CYRANO DE BERGERAC O EL AMOR VUELTO PALABRA

Por Ernesto Parga Limón

Los extraños e impredecibles caminos del azar me pusieron de nuevo frente al Cyrano de Bergerac. Una conversación casual con unos amigos, el recuerdo de uno de ellos de una canción, para mi desconocida, que lleva ese mismo nombre, un breve intercambio en líneas generales de esta obra cumbre del teatro francés, luego a hablar de política y de allí al futbol, y luego del “Canelo” y las eternas dudas sobre su carrera pugilística. Pero el “mal” estaba hecho, la espinita clavada, apenas pude seguir los temas:

¿Cómo se llama la prima de Cyrano; su secreto e inasible amor?, pretendí en vano recordar.

Con un oído a la polémica de acusaciones y descargos sobre la tragedia de la línea 12, y la mente que huía intentando ahora recordar el célebre pasaje de la obra; en donde el protagonista recita el poderoso poema: No, gracias; dando respuesta a quienes le invitan a acogerse a la protección de un poderoso que impulse su carrera, al tiempo que   le recriminan su temeraria y libre manera de vivir.

“No, gracias.
¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
No gracias, compañero. La respuesta es: no gracias.
Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre.
Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. ponerme por sombrero el universo,
por un sí o un no, batirme o hacer un verso Trabajar sin afán de gloria o de fortuna.
Imaginar que marcho a conquistar la Luna.”

Repito, el mal estaba hecho, apenas terminé de cenar, me disculpé y fui corriendo a buscar en mi viejo y descuidado librero el volumen de esta obra de teatro de 1897, que narra las andanzas del Cyrano histórico, poeta de vida licenciosa y desenfadada muerto en 1655.

Abrí el libro y olvidé, al igual que el protagonista, todo afán mundano, me volví caballero del regimiento gascón, maestro de la esgrima que hiere más con la palabra punzante que con la espada, me volví también, en mi ensoñación, artífice de la lengua que enhebra con verso fácil y fascinante… amor, belleza y verdad.

Edmundo Rostand el dramaturgo, se toma las licencias que el arte permite y más allá de la vida real centra su historia, en el amor inconfesado de Cyrano por su prima, la bellísima Roxana.

Cyrano el poeta-soldado feo y narigón, oculta su complejo tras una actitud socarrona y grosera, él ama a Roxana sin atreverse a confesárselo; bien seguro de que será rechazado por su fealdad. Roxana, por su parte, ama a Cristian, soldado compañero de Cyrano; tan guapo como insulso.

Cristian carece del talento que le sobra a Cyrano, y es incapaz de poder escribir una sola línea para declarar su amor por Roxana. Cyrano decide sacrificarse para hacer feliz a su prima y dicta las apasionadas misivas, encontrando así una forma de sacar la pasión que lo consume. Roxana ama cada día mas a Cristian al que cree ser poseedor de un espíritu sensible y exquisito.

Cyrano convierte en palabra seductora su arrebato platónico, su lágrima por el amor que sabe nunca será correspondido, es tan narigón, tan feo, que no puede mas que soñar y colarse entre el amor de otros, con la letra que vibra en ardorosa pasión, que enamora y que sacude el corazón engañado de la que no sabe en realidad quien le escribe.

Rostand en esta obra de teatro, en cinco actos nos lleva de la mano entre la acción y el arrojo al retrato profundo de la desolación y la esperanza que pujan en el corazón de Cyrano.

Comedia, aclamada desde su estreno, hilarante y profunda, que logra con maestría presentar, a la vez, la frenética acción de los lances de Cyrano y la soledad e introspección de un personaje que en mucho nos refleja a todos. Cuántas veces en nuestras vidas tras el frenesí de la vida social sucumbimos, al llegar a casa, al grito silencioso de nuestros anhelos y preocupaciones. Cuantas inseguridades y dolores, escondemos tras la máscara de una falsa actitud que nos protege.

No sé si te identificas, querido lector, con algunos de los personajes de este triangulo; quizá escribiste alguna carta o declaraste tu apasionado amor con versos, con palabras, con canciones, tal vez como Roxana amaste más que la belleza física, la finura de espíritu de aquel que te pretendía.

En el clímax de la obra, que ahora te animo a leer, el velo que oculta la verdad se descorre, y ya en el ocaso de su vida, Cyrano acepta ante Roxana, que incidentalmente ha descubierto todo, que es él el que le hablaba.

 “Así es mi vida, he sido el inventor de todo y el que todo el mundo olvida. ¿Recordáis la noche en que Cristian os hablaba bajo el balcón?… Pues bien, mi voluntad ha sido una esclava / mientras yo estaba abajo, / escondido entre la escoria, / otro subía recoger el beso de la gloria…”

Ese es Cyrano de Bergerac… la palabra entre el dolor y la esperanza.

UN CIRCO SIN PIES NI CABEZA

Fui un testigo, muy pegado a la butaca, de la sesión de la Cámara de Diputados Federal erigida en Jurado de Procedencia para resolver el asunto del desafuero del Gobernador de Tamaulipas, el pasado 30 de abril.

Una auténtica bufonada. Un concurso de caraduras y de frescos.

Y afuera los partidos en plena campaña, con miles de spot convenciéndonos, prometiendo, otra vez, una nueva era de justicia social y oportunidades. El arribo de la nueva patria; ya transformada o ya recuperada.

“El prometer no empobrece; el dar es el que aniquila”.

Y adentro del recinto la contra campaña; allí no hay promesas… ya no hacen falta, allí la cara real de la política: la mezquindad, la venganza y el interés del grupo, no la justicia, no la ley. A cualquiera que vio a los de adentro le costará creer en los de afuera.

Y afuera las campañas hablan de propuestas; dicen todos los candidatos que no morderán el anzuelo de la provocación y de la descalificación. Que ellos no son iguales.  Los de adentro sí, ya los vimos, de eso viven.  ¿Cómo serán cuando lleguen? Váyale pensando; que falta poco para el 6 de junio.

Adentro la verdad es la única que brilla por su ausencia, parece no interesarle a nadie, uno esperaría algo más de nuestros representantes en la cámara de diputados federales, que ese espectáculo cínico y belicoso.

¿Y los tribunos dónde están?, aquellos que argumentan, que convencen con razones, retóricos maestros de la esgrima mental y de la palabra que como espada penetra y desinfla la mentira. ¿Dónde están? Yo solo vi pendencieros, faltos de ingenio y de luz para dar peso a sus razones.

 ¡Qué nos da, ahora, la cámara!… solo un grupo de chapulines, que ahora vituperan enardecidos lo que antes aplaudieron con fervor; Noroñas tan boquiflojos como serviles. Tránsfugas en busca de poder, émulos modernos de José Fouché.

Todos hablan, ninguno respeta su tiempo, mentirosamente se “preguntan” entre miembros de una misma bancada, para que se detenga el reloj del que habla y así contestar lo que incluso ya traen por escrito, y ganar minutos en su exposición. El contrario hace lo mismo, se auto aluden, todo se engañan, todos faltan al protocolo descaradamente, la ley no importa; es tan porosa que siempre deja un resquicio para hacerse el vivo. Hay que derrotar al enemigo a toda costa. Esa es la consigna.

Apena ver que todos dejan que voten por ellos, todos votan en bloque de bancada. ¿Qué no habrá un Moreno que piense diferente a la orden recibida y exprese su personal postura? O quizá no la tiene. ¿Qué no habrá un panista o priista, equivocado o no, que pueda pensar que este no es un linchamiento y que el desafuero “ha lugar”? o quizá no lo dejan.

 Al calor del pleito de vecindad, el desafuero pasa a ser lo menos importante. A quién le importa eso si aquí vinimos a otra cosa, a apoyar las campañas de afuera. El desafuero es mero pretexto para tiros y troyanos, lo que vale es el 6 de junio, el INE que diga misa.  Se sacan, entonces, las listas de agravios del pasado. Se recuerda que al actual presidente se le quiso desaforar, -será este el auténtico móvil, quién puede saberlo-. Se nos recuerda, (¡cómo si se pudiera olvidar!), lo que robaron los neoliberales, que callaron como momias, que el presidente saludó de mano a una persona que no debió saludar, que liberó a otro, que al acusado del desafuero lo descarrilan en sus pretensiones de cara al 2024, que sí robaron unos, que si pero poquito. Y todos los iguales vociferan diciendo que no son iguales, que no son iguales, que no son iguales. ¡Uf! casi les creo.

Y pasan las horas y al triste espectador de esta tragicomedia, se le va el alma al suelo pensando que no tenemos remedio; no cuando así se usa y abusa de la ley, la justicia y la verdad, no si los diputados siguen actuando por encargo, en la sede misma del poder legislativo que debiera ser fiel garante de la división de poderes.

Apena también ver el poco aprecio que los diputados tienen de su propia investidura; ¡para eso nos piden el voto!; para, en lugar de representar a los intereses del pueblo que los eligió, estar de rodillas y sumisos a las indicaciones del ejecutivo correspondiente o de su partido mismo.

Eso es lo que vi, eso es lo que cuento.

Una tanda de títeres por el festejo del día del niño. Se deducen con facilidad quiénes son los hábiles titiriteros que mueven los hilos.

EL CAJÓN DE LAS MARAVILLAS

Por Ernesto Parga Limón

Es domingo, un poco de limpieza doméstica va bien, me pongo a revisar todo aquello que se ha ido acumulando, así como sin querer. Desecho ropa vieja, el sombrero con un ala que mira al piso y la otra al techo; también se va. Cuatro kilos de folletos publicitarios, que nadie recuerda cómo es qué fueron a hacerse dueños del cajón destinado a los documentos importantes, reciben igualmente su despedida.

Y allí apareció, también en evidente fuera de lugar, la foto antigua que disparó el recuerdo, revivió el ayer, lo volvió presente. Yo pienso, mientras la observo, que así es el tiempo; presume de fugaz, pero es, si se le ha vivido con intensidad, siempre circular… parece que se escapa, pero queda siempre detenido; latente en el rincón aquel de la memoria. El tiempo es inmarcesible, es perenne floración en la memoria.

Lo dudo un momento pero no resisto, abro el grueso cajón de los recuerdos en donde conviven fotos, cartitas, regalitos de los niños, retazos del amor.  Lo sabes bien, amigo lector, esos cajones no tienen fondo; son espiral, son torbellino, son viaje en el tiempo que te arrasa.

Respondes al estímulo, vas, quizá como yo, tras los recuerdos, los remueves, sacudes la pátina que como atmosfera, como un suave manto rodea la vida suspendida entre papeles. Y aparece otra foto… es tu bebé que ahora ronda sobre los 30… cuánta vida contenida, cuántos cuentos, cuántos juegos, cuántos sueños atrapados en la tinta y el papel, esperándote con fidelidad, en espera de que al mirar ese instante de pura eternidad ordenes como a Lázaro…¡Vive! 

Y otra foto y lo ves… otra vez. Es la definición de la inocencia, es la pureza, es una caricia de Dios que calza zapatitos ortopédicos…tiene tres añitos y carga siempre un libro bajo el brazo.

Ya se echó a rodar la vida, ahora no puedes parar el tren de las memorias, las imágenes pasan por tus ojos y hacen un alto en la aduana del corazón; y este que no sabe, porque no quiere, conjugar el tiempo, siente el ayer como presente y así va enhebrando su futuro.

Ahora la carta interminable a “Santa”; otro pedazo de inocencia que enlista 38 peticiones y que termina con un rayo de bondad,  diciendo con un poco de pudor… “pero si no puedes traerme todo, Santa, porque tienes que llevarle a los niños pobres, sí tráeme el numero 3, el 26 y el 38, esos sí los quiero mucho”.  Casi casi una amenaza, pero se entiende porque él es el mayor, desde siempre se asume como tal y ejerce su primogenitura, es el dueño de todas las cosas, de todas las camas, de todos los controles. Es el mayor; esa foto en mezclilla, con sus botas mientras dice “ajúa”, lo tengo tan presente que nunca ha llegado a ser recuerdo.  Esa sonrisa fácil en su cara redonda prefigura en mucho su vida por venir…es el mayor.

Y ya atrapados en los humos de la nostalgia, seguimos respirando el aire cálido del ayer, tú en tu cajón de las maravillas, amigo lector, y yo en el mío.  

Y ahora se asoma, porque quiere estar presente, un niño con uniformito del Kínder, con el fleco despeinado, recostado en el zacate, con un pollito que camina sobre él. Me mira tiernamente aún desde esa foto. Ojos grandes que buscan mi compañía. Así es él… es la bondad y la disciplina que este mundo necesita. Es mi compadre, que mas da cómo se llama.

Y una foto más, ahora comparecemos los 6, pero ella brilla y nos volvemos invisibles el resto, ella brilla. Es locuaz, es dominante, es la independencia misma vestida de niña. Lleva una colita de caballo que es igual de rebelde e indomable que ella. En sus pequeños y achinados ojillos ya cabe el mundo entero. Es por fuera como su madre, pero por dentro es fuerza y es potencia.

En el festín de las gráficas de lo vivido aparecen también los que se fueron, esos que como nadie más, hacen añicos la ilusa idea de dividir, de categorizar el tiempo en porvenires, en ahoras y en ayeres. El amor profundo es paloma mensajera, es punto de partida, es destino; es como el mismo tiempo… siempre circular.  

Y vemos, tú y yo, a nuestros padres. Ellos viven en esta otra forma de vivir, más honda, más rotunda, más presente. No se extraña lo que va con uno, lado a lado en el camino. En este mirar que fusiona todos los tiempos perpetuos del amor, ya no hacen falta fotos, ni ojos, lo esencial se sabe, se ve a través y desde los confines de otra dimensión.

Es domingo; bien limpita la memoria sigo, ahora sí, limpiando los cajones.

EL JUEGO DE LA DEMOCRACIA NECESITA ÁRBITRO

Por Ernesto Parga Limón

La andanada ha sido brutal, inmisericorde, el plan esta echado a andar. Hay que destruirlo. Desde todos los flancos y a todas horas, diferentes actores, mismo discurso; desde la mañanera de Palacio, desde la Secretaría de Gobernación, con las voces enconadas del politburó de Morena y desde el plantón, a las afueras del mismo INE, del candidato que quiere gobernar Guerrero a toda costa.

Se nos dice como un eco, sin aportar pruebas, que el INE, (y de paso todo instituto ciudadano y que goce de cierta autonomía), es una institución copada por los neoliberales y los conservadores, la más cara del mundo y que corre en sentido opuesto a los deseos del pueblo.  El INE debe caer se apostrofa en todo momento también como un eco.

Al INE se le quiere forzar, arrinconar para que se someta, con toda la fuerza del estado y con toda la verborrea de la nueva prensa servil al régimen; que ha resultado igual o más abyecta y vendida que la del pasado.

Se descalifica al árbitro… para ser el árbitro.

Ese es el verdadero móvil, imposible no percatarse de ello. “Ya se vieron”, como en el paraíso del pasado, siendo juez y parte; ser el árbitro esa es la consigna clara.

La estrategia es simple y siguen en este tema, como en casi todo el proyecto de la “patria transformada”, el manual más elemental de la manipulación política, que indica que lo primero que debe transformarse son las palabras. Hay que vaciarlas de contenido, hay que hacer que signifiquen, lo que es necesario que signifiquen para el proyecto y no lo que son en realidad. Así los términos:  conservadores, neoliberales, pueblo, nosotros, ley, moral y justicia han sido sometidos a cirugía mayor para ser usados, ya revestidos de nuevo significado, para martillar y acuñar la nueva jerga al servicio de la transformación.

Pero la andanada ha sido salvaje e intimidatoria, “los vamos a hallar” dijo Salgado Macedonio refiriéndose a los 7 consejeros que votaron a favor de retirarle la candidatura al gobierno de Guerrero, al tiempo que amenazaba con revelar las direcciones personales de estos consejeros. También dijo que, si no va él en la boleta, en una clara muestra de sedición, no habrá elecciones en su estado.

En un país como el nuestro agobiado, ya por décadas, por el flagelo incontenible de la violencia, expresiones como las proferidas por Salgado Macedonio, deberían ser señaladas y reprochadas por todos: actores políticos, ciudadanos y autoridades. Lamentablemente, esto no sucede desde Palacio en donde se minimiza y se consiente la violencia cuando es útil al movimiento y se refuerzan, así, los ataques al INE, al que no se le reconoce ni siquiera su papel de garante de la democracia en las elecciones que llevaron al poder a MORENA.  “Al INE no le quedó de otra”, dice AMLO, secundado por todos sus corifeos, “fue tal el desbordamiento de apoyo popular que, al INE, no le quedó de otra; y no pudo hacer la trampa que tenía planeada” …hágame usted el favor.

El INE es un instituto regulado por la ley, sujeto quizá como ninguno a revisión permanente en el uso de sus atribuciones y recursos. Los excesos en el pasado neoliberal, según expresión en boga, fueron precisamente por no acatar las leyes. Exijamos a quienes nos gobiernan y a quienes quieren gobernarnos, apego irrestricto a la ley, que es en definitiva manifestación de la voluntad del pueblo. A nadie conviene una contienda sin árbitro y sin ley, eso sí será un retorno al oscuro pasado en donde, desde gobernación se jugaba a ser juez y parte

Por cierto, ese árbitro se apellidaba Bartlett, hoy conspicuo integrante de la 4T, al cual se le cayó el sistema muy oportunamente en aquel 1988, lo que permitió el arribo al poder al más neoliberal de todos los neoliberales, Carlos Salinas.  

El IFE antecesor del INE nació precisamente en 1990, como una respuesta a ese ominoso evento antidemocrático de la historia de México, para tener un árbitro ciudadano que ajeno al gobierno sancionara los resultados electorales.

Quizá se piense que sin árbitro se pueda extender el sueño de permanencia; debilidad de todo caudillo.

Algunos piensan que la propuesta aprobada de extender el mandato del presidente de la Suprema Corte de la Nación es un indicio más, de los muchos que ya se observan, de desprecio a la ley cuando se opone al proyecto del gobierno en turno. 

Veremos…

UNA HISTORIA DE ESTUDIANTE

Por Ernesto Parga Limón

Él era un chico como tantos otros que, llegada la edad de los estudios universitarios, debería abandonar el nido para buscar horizontes en otros lados, para encontrar una mayor y mejor oferta educativa que la de su propio pueblo. Ambos coincidimos en aquella urbe por idéntica razón. Yo le conocí en San Pedro. Todos le llamaban Rodo; algo que siempre me pareció extraño ya que su nombre era Román y no Rodolfo.

Nuestro trato fue largo, así que tuve tiempo de conocerle más a fondo y saber de su pasado. Él era una muestra extraña entre introspección y locuacidad. Supe que su madre y su hermana le sostenían económicamente con mucho esfuerzo de su parte. Quizá en este punto, amigo lector, habrás de recordar alguna historia similar o incluso, la tuya misma se asemeje.   Rodo lo agradecía en el alma, pero también sentía vergüenza por no ser capaz de mantenerse a sí mismo, su madre y su hermana insistían en que él debía dedicarse solamente a sus estudios. Rodo estudiaba Derecho.

Como tantos otros, yo mismo lo hice, descuidó sus estudios, y eso le dolía aun más ya que engañaba a su familia. El contraste entre el pueblo, de vida agreste y campirana y la metrópoli, espacio de mil luces que nunca duerme, además de la influencia de algunos amigos, pero especialmente la mala selección de las lecturas le llevó a dejar a un lado sus estudios, sumido en profundas reflexiones. Por aquel tiempo se aficionó en demasía a Nietzsche.

Mi vida siguió un poco en paralelo con la suya, lo encontraba a veces en la biblioteca de la facultad, donde yo también estudiaba, nos saludábamos con afecto a la distancia. Siempre que lo encontraba una rara desazón me acompañaba por varios días. No lo sé; tal vez esa mirada suya, con esos ojos de ícono bizantino, cargada de tristeza o las frases enigmáticas que deslizaba en nuestra conversación.

En una ocasión, ahora lo recuerdo como si fuera un sueño, con la intención de ponerse al corriente en sus estudios, me pidió que le ayudara, me citó a las cinco de la tarde en su casa, en realidad una buhardilla desaseada y en pésimas condiciones que rentaba a una señora mayor a la que nunca le pagaba, pues se gastaba todo lo que su familia le enviaba en sus libros. Su librero era lo único que tenía cierto orden ahí.

A pesar de permanecer despiertos toda la noche, en realidad no estudiamos ni una sola página. Cigarro tras cigarro, palabra tras palabra, Rodo me abrió su vida como se abre un libro.

Cuestionaba todo, influenciado por sus lecturas, le parecía que la falsa moral debía de ser abolida y que nuevos paradigmas de justicia social estaban próximos. Yo leía en su actitud cierto desvarío ya que se sentía como llamado a una causa grande que yo no alcanzaba a comprender.

Supe días después que enfermó de gravedad ya que no comía casi nada, perdió, según me contaron, el conocimiento y estuvo a punto de morir. También supe que se metió en problemas muy graves con la policía.  que dejó finalmente sus estudios, y que vagaba de bar en bar. Se le vio muchas veces deambular sobre el lecho vacío del rio que divide la ciudad. 

Algunos de sus compañeros intentamos ayudarle, pero la pérdida de sentido y el nihilismo parecían un embudo que se tragaba su cordura. Su familia fue alertada sobre su comportamiento, ellas hicieron presencia a su lado, pero poco consiguieron. El remordimiento por sus actos errados le devanaba y devoraba los sesos, ya no tenía sentido su vida; lo mejor era morir…nos comentaba con tal dramatismo que nos helaba la sangre.

Pero algo sucedió, el bien siempre emerge en tanto, aun en medio de la maldad, encuentre un resquicio, tan solo un minúsculo resquicio, una herida por la cual entre también la luz y la esperanza.   

Un día al salir de un bar en compañía de un amigo ocasional con quien llevaba varios días bebiendo, este tropezó y a trompicones terminó por caer en medio de la calle en donde fue atropellado, Rodo, después me enteré, cargó con el herido varias cuadras para entregarlo a su familia, les ayudó cuanto pudo, les llevó comida y pagó por la atención médica, gastó quizás los restos de su ultimo atraco.

Sofi, la hija del desventurado amigo agradecida por la noble actitud de Rodo, y notando en su mirada el mar profundo de la desolación y la desventura de su vida; se vio reflejada en su propia historia; Rodo era como ella, triste y desesperanzado, eran iguales, eran el uno para el otro… nos contó Sofi, llena de pudor lo que experimentó desde que vio a Rodo por primera vez, su vida era para él, para llevarle consuelo y alegría. -Lo amé desde el primer instante-. 

Supe que Rodo la rechazó pero que ella insistentemente caminó a su lado tratando de mostrarle con su amor, una vida nueva llena de fe.

Yo regresé a mi ciudad sin saber si finalmente Rodo sanó, enderezó su vida y aceptó el amor de Sofi.

Te preguntarás amigo lector, porqué recuerdo esto después de tantos años, la razón es simple, ayer revisando y limpiando la bodega tropecé con una caja con un rótulo que decía:” fotos, documentos y libros de Monterrey”.

Vi fotos de mis amigos, de mi graduación, boletas de calificaciones, billetes de camión, una vieja credencial de acceso a la biblioteca del estado. Muy al fondo topé con una foto; era Rodo con esa mirada de abandono que me volvió a conmover. Era Rodo en la portada de mi viejo libro” Crimen y Castigo”.

Volveré a leerlo para recordar que el amor, que siempre triunfa, le regresó la vida y la esperanza a Rodión Románovich Raskólnikov, en esta obra cumbre de la literatura universal que ahora te animo a leer.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Por Ernesto Parga

Es domingo de resurrección y ahí está el higo milenario, señor de mil batallas que me acompaña, me escucha y aconseja como antes al egipcio, al fenicio, al griego y al romano.  Yo ahora, bajo su fronda sabia que me cubre como un cielo verde, escribo estas líneas.

Es Domingo de Pascua y en la espera de los convidados, suena en la bocina Paloma San Basilio que canta de su Sueño Imposible:

♪♫Saber enmendar el error
Amar con pureza y
Creer en un sueño imposible
Con fe una estrella alcanzar

Ese es mi afán ♪♫

La acompaña el melódico crujir de la leña de la bugambilia de mi vecino que sucumbió a la helada. El higo no, él está ahí sempiterno y verde.

El patio luce triste, tras los estragos del clima, los árboles grandes se han podado para ayudarles, quitando lo que ha muerto, a que recobren su follaje, su forma y su misión.

Cada mañana, desde la helada, salgo al patio y recorro uno a uno los añosos troncos que me han dado sombra y fruto durante tanto tiempo, a contraluz busco los rebrotes como un gambusino de pepitas de esperanza, busco el botón aquel que indique que la vida pugna por seguir.  Y el higo el primero, ya verde desde hace días, sobrepuja a todos en vitalidad, en fuerza.

Metáfora y ejemplo… ¿tal vez? 

No importa tanto, cuántos años tengas; sino cuánto quieres seguir viviendo. El imponente nogal, el guayabo del que cuelga la hamaca y el novel tamarindo batallan por seguir siendo verdes, por cumplir con su destino. ¿Quizá otra metáfora?

Y en el alto nogal desprovisto aun de verde, casi a la intemperie dos palomas se acurrucan acercándose su calor, ellas saben, quizá mejor que nosotros, que solo se tienen a si mismas.

Yo sigo en el patio bajo la higuera fiel, y mis pensamientos, en lo que llega la visita, son los pensamientos de otros. Qué piensa mi mujer ahora que a la niña le han salido alas y quiere alargar la mano en pos de su futuro; y qué piensa ella en sus 18, ¿No hay espacio para el miedo?

♪♫Un día como alegres golondrinas
Se irán volando por cualquier ventana
A descubrir del río la otra orilla
Y a conocer del mundo la otra cara♪♫

Y la sacudida del doble golpe de contento y miedo me hacen, como en fuga, ir a buscar más leña. Pero todo va conmigo, va mi mujer y va mi niña, y van los otros, ¿en qué piensan ellos?, ¿cuáles son sus temores? Como la vieja higuera que, no teniendo tiempo para reposar, debe dar su sombra, y también su fruto. ¿Qué tengo que hacer por ellos para ser su higuera?

Y el hijo ausente llama y su voz aniquila la distancia, está aquí de nuevo en la magia del amor, y le cuento de su patio, de sus árboles, de las minucias grandes de la vida, del verde presente y del verde que llegará, de lo que comeremos, de cómo lo prepararé, le cuento todo con detalle. Yo creo que los detalles son a la vida lo que las estrellas al firmamento.

 Es domingo de resurrección y yo quiero ser su higuera.

Yo tuve una higuera, yo tengo aun mi higuera presente en la distancia de los cielos, yo crecí bajo su tupida fronda de generosidad. Padre higuera, padre mío.   Ojalá yo sea, alguna vez, tan solo la mitad de esa higuera.

El frio aire de la tarde cruzado por el sol es una señal más, es otro símbolo, así como la nostalgia es simultáneamente dulce recuerdo y espina que pincha el corazón.  Hoy es domingo de resurrección y el pasado impulsa mi presente, porque solo se resurge enteramente cuando se camina bien provisto del ayer.

Los convidados llegan, me sacan de mi divagación, agradezco su presencia, dejo la amable sombra y me pongo en el asador manos a la obra, que es domingo de resurrección y Él vive.

 ¿Vivirán también en nuestros corazones sus enseñanzas con rebrotes nuevos de esperanza?  

LOS “HATERS” O LA NUEVA MANERA DE HACER POLÍTICA

Por Ernesto Parga Limón

Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.

 Jacinto Benavente

Es de todos conocida, y en buena medida sufrida, la polarización política que se vive actualmente y que según se ve irá al alza al compás de la intensificación de las campañas políticas.

Esta circunstancia ha dado pie a una nueva forma de “participación” social, un nuevo actor ha aparecido en la escena de la arena política. Este nuevo personaje no es privativo de alguna ideología, habita y se reproduce tanto en la derecha, en el centro, como en la izquierda (aunque no sé si esas posiciones signifiquen hoy alguna cosa), sin embargo, tiene sus propios rasgos característicos, pues más allá de la divisa que dice representar, es su actuar lo que le da una uniforme manera de ser.

A diferencia de otras formas de participación, este “actor” no busca nada para sí mismo, no suspira por algún cargo público o por prebendas especiales, no busca negocios al amparo del poder, no quiere colocar a ningún pariente bajo la fronda del árbol del presupuesto. (De los que si lo hacen no me ocupo ahora, no son el tema).

Su empeño es genuino, no lo dudo ni tantito, aunque también lo es genuinamente equivocado, ya que no advierte ser el subproducto manipulado de la polarización, la guindilla del pastel de los políticos descalificadores y de aquellos que saben que al enfrentarnos sacan ventaja; pues a rio revuelto… ganncias de manipuladores

Estos nuevos actores políticos, no van a mítines, su empeño es otro, no tienen carné de militancia, su misión es otra, no son motivados por los estatutos de la carta fundacional de un partido en particular, su encomienda es más alta, es casi una revelación, así lo creen, así lo viven.

Su trabajo principal no es aportar, ni construir; solo denostar, los hay AMLOvers, y los hay PANlovers.

Bien armados del celular, desde su casa o desde su oficina y al final desde su mismo corazón, a punta de WhatsAppazos disparando el odio de otros, hacen lo que ingenuamente creen, es su contribución al bien y a la democracia. 

Son el seguidor perfecto del charlatán embaucador, ya que ellos no juzgan, no revisan, no ejercen autocrítica, no tienen tiempo de pensar, pues el tiempo apremia, hay que denostar, solo denostar, no pueden parar. Un meme detrás de una fake, – ¿a quién le importa la verdad? -, otro meme, que urge la acción y hay que denostar. Venido a cuenta más que lovers son haters, lo suyo no es el amor: es el odio y lo más grave del caso es que ni siquiera es su propio odio, sino un odio transferido por los que siembran la división.  

-Nosotros no somos iguales, nos atacan, no nos pararán-, siempre ese falso plural para involucrar al despistado, para que se sienta llamado a la defensa de una causa grande, casi celestial.

¿Pero quién gana en esta guerra de pastelazos de lodo y de estiércol? No gana el que, siguiendo el imperativo de su líder, desayuna come y cena odio y descalificación hasta quedarse sin amigos. No ganan los partidos políticos que, arrastrados por su líder y por su hambre de poder a toda costa participan del odio, recogiendo solo el descrédito y el repudio del que hoy gozan. Y desde luego nada gana México y nada ganamos los ciudadanos. Quizá solo algunos ganan, los embaucadores, pero solo por un tiempo, ya hay muchos durmiendo su rencor en la soledad de una crujía.

Como dice el refrán, los carniceros de hoy serán las reses del mañana. ¡Alguna vez aprenderemos que el odio no le sirve a nadie¡

Cuando la misión es destruir y no construir; algo camina mal, cuando solo se ve la paja en el ojo del contrario y no la viga en el ojo de aquel al que se sigue; algo camina mal, cuando se piensa que el odio de la derecha se justifica y es mejor que el de la izquierda; algo camina ya muy mal.

Quizá hoy que iniciamos la Semana Santa, nos venga bien a todos; políticos y no políticos, recordar la plegaria franciscana:

Oh, Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.

LA SOLEDAD DE OLGA

Por Ernesto Parga Limón

A Olga la noticia le cayó como un balde de agua helada.

– ¡No puede ser!, ¿Y mis estudios?, recién entré a la universidad.

Esta duda y un millón más cruzaron como flechas por su corazón al tiempo que sintió una especie de temblor recorrer todo su cuerpo, y ahora una descarga eléctrica la sacudía al pensar en sus padres, sobre todo en su papá, ¿Cómo decírselo? ¿Cómo ocultárselo? ¿Cómo reaccionaría si se enterara? ¡No!, ni pensarlo-, se dijo rápidamente, ellos no deben saberlo.

Sin embargo, ahora ya no había dudas, sus sospechas fueron confirmadas por ese examen de laboratorio que sostenía trémula en sus manos, ¡tenía 5 semanas de embarazo!

Todas sus amigas estuvieron de acuerdo, y apoyaron rápidamente aquella salida que se planteaba como solución al problema, no obstante, a Olga aquello terminó por desconcertarla aún más, hubiera preferido que entendieran la gravedad del asunto, lo que estaba realmente en juego, le pareció que el análisis de sus amigas era muy superficial, casi sin implicarse e incluso demasiado frívolo, -así no me ayudan, me hacen sentir más sola- se dijo a si misma

Su primera decisión fue no decirle nada a Mario, además les exigió a sus amigas que tampoco lo hicieran. La relación con Mario siempre fue sin compromisos de ninguna naturaleza, eso estaba muy claro.

Olga dio pasos al frente para resolver su situación, su acción fue rápida como corresponde a los jóvenes. Constantemente cavilaba, -para qué darle más vueltas al asunto, mejor… manos a la obra-; Imaginar la reacción furiosa de su padre, y el dolor de su madre si llegaran a recibir la noticia de su embarazo, le animaba en su proceder.

La intervención de un médico, amigo de una amiga, garantizaba la discreción y un viaje de fin de semana simulado haría que todo en su casa se mantuviera bajo control. Por suerte sus papás confiaban mucho en ella y esa semana estarían más ocupados de lo habitual.

Después, esa sensación extraña, variable, por un lado, ese inexplicable vacío en el alma y al mismo tiempo esa segunda oportunidad para continuar con sus estudios y con su vida normal, claro ahora con mayores precauciones; y de ahí nuevamente a esa tristeza cada vez más honda que parecía tomar carta de residencia en su vida: -pero ya pasará, esto es normal, ¿para qué tanto escrúpulo?, ni que fuera la primera, la única, o la última. Además, en realidad con criterio científico era tan solo un “producto”, tan solo un montón de células informes, incluso con la reciente ley que se aprobó, hasta legal ha resultado-; intentaba en vano convencerse.

Pero ese estado variable desapareció, y se convirtió en ausencia de sentido, en falta de aire que ahoga, en angustia. Ahora con los años ya nada podía hacer para amainar esa tormenta de desasosiego interior, de íntima y creciente desolación.

Y un rostro se empeñaba tercamente en dibujar su silueta en el lienzo del pasado.  ¿Cuántos años tendría ya?

Pero esa sensación amarga, la idea de que pudo ser de otra manera, y ese pellizcón en la conciencia por un futuro que nunca llegará, y la palabra mamá que pudo ser la más linda y que hoy no puede ni siquiera pronunciar.

Sus amigas, Ana, Dora, y Lucy, las mismas de la juventud, en tanto, en torno a una mesa de café se disponen a marcharse cansadas de esperar a Olga.

-No entiendo a Olga amigas- dice Ana- cada que nos vemos sale con lo mismo y termina bañada en lágrimas-.

-Sí, conmigo pasa igual y me parece una locura, algo así como pretender que romper una simple semillita es lo mismo que arrancar un árbol de raíz-, apostilla Lucy superficialmente, así sin implicarse demasiado, al momento de apagar su vigésimo cigarro.

Dora mete el celular en el bolsillo y moviendo negativamente la cabeza dice:

 -Es Olga que no vendrá se siente un poco indispuesta-.

-¡Ah! y manda saludos para todas-, agrega sobre la mesa dejando la propina.

LA MESA DEL CONOCIMIENTO

Ernesto Parga Limón

Ayer me sucedió algo extraordinario, estando en el bar esperando a un amigo que nunca llegó, me percaté que había en otra mesa una tertulia muy animada y concurrida, quizá 7 personas, todos hombres mayores en torno a los 75 años. Los tenía frente a mí, así que en la espera puse en ellos mi atención. La mesa exhibía, al centro, a manera del cartón que anuncia un reservado, un cartel que con primorosa letra cursiva rezaba: La mesa del conocimiento.

Sintieron  mi mirada insistente sobre ellos, nunca he sido disimulado cuando algo me interesa, tal vez herencia de mi madre.  Uno de ellos con voz fuerte, me llamó con autoridad, – traiga acá su silla con todo y esqueleto-.  Al instante me vi impelido a obedecer y sin desmontar, me arrastré y en un suspiro era ya, por un solo día, uno más en la mesa del conocimiento.

Hace días ─, dijo Hugo uno de los viejos, arqueando la ceja a fin de parecer inteligente, –conocí, sin proponérmelo,  un episodio de pura humanidad, que sucedió en otro lugar pero que bien pudo haber acaecido aquí,  lleno de vicios y virtudes, de ira, de celos, de venganza, de prudencia,  y  de sacrificios  que movieron a los involucrados  en esta trama que contaré; fiel retrato de la vida ─; acotó Hugo con énfasis, al tiempo que el humo del café llenaba de bruma y de misterio su rostro y la historia por venir.

Cedo ahora la palabra a Hugo en este espacio.

─ Resulta que a un hombre que conozco lo abandonó su esposa. Ella, dicho sea de paso, mujer increíblemente hermosa, dejó la casa conyugal de la mano de otro hombre más guapo y joven que mi amigo, que al enterarse fue a desahogar su tristeza con su hermano, importante hombre de la comunidad, este, al saber la historia desgraciada de su querido pariente, se sintió también burlado, y quiso acompañarlo a reclamar a la mujer y a al joven guapo su proceder, pensando que eso no debería quedarse así, como si nada hubiera pasado.

» Tomó el teléfono, hizo 10 llamadas, y ya tenía casi un escuadrón de amigos solidarios que desde luego no podían permitir que los amantes se salieran con la suya, irían todos a presentar querellas a casa del padre del   joven irrespetuoso, pues ahí fue depositada la prenda conquistada por el joven galán.

 » Y allá fueron, los reclamos subieron de tono, el padre del galán, también un hombre importante, les hacía ver que la bella mujer no fue raptada en contra de su voluntad y que la prueba estaba en que no quería regresar, y que se encontraba feliz con su nueva familia.

Aquí, hizo una pausa Hugo en su relato, se acomodó los lentes, vio uno a uno a todos los contertulios, como para asegurarse que el interés en el desenlace de la historia había calado en todos ellos y también en el invitado ocasional que era yo.

Hugo tras un sorbo de café y un poco de fruta continúo…

─ La discusión entre los bandos fue tan larga que pareció interminable. Pero nadie quería entender las razones de la contraparte, algunos de los amigos del marido se empezaron a impacientar, uno concretamente dijo que ya deseaba volver a casa porque lo esperaban su mujer y su hijo.  A pesar del asedio de los visitantes, los locales se mantenían firmes como si estuvieran en una fortaleza inexpugnable. En un momento dado el padre del joven guapo, como queriendo zanjar la discusión, dijo que la vida era así y que como todos sabían el amor acaba.  Pienso yo que le vino a la mente una canción o algo así.

 » Uno de los amigos, el de menos pulgas, dijo que sería mejor que se arreglaran las diferencias en una pelea con un representante de cada equipo. Los visitantes mandaron a su mejor gallo con fama de imbatible y muy ligero de pies, por el bando de los asediados quiso pelear el joven guapo pero su padre se lo impidió, pensando que perdería irremediablemente, se determinó que serían representados por el hermano mayor; un hombre muy virtuoso. ¿Quién ganará?… pronto lo sabremos. –

Otra pausa de Hugo, otro sorbo de café, ahora el humo proviene de un cigarro que solitario se consume en el cenicero, y que aporta su cuota de teatralidad como un elemento de utilería en una obra en la que se cuidan todos los aspectos de la representación.

El mesero que atiende la mesa, curioso, dilata su quehacer queriendo alcanzar el desenlace.  Al resto de los sabios de la mesa ya se les advierte una ansiedad creciente por conocer el fin de la historia, a mí, ni que decirlo.

Hugo retoma la palabra lanzando una mirada de complicidad a sus camaradas…

─ Y empieza el combate, la pelea se torna emocionante, la victoria, cuál pérfida pluma al viento, coquetea ya con uno, ya con otro de los dos bandos…  ¿imagino que quieren saber quién resultó ganador?

 Con un fuerte, unísono y prolongado SÍ, contestan todos sus compañeros con el mesero incluido.

Se empuja nuevamente los lentes Hugo y pronuncia socarronamente…

─ Pues léanse la Ilíada ─

Y explotó en mi cara la carcajada cómplice; todos eran parte de la broma, y yo el nuevo incauto de ese ejercicio surrealista que los divertía, apropiándose cada día de historias clásicas que todos conocían.

 Eso significaba “La mesa del conocimiento.”  

LA BURKA, UN DEBATE EN TORNO AL DÍA DE LA MUJER

Ernesto Parga Limón

Cada año que se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, en paralelo a los   festejos, protestas y reconocimientos, se generan también, discusiones, posicionamientos políticos, filosóficos y religiosos; que sí los atendemos nos ayudan a mejorar nuestra comprensión sobre temas de actualidad, de suyo muy complejos, como la equidad de género, el libre arbitrio, y el derecho humano universal al desarrollo.   

Por un lado, resulta increíble que aun siga existiendo rezago sobre la igualdad ante la ley en términos de empleabilidad, de oportunidades, de protección frente a la violencia doméstica en contra de la mujer, y por extensión y justicia en contra de cualquier persona.  Es, por ejemplo, muy lamentable que subsista una brecha salarial, injusta, en el desempeño de un mismo empleo si este es asignado a un hombre o a una mujer.

Sin embargo, al mismo tiempo es fácil advertir que el debate por la igualdad jurídica entre las personas pronto se contamina, se enreda y se torna en terreno farragoso en donde las posiciones se polarizan; al ir apareciendo nuevos elementos que suman a la complejidad de la discusión, que van desde la prohibición de vestir ciertas prendas, hasta la pregunta, sin respuesta unánime, de qué si en el embarazo la mujer es la única con derecho a decidir sobre la vida del concebido.

Recién ayer, se aprobó en Suiza, por una muy apretada mayoría, la prohibición de la utilización, en espacios públicos, de la burka, esa prenda que es usada por las mujeres practicantes de algunas ramas del islam y que les cubre la totalidad del rostro. ¿Es la burka, una imposición machista sobre la mujer? ¿O la mujer dueña de su propio cuerpo decide cómo vestir?

El debate sobre la igualdad de género siempre está matizado por el debate sobre el mismo concepto de libertad; ¿Se es libre de manera absoluta?, ¿Cuáles son los límites de la libertad, si esta los tiene, quién los fija? ¿Tienen los estados la potestad de regular mi propia libertad?, ¿la conciencia es susceptible de regulación externa? Si para algunas mujeres el mostrar su rostro es una ofensa a Dios, ¿puede el estado inmiscuirse en esa libérrima decisión? ¿Es posible creer que una mujer realmente libre opte por vestir ocultando su rostro; o la manipulación y el dominio machista o religioso consiste en hacerle creer que es libre?, ¿Es libre una mujer que decide quedarse a criar a sus hijos, porqué entiende esto como su misión o solo hace lo que le dijeron que debía hacer?

A todas luces lo que menos ayuda en la búsqueda de respuestas, es la opinión ligera, desprovista de realidad en el análisis, muy al estilo de grupos ideologizados y de plataformas políticas que se acomodan a los vaivenes del momento, por ejemplo, de proclamas como: “lo que importa es la libertad, sin adjetivos, sin interpretaciones, solo la libertad” …  ojalá fuera así de sencillo, sin embargo, la compleja realidad derriba esa facilona y muchas veces hipócrita postura que, lejos de ayudar a la causa de la mujer que defiende la niega o la confunde.

¿Tiene el estado derecho a prohibir la prostitución, no es acaso, su ejercicio, una libre determinación de aquellos que quieran comerciar libremente con su propio cuerpo? En tanto otros muchos siguen pensando que la prostitución, es la peor cara de la esclavitud, una vergüenza de nuestros tiempos, un espacio para lenones abusivos.

Tantas veces se debate, aquí, con tal fiereza cómo si el nuestro fuera el más atrasado de todos los países, el único en donde estos temas siguen sin resolverse. Eso no es así, en Europa, por ejemplo, hay variadas posiciones aceptadas en unos u otros países, en temas relativos a las libertades como la eutanasia, el aborto, la burka, la prostitución, las drogas, la libertad religiosa etc. Es decir, el debate sigue abierto y lo seguirá por siempre.

En Paris, en los Campos Elíseos no está penado que las mujeres caminen desnudas del torso, pero es ilegal que lo hagan cubriendo su rostro con una Burka… algo para pensarse al menos ¿no lo cree?

Que no le vendan espejitos, que no le vendan lo discutible como si fuera indiscutible, lo falso y tendencioso como si fuera una verdad del tamaño del sol. Antes de convertirnos en feminazis recalcitrantes, en homofóbicos contumaces, o en críticos de todo y de todos, informémonos y sobre todo tratemos a cada uno de todos, como una persona digna de respeto en sí misma, más allá de lo que piense y haga.

Como usted sabe bien, este no es un espacio para dar respuestas, si usted tiene dudas aquí serán ampliadas, pues la duda es espina que mueve al conocimiento, pero cierto estoy que a este solo se llega por revelación o por estudio, y que en ambos casos se requiere de humildad y misericordia.

Y ya por último pido, por favor, que hoy 8 de marzo, no se olvide, que el que vive en el Palacio no es su dueño, como no lo fue quien lo antecedió, y que no lo será tampoco el que vendrá. Palacio Nacional es de todos, ojalá se respete también el derecho a la propiedad ajena, pues la violencia niega interlocución a quien la ejerce cuando exige ser respetado.

Por cierto, ayer fue el Día de la Familia:  Mujer, familia que agradable coincidencia.

LA DIVINA COMEDIA O EL TRÁGICO FINAL

Por Ernesto Parga Limòn

¿Por qué los clásicos son clásicos?, suelen preguntar los alumnos, a propósito de los libros.  ¿Qué los hace tan especiales y porqué se recomienda seguir leyéndolos a pesar de haber otros libros más nuevos? La respuesta es múltiple en sus razones, pero amén de la calidad artística que es condición para la permanencia, el factor determinante que hace que un libro se convierta en clásico es, a mi manera de ver, la vigencia de sus contenidos. El hecho de que, a pesar del paso del tiempo, la obra nos sigue hablando con palpitante actualidad. Pareciera que el autor nos conoce, sabe lo que sentimos.

¡Es tan actual¡…nos sorprendemos.

Efectivamente, este “efecto” se consigue por que la temática de los clásicos versa sobre asuntos eternos, no sujetos al cambio, así como sobre la condición humana: sus virtudes y sus pasiones, (el amor, el odio, la venganza, la gratitud, los celos, la avaricia, etc.) tan iguales hoy, como ayer y como mañana. Los personajes en realidad somos nosotros mismos… los lectores.

Así el Quijote aun nos gusta, porque todos somos un tanto soñadores incomprendidos, peleando por el bien en contra de enemigos mudadizos, que se esconden transformándose en molinos gigantescos.

Y todos somos, también, un tanto cándidos, tal como Sancho, que nos sentimos navegar indefensos en la mar de la maldad, la discriminación y la hipocresía de nuestras sociedades.

Todos somos de cierta manera el Ulises de la Odisea, deseoso de volver a casa tras la dura jornada al reencuentro con los que amamos o; el dolorido Príamo que llora la muerte y la vejación proferida al cadáver de su hijo Héctor.

Así sucede con la Divina Comedia, monumento de la poesía universal que, al margen de su belleza artística de reconocimiento unánime, es un libro actual que hoy sigue hablando, aconsejando, previniendo, enseñando y fustigando al hombre de hoy.

En este 2021, en septiembre 14 para ser exacto, se cumplirán 700 años de la muerte de Dante Alighieri, el llamado padre del idioma italiano, autor de este portento literario culminado el mismo año de su muerte, doble celebración en este 2021.

Dante llamó a su obra simplemente La Comedia, pues siguió la tradición griega que llamaba tragedias a las obras de final “trágico” y comedias a las de final feliz.  La Comedia, lo tiene y muy feliz, ya que su final es el paraíso y el añorado reencuentro con Beatriz la “dueña de su mente”, muerta años antes.

Fue años después, Bocaccio, otro autor clásico (El Decamerón), a quien, solicitándole comentarios sobre la Comedia, utilizó el adjetivo divino con afán ponderativo y descriptivo, divina obra de arte y divino el final de la travesía de Dante que le permite la contemplación de Dios.

Sin ningún afán de resumen pormenorizado, me falta tiempo y capacidad, solo en recuerdo de esta efeméride en el año en curso, quiero apuntar apenas unas pinceladas de esta obra maestra de todos los tiempos y resaltar su actualidad.

La Divina Comedia, poema escrito en tercetos (estrofas de tres líneas), dividido en tres partes: El Infierno 34 cantos, El Purgatorio 33 cantos, y El Paraíso 33 cantos, sumando 100 cantos en conjunto… una alegoría de la totalidad.

Un día Dante, que es el autor y el protagonista, aparece perdido en una selva, a lo lejos divisa una claridad que lo llama, se dirige a ella, pero se lo impiden tres bestias, le es enviado en su auxilio un acompañante; Virgilio el autor de la Eneida, a quien Dante reconoce como su maestro; él será su guía, este acompañamiento simboliza, (todo simboliza algo), la necesidad de la sabiduría para llegar a la luz, al conocimiento supremo que es Dios. El tránsito desde la selva hasta el paraíso supone la necesidad de atravesar primero por el infierno. Ahí Dante, con la guía de Virgilio, ve a quienes, condenados, gritan lastimeros sufriendo su tormento, Dante los reconoce y nos cuenta su pecado.

-El infierno en la Divina Comedia-

Allá, un hombre de estado que sucumbió a la avaricia, allá otro que falto de autodominio se entregó a la gula o a la pereza, más allá, profiriendo ayes interminables, otro es castigado por la violencia ejercida en su vida contra otros.

El infierno se compone de 9 círculos cada uno más profundo y al cual le corresponde un pecado más grave.

Aquí algunos ejemplos, pido disculpas por la velocidad y la torpeza en las descripciones, ya ustedes lo leerán de la fuente original, ese es mi deseo y esa mi intención:

En el segundo círculo moran eternamente en sufrimiento los lujuriosos; en el quinto aquellos a quienes perdió la avaricia, en el sexto círculo sufren su castigo los herejes; en el octavo los violentos y; en el noveno los fraudulentos y los traicioneros, este círculo a su vez tiene grados colocando en el último de ellos en el centro de este espacio, que semeja un cono que va penetrando en la profundidad de la tierra, allí  mora Luzbel el Ángel traicionero, tiene en su faz tres bocas, en las laterales devora simultáneamente a los traidores de Julio César; Bruto y Casio, y la boca central devora a Judas Iscariote; la encarnación misma del pecado de la traición, el que vendió a su Maestro por unas monedas.

Si usted no cree en el infierno, yo sí, al menos estará de acuerdo conmigo en que:  el que obra mal, mal termina.  Yo sé que pierde el cielo y la hermosa posibilidad de estar delante de Dios y para siempre. Para usted mi querido lector, quizá el Infierno está en la tierra y piensa que la caída llegará haciendo justicia. Hay algunos que están ya, o próximos… en el infierno de su cárcel.

Si hoy se escribiera nuevamente La Comedia, (que no hace falta, por eso es un clásico), ¿en dónde se colocarían algunos de nuestros políticos, de nuestros educadores, de nuestros empresarios, de nuestros artistas?, ¿en algún circulo del Infierno, en el Purgatorio o en el Paraíso? Sin duda cada uno lo sabe.

Pero lo que realmente importa pensar es; ¿En dónde se nos colocaría a usted y a mí?

Esa es la reflexión que, 700 años después, nos invita a hacer Dante; el divino poeta.

Aún es tiempo de evitar el infierno y la caída.

¡MAMAAÁ!… ¿SE FUE LA LUZ?

Por Ernesto Parga Limón

“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas

¿Se fue la luz? -Sí hijo, otra vez -, contestaba mi mamá a mi aterida pregunta gritada a la mitad de la ducha en el friísimo baño de la casa en donde crecí, en un lugar de los altos de Jalisco cuyo nombre siempre quiero recordar. El baño se situaba afuera de las habitaciones, casi al fondo del patio, por fortuna la costumbre mandaba un solo baño a la semana; cada sábado.


A pesar de ser casi a diario, los cortes a la energía eléctrica suponían un fastidio que uno lamentaba por muy diversas causas, por ejemplo, en el día que hoy estoy recordando, en el radio sonaba la estación de música pop la HL de AM, que programaba un concurso entre los “tres grandes del momento”, Roberto Jordán, César Costa y Leo Dan; el concurso consistía en que el público llamaba por teléfono y cuando un artista conseguía 5 votos se tocaba su canción. Para animar a los radioescuchas, constantemente se daban breves adelantos de cada una de las canciones. En mi casa, claramente, no había teléfono y yo cruzaba los dedos haciendo changuitos para que ganara el artista que yo quería. En aquellos tiempos nada dependía de uno mismo.


¡Qué bueno que eso ya no pasa! Ahora ya no hay cortes, gracias a los sucesivos gobiernos neoliberales y trasformadores que hemos tenido en los últimos 20 años, eso ya es parte de la historia patria.

Pero entonces yo tenía 9 años, y no había YouTube ni Spotify, así era la vida y se podía vivirla. Todo aquello que nos gustaba generalmente imponía una espera para conseguirlo y esa espera, les aseguro, no garantizaba nada. El balón de futbol, el micro horno de juguete, el juego de Peteka, la muñeca que hablaba… quizá en Navidad o tal vez en Reyes. Desear y soñar eran en sí mismo ya la cara de la felicidad.


¡Mamá se fue la luz! -Qué si, qué quieres que yo haga, ni que fuera de la compañía-. Ni hablar. En realidad, quedarme a la mitad del baño no me molestaba tanto como el no saber cuál de los tres cantantes ganaría aquella contienda. La luz regresa y yo deseo que triunfe César Costa porque quiero oírle cantar:


-♫♫Una copa de vino guitarra y canción,
Andar los caminos a la buena de Dios
ya me lo tomé y el mundo parece distinto,
la lara la la♫♫-

Canción rítmica y que a mis 9 años me parecía enigmática. Antes de que la luz brillara por su ausencia, los tres cantantes iban empatados en cuatro votos así que, quizás, tendría que escuchar aquello de:

“♫♫ es otoño
las hojas de los árboles cubren el campo
el verano ya se fue ♫ ♫

No es que no me gustara, tenía su encanto, y Jordán era una estrella, pero prefería aquello de vino, camino y canción. De Leo Dan no recuerdo, 50 años después, con qué canción competía, probablemente con:

“♫ ♫Pero Raquel
Raquel, déjame salir
No seas mala Raquel
No seas mala mi Raquelita♫ ♫”

Hoy ya no sucede esto, tenemos una CFE bien consolidada y gracias a Dios no dependemos del gas de Texas, por fortuna hemos tenido gobiernos muy conscientes que han invertido en nuestra independencia energética. Recuerdo cuando eso era apenas promesas de campaña.
¡Qué tiempos se vivían!


Creo que hoy, en pleno 2021, nadie resistirìa unos apagones como aquellos de hasta 24 horas. Cualquier político se vería en muchos aprietos para justificar tamaño descuido, creo que, ni echarle la culpa a los gobiernos pasados le funcionaría. No, hoy la sociedad exige a sus gobiernos eficiencia.

¡Qué bueno que eso ya no pasa!! Da gusto saber que hemos avanzado, para eso sirven los recuerdos, para valorar lo que ahora tenemos.


Escucho en el radio, que metí de contrabando al baño, Ring, ring, la llamada decisiva, cruzo los dedos, mientras se escapa de mi cuerpo el jabón. El ganador es…

¡Mamaaá se fue la Luz otra vez!, -que sí muchacho cabezón-, -caliéntame un poco de agua del pozo, porque tambièn se fue el agua, para quitarme el jabón que me quedó-
Y en lo que llega mi mamá, imagino como será el mundo en el 2021, sin cortes de luz, ni de agua, como el mismito paraíso, al tiempo que entono, o mejor dicho, desentono:


♫ ♫ “A mí no me cuenten penas
ni me hablen de sufrimientos
yo quiero vivir cantando
y andar sin rumbo como anda el viento.
Ser libre como las nubes
que ruedan sin descansar
querer como quiere el río
que besa y besa y después se va
Un vaso de vino
guitarra y canción
andar los caminos
a la buena de Dios” ♫ ♫


¡Seguro esa ganó, no me queda la menor duda!
Y el paraíso… nos los siguen debiendo.

VOCACIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

“El papel del ciudadano en nuestras democracias no acaba con el voto”
Barack Obama

Alguien dijo por ahí que niñez es destino, que en cierta manera nuestros primeros años prefiguran los gustos y los intereses que dan sentido a la vida adulta, otros más aventuran que la felicidad está asociada a cómo somos capaces, ya mayores, de vivir conforme a esos gustos e intereses preformados. Así la vida activa familiar, profesional y social se plantea como una respuesta a un llamado…eso lo llamamos vocación.

En algunos casos las experiencias de la infancia son tan poderosas que esta llamada se impone con tal fuerza y claridad que apenas hay espacio para la duda, el chico ya sabe que dedicará su vida solo a eso y sabe también que no será feliz al margen de esa vocación… escribir, torear, desarrollarse profesionalmente en el deporte que es pasión de su vida, la respuesta a la vida religiosa, o a las artes son otros ejemplos.

Hay, sin embargo, otra vocación aún más universal, que nos incluye a todos, porque va al núcleo mismo del ser del hombre, a quien tras las huellas de Aristóteles denominamos zoon politikón, (animal social), ente que vive congregado en la polis, que requiere del grupo para alcanzar su desarrollo a plenitud, que clama por la comunidad para dar salida a su necesidad de aportar.

Esa necesidad es casi una pulsión. La llamada es, repito, universal y constitutiva de su misma naturaleza gregaria, la vida social y su insoslayable participación en ella son una definición del hombre mismo.  

Como en las otras vocaciones esta, si no es operativa en la vida humana, impide la felicidad. Sentimos que  algo falta para la plenitud, la vida del ermitaño es solo la excepción que confirma la regla.  La polis y su organización nos incluye a todos ya que en ella se juega a cara o cruz no solo los intereses de quienes votan o son votados, sino de nuestros hijos. La respuesta a la vocación por la actividad social está siempre presente, muy fiel, esperando que demos un paso al frente.

Indudablemente hay muchas formas de participación social, desde luego la mejor de ellas es el respeto a la ley, el voto mismo y la búsqueda del voto lo son también. La crítica y la queja son, asimismo salidas, aunque falsas a esta necesidad, y desde luego mucho menos productivas.

Nunca resultará una obviedad insistir en que la democracia somos todos.  Quizá usted esté pensando que, de la política entre más lejos mejor, sin embargo, esa no es la única manera de participar como ciudadano en la vida social de su comunidad.

El próximo 6 de junio se llevará a efecto la elección más grande de la historia del México moderno y de cierta manera, también, muy decisiva para el rumbo que habrá de tomar nuestro país y la democracia ciudadana que tanto nos ha costado construir.

Participe como observador electoral, yo lo he hecho, le recomiendo la experiencia, en esta ocasión participo como consejero en mi distrito electoral. Conozca la entraña misma de la democracia y el impecable e impagable servicio que miles de ciudadanos realizan en favor de la misma.  Dé respuesta, a través de esta figura de participación social, a esa necesidad que está siempre latente, usted lo sabe bien, de aportar y de sumarse más allá de la queja.

Regale a México su tiempo ese domingo, la exigencia es mínima, la aportación suya inconmensurable, mejor incluso, regálese a sí mismo ese domingo de civilidad para conocer desde el corazón mismo al sistema electoral que nos rige, para que nadie le cuente. Le anticipo una experiencia inigualable.

Los órganos encargados (el INE y en nuestro caso el IETAM) ya pusieron en marcha la imponente maquinaria que selecciona el personal ciudadano responsable de los consejos distritales y municipales, que insacula y capacita a quienes serán, el día de la jornada, los funcionarios que reciban su voto en la casilla que le corresponda de entre las más de  164,000 que se instalarán en todo el país, en el llano, en la montaña, en la costa, en la colonia, en el ejido, en la megalópolis o  en la minúscula ranchería, en todos estos lugares hombres y mujeres darán respuesta  a su vocación ciudadana participando de alguna u otra manera en esta elección.

El INE y los órganos electorales locales de conformidad con los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad salvaguardan la confianza que reclama y que merece el voto de cada mexicano en cada uno de los procesos electorales.

Y, efectivamente,  la democracia se construye y se mejora entre todos. Participe.

LA ROSA Y EL ROMERO

Por Ernesto Parga Limón

Lo recuerdo…Rosa ya mayor, sentada en una silla con la puerta del refrigerador abierta.  El tiempo detenido. Todo el universo en pausa; solo existe eso y llena el espacio de su vida. Mi madre no cogía ningún ingrediente, ni siquiera llevaba sus manos hacia ellos, pero seguía ahí con la puerta abierta. Suponer que solo estaba pensando en qué platillo iba a preparar, es entender poca cosa del arte de vivir con propósito, haciendo del servicio el núcleo mismo del amor.

Rosa quizás evocaba su niñez, o llamaba a sus ancestros, o pensaba en el porvenir de sus hijos o, tal vez, sentía en el alma el dulce pellizco del amor anticipando que pronto su marido llegaría a comer. De todo eso va el gusto por cocinar, sentirse útil y amar de esa manera al compás de aromas, de recuerdos, de anhelos y de especias.  

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, tratando de interpretar el mensaje oculto en los frescos efluvios que se escapan al aire después de acariciar su rostro.  Y yo contemplo, solo contemplo, unas veces sintiéndome como un intruso que tras la puerta intenta ver el rito sacro aquel al que no fue convocado, y otras agradecido por estar allí escuchando el silencio de ese diálogo que, aun hoy, sigue diciéndome tantas cosas.

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, pero repentinamente, se abre el cielo, y tocan sonoras las trompetas, el eureka ha sucedido, el numen y las musas han bajado y dictan prontas sus indicaciones.  Yo adivino que las musas son la encarnación misma de Pachita su madre o María Romero, la nana que gastó su vida en criarla y en enseñarle los secretos del chile bien tostado y la canela para afinar el sabor del ancestral “mole corriente” y del gusto por combinar dulce y picoso en la carne agregando pasas o piloncillo.

Yo no conocí a María Romero, pero durante toda mi infancia recé por ella, como una más de la familia, recitando con mi madre, que nunca dejó de agradecer su presencia en su vida:

“Acuérdate señor, del alma de tu sierva María Romero que redimiste con tu preciosa sangre, no la hemos perdido en el seno del buen Dios nos espera, que ruegue por nosotros como nosotros rogamos por ella, dulce Jesús no seas su juez se su Salvador” … así lo recuerdo

Rosa María (rosemary,) romero en inglés, Romero el apellido de María y yo romero en permanente romería para encontrarte en mis recuerdos. 

Rosa cierra la puerta, entorna los ojos y abre el corazón que late feliz entre el chirriar de la manteca y el humo cargado de aromas que escapan a la olla de peltre e inundan la cocina entera y los corazones de quienes fuimos destino de su amor hecho comida. Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa.

Uno a uno van transformándose el amor en platillos deliciosos y van colocándose sobre la tabla que, en solución de casero ingenio, se usa para unir el espacio sobrante entre el refri y la estufa y que sirve para que estos vayan reposando, atemperándose, un recurso de todo buen cocinero.  Los platillos siempre son muchos, porque Rosa nunca olvida que a Guillermo no le gusta el chile, que Pepe quiere con cebolla, y que para mí ha de reservar tres pedazos bien dorados de la carne casi en punto de “carnitas”.  Rosa va dando pequeños giros, y acá quita y allá agrega, adecuando su receta para que cada uno se sienta querido y atendido degustando su comida hecha… “solo para él”.

Y mi papá, en lo que se calientan las tortillas, se toma la cerveza que le abre el apetito, y pierna cruzada en el sillón de la salita de estar, sigue pensando en que debe cumplir con su deber de jefe de familia; ahí, también para él, se detiene el tiempo y su universo, servir a su familia; no hay espacio para nada más.

Y Rosa llama y la tropa obedece y ve con naturalidad, porque así se les acostumbró, aquello que más que platillos y recetas es…la cara más visible del amor.

Hoy Rosa preparó, es más justo decir, enhebró y urdió con delicadeza de artesano un poco de recuerdos, una pizca de alegría, alguito de gozoso sacrificio y otro tanto de gusto hondo por servir. Y de aquello resultó la comida de un día cualquiera:

+ Sopita de fideo preparada con el caldo de pollo que siempre se conserva.

+ Carne de puerco en un caldillo con chile ancho y pasas dulces.

+ Tortitas lampreadas de chayote y queso fresco, de papa o de plátano frito, servidas en una salsa de tomate molido y orégano con un toque de vinagre.

 + Agüita de flor de Jamaica.

 Y yo hoy y cada día que cocino, en romería tras mis recuerdos,  te tengo presente para charlar de aromas y sabores, contigo Rosa, con Pachita y con María Romero.

DEMOCRACIA BAJO LA LUPA

Por Ernesto Parga Limón

“Los educados difieren de los no educados tanto como los vivos del os muertos”

Aristóteles

Pocos, muy pocos, dudan de la “superioridad moral” de la democracia frente a cualquier otra forma de organización política de un país o de una comunidad, claramente casi todos preferimos la democracia frente a la autocracia en cualquiera de sus manifestaciones actuales o pasadas …  monarquía, totalitarismo comunista, regímenes teocráticos o de partido único.

La democracia vista como el resultado de arrebatarle el poder a uno solo o a unos cuantos, para decidir sobre nuestra vida presente y futura, y hacerlo radicar en el pueblo para que este sea, finalmente, a través de sus representantes, quien autogestione las soluciones a la problemática social y política de sus comunidades, nos parece justo y racionalmente incontestable.

Sin embargo, asumida que es la mejor y más justa forma de gobierno  y que nunca será perfecta y siempre perfectible, deberá asumirse, también,  que la democracia y especialmente la incipiente como lo es la mexicana;  tiene sus debilidades, y que es aun muy persistente la tentación autócrata  entre aquellos que habiéndose servido de la democracia para llegar al poder, una vez en el ejercicio del mismo, la democracia les  parece un lastre que les impide gobernar a contentillo siguiendo su apetito dictatorial.

 Por esta razón, entre otras, la democracia debe ser depositada en organismos ciudadanos y garantizadas con “tres candados” su independencia y su autonomía.

La democracia para aspirar a la permanencia debe de alimentarse de un mínimo de educación cívica (no necesariamente académica) en todos sus ciudadanos, sin excepción de la clase social a la que pertenezcan.  La pretendida sabiduría popular y su infalibilidad parecen ser mas un argumento de control y de utilización por los políticos que la esgrimen, que una genuina apreciación de la realidad cultural de nuestro entorno.

Educar a los ciudadanos supone que entendamos y valoremos el poder trasformador de nuestra participación política, como votantes, como activos agentes sociales y como generadores de contrapesos y equilibrios.  Sin embargo, aún no nos cabe en la cabeza que los políticos tienen por nosotros un poder delegado.  Un pueblo inculto, democráticamente hablando, aun ve al político en el poder como aquel que puede ofrecerle la dádiva o la oportunidad del negocio nacido al amparo del tráfico de influencias. –“Si llega este o aquel, al fin me hará justicia la revolución”-, parece ser el esquema de pensamiento de los ciudadanos en las sociedades que no tienen una democracia consolidada. Eso es lo que la educación debe cambiar.

Los organismos ciudadanos, los gobiernos genuinamente democráticos, las instituciones educativas, los empresarios y las familias mismas tienen una tarea enorme, un desafío mayúsculo y una obligación inexcusable… hacer comprender a los ciudadanos, a la prensa y a los propios partidos políticos que ganamos más bajo el amparo   de la ley y la democracia que bajo el autoritarismo discrecional y la anarquía. Que la dádiva paternalista y la tranza generan, al final, un daño a cada uno de nosotros.

+ Un ciudadano maduro exige trasformaciones serias y sostenibles, no se conforma con el pez, quiere, porque merece, ser enseñado a pescar.

+ Un ciudadano educado cívicamente, cree radicalmente que el bien común es bien para todos y que toda ventaja tomada injustamente terminará por lesionar el orden y revertirse en su contra y en la de los suyos.

+ Un ciudadano educado exigirá a su partido y a su gobierno responsabilidad democrática, apego la legalidad y respeto a las instituciones.

La educación debe ayudarnos a romper con el flagelo de la corrupción que permea, por desgracia, muchas acciones de la vida social y política. Por la educación los ciudadanos debemos entender que las virtudes humanas cívicas son el camino auténtico del progreso y la justicia, que la honestidad, la legalidad y el respeto a los principios son la base de todo proyecto personal y social que merezca la pena. Eso es, después de todo, la vida ciudadana; la capacidad de vivir en la polis respetando los derechos ajenos y respetado en los míos. Entendiendo que el bien común es por definición bien para mí.

Hoy más que nunca el estado y los partidos políticos deben de apoyar y consolidar la autonomía y la independencia del INE y de los organismos electorales locales, no hacerlo porque no se pliegan a sus demandas es una inmoralidad política y en términos democráticos… un verdadero harakiri; que a nadie favorece. El cuestionamiento permanente y sistemático, va vulnerando la credibilidad y la confianza, eso a nadie sirve:  es destruir por destruir.

Los partidos y los gobiernos son corresponsables de la permanencia de la democracia y no quienes socaban, sembrando dudas, a las instituciones que tanto trabajo nos han costado y que tanto necesitamos, hoy en día, si pretendemos alcanzar la justicia social y el desarrollo económico que merecemos.

No se puede patear el pesebre y no esperar consecuencias.