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LA HORA DE LA PATRIA

Por Ernesto Parga Limón

Ya se llegó la hora, el próximo artículo en donde nos encontraremos, amable lector, tendrá ya visos de los resultados de la jornada electoral del 6 de junio.

Hoy no tengo ganas de fabular ni de recordar ninguno de los libros que me han impactado, hoy no. No es además justo que lo haga en el extremo en que está colocada la patria. Dejo a un lado todo afán de divulgación cultural, para apelar a que, en nombre de la amistad que por este espacio hemos fraguado me permitas decirte lo que pienso, sin rodeos y sin tapujos, acerca de las elecciones que tenemos en puerta a tan solo una semana.

O entendemos que tenemos, cada uno de nosotros, un mayúsculo desafío o no entendemos nada.   

Se juega, repaso rápidamente, la conformación de la cámara de diputados federal, esto no es cosa menor, especialmente si atendemos a la necesaria división de poderes pilar de nuestro sistema democrático.

El excesivo poder y la soledad con que se ejerce en el presidencialismo mexicano dicha responsabilidad, es absolutamente apabullante. Se llega a identificar al ejecutivo, esto no es ninguna exageración, con un Tlatoani que se sabe tocado por los dioses, o su símil contemporáneo, tocado con la “corona moral” que dan 30 millones de votos. Es algo que debe ser controlado, maniatado; incluso para el bien de quien detenta este poder de una manera tan absurdamente ilimitada.

Nadie, sin contrapeso, podrá evitar equivocarse cada vez más, conforme lo va carcomiendo la hybris; tan perniciosa como frecuente en los absolutistas.  Porque el que no oye, porque ya carece de interlocutor calificado (ya nadie lo es en su soledad), y el que no se sujeta…  enferma de desmesura y de paranoia.

Ser aconsejado, primero y ser controlado en los excesos es tan bueno para el presidente como para la patria, ese es el objeto de la independencia y soberanía que se propone con la división de poderes.

Las empresas tienen concejo directivo, las madres intentan siempre ofrecer otro ángulo al padre para que no se equivoque en sus decisiones, los padres se hacen aconsejar de sus hijos en la toma de decisiones importantes, el amigo verdadero nos muestra el error. Es de naturaleza humana la necesidad de ser orientado.

Pero cuando uno de los poderes abyectamente hace voluntaria sumisión al ejecutivo, así se le exija públicamente que “no le cambien ni una coma”. Cuando no hay un verdadero concejo porque el gabinete es florero, que solo recibe indicaciones sobre lo que hay que decir y cómo habrá de decirse. Y cuando como en una sola voz, los dirigentes del partido en el poder se suman casi con saña, a las descalificaciones arteras que se hacen en las mañaneras sobre el árbitro electoral.

La cosa va mal para el país, la cosa va mal para el presidente.

Yo les aseguro que los fidelísimos amigos del presidente: Los Delgado, Los Ebrard, los Monreal, serán los sepultureros de la falacia histórica llamada 4T, que hoy ayudan a edificar. Ya veremos el triste “otoño del patriarca” según retrata Gabriel García Márquez, el epílogo solitario de quienes han detentado tanto poder en tantos lugares de nuestra América lastimada.

Quizá estarás ya, querido amigo, planteando mentalmente tus objeciones. -Todos los ejecutivos han controlado o pretendido controlar el congreso y al legislativo- …me dirás. Es justo responderte que aquí no hago panegírico de ningún partido ni de ningún político, solo entiendo que es importante que existan contrapesos especialmente ante una personalidad como la del presidente actual, que manifiesta repetidamente su desprecio, por las instituciones, por la ley y por el árbitro electoral.

El estado soy yo, con toda seguridad es una frase que no le parece tan repugnante a quien, investido de una autoconstruida autoridad moral, tal como lo fue la autoridad divina para Luis XIV, sigue sintiéndose un elegido que ha recibido un mandato y  toda la fuerza de los héroes del pasado y que, para fortuna del pueblo, han reencarnado todos juntos en su salvífica y mesiánica figura.

No regales tu voto, ejércelo a conciencia, aun si eres partidario del presidente, regálale la maravillosa oportunidad de ser aconsejado y de tener contrapeso; permítele que atienda al realidad de los datos verdaderos, quizá así; bien asesorado, deje de mirarse en el espejo de Hugo Chávez a quien considera, él lo ha dicho innumerables ocasiones, un héroe para el pueblo venezolano.

Piensa en la patria que quieres que tengan tus hijos. Una tierra de pluralidad respetuosa y no de polarización que divide, una patria con muchas voces en donde sea posible manifestar la oposición al gobierno y a sus decisiones sin que le endilguen, al que lo hace, los peores calificativos.

Porque el estado somos todos… y no un solo hombre. Vota por México.

 Vota en conciencia, vota responsablemente.

EL TRISTE AYER DE MÉXICO

Por Ernesto Parga Limón

Hoy, afortunadamente, esas formas de hacer política son ya un mal chiste, una expresión de la locura del pasado. Qué bueno que existen los libros que nos recuerdan que efectivamente eso sucedió, sin ellos y sin las grabaciones magnetofónicas estaríamos renuentes a creer que se hayan alcanzado tales niveles de desvergüenza y de cinismo en el quehacer de la administración de la cosa pública.  Aun hoy, pasados los siglos, nos preguntamos, cómo es que la gente lo soportó.

Este artículo puede servir, además de ser para nosotros un recordatorio de lo que ya nunca queremos vivir, para que los países en el norte de América y en Europa que hoy sufren de lo que ya es historia acá, tengan esperanza en que las cosas pueden ser de otro modo.

En la clase de hoy, junio 6 del 2321, con mis alumnos de historia, repasamos lo sucedido en los albores del siglo 21 en nuestro México. Episodios que debemos conocer para nunca repetir.  Me fue muy difícil mantener el orden pues aquello que leían les parecía imposible y lo comentaban entre sorprendidos y enojados.

Leíamos que hubo, al mismo tiempo, 10 partidos políticos y que estos eran financiados con el dinero de los contribuyentes y que algunos de ellos estaban hechos para venderse al mejor postor, que bajo la bandera de alguna causa “verde” o de “valores” conseguían engañar a los electores para después vender sus escasos diputados al partido que los necesitara.

El estudio de este periodo de la historia es apasionante porque devela y nos recuerda la abyección y la bajeza a la que el hombre es capaz de descender y de mancharse a cambio de poder político. El hombre y la mujer para hablar al modo de la época, ya que imperaba una jerigonza ridícula llamada lenguaje inclusivo, (todas, todos y todes, por ejemplo, imagínense) otra cosa del pasado, muerta y enterrada; a Dios gracias.

Hubo algunos personajes de la escena política de ese tiempo que cambiaban de partidos sin importar que las causas y los estatutos fueran contrarios, Creo recordar que les llamaban chapulines o algo semejante.

Juan, mi alumno más adelantado, me comentó que existía una actividad política que ahora resulta incomprensible, a la que llamaban debates, y que se anunciaban pomposamente como “instrumento de la democracia para que el pueblo se informe bien acerca de sus opciones”. Los debates, explicó Juan a la clase, eran en realidad oportunidades para que todos los participantes pudieran descalificar a sus adversarios con una tonelada de lodo, con mentiras o con acusaciones que ninguno se molestaba en probar. Un espectáculo deplorable y mezquino. Las acusaciones de ida y vuelta dejaban en el ánimo de los espectadores la certeza de que todos eran delincuentes tramposos y que en definitiva no se podía confiar en ninguno.

Se cuenta que los partidos políticos escogían a sus candidatos, ya entre politicos impresentable algunas veces incluso con denuncias en su contra, o ya entre personas de la farándula, del deporte, pastores de iglesias, youtubers e influencer; términos, estos últimos, que no alcanzo a entender ya que no hay en la actualidad nada parecido. Muchos de ellos casi analfabetos e inexpertos por decir lo menos.

En nuestro libro de estudio hay un largo capítulo dedicado a los presidentes de México, menciona uno de nombre Chente Zorro, que pasó de ser una esperanza justiciera, a tener una presidencia sin pena ni gloria. Otro llamado Quique Piedra Abuelo, es aún recordado, entre la clase política, como alguien de torpeza comunicativa sin parangón.  Este se pensó salvador de la patria y acabó en medio de escándalos por la casa de su esposa (una de esas de la farándula), haciendo un pacto de impunidad para permitir el arribo de otro presidente llamado Pez Hacedor… a quien muchos apodaban, no sé por qué, el Cuatrote.

De este último se sabe, por los millones de horas grabadas en cintas de video, que daba conferencias diarias, en donde paleros, que no periodistas, le hacían preguntas a modo.

Hacedor, pontificaba desde esa tribuna moral, denostaba a sus enemigos, reescribía la historia, la tomaba contra el árbitro electoral que en esa época se llamaba INE y que corresponde a lo que hoy llamamos IFE (Instituto Fidedigno Electoral) desde allí perfilaba su intentona de permanecer en el poder más allá de las prohibiciones legales.

-¿Y lo logró?, preguntó Carmen anhelante. -¿O Hubo oposición capaz de detenerlo?, -¿Hubo líderes de altura moral, demócratas verdaderos o todos se comportaban igual que aquello que decían combatir?    Con cierta pena tuve que afirmar que esa parte de la historia aun no la tenía estudiada.

¿Pero cómo se llegó a ese estado de cosas?, alzó la voz María, llena de fastidio en el alma por todo lo que tristemente fue México. ¿Por qué se dejó a los políticos actuar de esa manera, dividir al pueblo, enfrentarlo, robarlo, mentirle y traicionarlo? 

Para aliviar un poco la pesadumbre que como una nube sofocaba el ambiente en el salón, dije a mis alumnos:

Por fortuna, recuerden, eso es ya historia; aprendimos la lección y corregimos el rumbo, ahora tenemos un país con gobiernos que unen, que rinden cuentas, y que nos respetan como ciudadanos.

Es esa la forma en que deben ser las cosas, concluí, también agobiado por la tristeza de aquello que fuimos. 

MI MAESTRA DE VIDA

Por Ernesto Parga Limón

Antier, en virtud del día del maestro, en el chat de la familia, hubo un amable intercambio de opiniones, mi sobrina y ahijada, maestra de profesión, argumentaba que solo se debe felicitar a aquellos que son maestros titulados y no a otros profesionistas que imparten clases, a ellos, añadía mi sobrina, se les festeja en su día, (del abogado, del doctor, del ingeniero, etc.), otros manifestaban, en ese diálogo familiar, que maestro es todo aquel que enseña y que tiene alumnos. En realidad, no hay tal polémica, este es un debate de esos en el que al final todos tenemos un poco de razón.

Felicidades a todos los maestros; con, o sin diploma. A todos aquellos que guían (Educare) y que sacan lo mejor (Educere) de cada persona que se cruza en su camino; según la doble etimología de la palabra educación. Felicidades.

Adicionalmente hay, a mi parecer, otro tipo de maestros que, sin aula, ni pizarra, van mostrando el cómo y el para qué vivir. Son maestros de la vida, que con su ejemplo cotidiano son faro que ilumina y muestra un derrotero de esperanza y de amor. Todos tenemos uno o varios de ellos, personas que con independencia de nuestros padres o abuelos han significado enseñanza pura en nuestras vidas. Sin embargo, yo pienso que hay regularmente uno, que siempre se destaca sobre todos por su mayor impronta, porque su luz sigue iluminando cada día nuestro quehacer.

Hoy aquí con gratitud inmensa, cuento un poco de la historia y del impacto que la vida de la Señora Magda González de Argüelles: MAESTRA con mayúsculas y con toda la extensión de la palabra, ha tenido en mi propia historia.

Antes de conocerla yo trabajaba en el pequeño negocio que mis padres me heredaron, pasaba las tardes leyendo, había decidido seguir estudiando, aunque no solo para completar mi perfil de abogado, buscaba algo más, cursos o especializaciones en donde pudiera no solo aprender sino crecer también interiormente.

Un día me llamó mi hermano para decirme que había un diplomado anunciado en el periódico sobre Orientación Familiar para Maestros, eso es lo que necesito, pensé al instante. En ese momento mis hijos mayores tenían 9 y 6 años y yo daba clases de Derecho Romano en una universidad. Todo tenia sentido; yo era padre de familia, al tiempo que intentaba enseñar a mis alumnos, sentí que esto era providencial.

Inmediatamente me fui a inscribir, me informaron que era un programa de un año de duración y que ese año se celebraba ya su quinta edición.  Vi una foto que se exponía en la oficina y pregunté quién era la persona del retrato, me informaron que era la Señora Magda G de Argüelles la auspiciadora del programa que se llevaba a efecto también con el concurso del gobierno del estado. Esa fue la primera ocasión que escuché su nombre, sin embargo, reconocí su rostro. Lo había visto circunstancialmente años antes.

Mi negocio se ubicaba muy cerca de los Talleres Protegidos de la Asociación Gilberto que, supe después, también ella dirigía, la vi muchas veces llegar a visitar este centro de producción de artículos elaborados por personas con discapacidad. La ventana de mi negocio me permitía mirar directamente a la entrada de los talleres, vi innumerables veces que era recibida y despedida con mucho afecto por los operarios beneficiados de este programa, personas con ceguera, con sordera profunda, con síndrome Down, y con otras discapacidades físicas y mentales, que recibían una oportunidad para ser productivos, para sentirse útiles.  Vi siempre el tierno y paciente cariño que ella les prodigaba a cada uno. Me maravillaba ver a esa señora, desconocida para mí, tan llena de amor por aquellas personas tan necesitadas.

La primera lección de mi maestra de vida estaba dada por anticipado, la lección verdadera, no la del concepto o la definición de diccionario, sino la de la práctica amorosa del bien en todo momento y ante todos, la lección de la dignidad de la persona, del trato de excelencia que cada uno merece. Estudiamos las virtudes no solo para saber qué son, sino para vivirlas… se dice que enseñaba Platón.  Eso hace constantemente la señora Magda, respetar, promover, escuchar, en suma, amar a todos, lo he experimentado y atestiguado ahora ya por muchos años.

Una vez inscrito y asistiendo a las clases con expertos traídos de fuera, para formar profesores en la ciudad para que, como una piedra lanzada al lago, cada uno expandiera el bien, llevando su aprendizaje a sus alumnos y a los padres de sus alumnos, a través del fabuloso y transformador programa Escuela para Padres. Pero el verdadero aprendizaje estaba en ver la delicada y amorosa entrega de la Señora Magda, nada más que la presidenta de la asociación, a su programa, sin protagonismo, atendiendo a todos, cargando sillas, saludando y viendo a cada uno a los ojos, sonriendo, feliz de servir.

Incluso antes de terminar el Diplomado, quizá viendo en mi cierta hambre por el conocimiento, me llamó y me preguntó si yo tenía interés en formarme como Orientador Familiar, acepté con gusto, ya la disciplina corría a la par que la sangre por mis venas. El programa creció y llegó a todos los rincones del estado, se diplomaron en Orientación Familiar más de 8000 maestros, se instalaron más de 10,000 escuelas para padres, beneficiando a más de 500 mil personas, un auténtico portento nacido de una sencilla idea germinada en el corazón de un alma buena, servir y amar todo cuanto se pueda, y aun un poco más allá.

Lo demás fue verla e intentar aprender algo aun en mi pequeñez de espíritu, verla rezar con sincerísima devoción, verla leer, verla ayudar y sumarse a todas las causas, verla poner en práctica cada día su profunda creencia de que cada persona merece su atención y su amor. Dios le dio un talento y ella ha sabido ponerlo al servicio de la gente, todos aquellos que tenemos la fortuna de tratarla nos sentimos siempre queridos, importantes y con ello también capaces de querer.

En el amor uno no cuenta, suelen decir los clásicos, quien sabe amar busca en todo momento el bien del otro, nunca su bien, que de eso, se sabe también, de eso… se encarga Dios.

Cada día sigo recibiendo testimonios agradecidos de maestros, padres de familia y de alumnos por el enorme bien que los diferentes programas impulsados por la señora Magda, hacen en sus familias y en sus centros educativos, mostrándoles que siempre, siempre el amor es el camino.

¡Menuda lección de vida!

 Por siempre gracias, muy querida Señora Magda González de Argüelles. Maestra de mi vida

CYRANO DE BERGERAC O EL AMOR VUELTO PALABRA

Por Ernesto Parga Limón

Los extraños e impredecibles caminos del azar me pusieron de nuevo frente al Cyrano de Bergerac. Una conversación casual con unos amigos, el recuerdo de uno de ellos de una canción, para mi desconocida, que lleva ese mismo nombre, un breve intercambio en líneas generales de esta obra cumbre del teatro francés, luego a hablar de política y de allí al futbol, y luego del “Canelo” y las eternas dudas sobre su carrera pugilística. Pero el “mal” estaba hecho, la espinita clavada, apenas pude seguir los temas:

¿Cómo se llama la prima de Cyrano; su secreto e inasible amor?, pretendí en vano recordar.

Con un oído a la polémica de acusaciones y descargos sobre la tragedia de la línea 12, y la mente que huía intentando ahora recordar el célebre pasaje de la obra; en donde el protagonista recita el poderoso poema: No, gracias; dando respuesta a quienes le invitan a acogerse a la protección de un poderoso que impulse su carrera, al tiempo que   le recriminan su temeraria y libre manera de vivir.

“No, gracias.
¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
No gracias, compañero. La respuesta es: no gracias.
Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre.
Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. ponerme por sombrero el universo,
por un sí o un no, batirme o hacer un verso Trabajar sin afán de gloria o de fortuna.
Imaginar que marcho a conquistar la Luna.”

Repito, el mal estaba hecho, apenas terminé de cenar, me disculpé y fui corriendo a buscar en mi viejo y descuidado librero el volumen de esta obra de teatro de 1897, que narra las andanzas del Cyrano histórico, poeta de vida licenciosa y desenfadada muerto en 1655.

Abrí el libro y olvidé, al igual que el protagonista, todo afán mundano, me volví caballero del regimiento gascón, maestro de la esgrima que hiere más con la palabra punzante que con la espada, me volví también, en mi ensoñación, artífice de la lengua que enhebra con verso fácil y fascinante… amor, belleza y verdad.

Edmundo Rostand el dramaturgo, se toma las licencias que el arte permite y más allá de la vida real centra su historia, en el amor inconfesado de Cyrano por su prima, la bellísima Roxana.

Cyrano el poeta-soldado feo y narigón, oculta su complejo tras una actitud socarrona y grosera, él ama a Roxana sin atreverse a confesárselo; bien seguro de que será rechazado por su fealdad. Roxana, por su parte, ama a Cristian, soldado compañero de Cyrano; tan guapo como insulso.

Cristian carece del talento que le sobra a Cyrano, y es incapaz de poder escribir una sola línea para declarar su amor por Roxana. Cyrano decide sacrificarse para hacer feliz a su prima y dicta las apasionadas misivas, encontrando así una forma de sacar la pasión que lo consume. Roxana ama cada día mas a Cristian al que cree ser poseedor de un espíritu sensible y exquisito.

Cyrano convierte en palabra seductora su arrebato platónico, su lágrima por el amor que sabe nunca será correspondido, es tan narigón, tan feo, que no puede mas que soñar y colarse entre el amor de otros, con la letra que vibra en ardorosa pasión, que enamora y que sacude el corazón engañado de la que no sabe en realidad quien le escribe.

Rostand en esta obra de teatro, en cinco actos nos lleva de la mano entre la acción y el arrojo al retrato profundo de la desolación y la esperanza que pujan en el corazón de Cyrano.

Comedia, aclamada desde su estreno, hilarante y profunda, que logra con maestría presentar, a la vez, la frenética acción de los lances de Cyrano y la soledad e introspección de un personaje que en mucho nos refleja a todos. Cuántas veces en nuestras vidas tras el frenesí de la vida social sucumbimos, al llegar a casa, al grito silencioso de nuestros anhelos y preocupaciones. Cuantas inseguridades y dolores, escondemos tras la máscara de una falsa actitud que nos protege.

No sé si te identificas, querido lector, con algunos de los personajes de este triangulo; quizá escribiste alguna carta o declaraste tu apasionado amor con versos, con palabras, con canciones, tal vez como Roxana amaste más que la belleza física, la finura de espíritu de aquel que te pretendía.

En el clímax de la obra, que ahora te animo a leer, el velo que oculta la verdad se descorre, y ya en el ocaso de su vida, Cyrano acepta ante Roxana, que incidentalmente ha descubierto todo, que es él el que le hablaba.

 “Así es mi vida, he sido el inventor de todo y el que todo el mundo olvida. ¿Recordáis la noche en que Cristian os hablaba bajo el balcón?… Pues bien, mi voluntad ha sido una esclava / mientras yo estaba abajo, / escondido entre la escoria, / otro subía recoger el beso de la gloria…”

Ese es Cyrano de Bergerac… la palabra entre el dolor y la esperanza.

UN CIRCO SIN PIES NI CABEZA

Fui un testigo, muy pegado a la butaca, de la sesión de la Cámara de Diputados Federal erigida en Jurado de Procedencia para resolver el asunto del desafuero del Gobernador de Tamaulipas, el pasado 30 de abril.

Una auténtica bufonada. Un concurso de caraduras y de frescos.

Y afuera los partidos en plena campaña, con miles de spot convenciéndonos, prometiendo, otra vez, una nueva era de justicia social y oportunidades. El arribo de la nueva patria; ya transformada o ya recuperada.

“El prometer no empobrece; el dar es el que aniquila”.

Y adentro del recinto la contra campaña; allí no hay promesas… ya no hacen falta, allí la cara real de la política: la mezquindad, la venganza y el interés del grupo, no la justicia, no la ley. A cualquiera que vio a los de adentro le costará creer en los de afuera.

Y afuera las campañas hablan de propuestas; dicen todos los candidatos que no morderán el anzuelo de la provocación y de la descalificación. Que ellos no son iguales.  Los de adentro sí, ya los vimos, de eso viven.  ¿Cómo serán cuando lleguen? Váyale pensando; que falta poco para el 6 de junio.

Adentro la verdad es la única que brilla por su ausencia, parece no interesarle a nadie, uno esperaría algo más de nuestros representantes en la cámara de diputados federales, que ese espectáculo cínico y belicoso.

¿Y los tribunos dónde están?, aquellos que argumentan, que convencen con razones, retóricos maestros de la esgrima mental y de la palabra que como espada penetra y desinfla la mentira. ¿Dónde están? Yo solo vi pendencieros, faltos de ingenio y de luz para dar peso a sus razones.

 ¡Qué nos da, ahora, la cámara!… solo un grupo de chapulines, que ahora vituperan enardecidos lo que antes aplaudieron con fervor; Noroñas tan boquiflojos como serviles. Tránsfugas en busca de poder, émulos modernos de José Fouché.

Todos hablan, ninguno respeta su tiempo, mentirosamente se “preguntan” entre miembros de una misma bancada, para que se detenga el reloj del que habla y así contestar lo que incluso ya traen por escrito, y ganar minutos en su exposición. El contrario hace lo mismo, se auto aluden, todo se engañan, todos faltan al protocolo descaradamente, la ley no importa; es tan porosa que siempre deja un resquicio para hacerse el vivo. Hay que derrotar al enemigo a toda costa. Esa es la consigna.

Apena ver que todos dejan que voten por ellos, todos votan en bloque de bancada. ¿Qué no habrá un Moreno que piense diferente a la orden recibida y exprese su personal postura? O quizá no la tiene. ¿Qué no habrá un panista o priista, equivocado o no, que pueda pensar que este no es un linchamiento y que el desafuero “ha lugar”? o quizá no lo dejan.

 Al calor del pleito de vecindad, el desafuero pasa a ser lo menos importante. A quién le importa eso si aquí vinimos a otra cosa, a apoyar las campañas de afuera. El desafuero es mero pretexto para tiros y troyanos, lo que vale es el 6 de junio, el INE que diga misa.  Se sacan, entonces, las listas de agravios del pasado. Se recuerda que al actual presidente se le quiso desaforar, -será este el auténtico móvil, quién puede saberlo-. Se nos recuerda, (¡cómo si se pudiera olvidar!), lo que robaron los neoliberales, que callaron como momias, que el presidente saludó de mano a una persona que no debió saludar, que liberó a otro, que al acusado del desafuero lo descarrilan en sus pretensiones de cara al 2024, que sí robaron unos, que si pero poquito. Y todos los iguales vociferan diciendo que no son iguales, que no son iguales, que no son iguales. ¡Uf! casi les creo.

Y pasan las horas y al triste espectador de esta tragicomedia, se le va el alma al suelo pensando que no tenemos remedio; no cuando así se usa y abusa de la ley, la justicia y la verdad, no si los diputados siguen actuando por encargo, en la sede misma del poder legislativo que debiera ser fiel garante de la división de poderes.

Apena también ver el poco aprecio que los diputados tienen de su propia investidura; ¡para eso nos piden el voto!; para, en lugar de representar a los intereses del pueblo que los eligió, estar de rodillas y sumisos a las indicaciones del ejecutivo correspondiente o de su partido mismo.

Eso es lo que vi, eso es lo que cuento.

Una tanda de títeres por el festejo del día del niño. Se deducen con facilidad quiénes son los hábiles titiriteros que mueven los hilos.