PERSONA O DEPORTISTA: EL CASO SIMONE BILES

Por Ernesto Parga

El mensaje de Andrea Orris, entrenadora de gimnasia y amiga de Simone Biles, es demoledor, incontestable.  La propia Biles no dudó en retuitearlo, quizá porque refleja letra a letra su estado de ánimo, su confusión y sus fantasmas.

Aquí lo reproduzco:

Me frustra tanto ver comentarios sobre Simone. ‘Que no es lo suficientemente fuerte mentalmente’ o que ‘renuncia a su equipo’…

Estamos hablando de la misma niña que fue abusada sexualmente por el ‘doctor’ de su equipo, que ganó el título del Campeonato Mundial mientras sufría por una piedra renal, que sometió su cuerpo a un año adicional de entrenamiento por la pandemia, Esa niña ha soportado más trauma a la edad de 24 años de lo que la mayoría de la gente pasará en su vida”


Biles, multicampeona olímpica y mundial, sin duda la mejor de la historia. La gimnasia artística tiene un antes y un después de este portento atlético que ha revolucionado su deporte.


Uno pensaría que quién ha dado tanto a su deporte y a su país merece ser escuchada como persona, y no solo vista como generadora de galardones deportivos. Uno pensaría que quién ha sufrido tanto y su sufrimiento es conocido por el mundo entero, merece ser escuchada, comprendida y ayudada. Sin embargo, algunos no le perdonan que abandone las pruebas de Tokio 2020 en las que está inscrita… “es débil y egoísta” le acusan.  Quizá piensan que Simone solo vale cuando da medallas.

En septiembre del 2016 el diario Indianápolis Star, destapó el escandalo más oscuro del deporte de los Estados Unidos: la denuncia de dos gimnastas que acusaban de abuso sexual al doctor de la selección nacional Larry Nassar. Tras la publicación del reportaje las denuncias crecieron tanto que en el desarrollo del juicio la jueza -Rosemarie Aquilina- permitió 156 testimonios de jóvenes y niñas abusadas por el médico. Hoy se sabe que los abusos fueron perpetrados por Nassar en décadas a más de 300 gimnastas.

 A Simone le llevó tiempo estar preparada para reconocer públicamente ser una de las agraviadas. En el 2018 comunicó: “Últimamente me he sentido quebrada y cuanto más trato de apagar la voz en mi cabeza, más fuertes son los gritos. Ya no tengo miedo a contar mi historia”

 Pero la sombra de la adversidad no aparece recién en la vida de Simone, al contrario, su historia está llena de contrariedades, abandono y abuso.

Hija de adictos a quienes la seguridad social les extinguió la custodia de sus 4 hijos. La pequeña Simone (6 años) y sus hermanos sufrieron, además, la separación que dividió a lo que quedaba de esa familia, dos hijos fueron adoptados por el abuelo paterno de Simone y su segunda esposa, los otros dos recalaron en casa de un tío, hermano del abuelo.

 Pese a todo esto; el juzgado inapelable de las redes se apresuró a dar su inmisericorde veredicto, desde su cómodo sillón, frente a su enorme pantalla exige lo que no hace, le dice a Biles, no tienes derecho a flaquear, al miedo, ni a la ansiedad, te obligamos, te condenamos al éxito.

Simone siente que la USA Gimnastics no hizo lo que debió hacer en su momento y que prefirió pensar en las medallas antes de proteger a las indefensas niñas.

“No me siento lo suficientemente cómoda, porque no se han hecho responsables de sus acciones y de lo que han hecho. No nos han asegurado que nunca vuelva a suceder”, No permitiría que una hija mía entrenara con ellos. Dijo Biles.

El presentador británico Piers Morgan, tan famoso como zafio, escribió torpemente: “Disculpa Simone Biles, no hay nada heroico o valiente en renunciar porque no te estás divirtiendo. Decepcionaste a tus compañeros, fans y país”  

¡Cuánta sandez en tan poco espacio!: que alguien le explique a Morgan y a quienes piensan como él, que Simone es una PERSONA, y no solo una entelequia, que si el país, el estado, o la patria son algo; lo son solo en función de la PERSONA, que si el país existe es para dar cauce legal y protección a los derechos de las personas, que todo país debe estar supeditado y postrado de rodillas ante la grandeza inconmensurable de cada una de todas las personas.

C. S. Lewis el celebre autor de las Crónicas de Narnia, filósofo de reconocimiento unánime, dice sobre el particular en el ensayo El peso de la Gloria:

“No existe gente corriente. Nunca has hablado con un simple mortal. Las naciones, culturas, artes, civilizaciones… ellas sí son mortales, y su vida es a la nuestra como la vida de un mosquito. Son inmortales aquellos con los que bromeamos, con los que trabajamos, nos casamos, nos desairamos y de quienes nos aprovechamos”

Otra voz autorizada Immanuel Kant dice: “obra de tal modo que te relaciones con la humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solo como un medio, porque el hombre es un fin en sí mismo, no un medio para usos de otros individuos, lo que lo convertiría en una cosa”.


Esperar que Simone desatienda su salud mental en función de los éxitos que esperan su país y sus fanáticos es no entender nada, es cosificarla, es rebajar su condición de persona para volverla un medio para otros fines ajenos a si misma.


No deja de sorprender tan poca profundidad en el análisis por parte de quienes critican a Biles. Estos aceptan sin chistar las lesiones y la enfermedad física como una consecuencia lógica de la exigencia del deporte, pero a pesar de que saben que el factor más importante para el éxito en el deporte es la mente, no entienden, porque no quieren, que la ansiedad o cualquier otra expresión de insania mental, sea también consecuencia de la excesiva exigencia mental a que son sometidos los deportistas de élite.

Presión por necesidad de sacar adelante a sus familias, presión por su propio deseo de éxito, tanto tiempo perseguido, tan esquivo y tan efímero, presión de los patrocinadores, de los entrenadores, de los directivos, de los políticos, y en el colmo de la desfachatez, presión de los fans, esos remedos de perfección que “seguramente” nunca, tan fuertes y generosos como son, han flaqueado, ni sentido angustia ni miedo.

Simone es más que un país entero, es más que cualquier medalla, es una PERSONA como tú y como yo y eso es más que suficiente.


Somos esa extraña e inobjetable maravilla, tan fuerte y a la vez tan débil, tan pequeños en nuestros miedos y tan grandes como las ansias del ingobernable espíritu que compartimos, somos capaces, sin duda, de proteger como una fiera indomable a quienes queremos, pero somos, también, como Simone, la pobre criaturita que a veces tirita asustada en el rincón de sus angustias, en espera de un abrazo que le recuerde que es una PERSONA.


Bravo Simone, esta ha sido la mejor de todas tus medallas.

4 comentarios en “PERSONA O DEPORTISTA: EL CASO SIMONE BILES

  1. Me complazco en leerte, me complace, tan rico y tan sustantivo, lo compartiré exponencialmente tu artículo, todos los que escribes lo son mi Querido Ernesto, por fin no hay nada que agregarle ni que quitarle, en la medida exacta para tratar se sacarnos del egoísmo hacia la meridiana luz del altruismo, muchas felicidades a ti por el esfuerzo coronado con el éxito porque por lo menos a mi si me estiras y empujas a la instrospección y superación continua sin límites, muchas felicidades también a nosotros que tenemos y nos damos la oportunidad de leerte.

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