo ha cambiado?, ¿Nos sentimos más seguros?, ¿Nos sentimos más acompañados? Lamentablemente todas estas preguntas tienen una respuesta negativa. Sobre nuestros corazones solo la imperiosa necesidad de seguir creyendo en la justicia. En tanto el gobierno nos ofrece solo humo y nada más.

En algún momento del documental uno de los entrevistados  dice, casi sin pensarlo: –cuando todavía no nos habíamos acostumbrado a tanta muerte-, Ese es, tal vez, el único cambio real; hemos perdido la capacidad de asombro ante tanta barbarie, normalizando la locura de nuestra realidad.

El documental, tiene otra veta muy humana que ofrece muchas posibilidades de introspección y análisis: El duelo nunca superado, convertido en obsesión temeraria llevada al límite, la pérdida de generaciones de jóvenes atrapados en medio  de la carencia de futuro, que viven, por eso, solo el hoy frenético, el comportamiento solidario de la comunidad, la posibilidad, según lo refiere el hijo de Maricela, su acompañante en la devastadora lucha por la justicia, de reencontrase con nuevos caminos para intentar vivir, no dejando que el odio sea ya el único motor de vida; abriendo así  una rendija a la luz.

Apago el televisor como intentando apagar la realidad, dejo el control, intento huir de mis pensamientos. No lo consigo. Buscando catarsis escribo estas líneas, solo para mí.

EN LA EDUCACIÓN… ¿CALIDAD O CANTIDAD?

Por Ernesto Parga

Durante muchos años he impartido cursos y conferencias referentes a la educación de los hijos y en general a temas de familia y valores. De manera muy frecuente surge entre los participantes la necesidad de compartir su teoría acerca del “tiempo de calidad”, como una herramienta positiva para dar amor, para compartir y hacer migrar creencias y saberes de padres a hijos. En la explicación que repetidamente he escuchado, y que nunca pude cabalmente entender, se opone, por sus ventajas educativas, el “tiempo de calidad” al tiempo de cantidad. Algo así como: 5 minutos mágicos de amor, versus un día entero de vivir juntos sin propósito ni intencionalidad educativa. 

Sigo sin entender por qué, si 5 minutos de calidad son buenos, no serán aun mejores, 6, o 7 o 60 minutos. Creo que la ecuación adolece de falta de equidad, ya que enfrenta deliberadamente lo óptimo de una parte contra lo pésimo de la otra, así que el resultado está cantado, pues los dados están cargados.

Así las cosas, creo que podemos argumentar algunas ideas juntos y plantearnos algunas preguntas, buscando una mejor comprensión del tema que nos ocupa.

Recuerdo que mi abuela decía, -quién pichicatea su tiempo a los que ama, ni sabe amar ni es capaz de dar nada más, y agregaba con vehemencia, -en el amor no hay que ser cuentachiles, porque amar es tiempo.

Así entonces, a mí el supuesto debate entre los tiempos (de calidad y cantidad) me parece falaz y artificioso; ya que pienso que la única cualidad en el tiempo entre los que se aman es precisamente, ser en todo momento, tiempo de calidad… no hay otro. Cualquier otra forma de comunicación y convivencia entre las personas, es un defecto grosero que ha de corregirse de inmediato.

La experiencia nos enseña que quien recibe calidad, quiere más porque necesita más, porque ese más le hace bien.

 Aquí algunos sencillos ejemplos que nos ayuden a entender:

1.-Todos, en algún momento de nuestra historia, hemos jugado  con nuestros hijos al avioncito, cargándolos en volandas, tomándolos de una mano y de un pie y  haciéndolos  girar, la experiencia común nos indica que todos los hijos, en cuanto adivinan que el vuelo va disminuyendo en su velocidad, dirán, antes de tocar suelo; -otra vuelta papá, otra vuelta-, porque lo que les interesa no es la calidad de la vuelta o su perfección, sino  que se estire el tiempo que pasan jugando con su padre o con su madre, y con ello; el inenarrable gozo de sentirse querido.

2.- Todos, de igual manera, hemos contado cuentos a nuestros hijos o sobrinos, y hemos visto que en cuanto los pequeños intuyen que la historia se perfila a su final, con firmeza nos piden, -otro cuento papá, otro cuento-, porque lo que importa no es el cuento en sí, sino el contador y su venturosa cercanía afectiva que tanto bien les prodiga.

3.- Si vamos a un restaurante a comer, nos parecería extraño que nos presentaran en el platillo una minúscula y ridícula porción de aquello que pedimos, no aceptaríamos las explicaciones del establecimiento; que arguyendo calidad nos presenta tan poca cantidad, seguramente le diríamos, la calidad la esperábamos por eso optamos por este restaurante, también exigimos cantidad. Con los hijos pasa exactamente igual; esperan calidad, porque merecen calidad… dada en cantidad.

Por estas razones considero que lejos de ser el “tiempo de calidad” una posibilidad concentrada de bondades; es en realidad una fuga de responsabilidad y una pérdida de oportunidades entre aquellos que no saben amar.

La vida actual con su loca y desaforada carrera hacia ninguna parte, es una tirana que se ha llevado lo mejor de nosotros, nos ha robado, por ejemplo,  la posibilidad de comer juntos y con ello, esa sobremesa en donde padres e hijos departían y crecía juntos, nos ha robado horas de traslado inmisericorde en el tránsito de la casa al trabajo y del trabajo a casa, nos ha robado a cambio de nada… nuestro tiempo; recordemos ese esclarecedor adagio:

“Oro perdido, nada perdido, tiempo perdido, todo perdido”, tratándose del tiempo de los hijos, tratándose del tiempo en que podemos influir en su proyecto de vida abriendo horizontes con nuestra positiva influencia, carecer de tiempo es una verdadera tragedia.

La vida actual, también, con su rio caudaloso de distractores que nos hacen perder el foco, nos confunde llevándose el oro de la convivencia y del diálogo profundo a cambio de las luces sobre una pantalla. Pésimo trueque. 

Por eso la vida moderna nos reclama ser unos apasionados gambusinos del tiempo. Los padres inteligentes no hacen caso solo de la calidad, no caen en esa trampa, ya que entienden que esta debe darse por descontado, buscan en todo momento incrementar el tiempo que pasan con los suyos, y escarbando por acá y por allá rescatan, poco a poco, espacios que suman a su proyecto de familia.

Entendamos, con Péguy, que todo parece estar en contra de los padres de familia que deberán nadar siempre contracorriente. Pero que cuentan con el tiempo como su gran recurso educativo, tanto como sea posible. Tiempo que han de entregar, sin escatimar, con la generosidad propia de quien sabe amar.

Sólo hay un aventurero en el mundo, como puede verse con diáfana claridad en el mundo moderno: el padre de familia. Los aventureros más desesperados son nada en comparación con él. Todo en el mundo moderno está organizado contra ese loco, ese imprudente, ese visionario osado, ese varón audaz que hasta se atreve en su increíble osadía a tener mujer y familia. Todo está en contra de ese hombre que se arriesga a fundar una familia. Todo está en contra suya. Salvajemente organizado en contra suya…

Charles Peguy

REFLEXIONES EN TORNO A JUAN P.

                                                                                                                                               Por Ernesto Parga Limón

Juan P. llegó exultante, emocionado, traspirando esperanza; al ver mi poco entusiasmo se sintió juzgado y quiso justificarse diciéndome. –Hubieras ido, ahora que lo tuvimos acá en nuestra ciudad, yo estoy seguro de que, si un día estás cerca de él, como yo he tenido oportunidad de estarlo, cambiará tu manera de pensar y todas esas reservas que tienes en contra de su proyecto de transformación se desvanecerán-. Al no conseguir la respuesta que de mí esperaba, decidió muy molesto, retirarse. Yo me quedé preocupado y pensativo, ya que lo aprecio. Mis reflexiones caminaron por los senderos que ahora te comento:

Debo empezar por  aclarar que yo no lo he juzgado, ni en ese momento ni nunca, por la sencilla razón que yo, como la inmensa mayoría de los mexicanos, alguna vez estuve en la misma situación de arrobamiento por tal o cual figura política, como ahora lo está Juan P., así que lo que siento es una profunda empatía, porque entiendo que el fervor de Juan P., nace de la noble ilusión y el genuino derecho de tener una patria digna, y un mejor futuro  para sus hijos.

Lo que me enfada es la poca memoria de Juan P., de verdad que no entiendo cómo es que recurrentemente vuelve con su esperanza, que renace y de nueva cuenta levanta el vuelo una vez que ha sacudido su manchado plumaje, como quien pone bajo el tapete el polvo para ocultarlo.

La poca memoria de Juan P.

Insisto en que no lo juzgo, es importante para mi que se sepa que mi actitud es sincera y no una pretendida superioridad ante lo que consideraría, una inocentada de Juan P.

 Yo mismo, en el lejano 2000 esperé y creí que el de las botas acabaría con las lacras de este país, pisoteando víboras prietas y tepocatas, yo fui, entonces, Juan P., y las víboras que más que víboras resultaron dinosaurios, encontraron espacio y siguen vivitas y coleando. Y no es que yo no busque una mejor patria y que me niegue a la esperanza de un futuro mejor, no es eso, se lo he dicho repetidas veces a Juan P. y ahora te lo digo a ti mi amigo. Yo sé de cierto que el cambio no vendrá por esa vía, la de los políticos, que siendo los mismos y haciendo lo mismo, se declaran diferentes. Antes el epíteto descalificador salía de la derecha; hoy sale de la izquierda; antes tepocatas ahora conservas, es lo mismo y son lo mismo.

Y Juan P. no me dejará mentir, recuerdo la vez en que su esperanza estaba en otro color, con aquel que, con una pirámide bajo su sombrero norteño, pronunciaba mantras y prometía rumbo nuevo, para darnos un mundo nuevo, en esa ocasión también intenté ponerlo a pensar; pero seriamente me espetó un contundente; -es que no lo has visto a los ojos-. Así sigue creyendo Juan P.

Hace muy pocos años, en una ciudad a orillas del Rio Bravo, muchos como Juan P., creyeron en el hermano del gemelo, llevando al triunfo al partido tricolor con una votación abrumadora que aún no se supera por ningún otro candidato. Pero Juan P. ya olvidó en donde estaba, entonces, su esperanza, y olvidó también que a pesar de tanto fervor ciudadano el desencanto fue mayúsculo. 

Quisiera ser un mago de las palabras y de las ideas para ordenarlas de tal forma que me ayudaran a evitar otra desilusión en Juan P., porque creo que no resiste una más y eso me llena de temor. Tanto va el cántaro al agua que termina por hacerlo estallar. Cuando veo tanta sincera, excitada, apasionada pero errada simpatía por el autor de la promesa en turno, no puedo dejar de pensar en la conocida frase de una sabia canción popular: “Entre más alto volamos nos duele más la caída”. He utilizado la palabra errada con toda conciencia, ya que no hay un solo dato en la realidad pasada o presente que nos indique que estamos ante otra forma de hacer política, nada, absolutamente nada. Y a pesar de eso no solo renace la sexenal esperanza, sino que ahora toma ribetes de paroxismo religioso y de culto a la personalidad francamente inconcebibles para estos tiempos.

Quiero también decir, honrando la buena intención de Juan P., y en su descargo, que esta actitud suya, noble pero crédula, espero no ofender, no es privativa de México, los políticos que se dice no políticos, esos reformadores “estáticos”, pululan por todas partes, y se llamen como se llamen son solamente eso; políticos. Igualitos todos, con pretensión de eternidad y sintiéndose merecedores de un lugar en el panteón de su patria.

Lo que quisiera explicarle a Juan P. y a quienes piensan como él es:  que la trampa de los políticos (con la sola intención de manipularla) está en dotar a la mayoría de una supuesta sabiduría e infalibilidad (la gente es buena y no se equivoca). La muchedumbre erró condenando al Cristo hijo del Dios verdadero, la muchedumbre erró cuando siguió a su Führer en sus demenciales pretensiones.

Cuando se trata de sabiduría y de bondad de la persona, no hay plural posible que me acoja, el término “la gente” utilizado así, no tiene ninguna significación, solo existe la sabiduría y la bondad individualmente conquistadas, trabajadas con ahínco.

La verdadera responsabilidad política para hacer patria consiste en participar en la elaboración de leyes que aten de manos a los políticos, para que a pesar de sus megalómanos proyectos queden siempre constreñidos por el peso de la ley y por el equilibrio de poderes.

Hasta aquí llego con estas reflexiones en torno al noble equívoco de Juan P.

Por cierto, por si lo estás intuyendo, te confirmo que el apellido de Juan es; Pueblo.