LA FAMILIA UN LUGAR AL QUE SE VUELVE

Por Ernesto Parga Limón

Esta expresión sobre la familia que da título al presente artículo es, también, el título de un libro de Rafael Alvira catedrático de Filosofía de la Universidad de Navarra. Estas líneas no tratan sobre el contenido de esta obra, la leí hace tanto tiempo que apenas la recuerdo, se trata de lo que sí tengo grabado; el impacto profundo que esta idea contenida en apenas una frase de 8 palabras me provocó en su momento y cómo es que me sigue moviendo a la reflexión… «La familia es un lugar al que se vuelve».

Reflexionar significa también volver, es volver sobre una idea, es darle vuelta, repensarla para depurarla, para viajar más profundo en su verdad.

¿Por qué se vuelve, qué se quiere recuperar en cada vuelta?

¿Se vuelve en todos los casos, se vuelve también para buscar recibir lo que nunca se recibió, lo que se anhela?

Aún más… ¿qué es la familia y qué no lo es?

Píndaro, el célebre poeta de la antigua Grecia, nos advertía que “no hay nada más difícil que llegar a ser lo que se es”, tras sus huellas Juan Pablo II solía decir “Familia se lo que eres”. Quizá te parezcan, amigo lector, un poco nebulosas estas frases. ¿Por qué es difícil ser lo que ya se es?

Aquí un ejemplo que puede ayudar a dar claridad, una semilla de aguacate es a la vez una semilla de aguacate y un árbol de aguacate en potencia, en posibilidad. La semilla encierra en si misma todo lo que el árbol de aguacate puede llegar a alcanzar. En filosofía se enseña que se es en dos maneras; en acto (actualmente, ahora) y en potencia (en posibilidad, en futuro), así un joven no solo es un joven en acto, sino un adulto en potencia.

Pongamos a la semilla las condiciones que exige su naturaleza y tendremos al árbol y a sus frutos, que ahora son mera promesa. Claramente el símil se extiende a la familia y también al hombre.

La dificultad está, pues, en poner las condiciones que son idóneas, no solo las que nos dan la gana, la dificultad está en la falta de humildad para aceptar lo que la familia es, y no pretender que la familia se ajuste a nuestra idea de ella. Sin embargo, a veces somos tan necios que la rueda nos parece que ya no funciona y la sustituimos por una rueda hexagonal. 

¿A cualquier familia se vuelve? o, preferentemente a aquellas que han llegado a ser lo que son… espacio de amor, de aceptación incondicional, de promoción de lo mejor del hombre, de exigencia amorosa para que, a su vez, cada miembro sea lo que es, lo que está llamado a ser.

¿Volverán a casa los tuyos?

Así se entiende ahora mejor la poderosa exhortación de Juan Pablo II; “Familia se lo que eres” y se adivina, también, con facilidad el dolor que producen los proyectos de familia y de persona no cuajados, aquellos que se quedaron en mera posibilidad no lograda, algo que pudo ser pero que no alcanzó todas sus capacidades. Un padre que pudo ser bueno, que tenía todo para serlo, o un marido, o un hijo o una madre.

¡Pero qué linda es la familia que sabe ser familia!, que dibuja desde ya el surco que será el camino del amor por donde los hijos volverán. ¡Pero qué linda es la gente que entiende que la familia es el auténtico lugar a donde todos debemos volver una y mil veces!  Que linda y que necesaria es la familia que ofrece hoy los frutos que ayer eran esperanza.

Quizá el peor maltrato a la familia sea el no ser capaces, aun viviendo en ella, de ver y entender toda su potencia, todo el amor y la bondad que guarda en su interior. Cuántas veces se busca torpemente fuera lo que se tiene dentro. Cuántas veces pateamos el pesebre, matamos la gallina de los huevos de oro y luego nos sentamos a la vera del camino a llorar amargamente porque la felicidad no llegó a nuestra vida.

¿Por qué queremos volver, para qué necesitamos volver?

Será acaso, el recuerdo de la paz y la alegría cotidiana, de la memoria de la sopa que acaricia el alma, será la nostalgia por la película aquella, que vimos todos desde la misma cama, o el beso de mamá sobre la manita herida y otras veces en el corazón maltratado, o la certeza de saberse bien amado, será por los favores recibidos hechos con la misma materia que el amor. Será que en cada vuelta se fortalecen las raíces y se nos crecen más las alas.

En tanto, hoy quiero repintar con el gis de mis acciones un ancho camino de retorno… porque la familia es el único lugar a donde se vuelve.

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