A manera de Justificación.
La biblioteca de Alejandría llegó a contar con más de 900 000 volúmenes de obras de todas las ramas de saber, de todas las culturas. Entre historias y leyendas sabemos de lo mucho que la civilización perdió en el incendio de esta biblioteca en el 48 A.C., hoy se piensa que en realidad fueron varios hechos, y no solo el provocado por la tropas de Julio Cesar al liberar a Egipto de los Persas, los que llevaron a la perdida de semejante caudal de conocimiento, por desgracia irrecuperable. Más de un incendio y destrucciones intencionales por motivos de dominio político.
Así también, a la manera de la Biblioteca de Alejandría, cada persona va teniendo su propio, paulatino e inexorable incendio en la biblioteca de sus recuerdos.
Este cuaderno virtual, tiene tan solo la intención de proteger del tiempo, que todo lo abrasa, la muy particular pero irreparable pérdida del olvido de mi memoria a aquellas letras de aquellos hombres que me han acompañado a lo largo de la vida, en momentos de alegría o de desánimo, en los que tras la lectura, todo lo agrio se dulcifica, lo que parece grave se vuelve insulso y lo realmente importante se purifica en el crisol de la verdad.
Una segunda intención es que algunos de los lectores con quienes el azar me haga coincidir en este espacio, recuerden a algunos de estos autores y la significación que hayan tenido en sus vidas. Es también mi humilde aspiración que esta página pueda ser para otros, cual evangelio, noticia nueva y descubrimiento que les provoque la necesidad de seguir leyendo para encontrar un poco de remanso en medio del agitado correr de nuestras vidas.
Bienvenidos a este espacio de reflexión, aquí encontrarás un poco de la poesía, la filosofía y la literatura que he disfrutado tanto y que hoy como mi nuevo amigo te comparto.
Ahora, como siempre, cuando estoy hecho un lío enredados en las palabras viene en mi auxilio alguna cita rescatada del rincón de la memoria, que clarifica mi torpeza, endereza el rumbo de mi extravió, –desface el entuerto- para comunicar lo que mi incapacidad no consiguió.
“ Cuando llega la noche, regreso a casa y entro en mi escritorio, y en el umbral me quito la ropa cotidiana, llena de fango y de mugre, me visto paños reales y curiales, y apropiadamente revestido entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres donde, recibido por ellos amorosamente, me nutro de ese alimento que solo es el mío, y que yo nací para él: donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles por la razón de sus acciones, y ellos por su humanidad me responden; y no siento por cuatro horas de tiempo molestia alguna, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me asusta la muerte: todo me transfiero a ellos.” Nicolás Maquiavelo
De nueva cuenta bienvenidos.
Buen amigo muchas felicidades, no te deseo éxito porque me consta que de todos los proyectos que inicias, en todos sales adelante. Anótame entre tus seguidores.
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