LOS “HATERS” O LA NUEVA MANERA DE HACER POLÍTICA

Por Ernesto Parga Limón

Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.

 Jacinto Benavente

Es de todos conocida, y en buena medida sufrida, la polarización política que se vive actualmente y que según se ve irá al alza al compás de la intensificación de las campañas políticas.

Esta circunstancia ha dado pie a una nueva forma de “participación” social, un nuevo actor ha aparecido en la escena de la arena política. Este nuevo personaje no es privativo de alguna ideología, habita y se reproduce tanto en la derecha, en el centro, como en la izquierda (aunque no sé si esas posiciones signifiquen hoy alguna cosa), sin embargo, tiene sus propios rasgos característicos, pues más allá de la divisa que dice representar, es su actuar lo que le da una uniforme manera de ser.

A diferencia de otras formas de participación, este “actor” no busca nada para sí mismo, no suspira por algún cargo público o por prebendas especiales, no busca negocios al amparo del poder, no quiere colocar a ningún pariente bajo la fronda del árbol del presupuesto. (De los que si lo hacen no me ocupo ahora, no son el tema).

Su empeño es genuino, no lo dudo ni tantito, aunque también lo es genuinamente equivocado, ya que no advierte ser el subproducto manipulado de la polarización, la guindilla del pastel de los políticos descalificadores y de aquellos que saben que al enfrentarnos sacan ventaja; pues a rio revuelto… ganncias de manipuladores

Estos nuevos actores políticos, no van a mítines, su empeño es otro, no tienen carné de militancia, su misión es otra, no son motivados por los estatutos de la carta fundacional de un partido en particular, su encomienda es más alta, es casi una revelación, así lo creen, así lo viven.

Su trabajo principal no es aportar, ni construir; solo denostar, los hay AMLOvers, y los hay PANlovers.

Bien armados del celular, desde su casa o desde su oficina y al final desde su mismo corazón, a punta de WhatsAppazos disparando el odio de otros, hacen lo que ingenuamente creen, es su contribución al bien y a la democracia. 

Son el seguidor perfecto del charlatán embaucador, ya que ellos no juzgan, no revisan, no ejercen autocrítica, no tienen tiempo de pensar, pues el tiempo apremia, hay que denostar, solo denostar, no pueden parar. Un meme detrás de una fake, – ¿a quién le importa la verdad? -, otro meme, que urge la acción y hay que denostar. Venido a cuenta más que lovers son haters, lo suyo no es el amor: es el odio y lo más grave del caso es que ni siquiera es su propio odio, sino un odio transferido por los que siembran la división.  

-Nosotros no somos iguales, nos atacan, no nos pararán-, siempre ese falso plural para involucrar al despistado, para que se sienta llamado a la defensa de una causa grande, casi celestial.

¿Pero quién gana en esta guerra de pastelazos de lodo y de estiércol? No gana el que, siguiendo el imperativo de su líder, desayuna come y cena odio y descalificación hasta quedarse sin amigos. No ganan los partidos políticos que, arrastrados por su líder y por su hambre de poder a toda costa participan del odio, recogiendo solo el descrédito y el repudio del que hoy gozan. Y desde luego nada gana México y nada ganamos los ciudadanos. Quizá solo algunos ganan, los embaucadores, pero solo por un tiempo, ya hay muchos durmiendo su rencor en la soledad de una crujía.

Como dice el refrán, los carniceros de hoy serán las reses del mañana. ¡Alguna vez aprenderemos que el odio no le sirve a nadie¡

Cuando la misión es destruir y no construir; algo camina mal, cuando solo se ve la paja en el ojo del contrario y no la viga en el ojo de aquel al que se sigue; algo camina mal, cuando se piensa que el odio de la derecha se justifica y es mejor que el de la izquierda; algo camina ya muy mal.

Quizá hoy que iniciamos la Semana Santa, nos venga bien a todos; políticos y no políticos, recordar la plegaria franciscana:

Oh, Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.

LA SOLEDAD DE OLGA

Por Ernesto Parga Limón

A Olga la noticia le cayó como un balde de agua helada.

– ¡No puede ser!, ¿Y mis estudios?, recién entré a la universidad.

Esta duda y un millón más cruzaron como flechas por su corazón al tiempo que sintió una especie de temblor recorrer todo su cuerpo, y ahora una descarga eléctrica la sacudía al pensar en sus padres, sobre todo en su papá, ¿Cómo decírselo? ¿Cómo ocultárselo? ¿Cómo reaccionaría si se enterara? ¡No!, ni pensarlo-, se dijo rápidamente, ellos no deben saberlo.

Sin embargo, ahora ya no había dudas, sus sospechas fueron confirmadas por ese examen de laboratorio que sostenía trémula en sus manos, ¡tenía 5 semanas de embarazo!

Todas sus amigas estuvieron de acuerdo, y apoyaron rápidamente aquella salida que se planteaba como solución al problema, no obstante, a Olga aquello terminó por desconcertarla aún más, hubiera preferido que entendieran la gravedad del asunto, lo que estaba realmente en juego, le pareció que el análisis de sus amigas era muy superficial, casi sin implicarse e incluso demasiado frívolo, -así no me ayudan, me hacen sentir más sola- se dijo a si misma

Su primera decisión fue no decirle nada a Mario, además les exigió a sus amigas que tampoco lo hicieran. La relación con Mario siempre fue sin compromisos de ninguna naturaleza, eso estaba muy claro.

Olga dio pasos al frente para resolver su situación, su acción fue rápida como corresponde a los jóvenes. Constantemente cavilaba, -para qué darle más vueltas al asunto, mejor… manos a la obra-; Imaginar la reacción furiosa de su padre, y el dolor de su madre si llegaran a recibir la noticia de su embarazo, le animaba en su proceder.

La intervención de un médico, amigo de una amiga, garantizaba la discreción y un viaje de fin de semana simulado haría que todo en su casa se mantuviera bajo control. Por suerte sus papás confiaban mucho en ella y esa semana estarían más ocupados de lo habitual.

Después, esa sensación extraña, variable, por un lado, ese inexplicable vacío en el alma y al mismo tiempo esa segunda oportunidad para continuar con sus estudios y con su vida normal, claro ahora con mayores precauciones; y de ahí nuevamente a esa tristeza cada vez más honda que parecía tomar carta de residencia en su vida: -pero ya pasará, esto es normal, ¿para qué tanto escrúpulo?, ni que fuera la primera, la única, o la última. Además, en realidad con criterio científico era tan solo un “producto”, tan solo un montón de células informes, incluso con la reciente ley que se aprobó, hasta legal ha resultado-; intentaba en vano convencerse.

Pero ese estado variable desapareció, y se convirtió en ausencia de sentido, en falta de aire que ahoga, en angustia. Ahora con los años ya nada podía hacer para amainar esa tormenta de desasosiego interior, de íntima y creciente desolación.

Y un rostro se empeñaba tercamente en dibujar su silueta en el lienzo del pasado.  ¿Cuántos años tendría ya?

Pero esa sensación amarga, la idea de que pudo ser de otra manera, y ese pellizcón en la conciencia por un futuro que nunca llegará, y la palabra mamá que pudo ser la más linda y que hoy no puede ni siquiera pronunciar.

Sus amigas, Ana, Dora, y Lucy, las mismas de la juventud, en tanto, en torno a una mesa de café se disponen a marcharse cansadas de esperar a Olga.

-No entiendo a Olga amigas- dice Ana- cada que nos vemos sale con lo mismo y termina bañada en lágrimas-.

-Sí, conmigo pasa igual y me parece una locura, algo así como pretender que romper una simple semillita es lo mismo que arrancar un árbol de raíz-, apostilla Lucy superficialmente, así sin implicarse demasiado, al momento de apagar su vigésimo cigarro.

Dora mete el celular en el bolsillo y moviendo negativamente la cabeza dice:

 -Es Olga que no vendrá se siente un poco indispuesta-.

-¡Ah! y manda saludos para todas-, agrega sobre la mesa dejando la propina.

LA MESA DEL CONOCIMIENTO

Ernesto Parga Limón

Ayer me sucedió algo extraordinario, estando en el bar esperando a un amigo que nunca llegó, me percaté que había en otra mesa una tertulia muy animada y concurrida, quizá 7 personas, todos hombres mayores en torno a los 75 años. Los tenía frente a mí, así que en la espera puse en ellos mi atención. La mesa exhibía, al centro, a manera del cartón que anuncia un reservado, un cartel que con primorosa letra cursiva rezaba: La mesa del conocimiento.

Sintieron  mi mirada insistente sobre ellos, nunca he sido disimulado cuando algo me interesa, tal vez herencia de mi madre.  Uno de ellos con voz fuerte, me llamó con autoridad, – traiga acá su silla con todo y esqueleto-.  Al instante me vi impelido a obedecer y sin desmontar, me arrastré y en un suspiro era ya, por un solo día, uno más en la mesa del conocimiento.

Hace días ─, dijo Hugo uno de los viejos, arqueando la ceja a fin de parecer inteligente, –conocí, sin proponérmelo,  un episodio de pura humanidad, que sucedió en otro lugar pero que bien pudo haber acaecido aquí,  lleno de vicios y virtudes, de ira, de celos, de venganza, de prudencia,  y  de sacrificios  que movieron a los involucrados  en esta trama que contaré; fiel retrato de la vida ─; acotó Hugo con énfasis, al tiempo que el humo del café llenaba de bruma y de misterio su rostro y la historia por venir.

Cedo ahora la palabra a Hugo en este espacio.

─ Resulta que a un hombre que conozco lo abandonó su esposa. Ella, dicho sea de paso, mujer increíblemente hermosa, dejó la casa conyugal de la mano de otro hombre más guapo y joven que mi amigo, que al enterarse fue a desahogar su tristeza con su hermano, importante hombre de la comunidad, este, al saber la historia desgraciada de su querido pariente, se sintió también burlado, y quiso acompañarlo a reclamar a la mujer y a al joven guapo su proceder, pensando que eso no debería quedarse así, como si nada hubiera pasado.

» Tomó el teléfono, hizo 10 llamadas, y ya tenía casi un escuadrón de amigos solidarios que desde luego no podían permitir que los amantes se salieran con la suya, irían todos a presentar querellas a casa del padre del   joven irrespetuoso, pues ahí fue depositada la prenda conquistada por el joven galán.

 » Y allá fueron, los reclamos subieron de tono, el padre del galán, también un hombre importante, les hacía ver que la bella mujer no fue raptada en contra de su voluntad y que la prueba estaba en que no quería regresar, y que se encontraba feliz con su nueva familia.

Aquí, hizo una pausa Hugo en su relato, se acomodó los lentes, vio uno a uno a todos los contertulios, como para asegurarse que el interés en el desenlace de la historia había calado en todos ellos y también en el invitado ocasional que era yo.

Hugo tras un sorbo de café y un poco de fruta continúo…

─ La discusión entre los bandos fue tan larga que pareció interminable. Pero nadie quería entender las razones de la contraparte, algunos de los amigos del marido se empezaron a impacientar, uno concretamente dijo que ya deseaba volver a casa porque lo esperaban su mujer y su hijo.  A pesar del asedio de los visitantes, los locales se mantenían firmes como si estuvieran en una fortaleza inexpugnable. En un momento dado el padre del joven guapo, como queriendo zanjar la discusión, dijo que la vida era así y que como todos sabían el amor acaba.  Pienso yo que le vino a la mente una canción o algo así.

 » Uno de los amigos, el de menos pulgas, dijo que sería mejor que se arreglaran las diferencias en una pelea con un representante de cada equipo. Los visitantes mandaron a su mejor gallo con fama de imbatible y muy ligero de pies, por el bando de los asediados quiso pelear el joven guapo pero su padre se lo impidió, pensando que perdería irremediablemente, se determinó que serían representados por el hermano mayor; un hombre muy virtuoso. ¿Quién ganará?… pronto lo sabremos. –

Otra pausa de Hugo, otro sorbo de café, ahora el humo proviene de un cigarro que solitario se consume en el cenicero, y que aporta su cuota de teatralidad como un elemento de utilería en una obra en la que se cuidan todos los aspectos de la representación.

El mesero que atiende la mesa, curioso, dilata su quehacer queriendo alcanzar el desenlace.  Al resto de los sabios de la mesa ya se les advierte una ansiedad creciente por conocer el fin de la historia, a mí, ni que decirlo.

Hugo retoma la palabra lanzando una mirada de complicidad a sus camaradas…

─ Y empieza el combate, la pelea se torna emocionante, la victoria, cuál pérfida pluma al viento, coquetea ya con uno, ya con otro de los dos bandos…  ¿imagino que quieren saber quién resultó ganador?

 Con un fuerte, unísono y prolongado SÍ, contestan todos sus compañeros con el mesero incluido.

Se empuja nuevamente los lentes Hugo y pronuncia socarronamente…

─ Pues léanse la Ilíada ─

Y explotó en mi cara la carcajada cómplice; todos eran parte de la broma, y yo el nuevo incauto de ese ejercicio surrealista que los divertía, apropiándose cada día de historias clásicas que todos conocían.

 Eso significaba “La mesa del conocimiento.”  

LA BURKA, UN DEBATE EN TORNO AL DÍA DE LA MUJER

Ernesto Parga Limón

Cada año que se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, en paralelo a los   festejos, protestas y reconocimientos, se generan también, discusiones, posicionamientos políticos, filosóficos y religiosos; que sí los atendemos nos ayudan a mejorar nuestra comprensión sobre temas de actualidad, de suyo muy complejos, como la equidad de género, el libre arbitrio, y el derecho humano universal al desarrollo.   

Por un lado, resulta increíble que aun siga existiendo rezago sobre la igualdad ante la ley en términos de empleabilidad, de oportunidades, de protección frente a la violencia doméstica en contra de la mujer, y por extensión y justicia en contra de cualquier persona.  Es, por ejemplo, muy lamentable que subsista una brecha salarial, injusta, en el desempeño de un mismo empleo si este es asignado a un hombre o a una mujer.

Sin embargo, al mismo tiempo es fácil advertir que el debate por la igualdad jurídica entre las personas pronto se contamina, se enreda y se torna en terreno farragoso en donde las posiciones se polarizan; al ir apareciendo nuevos elementos que suman a la complejidad de la discusión, que van desde la prohibición de vestir ciertas prendas, hasta la pregunta, sin respuesta unánime, de qué si en el embarazo la mujer es la única con derecho a decidir sobre la vida del concebido.

Recién ayer, se aprobó en Suiza, por una muy apretada mayoría, la prohibición de la utilización, en espacios públicos, de la burka, esa prenda que es usada por las mujeres practicantes de algunas ramas del islam y que les cubre la totalidad del rostro. ¿Es la burka, una imposición machista sobre la mujer? ¿O la mujer dueña de su propio cuerpo decide cómo vestir?

El debate sobre la igualdad de género siempre está matizado por el debate sobre el mismo concepto de libertad; ¿Se es libre de manera absoluta?, ¿Cuáles son los límites de la libertad, si esta los tiene, quién los fija? ¿Tienen los estados la potestad de regular mi propia libertad?, ¿la conciencia es susceptible de regulación externa? Si para algunas mujeres el mostrar su rostro es una ofensa a Dios, ¿puede el estado inmiscuirse en esa libérrima decisión? ¿Es posible creer que una mujer realmente libre opte por vestir ocultando su rostro; o la manipulación y el dominio machista o religioso consiste en hacerle creer que es libre?, ¿Es libre una mujer que decide quedarse a criar a sus hijos, porqué entiende esto como su misión o solo hace lo que le dijeron que debía hacer?

A todas luces lo que menos ayuda en la búsqueda de respuestas, es la opinión ligera, desprovista de realidad en el análisis, muy al estilo de grupos ideologizados y de plataformas políticas que se acomodan a los vaivenes del momento, por ejemplo, de proclamas como: “lo que importa es la libertad, sin adjetivos, sin interpretaciones, solo la libertad” …  ojalá fuera así de sencillo, sin embargo, la compleja realidad derriba esa facilona y muchas veces hipócrita postura que, lejos de ayudar a la causa de la mujer que defiende la niega o la confunde.

¿Tiene el estado derecho a prohibir la prostitución, no es acaso, su ejercicio, una libre determinación de aquellos que quieran comerciar libremente con su propio cuerpo? En tanto otros muchos siguen pensando que la prostitución, es la peor cara de la esclavitud, una vergüenza de nuestros tiempos, un espacio para lenones abusivos.

Tantas veces se debate, aquí, con tal fiereza cómo si el nuestro fuera el más atrasado de todos los países, el único en donde estos temas siguen sin resolverse. Eso no es así, en Europa, por ejemplo, hay variadas posiciones aceptadas en unos u otros países, en temas relativos a las libertades como la eutanasia, el aborto, la burka, la prostitución, las drogas, la libertad religiosa etc. Es decir, el debate sigue abierto y lo seguirá por siempre.

En Paris, en los Campos Elíseos no está penado que las mujeres caminen desnudas del torso, pero es ilegal que lo hagan cubriendo su rostro con una Burka… algo para pensarse al menos ¿no lo cree?

Que no le vendan espejitos, que no le vendan lo discutible como si fuera indiscutible, lo falso y tendencioso como si fuera una verdad del tamaño del sol. Antes de convertirnos en feminazis recalcitrantes, en homofóbicos contumaces, o en críticos de todo y de todos, informémonos y sobre todo tratemos a cada uno de todos, como una persona digna de respeto en sí misma, más allá de lo que piense y haga.

Como usted sabe bien, este no es un espacio para dar respuestas, si usted tiene dudas aquí serán ampliadas, pues la duda es espina que mueve al conocimiento, pero cierto estoy que a este solo se llega por revelación o por estudio, y que en ambos casos se requiere de humildad y misericordia.

Y ya por último pido, por favor, que hoy 8 de marzo, no se olvide, que el que vive en el Palacio no es su dueño, como no lo fue quien lo antecedió, y que no lo será tampoco el que vendrá. Palacio Nacional es de todos, ojalá se respete también el derecho a la propiedad ajena, pues la violencia niega interlocución a quien la ejerce cuando exige ser respetado.

Por cierto, ayer fue el Día de la Familia:  Mujer, familia que agradable coincidencia.

LA DIVINA COMEDIA O EL TRÁGICO FINAL

Por Ernesto Parga Limòn

¿Por qué los clásicos son clásicos?, suelen preguntar los alumnos, a propósito de los libros.  ¿Qué los hace tan especiales y porqué se recomienda seguir leyéndolos a pesar de haber otros libros más nuevos? La respuesta es múltiple en sus razones, pero amén de la calidad artística que es condición para la permanencia, el factor determinante que hace que un libro se convierta en clásico es, a mi manera de ver, la vigencia de sus contenidos. El hecho de que, a pesar del paso del tiempo, la obra nos sigue hablando con palpitante actualidad. Pareciera que el autor nos conoce, sabe lo que sentimos.

¡Es tan actual¡…nos sorprendemos.

Efectivamente, este “efecto” se consigue por que la temática de los clásicos versa sobre asuntos eternos, no sujetos al cambio, así como sobre la condición humana: sus virtudes y sus pasiones, (el amor, el odio, la venganza, la gratitud, los celos, la avaricia, etc.) tan iguales hoy, como ayer y como mañana. Los personajes en realidad somos nosotros mismos… los lectores.

Así el Quijote aun nos gusta, porque todos somos un tanto soñadores incomprendidos, peleando por el bien en contra de enemigos mudadizos, que se esconden transformándose en molinos gigantescos.

Y todos somos, también, un tanto cándidos, tal como Sancho, que nos sentimos navegar indefensos en la mar de la maldad, la discriminación y la hipocresía de nuestras sociedades.

Todos somos de cierta manera el Ulises de la Odisea, deseoso de volver a casa tras la dura jornada al reencuentro con los que amamos o; el dolorido Príamo que llora la muerte y la vejación proferida al cadáver de su hijo Héctor.

Así sucede con la Divina Comedia, monumento de la poesía universal que, al margen de su belleza artística de reconocimiento unánime, es un libro actual que hoy sigue hablando, aconsejando, previniendo, enseñando y fustigando al hombre de hoy.

En este 2021, en septiembre 14 para ser exacto, se cumplirán 700 años de la muerte de Dante Alighieri, el llamado padre del idioma italiano, autor de este portento literario culminado el mismo año de su muerte, doble celebración en este 2021.

Dante llamó a su obra simplemente La Comedia, pues siguió la tradición griega que llamaba tragedias a las obras de final “trágico” y comedias a las de final feliz.  La Comedia, lo tiene y muy feliz, ya que su final es el paraíso y el añorado reencuentro con Beatriz la “dueña de su mente”, muerta años antes.

Fue años después, Bocaccio, otro autor clásico (El Decamerón), a quien, solicitándole comentarios sobre la Comedia, utilizó el adjetivo divino con afán ponderativo y descriptivo, divina obra de arte y divino el final de la travesía de Dante que le permite la contemplación de Dios.

Sin ningún afán de resumen pormenorizado, me falta tiempo y capacidad, solo en recuerdo de esta efeméride en el año en curso, quiero apuntar apenas unas pinceladas de esta obra maestra de todos los tiempos y resaltar su actualidad.

La Divina Comedia, poema escrito en tercetos (estrofas de tres líneas), dividido en tres partes: El Infierno 34 cantos, El Purgatorio 33 cantos, y El Paraíso 33 cantos, sumando 100 cantos en conjunto… una alegoría de la totalidad.

Un día Dante, que es el autor y el protagonista, aparece perdido en una selva, a lo lejos divisa una claridad que lo llama, se dirige a ella, pero se lo impiden tres bestias, le es enviado en su auxilio un acompañante; Virgilio el autor de la Eneida, a quien Dante reconoce como su maestro; él será su guía, este acompañamiento simboliza, (todo simboliza algo), la necesidad de la sabiduría para llegar a la luz, al conocimiento supremo que es Dios. El tránsito desde la selva hasta el paraíso supone la necesidad de atravesar primero por el infierno. Ahí Dante, con la guía de Virgilio, ve a quienes, condenados, gritan lastimeros sufriendo su tormento, Dante los reconoce y nos cuenta su pecado.

-El infierno en la Divina Comedia-

Allá, un hombre de estado que sucumbió a la avaricia, allá otro que falto de autodominio se entregó a la gula o a la pereza, más allá, profiriendo ayes interminables, otro es castigado por la violencia ejercida en su vida contra otros.

El infierno se compone de 9 círculos cada uno más profundo y al cual le corresponde un pecado más grave.

Aquí algunos ejemplos, pido disculpas por la velocidad y la torpeza en las descripciones, ya ustedes lo leerán de la fuente original, ese es mi deseo y esa mi intención:

En el segundo círculo moran eternamente en sufrimiento los lujuriosos; en el quinto aquellos a quienes perdió la avaricia, en el sexto círculo sufren su castigo los herejes; en el octavo los violentos y; en el noveno los fraudulentos y los traicioneros, este círculo a su vez tiene grados colocando en el último de ellos en el centro de este espacio, que semeja un cono que va penetrando en la profundidad de la tierra, allí  mora Luzbel el Ángel traicionero, tiene en su faz tres bocas, en las laterales devora simultáneamente a los traidores de Julio César; Bruto y Casio, y la boca central devora a Judas Iscariote; la encarnación misma del pecado de la traición, el que vendió a su Maestro por unas monedas.

Si usted no cree en el infierno, yo sí, al menos estará de acuerdo conmigo en que:  el que obra mal, mal termina.  Yo sé que pierde el cielo y la hermosa posibilidad de estar delante de Dios y para siempre. Para usted mi querido lector, quizá el Infierno está en la tierra y piensa que la caída llegará haciendo justicia. Hay algunos que están ya, o próximos… en el infierno de su cárcel.

Si hoy se escribiera nuevamente La Comedia, (que no hace falta, por eso es un clásico), ¿en dónde se colocarían algunos de nuestros políticos, de nuestros educadores, de nuestros empresarios, de nuestros artistas?, ¿en algún circulo del Infierno, en el Purgatorio o en el Paraíso? Sin duda cada uno lo sabe.

Pero lo que realmente importa pensar es; ¿En dónde se nos colocaría a usted y a mí?

Esa es la reflexión que, 700 años después, nos invita a hacer Dante; el divino poeta.

Aún es tiempo de evitar el infierno y la caída.