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UNA DOLOROSA “VERDAD”

                                                                                                                 Por Ernesto Parga Limón

“Porque de la abundancia del corazón habla su boca”

Lucas 6:45

Recuerdo la ocasión anterior que hablé con él, Josér estaba feliz, exultante. Reconocerse como parte de esa historia le llenaba de íntima satisfacción. Aunque la tradición familiar nunca le fue desconocida, «cuántas veces escuchó a Baudel, su padre, referirse al esfuerzo hecho virtud de muchos que lo antecedieron». Por la mañana, me dijo, había leído incidentalmente en los viejos cuadernos del abuelo Vihelmo, con primorosa letra, la relación de deudas adquiridas, su dificultad para solventarlas, la esperanza puesta en una lluvia oportuna que diera una buena cosecha para poderles dar un poco más a sus hijos. Esto le produjo una alegría que se le escapaba y se volvía un torrente de palabras.

­ꟷ Ciertamente todos somos préstamo, lo que somos es en buena medida lo que los demás hacen por nosotros; somos su sacrificio, tenemos─, insistía con emocionada locuacidad, ­─lo que nuestros padres y nuestros abuelos se esforzaron en darnos por mera generosidad, por amorꟷ. Josér seguía entusiasmado y agradecido con su historia; no intenté detenerlo, su relato era como si fuera el mío y quizá también el tuyo, amable lector. Josér hablaba de lo mismo que yo siento y creo, del sentido de pertenencia a una estirpe que me prefigura y me orienta a ser lo que estoy llamado a ser.

  ꟷLas deudas se pagan y generan intereses, no deseo otra cosa que hacer lo mismo y un poco más de lo que hicieron por mí el abuelo Vihelmo, y Baudel mi padreꟷ; agregó Josér, emocionado como quien firma un pagaré que sabe que habrá de cumplir a como dé lugar.     ꟷEs cuestión de honor, de gente bien nacida que quiere lo mejor para su familia, que se superen cada día un pocoꟷ. Yo también lo creo y aspiro al progreso de mis hijos.

Sin embargo, hoy que volvimos a reunirnos, mi amigo es otro, tiene el rostro demudado, no tiene ya ese  brillo en la  mirada que le producía la enorme gratitud por su pasado y sus esfuerzos personales en pagar la aludida deuda con la historia familiar.

Sin duda algo grave pasó… en Josér nada queda del noble orgullo vuelto compromiso y esperanza. Algo pesa como un fardo sobre su espalda. Me asusta el cambio, es muy drástico. Para resolver mi duda sobre lo acontecido a mi amigo y para intentar ayudarle le pregunto. ¿Qué te ha pasado, porqué esa sombría expresión que te acompaña? Me ve mientras piensa, sin duda le cuesta articular una idea, y finalmente muy pausadamente me dice:

 ꟷEra necesario saber la verdad, aunque duela, la única manera de poder entendernos es reconocernos con toda nuestra bajeza y mezquindad, eso hemos sido por generaciones hasta ahora; ambición pura. No podemos tapar el sol con un dedo.  las razones que nos da son inobjetables, más claro ni el agua, además cómo dudar, él sabe lo que dice, por eso es el líder.  Duele mucho, pero se agradece mucho también y más cuando se sabe que es por nuestro bien, que no hay aquí asomo de revancha, ni venganza ni mucho menos complejo, como algunos quieren hacernos creerꟷ.

 ꟷLo que más valoro-, prosiguió Josér, –es pensar en todo lo que le costó decírnoslo, sin duda sufre más que nosotros, claramente un líder nunca quiere hacer daño a su pueblo, pero es así, la verdad, es dura, pero es insoslayableꟷ.


Yo quise intervenir, pero no me atreví, era tal la gravedad en el rostro de mi amigo, que no atiné a regalarle un comentario que disminuyera su pesar.


Que duro es percatarteꟷ, dijo Josér contrito, ꟷque vives en la mentira, que toda tu estructura de principio y valores es falsa y peor aún, ruin y perversa. Y pensar que valoré el esfuerzo de mis padres y de mis abuelos, que pensé que progresar era ético, ¡oh! cuánto me duele saber que lo creí y que también lo fomenté, sembrando esas semillas malditas en el corazón de mis hijosꟷ.

ꟷPero en qué cabeza cabe, cuánto habíamos sido manipulados para aceptar, como si fuera bueno, el egoísmo que se esconde en el progreso, en el querer estudiar, tener casa y cosas.ꟷ

ꟷ Pero por fortuna ahí está él, el supremo líder que nos ayuda a entender la verdad profunda de las cosas, para quitarnos la venda de los ojos.ꟷ

ꟷPero que perverso fue Baudel, mi propio padre engañándome-, prosiguió mi amigo aún más afectado, ꟷtrabajando de sol a sol, en lugar de descansar, dando el nefasto ejemplo de luchar para superarse, esmerándose en dar a sus 6 hijos estudios universitarios para que vivieran mejor que él, y para que tuvieran más oportunidades en la vida, Hoy lo sé… en realidad mero “egoísmo aspiracionista”ꟷ.

ꟷAl líder le agradezco el haberme librado de ese pernicioso virus que ataca a todo los clasemedierosꟷ


Josér se alejó silente, sin esperar una réplica de mi parte, yo tampoco pude dársela, tan solo contemplé su lento andar sin rumbo ni destino, arrastrando la amarga huella que deja en las almas buenas el discurso del odio y la mentira sistematica y machacona.


Y yo, en tanto, aquí sigo sin entender cuál es el motivo real de todo esto.

¿Y tú lo entiendes?

EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA CIUDADANA

Por Ernesto Parga

Ya, tomado un poco de aire y disminuidos, también, los decibeles del ruido electoral, puedo sentarme a revisar lo ocurrido y comentar aquí cuáles son mis impresiones sobre este pasado domingo 6 de junio.  Al menos desde algunos ángulos.  

Toda elección permite el análisis y deja sus lecciones para quien quiera tomarlas. Muchas aristas para poner bajo la lupa: la actuación de los partidos, la participación ciudadana, el desempeño de la autoridad electoral, la cobertura de los medios etc. Todo un poliedro con muchas caras.

Como en toda contienda hubo ganadores y perdedores, no solo grandes ganadores y grandes perdedores, hubo, y quizá a esto es lo más destacado de mencionar, victorias y derrotas gozadas y sufridas en un mismo partido.

Pero sin duda el gran ganador no fue un candidato o un partido, fue la autoridad electoral.

¡Venga acá la guirnalda de olivo, coronemos todos juntos esa testa!

A pesar de los descalificativos y amenazas por parte del presidente y del juego sucio de relevantes miembros del partido Morena, quienes, incluso, amenazaron con la extinción del árbitro pasadas las elecciones, el INE se alza como el gran triunfador ya que le ofreció a la ciudadanía exactamente lo que debe ofrecer: certeza de su independencia e imparcialidad y; confiabilidad en los resultados.

Celebro que muy temprano el lunes el presidente haya avalado la limpieza de la elección. Es su deber.

En el país del “viva México”, acostumbrados al “ahi se va”, expertos en la improvisación y no en la planeación; y con la corrupción enquistada en instituciones públicas y privadas, contar con un órgano con esa capacidad de planear, organizar y ejecutar y todo esto en el marco de la ley, es una maravilla que tenemos que aquilatar, defender y apoyar ante todo intento de socavar su autonomía y mermar la confianza que la mayoría de los mexicanos le tenemos.

Los principales partidos hoy celebran el dulce amargor de su victoria o el amargo dulzor de su derrota, si se me permite el doble oxímoron. Del chiquiteaje, de los partiditos comparsas, nada que decir, mientras más se omita su nombre más rápido serán… como un mal sueño que ya se olvidó.

Una victoria pírrica, como la de Morena, es aquella que deja devastado al ganador, Pirro, rey de Epiro, comentó tras una batalla ganada, “con otra victoria como esta regresaré solo a casa”.

Mi estimado amigo Martín Sifuentes, agudo analista político, piensa que el presidente cambiaría con gusto todas las gubernaturas que obtuvo para recuperar lo perdido en la cámara de diputados y en el bastión histórico de su movimiento: la CDMX. Por esta clase de victoria (pírrica) AMLO, saca la calculadora cada día, hace cuentas chinas y alegres y pide prestado al PRI, “poquito no todo”. Claramente porque baja el cero y no contiene.

El PRI, por su parte, sufrió una derrota estrepitosa, subió su conteo de diputados, pero fue incapaz de defender ninguna de las gubernaturas que detentaba. quizá la afrenta más grande para este partido, otrora el de los carros completos, sea el hecho de que el presidente lo trate como uno más del chiquiteaje y deslice la posibilidad de convencerlos para que se sumen a sus reformas y le den la mayoría calificada con la que soñaba.

Del PAN es muy difícil hablar e intentar un análisis de su actuación y de sus resultados, ya que es un partido tan pulverizado en facciones y grupos regionales y nacionales que las derrotas de unos son victoria de otros, aun vistiendo la misma camiseta.  El PAN de Calderón no es el PAN de Anaya, el PAN de Javier Corral dista mucho de ser el mismo PAN de María Eugenia Campos; la flamante gobernadora electa del estado de Chihuahua.

En Tamaulipas sucede otro tanto, algunos panistas saborean la derrota del PAN. (pérdida de los municipios más importante y de la mayoría en el congreso local) como una victoria anhelada, que permitirá que nuevos vientos lleguen a este instituto político.

Hay lecciones tras la elección, repito, para el que las quiera tomar.

¿Sirven a no las alianzas?, ¿Debemos ejercer el voto cruzado?, ¿Es útil el voto útil?, ¿Es ético darle el voto a mi partido por fidelidad institucional, a pesar de que registren candidatos impresentables?

Preguntas para todos, respuestas que cada uno debe allegarse en conciencia.

Mis vítores son para el ejército ciudadano, 1.4 millones de personas que, bajo el comando del INE, se entregaron en esta jornada por el ideal democrático que merecemos.  EL INE con todo en contra, pandemia, inseguridad y descalificaciones de quien debía ser su principal garante y promotor, pudo, porque sabe cómo hacerlo, sacar con gran éxito, esta elección complicada, atípica e importantísima para consolidar la democracia mexicana y su siempre necesaria ciudadanización. 

Y ahora lo que sigue, en muchos casos, es la ridícula e irresponsable judicialización de los resultados. Para muchos actores la única vía ante la derrota que son incapaces de aceptar es, decir, “me robaron”, no los apoye solo por el hecho de ser de su partido, es más democrático exigirles un mejor desempeño para la próxima.

Y no lo dude; ahí estarán.

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LA HORA DE LA PATRIA

Por Ernesto Parga Limón

Ya se llegó la hora, el próximo artículo en donde nos encontraremos, amable lector, tendrá ya visos de los resultados de la jornada electoral del 6 de junio.

Hoy no tengo ganas de fabular ni de recordar ninguno de los libros que me han impactado, hoy no. No es además justo que lo haga en el extremo en que está colocada la patria. Dejo a un lado todo afán de divulgación cultural, para apelar a que, en nombre de la amistad que por este espacio hemos fraguado me permitas decirte lo que pienso, sin rodeos y sin tapujos, acerca de las elecciones que tenemos en puerta a tan solo una semana.

O entendemos que tenemos, cada uno de nosotros, un mayúsculo desafío o no entendemos nada.   

Se juega, repaso rápidamente, la conformación de la cámara de diputados federal, esto no es cosa menor, especialmente si atendemos a la necesaria división de poderes pilar de nuestro sistema democrático.

El excesivo poder y la soledad con que se ejerce en el presidencialismo mexicano dicha responsabilidad, es absolutamente apabullante. Se llega a identificar al ejecutivo, esto no es ninguna exageración, con un Tlatoani que se sabe tocado por los dioses, o su símil contemporáneo, tocado con la “corona moral” que dan 30 millones de votos. Es algo que debe ser controlado, maniatado; incluso para el bien de quien detenta este poder de una manera tan absurdamente ilimitada.

Nadie, sin contrapeso, podrá evitar equivocarse cada vez más, conforme lo va carcomiendo la hybris; tan perniciosa como frecuente en los absolutistas.  Porque el que no oye, porque ya carece de interlocutor calificado (ya nadie lo es en su soledad), y el que no se sujeta…  enferma de desmesura y de paranoia.

Ser aconsejado, primero y ser controlado en los excesos es tan bueno para el presidente como para la patria, ese es el objeto de la independencia y soberanía que se propone con la división de poderes.

Las empresas tienen concejo directivo, las madres intentan siempre ofrecer otro ángulo al padre para que no se equivoque en sus decisiones, los padres se hacen aconsejar de sus hijos en la toma de decisiones importantes, el amigo verdadero nos muestra el error. Es de naturaleza humana la necesidad de ser orientado.

Pero cuando uno de los poderes abyectamente hace voluntaria sumisión al ejecutivo, así se le exija públicamente que “no le cambien ni una coma”. Cuando no hay un verdadero concejo porque el gabinete es florero, que solo recibe indicaciones sobre lo que hay que decir y cómo habrá de decirse. Y cuando como en una sola voz, los dirigentes del partido en el poder se suman casi con saña, a las descalificaciones arteras que se hacen en las mañaneras sobre el árbitro electoral.

La cosa va mal para el país, la cosa va mal para el presidente.

Yo les aseguro que los fidelísimos amigos del presidente: Los Delgado, Los Ebrard, los Monreal, serán los sepultureros de la falacia histórica llamada 4T, que hoy ayudan a edificar. Ya veremos el triste “otoño del patriarca” según retrata Gabriel García Márquez, el epílogo solitario de quienes han detentado tanto poder en tantos lugares de nuestra América lastimada.

Quizá estarás ya, querido amigo, planteando mentalmente tus objeciones. -Todos los ejecutivos han controlado o pretendido controlar el congreso y al legislativo- …me dirás. Es justo responderte que aquí no hago panegírico de ningún partido ni de ningún político, solo entiendo que es importante que existan contrapesos especialmente ante una personalidad como la del presidente actual, que manifiesta repetidamente su desprecio, por las instituciones, por la ley y por el árbitro electoral.

El estado soy yo, con toda seguridad es una frase que no le parece tan repugnante a quien, investido de una autoconstruida autoridad moral, tal como lo fue la autoridad divina para Luis XIV, sigue sintiéndose un elegido que ha recibido un mandato y  toda la fuerza de los héroes del pasado y que, para fortuna del pueblo, han reencarnado todos juntos en su salvífica y mesiánica figura.

No regales tu voto, ejércelo a conciencia, aun si eres partidario del presidente, regálale la maravillosa oportunidad de ser aconsejado y de tener contrapeso; permítele que atienda al realidad de los datos verdaderos, quizá así; bien asesorado, deje de mirarse en el espejo de Hugo Chávez a quien considera, él lo ha dicho innumerables ocasiones, un héroe para el pueblo venezolano.

Piensa en la patria que quieres que tengan tus hijos. Una tierra de pluralidad respetuosa y no de polarización que divide, una patria con muchas voces en donde sea posible manifestar la oposición al gobierno y a sus decisiones sin que le endilguen, al que lo hace, los peores calificativos.

Porque el estado somos todos… y no un solo hombre. Vota por México.

 Vota en conciencia, vota responsablemente.

EL TRISTE AYER DE MÉXICO

Por Ernesto Parga Limón

Hoy, afortunadamente, esas formas de hacer política son ya un mal chiste, una expresión de la locura del pasado. Qué bueno que existen los libros que nos recuerdan que efectivamente eso sucedió, sin ellos y sin las grabaciones magnetofónicas estaríamos renuentes a creer que se hayan alcanzado tales niveles de desvergüenza y de cinismo en el quehacer de la administración de la cosa pública.  Aun hoy, pasados los siglos, nos preguntamos, cómo es que la gente lo soportó.

Este artículo puede servir, además de ser para nosotros un recordatorio de lo que ya nunca queremos vivir, para que los países en el norte de América y en Europa que hoy sufren de lo que ya es historia acá, tengan esperanza en que las cosas pueden ser de otro modo.

En la clase de hoy, junio 6 del 2321, con mis alumnos de historia, repasamos lo sucedido en los albores del siglo 21 en nuestro México. Episodios que debemos conocer para nunca repetir.  Me fue muy difícil mantener el orden pues aquello que leían les parecía imposible y lo comentaban entre sorprendidos y enojados.

Leíamos que hubo, al mismo tiempo, 10 partidos políticos y que estos eran financiados con el dinero de los contribuyentes y que algunos de ellos estaban hechos para venderse al mejor postor, que bajo la bandera de alguna causa “verde” o de “valores” conseguían engañar a los electores para después vender sus escasos diputados al partido que los necesitara.

El estudio de este periodo de la historia es apasionante porque devela y nos recuerda la abyección y la bajeza a la que el hombre es capaz de descender y de mancharse a cambio de poder político. El hombre y la mujer para hablar al modo de la época, ya que imperaba una jerigonza ridícula llamada lenguaje inclusivo, (todas, todos y todes, por ejemplo, imagínense) otra cosa del pasado, muerta y enterrada; a Dios gracias.

Hubo algunos personajes de la escena política de ese tiempo que cambiaban de partidos sin importar que las causas y los estatutos fueran contrarios, Creo recordar que les llamaban chapulines o algo semejante.

Juan, mi alumno más adelantado, me comentó que existía una actividad política que ahora resulta incomprensible, a la que llamaban debates, y que se anunciaban pomposamente como “instrumento de la democracia para que el pueblo se informe bien acerca de sus opciones”. Los debates, explicó Juan a la clase, eran en realidad oportunidades para que todos los participantes pudieran descalificar a sus adversarios con una tonelada de lodo, con mentiras o con acusaciones que ninguno se molestaba en probar. Un espectáculo deplorable y mezquino. Las acusaciones de ida y vuelta dejaban en el ánimo de los espectadores la certeza de que todos eran delincuentes tramposos y que en definitiva no se podía confiar en ninguno.

Se cuenta que los partidos políticos escogían a sus candidatos, ya entre politicos impresentable algunas veces incluso con denuncias en su contra, o ya entre personas de la farándula, del deporte, pastores de iglesias, youtubers e influencer; términos, estos últimos, que no alcanzo a entender ya que no hay en la actualidad nada parecido. Muchos de ellos casi analfabetos e inexpertos por decir lo menos.

En nuestro libro de estudio hay un largo capítulo dedicado a los presidentes de México, menciona uno de nombre Chente Zorro, que pasó de ser una esperanza justiciera, a tener una presidencia sin pena ni gloria. Otro llamado Quique Piedra Abuelo, es aún recordado, entre la clase política, como alguien de torpeza comunicativa sin parangón.  Este se pensó salvador de la patria y acabó en medio de escándalos por la casa de su esposa (una de esas de la farándula), haciendo un pacto de impunidad para permitir el arribo de otro presidente llamado Pez Hacedor… a quien muchos apodaban, no sé por qué, el Cuatrote.

De este último se sabe, por los millones de horas grabadas en cintas de video, que daba conferencias diarias, en donde paleros, que no periodistas, le hacían preguntas a modo.

Hacedor, pontificaba desde esa tribuna moral, denostaba a sus enemigos, reescribía la historia, la tomaba contra el árbitro electoral que en esa época se llamaba INE y que corresponde a lo que hoy llamamos IFE (Instituto Fidedigno Electoral) desde allí perfilaba su intentona de permanecer en el poder más allá de las prohibiciones legales.

-¿Y lo logró?, preguntó Carmen anhelante. -¿O Hubo oposición capaz de detenerlo?, -¿Hubo líderes de altura moral, demócratas verdaderos o todos se comportaban igual que aquello que decían combatir?    Con cierta pena tuve que afirmar que esa parte de la historia aun no la tenía estudiada.

¿Pero cómo se llegó a ese estado de cosas?, alzó la voz María, llena de fastidio en el alma por todo lo que tristemente fue México. ¿Por qué se dejó a los políticos actuar de esa manera, dividir al pueblo, enfrentarlo, robarlo, mentirle y traicionarlo? 

Para aliviar un poco la pesadumbre que como una nube sofocaba el ambiente en el salón, dije a mis alumnos:

Por fortuna, recuerden, eso es ya historia; aprendimos la lección y corregimos el rumbo, ahora tenemos un país con gobiernos que unen, que rinden cuentas, y que nos respetan como ciudadanos.

Es esa la forma en que deben ser las cosas, concluí, también agobiado por la tristeza de aquello que fuimos. 

MI MAESTRA DE VIDA

Por Ernesto Parga Limón

Antier, en virtud del día del maestro, en el chat de la familia, hubo un amable intercambio de opiniones, mi sobrina y ahijada, maestra de profesión, argumentaba que solo se debe felicitar a aquellos que son maestros titulados y no a otros profesionistas que imparten clases, a ellos, añadía mi sobrina, se les festeja en su día, (del abogado, del doctor, del ingeniero, etc.), otros manifestaban, en ese diálogo familiar, que maestro es todo aquel que enseña y que tiene alumnos. En realidad, no hay tal polémica, este es un debate de esos en el que al final todos tenemos un poco de razón.

Felicidades a todos los maestros; con, o sin diploma. A todos aquellos que guían (Educare) y que sacan lo mejor (Educere) de cada persona que se cruza en su camino; según la doble etimología de la palabra educación. Felicidades.

Adicionalmente hay, a mi parecer, otro tipo de maestros que, sin aula, ni pizarra, van mostrando el cómo y el para qué vivir. Son maestros de la vida, que con su ejemplo cotidiano son faro que ilumina y muestra un derrotero de esperanza y de amor. Todos tenemos uno o varios de ellos, personas que con independencia de nuestros padres o abuelos han significado enseñanza pura en nuestras vidas. Sin embargo, yo pienso que hay regularmente uno, que siempre se destaca sobre todos por su mayor impronta, porque su luz sigue iluminando cada día nuestro quehacer.

Hoy aquí con gratitud inmensa, cuento un poco de la historia y del impacto que la vida de la Señora Magda González de Argüelles: MAESTRA con mayúsculas y con toda la extensión de la palabra, ha tenido en mi propia historia.

Antes de conocerla yo trabajaba en el pequeño negocio que mis padres me heredaron, pasaba las tardes leyendo, había decidido seguir estudiando, aunque no solo para completar mi perfil de abogado, buscaba algo más, cursos o especializaciones en donde pudiera no solo aprender sino crecer también interiormente.

Un día me llamó mi hermano para decirme que había un diplomado anunciado en el periódico sobre Orientación Familiar para Maestros, eso es lo que necesito, pensé al instante. En ese momento mis hijos mayores tenían 9 y 6 años y yo daba clases de Derecho Romano en una universidad. Todo tenia sentido; yo era padre de familia, al tiempo que intentaba enseñar a mis alumnos, sentí que esto era providencial.

Inmediatamente me fui a inscribir, me informaron que era un programa de un año de duración y que ese año se celebraba ya su quinta edición.  Vi una foto que se exponía en la oficina y pregunté quién era la persona del retrato, me informaron que era la Señora Magda G de Argüelles la auspiciadora del programa que se llevaba a efecto también con el concurso del gobierno del estado. Esa fue la primera ocasión que escuché su nombre, sin embargo, reconocí su rostro. Lo había visto circunstancialmente años antes.

Mi negocio se ubicaba muy cerca de los Talleres Protegidos de la Asociación Gilberto que, supe después, también ella dirigía, la vi muchas veces llegar a visitar este centro de producción de artículos elaborados por personas con discapacidad. La ventana de mi negocio me permitía mirar directamente a la entrada de los talleres, vi innumerables veces que era recibida y despedida con mucho afecto por los operarios beneficiados de este programa, personas con ceguera, con sordera profunda, con síndrome Down, y con otras discapacidades físicas y mentales, que recibían una oportunidad para ser productivos, para sentirse útiles.  Vi siempre el tierno y paciente cariño que ella les prodigaba a cada uno. Me maravillaba ver a esa señora, desconocida para mí, tan llena de amor por aquellas personas tan necesitadas.

La primera lección de mi maestra de vida estaba dada por anticipado, la lección verdadera, no la del concepto o la definición de diccionario, sino la de la práctica amorosa del bien en todo momento y ante todos, la lección de la dignidad de la persona, del trato de excelencia que cada uno merece. Estudiamos las virtudes no solo para saber qué son, sino para vivirlas… se dice que enseñaba Platón.  Eso hace constantemente la señora Magda, respetar, promover, escuchar, en suma, amar a todos, lo he experimentado y atestiguado ahora ya por muchos años.

Una vez inscrito y asistiendo a las clases con expertos traídos de fuera, para formar profesores en la ciudad para que, como una piedra lanzada al lago, cada uno expandiera el bien, llevando su aprendizaje a sus alumnos y a los padres de sus alumnos, a través del fabuloso y transformador programa Escuela para Padres. Pero el verdadero aprendizaje estaba en ver la delicada y amorosa entrega de la Señora Magda, nada más que la presidenta de la asociación, a su programa, sin protagonismo, atendiendo a todos, cargando sillas, saludando y viendo a cada uno a los ojos, sonriendo, feliz de servir.

Incluso antes de terminar el Diplomado, quizá viendo en mi cierta hambre por el conocimiento, me llamó y me preguntó si yo tenía interés en formarme como Orientador Familiar, acepté con gusto, ya la disciplina corría a la par que la sangre por mis venas. El programa creció y llegó a todos los rincones del estado, se diplomaron en Orientación Familiar más de 8000 maestros, se instalaron más de 10,000 escuelas para padres, beneficiando a más de 500 mil personas, un auténtico portento nacido de una sencilla idea germinada en el corazón de un alma buena, servir y amar todo cuanto se pueda, y aun un poco más allá.

Lo demás fue verla e intentar aprender algo aun en mi pequeñez de espíritu, verla rezar con sincerísima devoción, verla leer, verla ayudar y sumarse a todas las causas, verla poner en práctica cada día su profunda creencia de que cada persona merece su atención y su amor. Dios le dio un talento y ella ha sabido ponerlo al servicio de la gente, todos aquellos que tenemos la fortuna de tratarla nos sentimos siempre queridos, importantes y con ello también capaces de querer.

En el amor uno no cuenta, suelen decir los clásicos, quien sabe amar busca en todo momento el bien del otro, nunca su bien, que de eso, se sabe también, de eso… se encarga Dios.

Cada día sigo recibiendo testimonios agradecidos de maestros, padres de familia y de alumnos por el enorme bien que los diferentes programas impulsados por la señora Magda, hacen en sus familias y en sus centros educativos, mostrándoles que siempre, siempre el amor es el camino.

¡Menuda lección de vida!

 Por siempre gracias, muy querida Señora Magda González de Argüelles. Maestra de mi vida

CYRANO DE BERGERAC O EL AMOR VUELTO PALABRA

Por Ernesto Parga Limón

Los extraños e impredecibles caminos del azar me pusieron de nuevo frente al Cyrano de Bergerac. Una conversación casual con unos amigos, el recuerdo de uno de ellos de una canción, para mi desconocida, que lleva ese mismo nombre, un breve intercambio en líneas generales de esta obra cumbre del teatro francés, luego a hablar de política y de allí al futbol, y luego del “Canelo” y las eternas dudas sobre su carrera pugilística. Pero el “mal” estaba hecho, la espinita clavada, apenas pude seguir los temas:

¿Cómo se llama la prima de Cyrano; su secreto e inasible amor?, pretendí en vano recordar.

Con un oído a la polémica de acusaciones y descargos sobre la tragedia de la línea 12, y la mente que huía intentando ahora recordar el célebre pasaje de la obra; en donde el protagonista recita el poderoso poema: No, gracias; dando respuesta a quienes le invitan a acogerse a la protección de un poderoso que impulse su carrera, al tiempo que   le recriminan su temeraria y libre manera de vivir.

“No, gracias.
¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
No gracias, compañero. La respuesta es: no gracias.
Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre.
Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. ponerme por sombrero el universo,
por un sí o un no, batirme o hacer un verso Trabajar sin afán de gloria o de fortuna.
Imaginar que marcho a conquistar la Luna.”

Repito, el mal estaba hecho, apenas terminé de cenar, me disculpé y fui corriendo a buscar en mi viejo y descuidado librero el volumen de esta obra de teatro de 1897, que narra las andanzas del Cyrano histórico, poeta de vida licenciosa y desenfadada muerto en 1655.

Abrí el libro y olvidé, al igual que el protagonista, todo afán mundano, me volví caballero del regimiento gascón, maestro de la esgrima que hiere más con la palabra punzante que con la espada, me volví también, en mi ensoñación, artífice de la lengua que enhebra con verso fácil y fascinante… amor, belleza y verdad.

Edmundo Rostand el dramaturgo, se toma las licencias que el arte permite y más allá de la vida real centra su historia, en el amor inconfesado de Cyrano por su prima, la bellísima Roxana.

Cyrano el poeta-soldado feo y narigón, oculta su complejo tras una actitud socarrona y grosera, él ama a Roxana sin atreverse a confesárselo; bien seguro de que será rechazado por su fealdad. Roxana, por su parte, ama a Cristian, soldado compañero de Cyrano; tan guapo como insulso.

Cristian carece del talento que le sobra a Cyrano, y es incapaz de poder escribir una sola línea para declarar su amor por Roxana. Cyrano decide sacrificarse para hacer feliz a su prima y dicta las apasionadas misivas, encontrando así una forma de sacar la pasión que lo consume. Roxana ama cada día mas a Cristian al que cree ser poseedor de un espíritu sensible y exquisito.

Cyrano convierte en palabra seductora su arrebato platónico, su lágrima por el amor que sabe nunca será correspondido, es tan narigón, tan feo, que no puede mas que soñar y colarse entre el amor de otros, con la letra que vibra en ardorosa pasión, que enamora y que sacude el corazón engañado de la que no sabe en realidad quien le escribe.

Rostand en esta obra de teatro, en cinco actos nos lleva de la mano entre la acción y el arrojo al retrato profundo de la desolación y la esperanza que pujan en el corazón de Cyrano.

Comedia, aclamada desde su estreno, hilarante y profunda, que logra con maestría presentar, a la vez, la frenética acción de los lances de Cyrano y la soledad e introspección de un personaje que en mucho nos refleja a todos. Cuántas veces en nuestras vidas tras el frenesí de la vida social sucumbimos, al llegar a casa, al grito silencioso de nuestros anhelos y preocupaciones. Cuantas inseguridades y dolores, escondemos tras la máscara de una falsa actitud que nos protege.

No sé si te identificas, querido lector, con algunos de los personajes de este triangulo; quizá escribiste alguna carta o declaraste tu apasionado amor con versos, con palabras, con canciones, tal vez como Roxana amaste más que la belleza física, la finura de espíritu de aquel que te pretendía.

En el clímax de la obra, que ahora te animo a leer, el velo que oculta la verdad se descorre, y ya en el ocaso de su vida, Cyrano acepta ante Roxana, que incidentalmente ha descubierto todo, que es él el que le hablaba.

 “Así es mi vida, he sido el inventor de todo y el que todo el mundo olvida. ¿Recordáis la noche en que Cristian os hablaba bajo el balcón?… Pues bien, mi voluntad ha sido una esclava / mientras yo estaba abajo, / escondido entre la escoria, / otro subía recoger el beso de la gloria…”

Ese es Cyrano de Bergerac… la palabra entre el dolor y la esperanza.

UN CIRCO SIN PIES NI CABEZA

Fui un testigo, muy pegado a la butaca, de la sesión de la Cámara de Diputados Federal erigida en Jurado de Procedencia para resolver el asunto del desafuero del Gobernador de Tamaulipas, el pasado 30 de abril.

Una auténtica bufonada. Un concurso de caraduras y de frescos.

Y afuera los partidos en plena campaña, con miles de spot convenciéndonos, prometiendo, otra vez, una nueva era de justicia social y oportunidades. El arribo de la nueva patria; ya transformada o ya recuperada.

“El prometer no empobrece; el dar es el que aniquila”.

Y adentro del recinto la contra campaña; allí no hay promesas… ya no hacen falta, allí la cara real de la política: la mezquindad, la venganza y el interés del grupo, no la justicia, no la ley. A cualquiera que vio a los de adentro le costará creer en los de afuera.

Y afuera las campañas hablan de propuestas; dicen todos los candidatos que no morderán el anzuelo de la provocación y de la descalificación. Que ellos no son iguales.  Los de adentro sí, ya los vimos, de eso viven.  ¿Cómo serán cuando lleguen? Váyale pensando; que falta poco para el 6 de junio.

Adentro la verdad es la única que brilla por su ausencia, parece no interesarle a nadie, uno esperaría algo más de nuestros representantes en la cámara de diputados federales, que ese espectáculo cínico y belicoso.

¿Y los tribunos dónde están?, aquellos que argumentan, que convencen con razones, retóricos maestros de la esgrima mental y de la palabra que como espada penetra y desinfla la mentira. ¿Dónde están? Yo solo vi pendencieros, faltos de ingenio y de luz para dar peso a sus razones.

 ¡Qué nos da, ahora, la cámara!… solo un grupo de chapulines, que ahora vituperan enardecidos lo que antes aplaudieron con fervor; Noroñas tan boquiflojos como serviles. Tránsfugas en busca de poder, émulos modernos de José Fouché.

Todos hablan, ninguno respeta su tiempo, mentirosamente se “preguntan” entre miembros de una misma bancada, para que se detenga el reloj del que habla y así contestar lo que incluso ya traen por escrito, y ganar minutos en su exposición. El contrario hace lo mismo, se auto aluden, todo se engañan, todos faltan al protocolo descaradamente, la ley no importa; es tan porosa que siempre deja un resquicio para hacerse el vivo. Hay que derrotar al enemigo a toda costa. Esa es la consigna.

Apena ver que todos dejan que voten por ellos, todos votan en bloque de bancada. ¿Qué no habrá un Moreno que piense diferente a la orden recibida y exprese su personal postura? O quizá no la tiene. ¿Qué no habrá un panista o priista, equivocado o no, que pueda pensar que este no es un linchamiento y que el desafuero “ha lugar”? o quizá no lo dejan.

 Al calor del pleito de vecindad, el desafuero pasa a ser lo menos importante. A quién le importa eso si aquí vinimos a otra cosa, a apoyar las campañas de afuera. El desafuero es mero pretexto para tiros y troyanos, lo que vale es el 6 de junio, el INE que diga misa.  Se sacan, entonces, las listas de agravios del pasado. Se recuerda que al actual presidente se le quiso desaforar, -será este el auténtico móvil, quién puede saberlo-. Se nos recuerda, (¡cómo si se pudiera olvidar!), lo que robaron los neoliberales, que callaron como momias, que el presidente saludó de mano a una persona que no debió saludar, que liberó a otro, que al acusado del desafuero lo descarrilan en sus pretensiones de cara al 2024, que sí robaron unos, que si pero poquito. Y todos los iguales vociferan diciendo que no son iguales, que no son iguales, que no son iguales. ¡Uf! casi les creo.

Y pasan las horas y al triste espectador de esta tragicomedia, se le va el alma al suelo pensando que no tenemos remedio; no cuando así se usa y abusa de la ley, la justicia y la verdad, no si los diputados siguen actuando por encargo, en la sede misma del poder legislativo que debiera ser fiel garante de la división de poderes.

Apena también ver el poco aprecio que los diputados tienen de su propia investidura; ¡para eso nos piden el voto!; para, en lugar de representar a los intereses del pueblo que los eligió, estar de rodillas y sumisos a las indicaciones del ejecutivo correspondiente o de su partido mismo.

Eso es lo que vi, eso es lo que cuento.

Una tanda de títeres por el festejo del día del niño. Se deducen con facilidad quiénes son los hábiles titiriteros que mueven los hilos.

EL CAJÓN DE LAS MARAVILLAS

Por Ernesto Parga Limón

Es domingo, un poco de limpieza doméstica va bien, me pongo a revisar todo aquello que se ha ido acumulando, así como sin querer. Desecho ropa vieja, el sombrero con un ala que mira al piso y la otra al techo; también se va. Cuatro kilos de folletos publicitarios, que nadie recuerda cómo es qué fueron a hacerse dueños del cajón destinado a los documentos importantes, reciben igualmente su despedida.

Y allí apareció, también en evidente fuera de lugar, la foto antigua que disparó el recuerdo, revivió el ayer, lo volvió presente. Yo pienso, mientras la observo, que así es el tiempo; presume de fugaz, pero es, si se le ha vivido con intensidad, siempre circular… parece que se escapa, pero queda siempre detenido; latente en el rincón aquel de la memoria. El tiempo es inmarcesible, es perenne floración en la memoria.

Lo dudo un momento pero no resisto, abro el grueso cajón de los recuerdos en donde conviven fotos, cartitas, regalitos de los niños, retazos del amor.  Lo sabes bien, amigo lector, esos cajones no tienen fondo; son espiral, son torbellino, son viaje en el tiempo que te arrasa.

Respondes al estímulo, vas, quizá como yo, tras los recuerdos, los remueves, sacudes la pátina que como atmosfera, como un suave manto rodea la vida suspendida entre papeles. Y aparece otra foto… es tu bebé que ahora ronda sobre los 30… cuánta vida contenida, cuántos cuentos, cuántos juegos, cuántos sueños atrapados en la tinta y el papel, esperándote con fidelidad, en espera de que al mirar ese instante de pura eternidad ordenes como a Lázaro…¡Vive! 

Y otra foto y lo ves… otra vez. Es la definición de la inocencia, es la pureza, es una caricia de Dios que calza zapatitos ortopédicos…tiene tres añitos y carga siempre un libro bajo el brazo.

Ya se echó a rodar la vida, ahora no puedes parar el tren de las memorias, las imágenes pasan por tus ojos y hacen un alto en la aduana del corazón; y este que no sabe, porque no quiere, conjugar el tiempo, siente el ayer como presente y así va enhebrando su futuro.

Ahora la carta interminable a “Santa”; otro pedazo de inocencia que enlista 38 peticiones y que termina con un rayo de bondad,  diciendo con un poco de pudor… “pero si no puedes traerme todo, Santa, porque tienes que llevarle a los niños pobres, sí tráeme el numero 3, el 26 y el 38, esos sí los quiero mucho”.  Casi casi una amenaza, pero se entiende porque él es el mayor, desde siempre se asume como tal y ejerce su primogenitura, es el dueño de todas las cosas, de todas las camas, de todos los controles. Es el mayor; esa foto en mezclilla, con sus botas mientras dice “ajúa”, lo tengo tan presente que nunca ha llegado a ser recuerdo.  Esa sonrisa fácil en su cara redonda prefigura en mucho su vida por venir…es el mayor.

Y ya atrapados en los humos de la nostalgia, seguimos respirando el aire cálido del ayer, tú en tu cajón de las maravillas, amigo lector, y yo en el mío.  

Y ahora se asoma, porque quiere estar presente, un niño con uniformito del Kínder, con el fleco despeinado, recostado en el zacate, con un pollito que camina sobre él. Me mira tiernamente aún desde esa foto. Ojos grandes que buscan mi compañía. Así es él… es la bondad y la disciplina que este mundo necesita. Es mi compadre, que mas da cómo se llama.

Y una foto más, ahora comparecemos los 6, pero ella brilla y nos volvemos invisibles el resto, ella brilla. Es locuaz, es dominante, es la independencia misma vestida de niña. Lleva una colita de caballo que es igual de rebelde e indomable que ella. En sus pequeños y achinados ojillos ya cabe el mundo entero. Es por fuera como su madre, pero por dentro es fuerza y es potencia.

En el festín de las gráficas de lo vivido aparecen también los que se fueron, esos que como nadie más, hacen añicos la ilusa idea de dividir, de categorizar el tiempo en porvenires, en ahoras y en ayeres. El amor profundo es paloma mensajera, es punto de partida, es destino; es como el mismo tiempo… siempre circular.  

Y vemos, tú y yo, a nuestros padres. Ellos viven en esta otra forma de vivir, más honda, más rotunda, más presente. No se extraña lo que va con uno, lado a lado en el camino. En este mirar que fusiona todos los tiempos perpetuos del amor, ya no hacen falta fotos, ni ojos, lo esencial se sabe, se ve a través y desde los confines de otra dimensión.

Es domingo; bien limpita la memoria sigo, ahora sí, limpiando los cajones.

EL JUEGO DE LA DEMOCRACIA NECESITA ÁRBITRO

Por Ernesto Parga Limón

La andanada ha sido brutal, inmisericorde, el plan esta echado a andar. Hay que destruirlo. Desde todos los flancos y a todas horas, diferentes actores, mismo discurso; desde la mañanera de Palacio, desde la Secretaría de Gobernación, con las voces enconadas del politburó de Morena y desde el plantón, a las afueras del mismo INE, del candidato que quiere gobernar Guerrero a toda costa.

Se nos dice como un eco, sin aportar pruebas, que el INE, (y de paso todo instituto ciudadano y que goce de cierta autonomía), es una institución copada por los neoliberales y los conservadores, la más cara del mundo y que corre en sentido opuesto a los deseos del pueblo.  El INE debe caer se apostrofa en todo momento también como un eco.

Al INE se le quiere forzar, arrinconar para que se someta, con toda la fuerza del estado y con toda la verborrea de la nueva prensa servil al régimen; que ha resultado igual o más abyecta y vendida que la del pasado.

Se descalifica al árbitro… para ser el árbitro.

Ese es el verdadero móvil, imposible no percatarse de ello. “Ya se vieron”, como en el paraíso del pasado, siendo juez y parte; ser el árbitro esa es la consigna clara.

La estrategia es simple y siguen en este tema, como en casi todo el proyecto de la “patria transformada”, el manual más elemental de la manipulación política, que indica que lo primero que debe transformarse son las palabras. Hay que vaciarlas de contenido, hay que hacer que signifiquen, lo que es necesario que signifiquen para el proyecto y no lo que son en realidad. Así los términos:  conservadores, neoliberales, pueblo, nosotros, ley, moral y justicia han sido sometidos a cirugía mayor para ser usados, ya revestidos de nuevo significado, para martillar y acuñar la nueva jerga al servicio de la transformación.

Pero la andanada ha sido salvaje e intimidatoria, “los vamos a hallar” dijo Salgado Macedonio refiriéndose a los 7 consejeros que votaron a favor de retirarle la candidatura al gobierno de Guerrero, al tiempo que amenazaba con revelar las direcciones personales de estos consejeros. También dijo que, si no va él en la boleta, en una clara muestra de sedición, no habrá elecciones en su estado.

En un país como el nuestro agobiado, ya por décadas, por el flagelo incontenible de la violencia, expresiones como las proferidas por Salgado Macedonio, deberían ser señaladas y reprochadas por todos: actores políticos, ciudadanos y autoridades. Lamentablemente, esto no sucede desde Palacio en donde se minimiza y se consiente la violencia cuando es útil al movimiento y se refuerzan, así, los ataques al INE, al que no se le reconoce ni siquiera su papel de garante de la democracia en las elecciones que llevaron al poder a MORENA.  “Al INE no le quedó de otra”, dice AMLO, secundado por todos sus corifeos, “fue tal el desbordamiento de apoyo popular que, al INE, no le quedó de otra; y no pudo hacer la trampa que tenía planeada” …hágame usted el favor.

El INE es un instituto regulado por la ley, sujeto quizá como ninguno a revisión permanente en el uso de sus atribuciones y recursos. Los excesos en el pasado neoliberal, según expresión en boga, fueron precisamente por no acatar las leyes. Exijamos a quienes nos gobiernan y a quienes quieren gobernarnos, apego irrestricto a la ley, que es en definitiva manifestación de la voluntad del pueblo. A nadie conviene una contienda sin árbitro y sin ley, eso sí será un retorno al oscuro pasado en donde, desde gobernación se jugaba a ser juez y parte

Por cierto, ese árbitro se apellidaba Bartlett, hoy conspicuo integrante de la 4T, al cual se le cayó el sistema muy oportunamente en aquel 1988, lo que permitió el arribo al poder al más neoliberal de todos los neoliberales, Carlos Salinas.  

El IFE antecesor del INE nació precisamente en 1990, como una respuesta a ese ominoso evento antidemocrático de la historia de México, para tener un árbitro ciudadano que ajeno al gobierno sancionara los resultados electorales.

Quizá se piense que sin árbitro se pueda extender el sueño de permanencia; debilidad de todo caudillo.

Algunos piensan que la propuesta aprobada de extender el mandato del presidente de la Suprema Corte de la Nación es un indicio más, de los muchos que ya se observan, de desprecio a la ley cuando se opone al proyecto del gobierno en turno. 

Veremos…

UNA HISTORIA DE ESTUDIANTE

Por Ernesto Parga Limón

Él era un chico como tantos otros que, llegada la edad de los estudios universitarios, debería abandonar el nido para buscar horizontes en otros lados, para encontrar una mayor y mejor oferta educativa que la de su propio pueblo. Ambos coincidimos en aquella urbe por idéntica razón. Yo le conocí en San Pedro. Todos le llamaban Rodo; algo que siempre me pareció extraño ya que su nombre era Román y no Rodolfo.

Nuestro trato fue largo, así que tuve tiempo de conocerle más a fondo y saber de su pasado. Él era una muestra extraña entre introspección y locuacidad. Supe que su madre y su hermana le sostenían económicamente con mucho esfuerzo de su parte. Quizá en este punto, amigo lector, habrás de recordar alguna historia similar o incluso, la tuya misma se asemeje.   Rodo lo agradecía en el alma, pero también sentía vergüenza por no ser capaz de mantenerse a sí mismo, su madre y su hermana insistían en que él debía dedicarse solamente a sus estudios. Rodo estudiaba Derecho.

Como tantos otros, yo mismo lo hice, descuidó sus estudios, y eso le dolía aun más ya que engañaba a su familia. El contraste entre el pueblo, de vida agreste y campirana y la metrópoli, espacio de mil luces que nunca duerme, además de la influencia de algunos amigos, pero especialmente la mala selección de las lecturas le llevó a dejar a un lado sus estudios, sumido en profundas reflexiones. Por aquel tiempo se aficionó en demasía a Nietzsche.

Mi vida siguió un poco en paralelo con la suya, lo encontraba a veces en la biblioteca de la facultad, donde yo también estudiaba, nos saludábamos con afecto a la distancia. Siempre que lo encontraba una rara desazón me acompañaba por varios días. No lo sé; tal vez esa mirada suya, con esos ojos de ícono bizantino, cargada de tristeza o las frases enigmáticas que deslizaba en nuestra conversación.

En una ocasión, ahora lo recuerdo como si fuera un sueño, con la intención de ponerse al corriente en sus estudios, me pidió que le ayudara, me citó a las cinco de la tarde en su casa, en realidad una buhardilla desaseada y en pésimas condiciones que rentaba a una señora mayor a la que nunca le pagaba, pues se gastaba todo lo que su familia le enviaba en sus libros. Su librero era lo único que tenía cierto orden ahí.

A pesar de permanecer despiertos toda la noche, en realidad no estudiamos ni una sola página. Cigarro tras cigarro, palabra tras palabra, Rodo me abrió su vida como se abre un libro.

Cuestionaba todo, influenciado por sus lecturas, le parecía que la falsa moral debía de ser abolida y que nuevos paradigmas de justicia social estaban próximos. Yo leía en su actitud cierto desvarío ya que se sentía como llamado a una causa grande que yo no alcanzaba a comprender.

Supe días después que enfermó de gravedad ya que no comía casi nada, perdió, según me contaron, el conocimiento y estuvo a punto de morir. También supe que se metió en problemas muy graves con la policía.  que dejó finalmente sus estudios, y que vagaba de bar en bar. Se le vio muchas veces deambular sobre el lecho vacío del rio que divide la ciudad. 

Algunos de sus compañeros intentamos ayudarle, pero la pérdida de sentido y el nihilismo parecían un embudo que se tragaba su cordura. Su familia fue alertada sobre su comportamiento, ellas hicieron presencia a su lado, pero poco consiguieron. El remordimiento por sus actos errados le devanaba y devoraba los sesos, ya no tenía sentido su vida; lo mejor era morir…nos comentaba con tal dramatismo que nos helaba la sangre.

Pero algo sucedió, el bien siempre emerge en tanto, aun en medio de la maldad, encuentre un resquicio, tan solo un minúsculo resquicio, una herida por la cual entre también la luz y la esperanza.   

Un día al salir de un bar en compañía de un amigo ocasional con quien llevaba varios días bebiendo, este tropezó y a trompicones terminó por caer en medio de la calle en donde fue atropellado, Rodo, después me enteré, cargó con el herido varias cuadras para entregarlo a su familia, les ayudó cuanto pudo, les llevó comida y pagó por la atención médica, gastó quizás los restos de su ultimo atraco.

Sofi, la hija del desventurado amigo agradecida por la noble actitud de Rodo, y notando en su mirada el mar profundo de la desolación y la desventura de su vida; se vio reflejada en su propia historia; Rodo era como ella, triste y desesperanzado, eran iguales, eran el uno para el otro… nos contó Sofi, llena de pudor lo que experimentó desde que vio a Rodo por primera vez, su vida era para él, para llevarle consuelo y alegría. -Lo amé desde el primer instante-. 

Supe que Rodo la rechazó pero que ella insistentemente caminó a su lado tratando de mostrarle con su amor, una vida nueva llena de fe.

Yo regresé a mi ciudad sin saber si finalmente Rodo sanó, enderezó su vida y aceptó el amor de Sofi.

Te preguntarás amigo lector, porqué recuerdo esto después de tantos años, la razón es simple, ayer revisando y limpiando la bodega tropecé con una caja con un rótulo que decía:” fotos, documentos y libros de Monterrey”.

Vi fotos de mis amigos, de mi graduación, boletas de calificaciones, billetes de camión, una vieja credencial de acceso a la biblioteca del estado. Muy al fondo topé con una foto; era Rodo con esa mirada de abandono que me volvió a conmover. Era Rodo en la portada de mi viejo libro” Crimen y Castigo”.

Volveré a leerlo para recordar que el amor, que siempre triunfa, le regresó la vida y la esperanza a Rodión Románovich Raskólnikov, en esta obra cumbre de la literatura universal que ahora te animo a leer.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Por Ernesto Parga

Es domingo de resurrección y ahí está el higo milenario, señor de mil batallas que me acompaña, me escucha y aconseja como antes al egipcio, al fenicio, al griego y al romano.  Yo ahora, bajo su fronda sabia que me cubre como un cielo verde, escribo estas líneas.

Es Domingo de Pascua y en la espera de los convidados, suena en la bocina Paloma San Basilio que canta de su Sueño Imposible:

♪♫Saber enmendar el error
Amar con pureza y
Creer en un sueño imposible
Con fe una estrella alcanzar

Ese es mi afán ♪♫

La acompaña el melódico crujir de la leña de la bugambilia de mi vecino que sucumbió a la helada. El higo no, él está ahí sempiterno y verde.

El patio luce triste, tras los estragos del clima, los árboles grandes se han podado para ayudarles, quitando lo que ha muerto, a que recobren su follaje, su forma y su misión.

Cada mañana, desde la helada, salgo al patio y recorro uno a uno los añosos troncos que me han dado sombra y fruto durante tanto tiempo, a contraluz busco los rebrotes como un gambusino de pepitas de esperanza, busco el botón aquel que indique que la vida pugna por seguir.  Y el higo el primero, ya verde desde hace días, sobrepuja a todos en vitalidad, en fuerza.

Metáfora y ejemplo… ¿tal vez? 

No importa tanto, cuántos años tengas; sino cuánto quieres seguir viviendo. El imponente nogal, el guayabo del que cuelga la hamaca y el novel tamarindo batallan por seguir siendo verdes, por cumplir con su destino. ¿Quizá otra metáfora?

Y en el alto nogal desprovisto aun de verde, casi a la intemperie dos palomas se acurrucan acercándose su calor, ellas saben, quizá mejor que nosotros, que solo se tienen a si mismas.

Yo sigo en el patio bajo la higuera fiel, y mis pensamientos, en lo que llega la visita, son los pensamientos de otros. Qué piensa mi mujer ahora que a la niña le han salido alas y quiere alargar la mano en pos de su futuro; y qué piensa ella en sus 18, ¿No hay espacio para el miedo?

♪♫Un día como alegres golondrinas
Se irán volando por cualquier ventana
A descubrir del río la otra orilla
Y a conocer del mundo la otra cara♪♫

Y la sacudida del doble golpe de contento y miedo me hacen, como en fuga, ir a buscar más leña. Pero todo va conmigo, va mi mujer y va mi niña, y van los otros, ¿en qué piensan ellos?, ¿cuáles son sus temores? Como la vieja higuera que, no teniendo tiempo para reposar, debe dar su sombra, y también su fruto. ¿Qué tengo que hacer por ellos para ser su higuera?

Y el hijo ausente llama y su voz aniquila la distancia, está aquí de nuevo en la magia del amor, y le cuento de su patio, de sus árboles, de las minucias grandes de la vida, del verde presente y del verde que llegará, de lo que comeremos, de cómo lo prepararé, le cuento todo con detalle. Yo creo que los detalles son a la vida lo que las estrellas al firmamento.

 Es domingo de resurrección y yo quiero ser su higuera.

Yo tuve una higuera, yo tengo aun mi higuera presente en la distancia de los cielos, yo crecí bajo su tupida fronda de generosidad. Padre higuera, padre mío.   Ojalá yo sea, alguna vez, tan solo la mitad de esa higuera.

El frio aire de la tarde cruzado por el sol es una señal más, es otro símbolo, así como la nostalgia es simultáneamente dulce recuerdo y espina que pincha el corazón.  Hoy es domingo de resurrección y el pasado impulsa mi presente, porque solo se resurge enteramente cuando se camina bien provisto del ayer.

Los convidados llegan, me sacan de mi divagación, agradezco su presencia, dejo la amable sombra y me pongo en el asador manos a la obra, que es domingo de resurrección y Él vive.

 ¿Vivirán también en nuestros corazones sus enseñanzas con rebrotes nuevos de esperanza?  

LOS “HATERS” O LA NUEVA MANERA DE HACER POLÍTICA

Por Ernesto Parga Limón

Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.

 Jacinto Benavente

Es de todos conocida, y en buena medida sufrida, la polarización política que se vive actualmente y que según se ve irá al alza al compás de la intensificación de las campañas políticas.

Esta circunstancia ha dado pie a una nueva forma de “participación” social, un nuevo actor ha aparecido en la escena de la arena política. Este nuevo personaje no es privativo de alguna ideología, habita y se reproduce tanto en la derecha, en el centro, como en la izquierda (aunque no sé si esas posiciones signifiquen hoy alguna cosa), sin embargo, tiene sus propios rasgos característicos, pues más allá de la divisa que dice representar, es su actuar lo que le da una uniforme manera de ser.

A diferencia de otras formas de participación, este “actor” no busca nada para sí mismo, no suspira por algún cargo público o por prebendas especiales, no busca negocios al amparo del poder, no quiere colocar a ningún pariente bajo la fronda del árbol del presupuesto. (De los que si lo hacen no me ocupo ahora, no son el tema).

Su empeño es genuino, no lo dudo ni tantito, aunque también lo es genuinamente equivocado, ya que no advierte ser el subproducto manipulado de la polarización, la guindilla del pastel de los políticos descalificadores y de aquellos que saben que al enfrentarnos sacan ventaja; pues a rio revuelto… ganncias de manipuladores

Estos nuevos actores políticos, no van a mítines, su empeño es otro, no tienen carné de militancia, su misión es otra, no son motivados por los estatutos de la carta fundacional de un partido en particular, su encomienda es más alta, es casi una revelación, así lo creen, así lo viven.

Su trabajo principal no es aportar, ni construir; solo denostar, los hay AMLOvers, y los hay PANlovers.

Bien armados del celular, desde su casa o desde su oficina y al final desde su mismo corazón, a punta de WhatsAppazos disparando el odio de otros, hacen lo que ingenuamente creen, es su contribución al bien y a la democracia. 

Son el seguidor perfecto del charlatán embaucador, ya que ellos no juzgan, no revisan, no ejercen autocrítica, no tienen tiempo de pensar, pues el tiempo apremia, hay que denostar, solo denostar, no pueden parar. Un meme detrás de una fake, – ¿a quién le importa la verdad? -, otro meme, que urge la acción y hay que denostar. Venido a cuenta más que lovers son haters, lo suyo no es el amor: es el odio y lo más grave del caso es que ni siquiera es su propio odio, sino un odio transferido por los que siembran la división.  

-Nosotros no somos iguales, nos atacan, no nos pararán-, siempre ese falso plural para involucrar al despistado, para que se sienta llamado a la defensa de una causa grande, casi celestial.

¿Pero quién gana en esta guerra de pastelazos de lodo y de estiércol? No gana el que, siguiendo el imperativo de su líder, desayuna come y cena odio y descalificación hasta quedarse sin amigos. No ganan los partidos políticos que, arrastrados por su líder y por su hambre de poder a toda costa participan del odio, recogiendo solo el descrédito y el repudio del que hoy gozan. Y desde luego nada gana México y nada ganamos los ciudadanos. Quizá solo algunos ganan, los embaucadores, pero solo por un tiempo, ya hay muchos durmiendo su rencor en la soledad de una crujía.

Como dice el refrán, los carniceros de hoy serán las reses del mañana. ¡Alguna vez aprenderemos que el odio no le sirve a nadie¡

Cuando la misión es destruir y no construir; algo camina mal, cuando solo se ve la paja en el ojo del contrario y no la viga en el ojo de aquel al que se sigue; algo camina mal, cuando se piensa que el odio de la derecha se justifica y es mejor que el de la izquierda; algo camina ya muy mal.

Quizá hoy que iniciamos la Semana Santa, nos venga bien a todos; políticos y no políticos, recordar la plegaria franciscana:

Oh, Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.

LA SOLEDAD DE OLGA

Por Ernesto Parga Limón

A Olga la noticia le cayó como un balde de agua helada.

– ¡No puede ser!, ¿Y mis estudios?, recién entré a la universidad.

Esta duda y un millón más cruzaron como flechas por su corazón al tiempo que sintió una especie de temblor recorrer todo su cuerpo, y ahora una descarga eléctrica la sacudía al pensar en sus padres, sobre todo en su papá, ¿Cómo decírselo? ¿Cómo ocultárselo? ¿Cómo reaccionaría si se enterara? ¡No!, ni pensarlo-, se dijo rápidamente, ellos no deben saberlo.

Sin embargo, ahora ya no había dudas, sus sospechas fueron confirmadas por ese examen de laboratorio que sostenía trémula en sus manos, ¡tenía 5 semanas de embarazo!

Todas sus amigas estuvieron de acuerdo, y apoyaron rápidamente aquella salida que se planteaba como solución al problema, no obstante, a Olga aquello terminó por desconcertarla aún más, hubiera preferido que entendieran la gravedad del asunto, lo que estaba realmente en juego, le pareció que el análisis de sus amigas era muy superficial, casi sin implicarse e incluso demasiado frívolo, -así no me ayudan, me hacen sentir más sola- se dijo a si misma

Su primera decisión fue no decirle nada a Mario, además les exigió a sus amigas que tampoco lo hicieran. La relación con Mario siempre fue sin compromisos de ninguna naturaleza, eso estaba muy claro.

Olga dio pasos al frente para resolver su situación, su acción fue rápida como corresponde a los jóvenes. Constantemente cavilaba, -para qué darle más vueltas al asunto, mejor… manos a la obra-; Imaginar la reacción furiosa de su padre, y el dolor de su madre si llegaran a recibir la noticia de su embarazo, le animaba en su proceder.

La intervención de un médico, amigo de una amiga, garantizaba la discreción y un viaje de fin de semana simulado haría que todo en su casa se mantuviera bajo control. Por suerte sus papás confiaban mucho en ella y esa semana estarían más ocupados de lo habitual.

Después, esa sensación extraña, variable, por un lado, ese inexplicable vacío en el alma y al mismo tiempo esa segunda oportunidad para continuar con sus estudios y con su vida normal, claro ahora con mayores precauciones; y de ahí nuevamente a esa tristeza cada vez más honda que parecía tomar carta de residencia en su vida: -pero ya pasará, esto es normal, ¿para qué tanto escrúpulo?, ni que fuera la primera, la única, o la última. Además, en realidad con criterio científico era tan solo un “producto”, tan solo un montón de células informes, incluso con la reciente ley que se aprobó, hasta legal ha resultado-; intentaba en vano convencerse.

Pero ese estado variable desapareció, y se convirtió en ausencia de sentido, en falta de aire que ahoga, en angustia. Ahora con los años ya nada podía hacer para amainar esa tormenta de desasosiego interior, de íntima y creciente desolación.

Y un rostro se empeñaba tercamente en dibujar su silueta en el lienzo del pasado.  ¿Cuántos años tendría ya?

Pero esa sensación amarga, la idea de que pudo ser de otra manera, y ese pellizcón en la conciencia por un futuro que nunca llegará, y la palabra mamá que pudo ser la más linda y que hoy no puede ni siquiera pronunciar.

Sus amigas, Ana, Dora, y Lucy, las mismas de la juventud, en tanto, en torno a una mesa de café se disponen a marcharse cansadas de esperar a Olga.

-No entiendo a Olga amigas- dice Ana- cada que nos vemos sale con lo mismo y termina bañada en lágrimas-.

-Sí, conmigo pasa igual y me parece una locura, algo así como pretender que romper una simple semillita es lo mismo que arrancar un árbol de raíz-, apostilla Lucy superficialmente, así sin implicarse demasiado, al momento de apagar su vigésimo cigarro.

Dora mete el celular en el bolsillo y moviendo negativamente la cabeza dice:

 -Es Olga que no vendrá se siente un poco indispuesta-.

-¡Ah! y manda saludos para todas-, agrega sobre la mesa dejando la propina.

LA MESA DEL CONOCIMIENTO

Ernesto Parga Limón

Ayer me sucedió algo extraordinario, estando en el bar esperando a un amigo que nunca llegó, me percaté que había en otra mesa una tertulia muy animada y concurrida, quizá 7 personas, todos hombres mayores en torno a los 75 años. Los tenía frente a mí, así que en la espera puse en ellos mi atención. La mesa exhibía, al centro, a manera del cartón que anuncia un reservado, un cartel que con primorosa letra cursiva rezaba: La mesa del conocimiento.

Sintieron  mi mirada insistente sobre ellos, nunca he sido disimulado cuando algo me interesa, tal vez herencia de mi madre.  Uno de ellos con voz fuerte, me llamó con autoridad, – traiga acá su silla con todo y esqueleto-.  Al instante me vi impelido a obedecer y sin desmontar, me arrastré y en un suspiro era ya, por un solo día, uno más en la mesa del conocimiento.

Hace días ─, dijo Hugo uno de los viejos, arqueando la ceja a fin de parecer inteligente, –conocí, sin proponérmelo,  un episodio de pura humanidad, que sucedió en otro lugar pero que bien pudo haber acaecido aquí,  lleno de vicios y virtudes, de ira, de celos, de venganza, de prudencia,  y  de sacrificios  que movieron a los involucrados  en esta trama que contaré; fiel retrato de la vida ─; acotó Hugo con énfasis, al tiempo que el humo del café llenaba de bruma y de misterio su rostro y la historia por venir.

Cedo ahora la palabra a Hugo en este espacio.

─ Resulta que a un hombre que conozco lo abandonó su esposa. Ella, dicho sea de paso, mujer increíblemente hermosa, dejó la casa conyugal de la mano de otro hombre más guapo y joven que mi amigo, que al enterarse fue a desahogar su tristeza con su hermano, importante hombre de la comunidad, este, al saber la historia desgraciada de su querido pariente, se sintió también burlado, y quiso acompañarlo a reclamar a la mujer y a al joven guapo su proceder, pensando que eso no debería quedarse así, como si nada hubiera pasado.

» Tomó el teléfono, hizo 10 llamadas, y ya tenía casi un escuadrón de amigos solidarios que desde luego no podían permitir que los amantes se salieran con la suya, irían todos a presentar querellas a casa del padre del   joven irrespetuoso, pues ahí fue depositada la prenda conquistada por el joven galán.

 » Y allá fueron, los reclamos subieron de tono, el padre del galán, también un hombre importante, les hacía ver que la bella mujer no fue raptada en contra de su voluntad y que la prueba estaba en que no quería regresar, y que se encontraba feliz con su nueva familia.

Aquí, hizo una pausa Hugo en su relato, se acomodó los lentes, vio uno a uno a todos los contertulios, como para asegurarse que el interés en el desenlace de la historia había calado en todos ellos y también en el invitado ocasional que era yo.

Hugo tras un sorbo de café y un poco de fruta continúo…

─ La discusión entre los bandos fue tan larga que pareció interminable. Pero nadie quería entender las razones de la contraparte, algunos de los amigos del marido se empezaron a impacientar, uno concretamente dijo que ya deseaba volver a casa porque lo esperaban su mujer y su hijo.  A pesar del asedio de los visitantes, los locales se mantenían firmes como si estuvieran en una fortaleza inexpugnable. En un momento dado el padre del joven guapo, como queriendo zanjar la discusión, dijo que la vida era así y que como todos sabían el amor acaba.  Pienso yo que le vino a la mente una canción o algo así.

 » Uno de los amigos, el de menos pulgas, dijo que sería mejor que se arreglaran las diferencias en una pelea con un representante de cada equipo. Los visitantes mandaron a su mejor gallo con fama de imbatible y muy ligero de pies, por el bando de los asediados quiso pelear el joven guapo pero su padre se lo impidió, pensando que perdería irremediablemente, se determinó que serían representados por el hermano mayor; un hombre muy virtuoso. ¿Quién ganará?… pronto lo sabremos. –

Otra pausa de Hugo, otro sorbo de café, ahora el humo proviene de un cigarro que solitario se consume en el cenicero, y que aporta su cuota de teatralidad como un elemento de utilería en una obra en la que se cuidan todos los aspectos de la representación.

El mesero que atiende la mesa, curioso, dilata su quehacer queriendo alcanzar el desenlace.  Al resto de los sabios de la mesa ya se les advierte una ansiedad creciente por conocer el fin de la historia, a mí, ni que decirlo.

Hugo retoma la palabra lanzando una mirada de complicidad a sus camaradas…

─ Y empieza el combate, la pelea se torna emocionante, la victoria, cuál pérfida pluma al viento, coquetea ya con uno, ya con otro de los dos bandos…  ¿imagino que quieren saber quién resultó ganador?

 Con un fuerte, unísono y prolongado SÍ, contestan todos sus compañeros con el mesero incluido.

Se empuja nuevamente los lentes Hugo y pronuncia socarronamente…

─ Pues léanse la Ilíada ─

Y explotó en mi cara la carcajada cómplice; todos eran parte de la broma, y yo el nuevo incauto de ese ejercicio surrealista que los divertía, apropiándose cada día de historias clásicas que todos conocían.

 Eso significaba “La mesa del conocimiento.”  

LA BURKA, UN DEBATE EN TORNO AL DÍA DE LA MUJER

Ernesto Parga Limón

Cada año que se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, en paralelo a los   festejos, protestas y reconocimientos, se generan también, discusiones, posicionamientos políticos, filosóficos y religiosos; que sí los atendemos nos ayudan a mejorar nuestra comprensión sobre temas de actualidad, de suyo muy complejos, como la equidad de género, el libre arbitrio, y el derecho humano universal al desarrollo.   

Por un lado, resulta increíble que aun siga existiendo rezago sobre la igualdad ante la ley en términos de empleabilidad, de oportunidades, de protección frente a la violencia doméstica en contra de la mujer, y por extensión y justicia en contra de cualquier persona.  Es, por ejemplo, muy lamentable que subsista una brecha salarial, injusta, en el desempeño de un mismo empleo si este es asignado a un hombre o a una mujer.

Sin embargo, al mismo tiempo es fácil advertir que el debate por la igualdad jurídica entre las personas pronto se contamina, se enreda y se torna en terreno farragoso en donde las posiciones se polarizan; al ir apareciendo nuevos elementos que suman a la complejidad de la discusión, que van desde la prohibición de vestir ciertas prendas, hasta la pregunta, sin respuesta unánime, de qué si en el embarazo la mujer es la única con derecho a decidir sobre la vida del concebido.

Recién ayer, se aprobó en Suiza, por una muy apretada mayoría, la prohibición de la utilización, en espacios públicos, de la burka, esa prenda que es usada por las mujeres practicantes de algunas ramas del islam y que les cubre la totalidad del rostro. ¿Es la burka, una imposición machista sobre la mujer? ¿O la mujer dueña de su propio cuerpo decide cómo vestir?

El debate sobre la igualdad de género siempre está matizado por el debate sobre el mismo concepto de libertad; ¿Se es libre de manera absoluta?, ¿Cuáles son los límites de la libertad, si esta los tiene, quién los fija? ¿Tienen los estados la potestad de regular mi propia libertad?, ¿la conciencia es susceptible de regulación externa? Si para algunas mujeres el mostrar su rostro es una ofensa a Dios, ¿puede el estado inmiscuirse en esa libérrima decisión? ¿Es posible creer que una mujer realmente libre opte por vestir ocultando su rostro; o la manipulación y el dominio machista o religioso consiste en hacerle creer que es libre?, ¿Es libre una mujer que decide quedarse a criar a sus hijos, porqué entiende esto como su misión o solo hace lo que le dijeron que debía hacer?

A todas luces lo que menos ayuda en la búsqueda de respuestas, es la opinión ligera, desprovista de realidad en el análisis, muy al estilo de grupos ideologizados y de plataformas políticas que se acomodan a los vaivenes del momento, por ejemplo, de proclamas como: “lo que importa es la libertad, sin adjetivos, sin interpretaciones, solo la libertad” …  ojalá fuera así de sencillo, sin embargo, la compleja realidad derriba esa facilona y muchas veces hipócrita postura que, lejos de ayudar a la causa de la mujer que defiende la niega o la confunde.

¿Tiene el estado derecho a prohibir la prostitución, no es acaso, su ejercicio, una libre determinación de aquellos que quieran comerciar libremente con su propio cuerpo? En tanto otros muchos siguen pensando que la prostitución, es la peor cara de la esclavitud, una vergüenza de nuestros tiempos, un espacio para lenones abusivos.

Tantas veces se debate, aquí, con tal fiereza cómo si el nuestro fuera el más atrasado de todos los países, el único en donde estos temas siguen sin resolverse. Eso no es así, en Europa, por ejemplo, hay variadas posiciones aceptadas en unos u otros países, en temas relativos a las libertades como la eutanasia, el aborto, la burka, la prostitución, las drogas, la libertad religiosa etc. Es decir, el debate sigue abierto y lo seguirá por siempre.

En Paris, en los Campos Elíseos no está penado que las mujeres caminen desnudas del torso, pero es ilegal que lo hagan cubriendo su rostro con una Burka… algo para pensarse al menos ¿no lo cree?

Que no le vendan espejitos, que no le vendan lo discutible como si fuera indiscutible, lo falso y tendencioso como si fuera una verdad del tamaño del sol. Antes de convertirnos en feminazis recalcitrantes, en homofóbicos contumaces, o en críticos de todo y de todos, informémonos y sobre todo tratemos a cada uno de todos, como una persona digna de respeto en sí misma, más allá de lo que piense y haga.

Como usted sabe bien, este no es un espacio para dar respuestas, si usted tiene dudas aquí serán ampliadas, pues la duda es espina que mueve al conocimiento, pero cierto estoy que a este solo se llega por revelación o por estudio, y que en ambos casos se requiere de humildad y misericordia.

Y ya por último pido, por favor, que hoy 8 de marzo, no se olvide, que el que vive en el Palacio no es su dueño, como no lo fue quien lo antecedió, y que no lo será tampoco el que vendrá. Palacio Nacional es de todos, ojalá se respete también el derecho a la propiedad ajena, pues la violencia niega interlocución a quien la ejerce cuando exige ser respetado.

Por cierto, ayer fue el Día de la Familia:  Mujer, familia que agradable coincidencia.