DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Por Ernesto Parga

Es domingo de resurrección y ahí está el higo milenario, señor de mil batallas que me acompaña, me escucha y aconseja como antes al egipcio, al fenicio, al griego y al romano.  Yo ahora, bajo su fronda sabia que me cubre como un cielo verde, escribo estas líneas.

Es Domingo de Pascua y en la espera de los convidados, suena en la bocina Paloma San Basilio que canta de su Sueño Imposible:

♪♫Saber enmendar el error
Amar con pureza y
Creer en un sueño imposible
Con fe una estrella alcanzar

Ese es mi afán ♪♫

La acompaña el melódico crujir de la leña de la bugambilia de mi vecino que sucumbió a la helada. El higo no, él está ahí sempiterno y verde.

El patio luce triste, tras los estragos del clima, los árboles grandes se han podado para ayudarles, quitando lo que ha muerto, a que recobren su follaje, su forma y su misión.

Cada mañana, desde la helada, salgo al patio y recorro uno a uno los añosos troncos que me han dado sombra y fruto durante tanto tiempo, a contraluz busco los rebrotes como un gambusino de pepitas de esperanza, busco el botón aquel que indique que la vida pugna por seguir.  Y el higo el primero, ya verde desde hace días, sobrepuja a todos en vitalidad, en fuerza.

Metáfora y ejemplo… ¿tal vez? 

No importa tanto, cuántos años tengas; sino cuánto quieres seguir viviendo. El imponente nogal, el guayabo del que cuelga la hamaca y el novel tamarindo batallan por seguir siendo verdes, por cumplir con su destino. ¿Quizá otra metáfora?

Y en el alto nogal desprovisto aun de verde, casi a la intemperie dos palomas se acurrucan acercándose su calor, ellas saben, quizá mejor que nosotros, que solo se tienen a si mismas.

Yo sigo en el patio bajo la higuera fiel, y mis pensamientos, en lo que llega la visita, son los pensamientos de otros. Qué piensa mi mujer ahora que a la niña le han salido alas y quiere alargar la mano en pos de su futuro; y qué piensa ella en sus 18, ¿No hay espacio para el miedo?

♪♫Un día como alegres golondrinas
Se irán volando por cualquier ventana
A descubrir del río la otra orilla
Y a conocer del mundo la otra cara♪♫

Y la sacudida del doble golpe de contento y miedo me hacen, como en fuga, ir a buscar más leña. Pero todo va conmigo, va mi mujer y va mi niña, y van los otros, ¿en qué piensan ellos?, ¿cuáles son sus temores? Como la vieja higuera que, no teniendo tiempo para reposar, debe dar su sombra, y también su fruto. ¿Qué tengo que hacer por ellos para ser su higuera?

Y el hijo ausente llama y su voz aniquila la distancia, está aquí de nuevo en la magia del amor, y le cuento de su patio, de sus árboles, de las minucias grandes de la vida, del verde presente y del verde que llegará, de lo que comeremos, de cómo lo prepararé, le cuento todo con detalle. Yo creo que los detalles son a la vida lo que las estrellas al firmamento.

 Es domingo de resurrección y yo quiero ser su higuera.

Yo tuve una higuera, yo tengo aun mi higuera presente en la distancia de los cielos, yo crecí bajo su tupida fronda de generosidad. Padre higuera, padre mío.   Ojalá yo sea, alguna vez, tan solo la mitad de esa higuera.

El frio aire de la tarde cruzado por el sol es una señal más, es otro símbolo, así como la nostalgia es simultáneamente dulce recuerdo y espina que pincha el corazón.  Hoy es domingo de resurrección y el pasado impulsa mi presente, porque solo se resurge enteramente cuando se camina bien provisto del ayer.

Los convidados llegan, me sacan de mi divagación, agradezco su presencia, dejo la amable sombra y me pongo en el asador manos a la obra, que es domingo de resurrección y Él vive.

 ¿Vivirán también en nuestros corazones sus enseñanzas con rebrotes nuevos de esperanza?  

LOS “HATERS” O LA NUEVA MANERA DE HACER POLÍTICA

Por Ernesto Parga Limón

Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.

 Jacinto Benavente

Es de todos conocida, y en buena medida sufrida, la polarización política que se vive actualmente y que según se ve irá al alza al compás de la intensificación de las campañas políticas.

Esta circunstancia ha dado pie a una nueva forma de “participación” social, un nuevo actor ha aparecido en la escena de la arena política. Este nuevo personaje no es privativo de alguna ideología, habita y se reproduce tanto en la derecha, en el centro, como en la izquierda (aunque no sé si esas posiciones signifiquen hoy alguna cosa), sin embargo, tiene sus propios rasgos característicos, pues más allá de la divisa que dice representar, es su actuar lo que le da una uniforme manera de ser.

A diferencia de otras formas de participación, este “actor” no busca nada para sí mismo, no suspira por algún cargo público o por prebendas especiales, no busca negocios al amparo del poder, no quiere colocar a ningún pariente bajo la fronda del árbol del presupuesto. (De los que si lo hacen no me ocupo ahora, no son el tema).

Su empeño es genuino, no lo dudo ni tantito, aunque también lo es genuinamente equivocado, ya que no advierte ser el subproducto manipulado de la polarización, la guindilla del pastel de los políticos descalificadores y de aquellos que saben que al enfrentarnos sacan ventaja; pues a rio revuelto… ganncias de manipuladores

Estos nuevos actores políticos, no van a mítines, su empeño es otro, no tienen carné de militancia, su misión es otra, no son motivados por los estatutos de la carta fundacional de un partido en particular, su encomienda es más alta, es casi una revelación, así lo creen, así lo viven.

Su trabajo principal no es aportar, ni construir; solo denostar, los hay AMLOvers, y los hay PANlovers.

Bien armados del celular, desde su casa o desde su oficina y al final desde su mismo corazón, a punta de WhatsAppazos disparando el odio de otros, hacen lo que ingenuamente creen, es su contribución al bien y a la democracia. 

Son el seguidor perfecto del charlatán embaucador, ya que ellos no juzgan, no revisan, no ejercen autocrítica, no tienen tiempo de pensar, pues el tiempo apremia, hay que denostar, solo denostar, no pueden parar. Un meme detrás de una fake, – ¿a quién le importa la verdad? -, otro meme, que urge la acción y hay que denostar. Venido a cuenta más que lovers son haters, lo suyo no es el amor: es el odio y lo más grave del caso es que ni siquiera es su propio odio, sino un odio transferido por los que siembran la división.  

-Nosotros no somos iguales, nos atacan, no nos pararán-, siempre ese falso plural para involucrar al despistado, para que se sienta llamado a la defensa de una causa grande, casi celestial.

¿Pero quién gana en esta guerra de pastelazos de lodo y de estiércol? No gana el que, siguiendo el imperativo de su líder, desayuna come y cena odio y descalificación hasta quedarse sin amigos. No ganan los partidos políticos que, arrastrados por su líder y por su hambre de poder a toda costa participan del odio, recogiendo solo el descrédito y el repudio del que hoy gozan. Y desde luego nada gana México y nada ganamos los ciudadanos. Quizá solo algunos ganan, los embaucadores, pero solo por un tiempo, ya hay muchos durmiendo su rencor en la soledad de una crujía.

Como dice el refrán, los carniceros de hoy serán las reses del mañana. ¡Alguna vez aprenderemos que el odio no le sirve a nadie¡

Cuando la misión es destruir y no construir; algo camina mal, cuando solo se ve la paja en el ojo del contrario y no la viga en el ojo de aquel al que se sigue; algo camina mal, cuando se piensa que el odio de la derecha se justifica y es mejor que el de la izquierda; algo camina ya muy mal.

Quizá hoy que iniciamos la Semana Santa, nos venga bien a todos; políticos y no políticos, recordar la plegaria franciscana:

Oh, Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.

LA SOLEDAD DE OLGA

Por Ernesto Parga Limón

A Olga la noticia le cayó como un balde de agua helada.

– ¡No puede ser!, ¿Y mis estudios?, recién entré a la universidad.

Esta duda y un millón más cruzaron como flechas por su corazón al tiempo que sintió una especie de temblor recorrer todo su cuerpo, y ahora una descarga eléctrica la sacudía al pensar en sus padres, sobre todo en su papá, ¿Cómo decírselo? ¿Cómo ocultárselo? ¿Cómo reaccionaría si se enterara? ¡No!, ni pensarlo-, se dijo rápidamente, ellos no deben saberlo.

Sin embargo, ahora ya no había dudas, sus sospechas fueron confirmadas por ese examen de laboratorio que sostenía trémula en sus manos, ¡tenía 5 semanas de embarazo!

Todas sus amigas estuvieron de acuerdo, y apoyaron rápidamente aquella salida que se planteaba como solución al problema, no obstante, a Olga aquello terminó por desconcertarla aún más, hubiera preferido que entendieran la gravedad del asunto, lo que estaba realmente en juego, le pareció que el análisis de sus amigas era muy superficial, casi sin implicarse e incluso demasiado frívolo, -así no me ayudan, me hacen sentir más sola- se dijo a si misma

Su primera decisión fue no decirle nada a Mario, además les exigió a sus amigas que tampoco lo hicieran. La relación con Mario siempre fue sin compromisos de ninguna naturaleza, eso estaba muy claro.

Olga dio pasos al frente para resolver su situación, su acción fue rápida como corresponde a los jóvenes. Constantemente cavilaba, -para qué darle más vueltas al asunto, mejor… manos a la obra-; Imaginar la reacción furiosa de su padre, y el dolor de su madre si llegaran a recibir la noticia de su embarazo, le animaba en su proceder.

La intervención de un médico, amigo de una amiga, garantizaba la discreción y un viaje de fin de semana simulado haría que todo en su casa se mantuviera bajo control. Por suerte sus papás confiaban mucho en ella y esa semana estarían más ocupados de lo habitual.

Después, esa sensación extraña, variable, por un lado, ese inexplicable vacío en el alma y al mismo tiempo esa segunda oportunidad para continuar con sus estudios y con su vida normal, claro ahora con mayores precauciones; y de ahí nuevamente a esa tristeza cada vez más honda que parecía tomar carta de residencia en su vida: -pero ya pasará, esto es normal, ¿para qué tanto escrúpulo?, ni que fuera la primera, la única, o la última. Además, en realidad con criterio científico era tan solo un “producto”, tan solo un montón de células informes, incluso con la reciente ley que se aprobó, hasta legal ha resultado-; intentaba en vano convencerse.

Pero ese estado variable desapareció, y se convirtió en ausencia de sentido, en falta de aire que ahoga, en angustia. Ahora con los años ya nada podía hacer para amainar esa tormenta de desasosiego interior, de íntima y creciente desolación.

Y un rostro se empeñaba tercamente en dibujar su silueta en el lienzo del pasado.  ¿Cuántos años tendría ya?

Pero esa sensación amarga, la idea de que pudo ser de otra manera, y ese pellizcón en la conciencia por un futuro que nunca llegará, y la palabra mamá que pudo ser la más linda y que hoy no puede ni siquiera pronunciar.

Sus amigas, Ana, Dora, y Lucy, las mismas de la juventud, en tanto, en torno a una mesa de café se disponen a marcharse cansadas de esperar a Olga.

-No entiendo a Olga amigas- dice Ana- cada que nos vemos sale con lo mismo y termina bañada en lágrimas-.

-Sí, conmigo pasa igual y me parece una locura, algo así como pretender que romper una simple semillita es lo mismo que arrancar un árbol de raíz-, apostilla Lucy superficialmente, así sin implicarse demasiado, al momento de apagar su vigésimo cigarro.

Dora mete el celular en el bolsillo y moviendo negativamente la cabeza dice:

 -Es Olga que no vendrá se siente un poco indispuesta-.

-¡Ah! y manda saludos para todas-, agrega sobre la mesa dejando la propina.

LA MESA DEL CONOCIMIENTO

Ernesto Parga Limón

Ayer me sucedió algo extraordinario, estando en el bar esperando a un amigo que nunca llegó, me percaté que había en otra mesa una tertulia muy animada y concurrida, quizá 7 personas, todos hombres mayores en torno a los 75 años. Los tenía frente a mí, así que en la espera puse en ellos mi atención. La mesa exhibía, al centro, a manera del cartón que anuncia un reservado, un cartel que con primorosa letra cursiva rezaba: La mesa del conocimiento.

Sintieron  mi mirada insistente sobre ellos, nunca he sido disimulado cuando algo me interesa, tal vez herencia de mi madre.  Uno de ellos con voz fuerte, me llamó con autoridad, – traiga acá su silla con todo y esqueleto-.  Al instante me vi impelido a obedecer y sin desmontar, me arrastré y en un suspiro era ya, por un solo día, uno más en la mesa del conocimiento.

Hace días ─, dijo Hugo uno de los viejos, arqueando la ceja a fin de parecer inteligente, –conocí, sin proponérmelo,  un episodio de pura humanidad, que sucedió en otro lugar pero que bien pudo haber acaecido aquí,  lleno de vicios y virtudes, de ira, de celos, de venganza, de prudencia,  y  de sacrificios  que movieron a los involucrados  en esta trama que contaré; fiel retrato de la vida ─; acotó Hugo con énfasis, al tiempo que el humo del café llenaba de bruma y de misterio su rostro y la historia por venir.

Cedo ahora la palabra a Hugo en este espacio.

─ Resulta que a un hombre que conozco lo abandonó su esposa. Ella, dicho sea de paso, mujer increíblemente hermosa, dejó la casa conyugal de la mano de otro hombre más guapo y joven que mi amigo, que al enterarse fue a desahogar su tristeza con su hermano, importante hombre de la comunidad, este, al saber la historia desgraciada de su querido pariente, se sintió también burlado, y quiso acompañarlo a reclamar a la mujer y a al joven guapo su proceder, pensando que eso no debería quedarse así, como si nada hubiera pasado.

» Tomó el teléfono, hizo 10 llamadas, y ya tenía casi un escuadrón de amigos solidarios que desde luego no podían permitir que los amantes se salieran con la suya, irían todos a presentar querellas a casa del padre del   joven irrespetuoso, pues ahí fue depositada la prenda conquistada por el joven galán.

 » Y allá fueron, los reclamos subieron de tono, el padre del galán, también un hombre importante, les hacía ver que la bella mujer no fue raptada en contra de su voluntad y que la prueba estaba en que no quería regresar, y que se encontraba feliz con su nueva familia.

Aquí, hizo una pausa Hugo en su relato, se acomodó los lentes, vio uno a uno a todos los contertulios, como para asegurarse que el interés en el desenlace de la historia había calado en todos ellos y también en el invitado ocasional que era yo.

Hugo tras un sorbo de café y un poco de fruta continúo…

─ La discusión entre los bandos fue tan larga que pareció interminable. Pero nadie quería entender las razones de la contraparte, algunos de los amigos del marido se empezaron a impacientar, uno concretamente dijo que ya deseaba volver a casa porque lo esperaban su mujer y su hijo.  A pesar del asedio de los visitantes, los locales se mantenían firmes como si estuvieran en una fortaleza inexpugnable. En un momento dado el padre del joven guapo, como queriendo zanjar la discusión, dijo que la vida era así y que como todos sabían el amor acaba.  Pienso yo que le vino a la mente una canción o algo así.

 » Uno de los amigos, el de menos pulgas, dijo que sería mejor que se arreglaran las diferencias en una pelea con un representante de cada equipo. Los visitantes mandaron a su mejor gallo con fama de imbatible y muy ligero de pies, por el bando de los asediados quiso pelear el joven guapo pero su padre se lo impidió, pensando que perdería irremediablemente, se determinó que serían representados por el hermano mayor; un hombre muy virtuoso. ¿Quién ganará?… pronto lo sabremos. –

Otra pausa de Hugo, otro sorbo de café, ahora el humo proviene de un cigarro que solitario se consume en el cenicero, y que aporta su cuota de teatralidad como un elemento de utilería en una obra en la que se cuidan todos los aspectos de la representación.

El mesero que atiende la mesa, curioso, dilata su quehacer queriendo alcanzar el desenlace.  Al resto de los sabios de la mesa ya se les advierte una ansiedad creciente por conocer el fin de la historia, a mí, ni que decirlo.

Hugo retoma la palabra lanzando una mirada de complicidad a sus camaradas…

─ Y empieza el combate, la pelea se torna emocionante, la victoria, cuál pérfida pluma al viento, coquetea ya con uno, ya con otro de los dos bandos…  ¿imagino que quieren saber quién resultó ganador?

 Con un fuerte, unísono y prolongado SÍ, contestan todos sus compañeros con el mesero incluido.

Se empuja nuevamente los lentes Hugo y pronuncia socarronamente…

─ Pues léanse la Ilíada ─

Y explotó en mi cara la carcajada cómplice; todos eran parte de la broma, y yo el nuevo incauto de ese ejercicio surrealista que los divertía, apropiándose cada día de historias clásicas que todos conocían.

 Eso significaba “La mesa del conocimiento.”  

LA BURKA, UN DEBATE EN TORNO AL DÍA DE LA MUJER

Ernesto Parga Limón

Cada año que se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, en paralelo a los   festejos, protestas y reconocimientos, se generan también, discusiones, posicionamientos políticos, filosóficos y religiosos; que sí los atendemos nos ayudan a mejorar nuestra comprensión sobre temas de actualidad, de suyo muy complejos, como la equidad de género, el libre arbitrio, y el derecho humano universal al desarrollo.   

Por un lado, resulta increíble que aun siga existiendo rezago sobre la igualdad ante la ley en términos de empleabilidad, de oportunidades, de protección frente a la violencia doméstica en contra de la mujer, y por extensión y justicia en contra de cualquier persona.  Es, por ejemplo, muy lamentable que subsista una brecha salarial, injusta, en el desempeño de un mismo empleo si este es asignado a un hombre o a una mujer.

Sin embargo, al mismo tiempo es fácil advertir que el debate por la igualdad jurídica entre las personas pronto se contamina, se enreda y se torna en terreno farragoso en donde las posiciones se polarizan; al ir apareciendo nuevos elementos que suman a la complejidad de la discusión, que van desde la prohibición de vestir ciertas prendas, hasta la pregunta, sin respuesta unánime, de qué si en el embarazo la mujer es la única con derecho a decidir sobre la vida del concebido.

Recién ayer, se aprobó en Suiza, por una muy apretada mayoría, la prohibición de la utilización, en espacios públicos, de la burka, esa prenda que es usada por las mujeres practicantes de algunas ramas del islam y que les cubre la totalidad del rostro. ¿Es la burka, una imposición machista sobre la mujer? ¿O la mujer dueña de su propio cuerpo decide cómo vestir?

El debate sobre la igualdad de género siempre está matizado por el debate sobre el mismo concepto de libertad; ¿Se es libre de manera absoluta?, ¿Cuáles son los límites de la libertad, si esta los tiene, quién los fija? ¿Tienen los estados la potestad de regular mi propia libertad?, ¿la conciencia es susceptible de regulación externa? Si para algunas mujeres el mostrar su rostro es una ofensa a Dios, ¿puede el estado inmiscuirse en esa libérrima decisión? ¿Es posible creer que una mujer realmente libre opte por vestir ocultando su rostro; o la manipulación y el dominio machista o religioso consiste en hacerle creer que es libre?, ¿Es libre una mujer que decide quedarse a criar a sus hijos, porqué entiende esto como su misión o solo hace lo que le dijeron que debía hacer?

A todas luces lo que menos ayuda en la búsqueda de respuestas, es la opinión ligera, desprovista de realidad en el análisis, muy al estilo de grupos ideologizados y de plataformas políticas que se acomodan a los vaivenes del momento, por ejemplo, de proclamas como: “lo que importa es la libertad, sin adjetivos, sin interpretaciones, solo la libertad” …  ojalá fuera así de sencillo, sin embargo, la compleja realidad derriba esa facilona y muchas veces hipócrita postura que, lejos de ayudar a la causa de la mujer que defiende la niega o la confunde.

¿Tiene el estado derecho a prohibir la prostitución, no es acaso, su ejercicio, una libre determinación de aquellos que quieran comerciar libremente con su propio cuerpo? En tanto otros muchos siguen pensando que la prostitución, es la peor cara de la esclavitud, una vergüenza de nuestros tiempos, un espacio para lenones abusivos.

Tantas veces se debate, aquí, con tal fiereza cómo si el nuestro fuera el más atrasado de todos los países, el único en donde estos temas siguen sin resolverse. Eso no es así, en Europa, por ejemplo, hay variadas posiciones aceptadas en unos u otros países, en temas relativos a las libertades como la eutanasia, el aborto, la burka, la prostitución, las drogas, la libertad religiosa etc. Es decir, el debate sigue abierto y lo seguirá por siempre.

En Paris, en los Campos Elíseos no está penado que las mujeres caminen desnudas del torso, pero es ilegal que lo hagan cubriendo su rostro con una Burka… algo para pensarse al menos ¿no lo cree?

Que no le vendan espejitos, que no le vendan lo discutible como si fuera indiscutible, lo falso y tendencioso como si fuera una verdad del tamaño del sol. Antes de convertirnos en feminazis recalcitrantes, en homofóbicos contumaces, o en críticos de todo y de todos, informémonos y sobre todo tratemos a cada uno de todos, como una persona digna de respeto en sí misma, más allá de lo que piense y haga.

Como usted sabe bien, este no es un espacio para dar respuestas, si usted tiene dudas aquí serán ampliadas, pues la duda es espina que mueve al conocimiento, pero cierto estoy que a este solo se llega por revelación o por estudio, y que en ambos casos se requiere de humildad y misericordia.

Y ya por último pido, por favor, que hoy 8 de marzo, no se olvide, que el que vive en el Palacio no es su dueño, como no lo fue quien lo antecedió, y que no lo será tampoco el que vendrá. Palacio Nacional es de todos, ojalá se respete también el derecho a la propiedad ajena, pues la violencia niega interlocución a quien la ejerce cuando exige ser respetado.

Por cierto, ayer fue el Día de la Familia:  Mujer, familia que agradable coincidencia.

LA DIVINA COMEDIA O EL TRÁGICO FINAL

Por Ernesto Parga Limòn

¿Por qué los clásicos son clásicos?, suelen preguntar los alumnos, a propósito de los libros.  ¿Qué los hace tan especiales y porqué se recomienda seguir leyéndolos a pesar de haber otros libros más nuevos? La respuesta es múltiple en sus razones, pero amén de la calidad artística que es condición para la permanencia, el factor determinante que hace que un libro se convierta en clásico es, a mi manera de ver, la vigencia de sus contenidos. El hecho de que, a pesar del paso del tiempo, la obra nos sigue hablando con palpitante actualidad. Pareciera que el autor nos conoce, sabe lo que sentimos.

¡Es tan actual¡…nos sorprendemos.

Efectivamente, este “efecto” se consigue por que la temática de los clásicos versa sobre asuntos eternos, no sujetos al cambio, así como sobre la condición humana: sus virtudes y sus pasiones, (el amor, el odio, la venganza, la gratitud, los celos, la avaricia, etc.) tan iguales hoy, como ayer y como mañana. Los personajes en realidad somos nosotros mismos… los lectores.

Así el Quijote aun nos gusta, porque todos somos un tanto soñadores incomprendidos, peleando por el bien en contra de enemigos mudadizos, que se esconden transformándose en molinos gigantescos.

Y todos somos, también, un tanto cándidos, tal como Sancho, que nos sentimos navegar indefensos en la mar de la maldad, la discriminación y la hipocresía de nuestras sociedades.

Todos somos de cierta manera el Ulises de la Odisea, deseoso de volver a casa tras la dura jornada al reencuentro con los que amamos o; el dolorido Príamo que llora la muerte y la vejación proferida al cadáver de su hijo Héctor.

Así sucede con la Divina Comedia, monumento de la poesía universal que, al margen de su belleza artística de reconocimiento unánime, es un libro actual que hoy sigue hablando, aconsejando, previniendo, enseñando y fustigando al hombre de hoy.

En este 2021, en septiembre 14 para ser exacto, se cumplirán 700 años de la muerte de Dante Alighieri, el llamado padre del idioma italiano, autor de este portento literario culminado el mismo año de su muerte, doble celebración en este 2021.

Dante llamó a su obra simplemente La Comedia, pues siguió la tradición griega que llamaba tragedias a las obras de final “trágico” y comedias a las de final feliz.  La Comedia, lo tiene y muy feliz, ya que su final es el paraíso y el añorado reencuentro con Beatriz la “dueña de su mente”, muerta años antes.

Fue años después, Bocaccio, otro autor clásico (El Decamerón), a quien, solicitándole comentarios sobre la Comedia, utilizó el adjetivo divino con afán ponderativo y descriptivo, divina obra de arte y divino el final de la travesía de Dante que le permite la contemplación de Dios.

Sin ningún afán de resumen pormenorizado, me falta tiempo y capacidad, solo en recuerdo de esta efeméride en el año en curso, quiero apuntar apenas unas pinceladas de esta obra maestra de todos los tiempos y resaltar su actualidad.

La Divina Comedia, poema escrito en tercetos (estrofas de tres líneas), dividido en tres partes: El Infierno 34 cantos, El Purgatorio 33 cantos, y El Paraíso 33 cantos, sumando 100 cantos en conjunto… una alegoría de la totalidad.

Un día Dante, que es el autor y el protagonista, aparece perdido en una selva, a lo lejos divisa una claridad que lo llama, se dirige a ella, pero se lo impiden tres bestias, le es enviado en su auxilio un acompañante; Virgilio el autor de la Eneida, a quien Dante reconoce como su maestro; él será su guía, este acompañamiento simboliza, (todo simboliza algo), la necesidad de la sabiduría para llegar a la luz, al conocimiento supremo que es Dios. El tránsito desde la selva hasta el paraíso supone la necesidad de atravesar primero por el infierno. Ahí Dante, con la guía de Virgilio, ve a quienes, condenados, gritan lastimeros sufriendo su tormento, Dante los reconoce y nos cuenta su pecado.

-El infierno en la Divina Comedia-

Allá, un hombre de estado que sucumbió a la avaricia, allá otro que falto de autodominio se entregó a la gula o a la pereza, más allá, profiriendo ayes interminables, otro es castigado por la violencia ejercida en su vida contra otros.

El infierno se compone de 9 círculos cada uno más profundo y al cual le corresponde un pecado más grave.

Aquí algunos ejemplos, pido disculpas por la velocidad y la torpeza en las descripciones, ya ustedes lo leerán de la fuente original, ese es mi deseo y esa mi intención:

En el segundo círculo moran eternamente en sufrimiento los lujuriosos; en el quinto aquellos a quienes perdió la avaricia, en el sexto círculo sufren su castigo los herejes; en el octavo los violentos y; en el noveno los fraudulentos y los traicioneros, este círculo a su vez tiene grados colocando en el último de ellos en el centro de este espacio, que semeja un cono que va penetrando en la profundidad de la tierra, allí  mora Luzbel el Ángel traicionero, tiene en su faz tres bocas, en las laterales devora simultáneamente a los traidores de Julio César; Bruto y Casio, y la boca central devora a Judas Iscariote; la encarnación misma del pecado de la traición, el que vendió a su Maestro por unas monedas.

Si usted no cree en el infierno, yo sí, al menos estará de acuerdo conmigo en que:  el que obra mal, mal termina.  Yo sé que pierde el cielo y la hermosa posibilidad de estar delante de Dios y para siempre. Para usted mi querido lector, quizá el Infierno está en la tierra y piensa que la caída llegará haciendo justicia. Hay algunos que están ya, o próximos… en el infierno de su cárcel.

Si hoy se escribiera nuevamente La Comedia, (que no hace falta, por eso es un clásico), ¿en dónde se colocarían algunos de nuestros políticos, de nuestros educadores, de nuestros empresarios, de nuestros artistas?, ¿en algún circulo del Infierno, en el Purgatorio o en el Paraíso? Sin duda cada uno lo sabe.

Pero lo que realmente importa pensar es; ¿En dónde se nos colocaría a usted y a mí?

Esa es la reflexión que, 700 años después, nos invita a hacer Dante; el divino poeta.

Aún es tiempo de evitar el infierno y la caída.

¡MAMAAÁ!… ¿SE FUE LA LUZ?

Por Ernesto Parga Limón

“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas

¿Se fue la luz? -Sí hijo, otra vez -, contestaba mi mamá a mi aterida pregunta gritada a la mitad de la ducha en el friísimo baño de la casa en donde crecí, en un lugar de los altos de Jalisco cuyo nombre siempre quiero recordar. El baño se situaba afuera de las habitaciones, casi al fondo del patio, por fortuna la costumbre mandaba un solo baño a la semana; cada sábado.


A pesar de ser casi a diario, los cortes a la energía eléctrica suponían un fastidio que uno lamentaba por muy diversas causas, por ejemplo, en el día que hoy estoy recordando, en el radio sonaba la estación de música pop la HL de AM, que programaba un concurso entre los “tres grandes del momento”, Roberto Jordán, César Costa y Leo Dan; el concurso consistía en que el público llamaba por teléfono y cuando un artista conseguía 5 votos se tocaba su canción. Para animar a los radioescuchas, constantemente se daban breves adelantos de cada una de las canciones. En mi casa, claramente, no había teléfono y yo cruzaba los dedos haciendo changuitos para que ganara el artista que yo quería. En aquellos tiempos nada dependía de uno mismo.


¡Qué bueno que eso ya no pasa! Ahora ya no hay cortes, gracias a los sucesivos gobiernos neoliberales y trasformadores que hemos tenido en los últimos 20 años, eso ya es parte de la historia patria.

Pero entonces yo tenía 9 años, y no había YouTube ni Spotify, así era la vida y se podía vivirla. Todo aquello que nos gustaba generalmente imponía una espera para conseguirlo y esa espera, les aseguro, no garantizaba nada. El balón de futbol, el micro horno de juguete, el juego de Peteka, la muñeca que hablaba… quizá en Navidad o tal vez en Reyes. Desear y soñar eran en sí mismo ya la cara de la felicidad.


¡Mamá se fue la luz! -Qué si, qué quieres que yo haga, ni que fuera de la compañía-. Ni hablar. En realidad, quedarme a la mitad del baño no me molestaba tanto como el no saber cuál de los tres cantantes ganaría aquella contienda. La luz regresa y yo deseo que triunfe César Costa porque quiero oírle cantar:


-♫♫Una copa de vino guitarra y canción,
Andar los caminos a la buena de Dios
ya me lo tomé y el mundo parece distinto,
la lara la la♫♫-

Canción rítmica y que a mis 9 años me parecía enigmática. Antes de que la luz brillara por su ausencia, los tres cantantes iban empatados en cuatro votos así que, quizás, tendría que escuchar aquello de:

“♫♫ es otoño
las hojas de los árboles cubren el campo
el verano ya se fue ♫ ♫

No es que no me gustara, tenía su encanto, y Jordán era una estrella, pero prefería aquello de vino, camino y canción. De Leo Dan no recuerdo, 50 años después, con qué canción competía, probablemente con:

“♫ ♫Pero Raquel
Raquel, déjame salir
No seas mala Raquel
No seas mala mi Raquelita♫ ♫”

Hoy ya no sucede esto, tenemos una CFE bien consolidada y gracias a Dios no dependemos del gas de Texas, por fortuna hemos tenido gobiernos muy conscientes que han invertido en nuestra independencia energética. Recuerdo cuando eso era apenas promesas de campaña.
¡Qué tiempos se vivían!


Creo que hoy, en pleno 2021, nadie resistirìa unos apagones como aquellos de hasta 24 horas. Cualquier político se vería en muchos aprietos para justificar tamaño descuido, creo que, ni echarle la culpa a los gobiernos pasados le funcionaría. No, hoy la sociedad exige a sus gobiernos eficiencia.

¡Qué bueno que eso ya no pasa!! Da gusto saber que hemos avanzado, para eso sirven los recuerdos, para valorar lo que ahora tenemos.


Escucho en el radio, que metí de contrabando al baño, Ring, ring, la llamada decisiva, cruzo los dedos, mientras se escapa de mi cuerpo el jabón. El ganador es…

¡Mamaaá se fue la Luz otra vez!, -que sí muchacho cabezón-, -caliéntame un poco de agua del pozo, porque tambièn se fue el agua, para quitarme el jabón que me quedó-
Y en lo que llega mi mamá, imagino como será el mundo en el 2021, sin cortes de luz, ni de agua, como el mismito paraíso, al tiempo que entono, o mejor dicho, desentono:


♫ ♫ “A mí no me cuenten penas
ni me hablen de sufrimientos
yo quiero vivir cantando
y andar sin rumbo como anda el viento.
Ser libre como las nubes
que ruedan sin descansar
querer como quiere el río
que besa y besa y después se va
Un vaso de vino
guitarra y canción
andar los caminos
a la buena de Dios” ♫ ♫


¡Seguro esa ganó, no me queda la menor duda!
Y el paraíso… nos los siguen debiendo.

VOCACIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

“El papel del ciudadano en nuestras democracias no acaba con el voto”
Barack Obama

Alguien dijo por ahí que niñez es destino, que en cierta manera nuestros primeros años prefiguran los gustos y los intereses que dan sentido a la vida adulta, otros más aventuran que la felicidad está asociada a cómo somos capaces, ya mayores, de vivir conforme a esos gustos e intereses preformados. Así la vida activa familiar, profesional y social se plantea como una respuesta a un llamado…eso lo llamamos vocación.

En algunos casos las experiencias de la infancia son tan poderosas que esta llamada se impone con tal fuerza y claridad que apenas hay espacio para la duda, el chico ya sabe que dedicará su vida solo a eso y sabe también que no será feliz al margen de esa vocación… escribir, torear, desarrollarse profesionalmente en el deporte que es pasión de su vida, la respuesta a la vida religiosa, o a las artes son otros ejemplos.

Hay, sin embargo, otra vocación aún más universal, que nos incluye a todos, porque va al núcleo mismo del ser del hombre, a quien tras las huellas de Aristóteles denominamos zoon politikón, (animal social), ente que vive congregado en la polis, que requiere del grupo para alcanzar su desarrollo a plenitud, que clama por la comunidad para dar salida a su necesidad de aportar.

Esa necesidad es casi una pulsión. La llamada es, repito, universal y constitutiva de su misma naturaleza gregaria, la vida social y su insoslayable participación en ella son una definición del hombre mismo.  

Como en las otras vocaciones esta, si no es operativa en la vida humana, impide la felicidad. Sentimos que  algo falta para la plenitud, la vida del ermitaño es solo la excepción que confirma la regla.  La polis y su organización nos incluye a todos ya que en ella se juega a cara o cruz no solo los intereses de quienes votan o son votados, sino de nuestros hijos. La respuesta a la vocación por la actividad social está siempre presente, muy fiel, esperando que demos un paso al frente.

Indudablemente hay muchas formas de participación social, desde luego la mejor de ellas es el respeto a la ley, el voto mismo y la búsqueda del voto lo son también. La crítica y la queja son, asimismo salidas, aunque falsas a esta necesidad, y desde luego mucho menos productivas.

Nunca resultará una obviedad insistir en que la democracia somos todos.  Quizá usted esté pensando que, de la política entre más lejos mejor, sin embargo, esa no es la única manera de participar como ciudadano en la vida social de su comunidad.

El próximo 6 de junio se llevará a efecto la elección más grande de la historia del México moderno y de cierta manera, también, muy decisiva para el rumbo que habrá de tomar nuestro país y la democracia ciudadana que tanto nos ha costado construir.

Participe como observador electoral, yo lo he hecho, le recomiendo la experiencia, en esta ocasión participo como consejero en mi distrito electoral. Conozca la entraña misma de la democracia y el impecable e impagable servicio que miles de ciudadanos realizan en favor de la misma.  Dé respuesta, a través de esta figura de participación social, a esa necesidad que está siempre latente, usted lo sabe bien, de aportar y de sumarse más allá de la queja.

Regale a México su tiempo ese domingo, la exigencia es mínima, la aportación suya inconmensurable, mejor incluso, regálese a sí mismo ese domingo de civilidad para conocer desde el corazón mismo al sistema electoral que nos rige, para que nadie le cuente. Le anticipo una experiencia inigualable.

Los órganos encargados (el INE y en nuestro caso el IETAM) ya pusieron en marcha la imponente maquinaria que selecciona el personal ciudadano responsable de los consejos distritales y municipales, que insacula y capacita a quienes serán, el día de la jornada, los funcionarios que reciban su voto en la casilla que le corresponda de entre las más de  164,000 que se instalarán en todo el país, en el llano, en la montaña, en la costa, en la colonia, en el ejido, en la megalópolis o  en la minúscula ranchería, en todos estos lugares hombres y mujeres darán respuesta  a su vocación ciudadana participando de alguna u otra manera en esta elección.

El INE y los órganos electorales locales de conformidad con los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad salvaguardan la confianza que reclama y que merece el voto de cada mexicano en cada uno de los procesos electorales.

Y, efectivamente,  la democracia se construye y se mejora entre todos. Participe.

LA ROSA Y EL ROMERO

Por Ernesto Parga Limón

Lo recuerdo…Rosa ya mayor, sentada en una silla con la puerta del refrigerador abierta.  El tiempo detenido. Todo el universo en pausa; solo existe eso y llena el espacio de su vida. Mi madre no cogía ningún ingrediente, ni siquiera llevaba sus manos hacia ellos, pero seguía ahí con la puerta abierta. Suponer que solo estaba pensando en qué platillo iba a preparar, es entender poca cosa del arte de vivir con propósito, haciendo del servicio el núcleo mismo del amor.

Rosa quizás evocaba su niñez, o llamaba a sus ancestros, o pensaba en el porvenir de sus hijos o, tal vez, sentía en el alma el dulce pellizco del amor anticipando que pronto su marido llegaría a comer. De todo eso va el gusto por cocinar, sentirse útil y amar de esa manera al compás de aromas, de recuerdos, de anhelos y de especias.  

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, tratando de interpretar el mensaje oculto en los frescos efluvios que se escapan al aire después de acariciar su rostro.  Y yo contemplo, solo contemplo, unas veces sintiéndome como un intruso que tras la puerta intenta ver el rito sacro aquel al que no fue convocado, y otras agradecido por estar allí escuchando el silencio de ese diálogo que, aun hoy, sigue diciéndome tantas cosas.

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, pero repentinamente, se abre el cielo, y tocan sonoras las trompetas, el eureka ha sucedido, el numen y las musas han bajado y dictan prontas sus indicaciones.  Yo adivino que las musas son la encarnación misma de Pachita su madre o María Romero, la nana que gastó su vida en criarla y en enseñarle los secretos del chile bien tostado y la canela para afinar el sabor del ancestral “mole corriente” y del gusto por combinar dulce y picoso en la carne agregando pasas o piloncillo.

Yo no conocí a María Romero, pero durante toda mi infancia recé por ella, como una más de la familia, recitando con mi madre, que nunca dejó de agradecer su presencia en su vida:

“Acuérdate señor, del alma de tu sierva María Romero que redimiste con tu preciosa sangre, no la hemos perdido en el seno del buen Dios nos espera, que ruegue por nosotros como nosotros rogamos por ella, dulce Jesús no seas su juez se su Salvador” … así lo recuerdo

Rosa María (rosemary,) romero en inglés, Romero el apellido de María y yo romero en permanente romería para encontrarte en mis recuerdos. 

Rosa cierra la puerta, entorna los ojos y abre el corazón que late feliz entre el chirriar de la manteca y el humo cargado de aromas que escapan a la olla de peltre e inundan la cocina entera y los corazones de quienes fuimos destino de su amor hecho comida. Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa.

Uno a uno van transformándose el amor en platillos deliciosos y van colocándose sobre la tabla que, en solución de casero ingenio, se usa para unir el espacio sobrante entre el refri y la estufa y que sirve para que estos vayan reposando, atemperándose, un recurso de todo buen cocinero.  Los platillos siempre son muchos, porque Rosa nunca olvida que a Guillermo no le gusta el chile, que Pepe quiere con cebolla, y que para mí ha de reservar tres pedazos bien dorados de la carne casi en punto de “carnitas”.  Rosa va dando pequeños giros, y acá quita y allá agrega, adecuando su receta para que cada uno se sienta querido y atendido degustando su comida hecha… “solo para él”.

Y mi papá, en lo que se calientan las tortillas, se toma la cerveza que le abre el apetito, y pierna cruzada en el sillón de la salita de estar, sigue pensando en que debe cumplir con su deber de jefe de familia; ahí, también para él, se detiene el tiempo y su universo, servir a su familia; no hay espacio para nada más.

Y Rosa llama y la tropa obedece y ve con naturalidad, porque así se les acostumbró, aquello que más que platillos y recetas es…la cara más visible del amor.

Hoy Rosa preparó, es más justo decir, enhebró y urdió con delicadeza de artesano un poco de recuerdos, una pizca de alegría, alguito de gozoso sacrificio y otro tanto de gusto hondo por servir. Y de aquello resultó la comida de un día cualquiera:

+ Sopita de fideo preparada con el caldo de pollo que siempre se conserva.

+ Carne de puerco en un caldillo con chile ancho y pasas dulces.

+ Tortitas lampreadas de chayote y queso fresco, de papa o de plátano frito, servidas en una salsa de tomate molido y orégano con un toque de vinagre.

 + Agüita de flor de Jamaica.

 Y yo hoy y cada día que cocino, en romería tras mis recuerdos,  te tengo presente para charlar de aromas y sabores, contigo Rosa, con Pachita y con María Romero.

DEMOCRACIA BAJO LA LUPA

Por Ernesto Parga Limón

“Los educados difieren de los no educados tanto como los vivos del os muertos”

Aristóteles

Pocos, muy pocos, dudan de la “superioridad moral” de la democracia frente a cualquier otra forma de organización política de un país o de una comunidad, claramente casi todos preferimos la democracia frente a la autocracia en cualquiera de sus manifestaciones actuales o pasadas …  monarquía, totalitarismo comunista, regímenes teocráticos o de partido único.

La democracia vista como el resultado de arrebatarle el poder a uno solo o a unos cuantos, para decidir sobre nuestra vida presente y futura, y hacerlo radicar en el pueblo para que este sea, finalmente, a través de sus representantes, quien autogestione las soluciones a la problemática social y política de sus comunidades, nos parece justo y racionalmente incontestable.

Sin embargo, asumida que es la mejor y más justa forma de gobierno  y que nunca será perfecta y siempre perfectible, deberá asumirse, también,  que la democracia y especialmente la incipiente como lo es la mexicana;  tiene sus debilidades, y que es aun muy persistente la tentación autócrata  entre aquellos que habiéndose servido de la democracia para llegar al poder, una vez en el ejercicio del mismo, la democracia les  parece un lastre que les impide gobernar a contentillo siguiendo su apetito dictatorial.

 Por esta razón, entre otras, la democracia debe ser depositada en organismos ciudadanos y garantizadas con “tres candados” su independencia y su autonomía.

La democracia para aspirar a la permanencia debe de alimentarse de un mínimo de educación cívica (no necesariamente académica) en todos sus ciudadanos, sin excepción de la clase social a la que pertenezcan.  La pretendida sabiduría popular y su infalibilidad parecen ser mas un argumento de control y de utilización por los políticos que la esgrimen, que una genuina apreciación de la realidad cultural de nuestro entorno.

Educar a los ciudadanos supone que entendamos y valoremos el poder trasformador de nuestra participación política, como votantes, como activos agentes sociales y como generadores de contrapesos y equilibrios.  Sin embargo, aún no nos cabe en la cabeza que los políticos tienen por nosotros un poder delegado.  Un pueblo inculto, democráticamente hablando, aun ve al político en el poder como aquel que puede ofrecerle la dádiva o la oportunidad del negocio nacido al amparo del tráfico de influencias. –“Si llega este o aquel, al fin me hará justicia la revolución”-, parece ser el esquema de pensamiento de los ciudadanos en las sociedades que no tienen una democracia consolidada. Eso es lo que la educación debe cambiar.

Los organismos ciudadanos, los gobiernos genuinamente democráticos, las instituciones educativas, los empresarios y las familias mismas tienen una tarea enorme, un desafío mayúsculo y una obligación inexcusable… hacer comprender a los ciudadanos, a la prensa y a los propios partidos políticos que ganamos más bajo el amparo   de la ley y la democracia que bajo el autoritarismo discrecional y la anarquía. Que la dádiva paternalista y la tranza generan, al final, un daño a cada uno de nosotros.

+ Un ciudadano maduro exige trasformaciones serias y sostenibles, no se conforma con el pez, quiere, porque merece, ser enseñado a pescar.

+ Un ciudadano educado cívicamente, cree radicalmente que el bien común es bien para todos y que toda ventaja tomada injustamente terminará por lesionar el orden y revertirse en su contra y en la de los suyos.

+ Un ciudadano educado exigirá a su partido y a su gobierno responsabilidad democrática, apego la legalidad y respeto a las instituciones.

La educación debe ayudarnos a romper con el flagelo de la corrupción que permea, por desgracia, muchas acciones de la vida social y política. Por la educación los ciudadanos debemos entender que las virtudes humanas cívicas son el camino auténtico del progreso y la justicia, que la honestidad, la legalidad y el respeto a los principios son la base de todo proyecto personal y social que merezca la pena. Eso es, después de todo, la vida ciudadana; la capacidad de vivir en la polis respetando los derechos ajenos y respetado en los míos. Entendiendo que el bien común es por definición bien para mí.

Hoy más que nunca el estado y los partidos políticos deben de apoyar y consolidar la autonomía y la independencia del INE y de los organismos electorales locales, no hacerlo porque no se pliegan a sus demandas es una inmoralidad política y en términos democráticos… un verdadero harakiri; que a nadie favorece. El cuestionamiento permanente y sistemático, va vulnerando la credibilidad y la confianza, eso a nadie sirve:  es destruir por destruir.

Los partidos y los gobiernos son corresponsables de la permanencia de la democracia y no quienes socaban, sembrando dudas, a las instituciones que tanto trabajo nos han costado y que tanto necesitamos, hoy en día, si pretendemos alcanzar la justicia social y el desarrollo económico que merecemos.

No se puede patear el pesebre y no esperar consecuencias.

LA ELECCIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

Poco a poco van saliendo nombres, como conejos de la chistera de los magos. A aquel se le palomea para presidente, al otro para diputado, este otro inconforme porque su proyecto personal no generó adhesión en su partido, se lanza por la libre como candidato independiente, otros, no actores políticos del pasado sienten también el llamado de la democracia y se lanzan a la odisea de conseguir el apoyo ciudadano a través de un proyecto independiente.

Faltan muchos nombres, muchos más. En la magna elección federal y estatal del 2021 se elegirá la friolera de 21,368 cargos políticos, entre ellos diputados locales, los 500 diputados federales, presidentes municipales y 15 gubernaturas.

El canto de las sirenas se escuchará a través de los altavoces del perifoneo que llegarán como cada proceso hasta la calle última de la olvidada colonia, hasta el ejido aquel de rimbombante y revolucionario nombre. Enamorándonos y subyugándonos con su promesa de mejora de las condiciones sociales y económicas en las que vivimos.  Las promesas de los partidos son su divisa de intercambio para obtener el tesoro de nuestra afirmación a sus candidaturas a través de la boleta cruzada en su favor.

Ciertamente debido a la pandemia, las campañas serán muy diferentes, muy en los medios, la radio y la TV serán casi monotemáticas en sus espacios informativos, saturándonos de notas sobre las actividades de precampañas y de campañas, pero quizá el campo de batalla preferidos serán las redes sociales; espacio casi virgen de regulación de tiempos y de exposición, y además fertilísimo para las “fakes news” y para la descalificación del oponente.

Escuche todo, lo sensato y lo insensato, lo posible y lo imposible, que no le vendan humo, no otorgue su voto a cambio de espejitos o baratijas.  Si le parece necesario estudie las plataformas políticas de los candidatos y de los partidos que los impulsan, repase muy bien la biografía del candidato que, hablándole al oído dulcemente, le pide su voto. ¿Qué han hecho, cómo fue su desempeño en puestos anteriores? Infórmese bien, analice con cuidado las alianzas entre partidos que pueden ser locales o nacionales, si no lo hace quizá de manera indirecta le dé su voto al proyecto que no desea apoyar.

De una manera muy sintetizada puedo decir que lo que se juega este 6 de junio es la continuidad del proyecto del presidente Lopez Obrador, es una especie de referéndum popular, casi a la mitad de su gestión. Si la aprobación se vuelve voto, AMLO podrá, de la mano del congreso hacer pasar las leyes que su autodenominada cuarta transformación requiere.

Actualmente el partido del presidente AMLO, tiene en su poder el histórico número de 338 diputados, de los 500 que conforman la cámara baja, instancia clave, repito, para impulsar y aprobar las reformas lopezobradoristas, si lo consigue transitará la 4T por un sendero recto allanado por los votos de sus simpatizantes, si no lo consigue, si la oposición le planta cara y le arrebata el control de esta cámara, todo será cuesta arriba para su proyecto.

Si apoya a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de hacer posible lo que espera de ese partido. Si apoya a otro partido opuesto a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de manifestar que desea otro rumbo para el país. Eso es en esencia la democracia; renovación de apoyo o retiro de este.

No escuche, por favor, las voces que machaconamente y por anticipado pretenden descalificar el proceso venidero; solo desean llevar agua a su molino.  Confíe en el INE y en la autoridad local ya que estos órganos son fruto de la ciudadanización de las elecciones.  Somos, en definitiva, los ciudadanos los que elegimos a través del sufragio secreto y libre, y somos los mismos que sancionamos la elección, ni más ni menos.  Hace solo algunas décadas el gobierno a través de la Secretaría de Gobernación era quien sancionada las elecciones siendo, de esta manera, el partido en el poder juez y parte, eso no sucede más.

La independencia de estos órganos frente a los partidos y frente al mismo gobierno nos ha costado mucho como sociedad. Yo conozco el sistema y le puedo asegurar que es imposible hacer trampa, cada partido tiene el derecho de tener un representante en cada casilla y en cada consejo electoral, supervisando cada parte del proceso, del mismo modo cada parte del proceso y los resultados puede ser impugnado por los partidos y por los candidatos.  Atrás quedaron los tiempos de fraude y de intervención de los partidos y del gobierno.

No solo confié en el INE y en la autoridad electoral de su estado, súmese como observador electoral ciudadano, sea parte activa en estos comicios históricos.

Y desde luego…asista a las urnas, dele valor a su voz y a su condición de ciudadano.

TRUMP; UN SALTO AL VACÍO

Por Ernesto Parga Limón

El tormentoso, caótico y surrealista epílogo de la administración Trump, nos demuestra la sabiduría del conocido refrán; “lo que mal empieza, mal acaba”, o su versión más antigua, “el que mal anda, mal acaba”. Y es que Trump empezó mal, se condujo mal en todos los aspectos de su vida, como empresario, como candidato, como presidente, como líder, como persona, en suma. De tal manera actuaba que muchos pudimos anticipar su desastre final, casi todos, salvo algunos de los políticos de su partido que se sirvieron de él y de la oportunidad de golpear a sus enemigos demócratas y tal vez otros más que acariciaron la posibilidad de sustituirlo en el futuro.

Esos políticos, léase Ted Cruz y el grupo de senadores, que nos mostraron su auténtico y abyecto perfil al gestionar la negativa a reconocer el triunfo de Joe Biden, que degeneró en la toma del Capitolio por la turba fanática de racistas y xenófobos, que abrevan del discurso calumniador y supremacista de Trump. Una autentica fauna de descerebrados.

En el magnífico libro Quo Vadis de Henry Sienkiewicz,  Nerón asustado por los desmanes del gentío que amenaza con romper el cerco y entrar en su palacio la  “Domus Aurea” (Casa de oro), pide consejo al filósofo Séneca sobre como contener el inminente peligro que le acecha… Séneca fríamente le comenta: La turba es un animal salvaje y con los animales no se razona. A Trump podemos ahora decirle; puedes sacar a la turba a la calle, pero nunca podrás regresarla sin haber causado daños ni estropicios.

La realidad de este hecho superó con creces a la ficción y a la historia misma, esta vez no fue la turba amenazando al César, fue el César mismo atentando contra el imperio y contra la democracia que le permitió acceder al poder máximo.

El éxito y la caída de Trump tiene en común su uso manipulador de las masas a las que siempre les dijo lo que querían oír. El “Make America great again” sustentado en un discurso antinmigrante y de inusitada violencia verbal, caló hondo en una población mayoritariamente iletrada y con una vena de grosera supremacía blanca que salió del closet y que crecientemente extiende su influencia en el país de las libertades, tremenda paradoja.

Por ello la estrepitosa caída de Trump es una suerte de aire fresco, que oxigena la enrarecida escena política de su gestión como presidente de EE. UU. Si este hubiera optado por entregar el poder, que el pueblo le quitó democráticamente, de una manera civilizada y pacífica a Joe Biden, Trump tendría su lugar en la historia como el presidente número 45 del país más poderoso del mundo, cuna de la democracia moderna. Y quizá, incluso, con alguna oportunidad de seguir su carrera política de la mano de los 75 millones de electores que increíblemente le refrendaron su apoyo.

Pero al tirano enfermo de egolatría, al mitómano consumado, al megalómano embriagado de su pretendida superioridad, lo último que le puedes pedir es civilidad y razón.  Querer pedirle que piense en la ley, en el interés común, en la decisión de otros que no le favorece, es pedirle peras al olmo.

Cuando la vanagloria o el complejo son el motor de la vida y esto se vuelve forma de gobierno, la autocracia inexorablemente arriba. El gobernante entonces no oye, no entiende, no confía, crea sus mentiras, las repite tantas veces que estas se vuelven sus únicos datos, toda su ciencia y la verdad que emana de su divinidad: Sucedió en la Roma imperial y sucede aquí entre nosotros.

Una personalidad como la de Trump, con su poder y con la costumbre de salirse siempre con la suya al margen de la ley, no razona, es fiel líder de su turba, prefiere inmolarse a lo Tony Montana en Scarface. Trump inmoló su lugar en la historia, incitando a la toma del Capitolio, ya no será simplemente el presidente 45, sino el peor presidente de la historia, el enemigo del país que atentó en contra de la democracia y de las libertades, sacro legado de los padres fundadores de esa nación.  Estos legisladores, modernos Licurgos, intentaron, en su carta magna, poner candado tras candado para frenar la avaricia de los tiranos, hicieron lo que pudieron, sabiendo muy bien que no hay candado que maniate la nula voluntad democrática de los hombres como Trump.

Y aprendida la lección de la sabiduría de los refranes, no está de más escuchar este otro:

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar.

(MMXX)¿ANNUS MIRABILIS? (2020)¿AÑO MARAVILLOSO?

Por Ernesto Parga Limón

Annus marabilis y annus horribilis son expresiones opuestas que sirven para señalar que un año ha sido, excepcionalmente, muy bueno o muy malo.  El conjunto de los acontecimientos derivados de la pandemia nos ha puesto a meditar sobre esto; algunos creen que este es, por definición, un auténtico annus horribilis, que nos deja una secuela tristísima de dolor y pérdidas en muchos sentidos de nuestra experiencia humana, un año para olvidar, repiten innumerables voces, al que habrá que darle la vuelta del almanaque de nuestra vida, tan pronto como sea posible. Hay, por otra parte, otras voces que creen que este año lo debemos recordar por mucho tiempo, ya que nos dejó innumerables lecciones, al darnos un parón en seco, dicen, nos obligó a reflexionar sobre las cosas importantes (La familia, los amigos, el trabajo, la vida misma) que ya dormitaban, un tanto olvidadas, en medio del desdén por lo valioso que produjo la fiebre de la prisa por vivir a la que todos nos fuimos acostumbrando.

En definitiva, lo que es cierto es que cada uno experimenta a su manera. Quizá no haya nada tan subjetivo en este mundo como el duelo y el modo en que cada persona pone cara a la adversidad que le acomete, cada cual tiene su ritmo y su manera de incorporar o de desechar parte de lo vivido.

La forma en que asimilamos el dolor y las pérdidas son, indudablemente, una manifestación más de cómo somos, de nuestras creencias, de nuestra propensión natural al pesimismo o al optimismo.

 -El duelo nos retrata mejor que nadie.-

Hay algunos que ven negro el arroz con un solo grano negro, y los hay quienes, para verlo blanco solo es menester tener frente a su vista un solo grano blanco.

Adicionalmente hay otros factores que influyen en la manera en que le damos paso al dolor en nuestra vida; la fe, la soledad, la compañía, el deber, el gusto por servir, los dolores del pasado, etc., son elementos que de alguna manera delimitan la forma en que transitamos o nos quedamos varados en el duelo. 

Explicado el subjetivo combate con la tristeza que cada uno habrá de librar por los fantasmas del 2020 y con la adversidad del porvenir, que con seguridad habrá de retornar con otra cara, yo creo que el infortunio siempre deja sus enseñanzas. El dolor nos lleva a preguntarnos por su sentido, y también a preguntar desafiantes ¿Por qué a mí? Las respuestas que afanosamente buscamos nos conducen por vía indirecta, ahora sí, a valorar lo que perdimos, y lo que aún tenemos y a enterarnos que otros también sufren igual o tal vez más que nosotros.

 Se dice que la enfermedad es el mejor referente de la salud que hemos perdido, salud que nos es tan natural que ni siquiera recapacitamos en su posesión y aun menos en nuestras obligaciones con respecto a ella. Lo mismo puede aplicarse respecto a otras realidades que, debiendo ser centrales para cada uno; la familia, el trabajo los amigos o la vida misma; y que quizá ya eran menos que una sombra que indiferentes observábamos.  Así lo ve Clive Staples Lewis:

“Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.”

Ayuda mucho para mejorar la comprensión de este tema leer a los grandes pensadores, y abrevar también del testimonio admirable de quienes, habiendo perdido a un ser entrañable en esta pandemia, a pesar de que esa persona querida se les arrebató de manera dolorosa e insospechada, siguen pensando que la vida merece la pena de ser vivida, acrecientan su fe, su compromiso y recuperan el valor de la generosidad. Contemplar la fuerza inquebrantable del espíritu humano y su capacidad de reconversión del dolor en amor son enseñanzas que se derivan de los infortunios.

“En la tristeza pervive el amor”, nos dice Elisabeth Lukas

Muchas personas dicen haber recuperado su sentido de empatía, aceptan que el “yo” era el eje cardinal de su existencia, que estaban ciegos a la realidad externa a sí mismos, y que hoy empiezan a ver con asombro la belleza que radica en la otredad.

Así lo explica, el escritor italiano, Cesare Cantú:

El dolor tiene un gran poder educativo; nos hace mejores, más misericordiosos, nos vuelve hacia lo importante y nos persuade de que esta vida no es un juego, sino un deber.”

Si esto es así, para muchos, si este año nos hizo mejores y más misericordiosos… todo habrá valido la pena. Annus mirabilis

Pero si todo es temporal, si este dolor resulta infecundo. Si a la vuelta de unos meses volvemos al sitio en donde estábamos; corriendo desaforados solo en pos de lo material, olvidando de nuevo lo que realmente vale. Habremos, también, perdido la capacidad de aprender las lecciones que subyacen en toda adversidad. Entonces sí que este será un año horrible.

¡El más horrible de todos!

HAY LETRAS QUE SE ESCRIBEN SOLAS

Por Ernesto Parga Limón

Hay letras que nunca terminan por escribirse. Son como el sueño que no pudimos recordar, son solo un sentimiento que se esfumó imposible de traducirse y de convertirse en signo que hable para otros. Las hay, otras, que cuestan el mundo y el espacio sideral el escribirlas, y emergen trémulas y tímidas, hijas del esfuerzo y la insatisfacción y que resultan, casi siempre, aun menos de lo poco que anticipábamos sobre ellas.

Hay otras, sin embargo, que se escriben solas, que asaltan al escribano. Tal como creo que sucedió, salvadas todas las distancias, a los evangelistas con las divinas letras. Únicamente queda ir detrás de ellas, ordenando un poco su fuerza y la urgencia que pugna, como potro desbocado, por comunicar su verdad y ver, ya, su marca perenne en la hoja en blanco. Estas letras son hijas de la vida, de los estados de ánimo, de las alegrías, de los miedos y las preocupaciones y de los más recónditos anhelos.

Tienen vida propia, vienen en tropel. Aparecen casi íntegras en medio de la noche, a mitad del tráfico, entreveradas en las actividades más disímbolas, cuando se cocina, cuando se trabaja, cuando se sufre por hacer brotar, infructuosa o esforzadamente, otras esquivas líneas. Son ajenas a la política y al devenir de la economía, no saben de futilidades, no se interesan en lo intrascendente, buscan siempre el núcleo mismo de la vida. Son nuestras dudas y son el misterio que inútilmente, pero no sin fruto, intentamos develar. Son la expresión más auténtica del vivir.

Las de hoy son de estas últimas, que me llegan, amigo lector, a mis 58 años, o a tus 50 años si es que sientes que en algo te cuestionan a ti también, o a los 60 de algún posible amigo en común, o a la edad desconocida de otro anónimo lector, que se cruza con ellas a través de los espacios infinitos de la red.

Y las letras que se escriben solas aparecieron ayer con esa autonomía que tan propia de ellas es, en medio de la noche, y así, en medio de mi noche me confrontaron, me cuestionaron.

¿Qué sigue ahora?, ¿Hay cosas por corregir?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Qué impide que lo seas? ¿Quieres seguir así?, ¿Haces feliz a los que te rodean? ¿Hay alguien o algunos que te siguen necesitando? ¿Estás en deuda con la vida?

No esperaban, siquiera, que yo balbuceara una respuesta, solo querían seguir siendo preguntas, y molestar como el tábano que infatigable ronda la cabeza de las bestias y los obliga a sacudirse la modorra.  Solo querían verse convertidas, con premura, en letras sobre esta hoja que ahora tienes frente ti.

Ahora yo soy quien te pregunta, querido amigo, ¿Te “molesta”, como a mí, alguna de estas preguntas?  Si es así… ¡enhorabuena!; pues asumamos que lo importante no es tener respuestas, sino la capacidad para seguir escuchando las preguntas.  La ganancia está en el pellizco al alma, que convoca a la mejora.

Quizá la mejor manera de morir anticipadamente es no prestar oídos a las preguntas imperiosas que la vida y las propias convicciones nos plantean. Primero no queremos oír aquello que nos compromete y después, ya nos es imposible oír nada, sordos a la vida, embriagados en el festín del egoísmo.

Hay vida, y esperanza, y fe, si aún, aunque tenuemente, escuchamos esa voz que nos dice que la vida humana es temporal; pero que es posible vivirla al tope de nuestra responsabilidad, que es posible vivir a la manera de Dios; que cada momento lo vive todo con vocación de eternidad.

Hay savia vital y posibilidad de cumplir el cometido si volvemos a entender que la vida está esperando nuestra insustituible contribución, lo que nadie puede dar… solo nosotros. Hay vida si recuperamos el sentido de la urgencia, entendiendo, que es hoy el mejor tiempo de la entrega, y que mañana lo será de la siguiente.

Hay vida y habrá esperanza, si la respuesta mueve a la obra y la obra se torna en hábito.

Tal vez podamos empezar intentando descubrir; quién manda esas letras que se escriben solas.

ES INEVITABLE

Por Ernesto Parga

“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles”

Joseph Ernest Renan

Es inevitable… tener sobre el ánimo con dolorosa omnipresencia en nuestras vidas, la crisis del COVID. Que ahora 9 meses después nos amenaza con más fuerza, superando en dolor y pérdidas, los presagios más catastróficos

El 6 de julio aquí, en este mismo espacio, escribí un artículo titulado “El teatro del absurdo”, en donde hacía un repaso, alarmado por las 30,000 muertes que por entonces se contabilizaban, de las pésimas decisiones, de los embustes y de la inoperante estrategia del gobierno para contener la epidemia. Hoy los fallecidos suman 110,000; llenando de dolor a las familias que vieron partir, antes de tiempo, a sus seres queridos, de desesperación a quienes han visto desaparecer su fuente de ingresos y de impotencia y soledad a muchos en este país, por la nula asistencia social que este gobierno ha proveído.

No es que se esperen de su parte todas las soluciones, pero sí al menos un poco de comprensión y solidaridad, la ausencia de esto aumenta la pena y la sensación de indefensión.

 Es inevitable… buscar certezas, y fuerzas en otro lado.

De nueva cuenta, el ciudadano de a pie, afligido por la inconmensurable dimensión de esta tragedia y por el abandono del estado, ha entendido que al final solo le queda, para salir del pozo insondable de su pena, lo mismo de siempre, la certeza y la fortaleza que solo proporciona lo verdadero, lo auténtico, lo que no se muda por el convenenciero interés de lo político.

Y… ¿Cuáles son esas certezas inalterables? Y… ¿En dónde están?

Elizabeth Lukas, discípula de Victor Frank, y por derecho propio una autoridad en Logoterapia nos dice que, los caminos para aceptar la adversidad y para recuperar el sentido y las fuerzas para continuar parten de nosotros mismos para llevarnos al encuentro de otras realidades.

En un estudio estadístico presentado en su libro “Ganar y perder…La Logoterapia y los vínculos emocionales” (Editorial PAIDOS), nos muestra estos porcentajes:

1.- El 70% de las personas ven un sentido principalmente en el hecho de hacer algo por otras personas,
es decir, ellas encuentran sentido en el hecho de “vivir para alguien” su principal sentido. (Familia)

2.- La experiencia de “sentido de vida” se corresponde con la existencia de una base moral en la persona,
es decir, con una creencia en donde hallar cobijo. (76%) (Fe)

3.- La experiencia de sentido se corresponde con la percepción y la persecución de objetivos personales,
de pertenencia a grupos, causas, y con la adopción de ideales. 74% (Deber, vocación, compromiso)

En altísimos porcentajes los factores que, según este estudio, reencauzan y dotan de nuevo sentido a las personas, y que finalmente les ayudan a superar los duelos por pérdida, son: La familia, la fe y el servicio altruista, incorporados a la dinámica vital del doliente con renovado espíritu.

Es inevitable entonces preguntarnos para evaluar, de cara a salir de una adversidad presente, para ser apoyo de alguien a quien queremos ayudar, y como prevención ante la inevitable sombra del dolor que en algún momento se colocará sobre nuestra cabeza; ¿cómo están estas áreas de nuestra vida? ¿Son fortalezas o debilidades que nos ayudarán o qué complicarán el tránsito del duelo?

Es inevitable pensar en los vacíos que los paradigmas de la sociedad en que vivimos han dejado en nosotros. Sociedad en franca y loca carrera por la acumulación materialista, el egoísmo como camino de felicidad y la soberbia de vivir un mundo al margen de Dios.

Si la luz al final del túnel, de la personal andadura del dolor, se encuentran en la familia, la fe, y el servicio generoso al prójimo, urge en primer término revaluar su importancia, aumentar nuestra dedicación y compromiso y fortalecer nuestra vinculación y personal encuentro con Dios.

Este estudio estadístico solo confirma lo que todos sabemos, pero que en alguna medida hemos echado al olvido, arrollados por la ola consumista, hedonista y egoísta, esas certezas que siempre nos acompañaron; la seguridad del abrigo familiar, del abandono en Dios, y del gozo hondo que proporciona el servicio desinteresado a los demás.

Sobran ejemplos, todos los conocemos, de aquellos que han salido adelante gracias a su desarrollo espiritual, a su intensa vida familiar, a la causa social en la que convirtieron la adversidad que los golpeó, y a la fe que los acompañó en la oscuridad de su dolor.

Indudablemente, la sacudida del dolor ha sido mayor, pues no hay adversidad que se resista en la soledad tan propia de la vida moderna, soledad de todo, soledad que, en el colmo del error, se pretende como camino a la felicidad.

La respuesta está ahí; tan diáfana como siempre, enfrente, al lado y encima de nosotros; tal vez los inefables misterios del dolor nos ayuden a descorrer el velo que impedía que viéramos en dónde están las certezas y las luces al final del túnel.

Esto también debería ser inevitable.