ENTRE LA DESOLACIÓN Y LA ESPERANZA: LA SOCIEDAD DE LA NIEVE

Esta es una historia por muchos conocida, pero que nunca ha dejado de sorprender y de motivar a la reflexión sobre algunos de los más grandes tópicos de la existencia humana.

Ya han pasado 50 años desde el trágico momento en que ocurrió el accidente en la Cordillera de los Andes del avión de la Fuerza Aérea Uruguaya, que llevaba a los jóvenes del equipo de Rugby Old Christians, a amigos y familiares de los deportistas, 45 personas incluyendo 5 miembros de la tripulación.

Una nueva y excelente película, “La sociedad de la nieve”, rescata para la memoria de quienes conocimos este extraordinario suceso, al tiempo que conecta con las nuevas generaciones que no lo vivieron y que ahora están hablando con sus amigos con apasionamiento, deslumbrados por el magnetismo de la historia con todas sus implicaciones de supervivencia y del inconmensurable valor del espíritu humano que hizo posible una gesta que muchos considera milagrosa.

No es este el espacio para hablar sobre detalles técnicos del filme, ni sobre la calidad de las actuaciones, si lo es, en cambio, para ahondar en la reflexión de las múltiples aristas que el desarrollo de este evento generó y sigue generando.

¿Preservación de la propia vida cómo un deber existencial, moral y/o religioso?, ¿A costa de todo?, ¿las situaciones límite, a las que involuntariamente somos expuestos, permiten ampliar el espectro de nuestras prerrogativas? ¿Hay espacio para el abandono lento en espera de la muerte?

¿Y qué de la objeción de conciencia de Numa Turcatti, que se negaba a comer carne humana?, Dios los salvó, Dios, entonces, ¿abandonó a los compañeros muertos? Y en el extremo, los sobrevivientes interiormente se preguntaban si ellos merecían  vivir o deberían estar otros en su lugar.

En la película que hoy comento, se debate abiertamente sobre estos temas, lo cual se agradece grandemente por el montón de reflexiones que provoca. ¿Es, en realidad, lo mismo que recibir una donación de órganos?

Una escena que estremece es la franca donación que muchos hacen de su propio cuerpo para que sea comido por los que vayan sobreviviendo. Nando Parrado, uno de los dos que al final atravesaron la montaña en busca de ayuda, dona los cuerpos de su madre y de su hermana para que sean alimento de sus compañeros. Sin duda, como queda claro en este acontecimiento que cimbró al mundo en 1972, la imponente fuerza del espíritu humano se hace presente en las circunstancias más adversas.

Parrado y Canessa con el campesino chileno que facilitó el rescate 72 días después del accidente

Un consenso generalizado manifestado en las entrevistas realizadas a los sobrevivientes es la idea firme de que la montaña, la soledad, la sed, el hambre y el hecho de tener que comer carne humana, lejos de hacerlos primitivos les permitió ser auténticamente humanos y crecer espiritualmente hasta cuotas insospechadas por ellos mismos.  

En un estupendo programa de televisión uruguayo que en 2012 logró reunir a los 16 sobrevivientes con motivo de los 40 años del percance, y que aún se puede ver en YouTube (abajo dejo la liga), los protagonistas recrearon los episodios más inspiradores  de sus 72 días en la montaña,(el trabajo en equipo, la disciplina y la generosidad de todos)  desde luego también hablaron de la antropofagia a la que las circunstancias los llevaron.

Algunos de ellos, pasado el tiempo, fueron capaces de hablar de su experiencia más allá del ámbito familiar, otros presentaron conferencias y fueron habituales contertulios de programas de TV, otros más quedaron marcados de una manera que rehuyeron tocar el tema durante muchos años. Ya en 1993 hubo una primera sacudida mediática con la aparición de la película de Disney sobre el tema llamada “Alive” con un muy joven Ethan Hawke como uno de los protagonistas.

No obstante, La Sociedad de la nieve del director español J. A. Bayona, logra hacernos sufrir y pensar como ellos, logra que nos hagamos preguntas: ¿Yo que haría en su lugar, mi instinto gregario se impondría al egoísmo por la conservación de mi vida? ¿Yo estaría a la altura de estos jóvenes incomparables en un desafío similar? La película de Bayona nos lleva finalmente a experimentar el gozo profundo por la vida de los sobrevivientes, una insondable tristeza por los que murieron y a la admiración por todos ellos.

Dejo, casi sin comentario, la acogida que los familiares de los difuntos dan a los sobrevivientes  que se alimentaron de sus hijos, otra muestra de la delicadeza y de la grandeza a que el espíritu humano puede llegar.

En definitiva, pasar por Netflix y seleccionar esta película es abrir la cabeza y el corazón, es exponernos a una sacudida emocional, es elevar el diálogo habitual, tan cutre y banal, a temas  verdaderamente trascendentes, y que son tan necesarios para alimentar con una dosis pequeña de especulación filosófica a nuestro casi anémico espíritu, ayudándonos  a tener una mente más clara, un corazón más empático y,  a la postre,  siendo un poco mejores.


2 comentarios en “ENTRE LA DESOLACIÓN Y LA ESPERANZA: LA SOCIEDAD DE LA NIEVE

  1. Avatar de Rodolfo Cruz Villafranca
    Rodolfo Cruz Villafranca 15 enero, 2024 — 3:28 pm

    Recuerdo esa increíble historia . Un encabezado de un periódico»Están Vivos!» y una serie de noticias que a unos nos maravillaban y a otros escandalizaban.

    En ese entonces no fluían las noticias tan rápidamente como ahora.

    Los diarios se agotaban apenas salían a la venta.

    Sin duda alguna un acontecimiento que pone a prueba la resistencia del ser humano y el deseo de sobrevivir.

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    1. Avatar de Ernesto Parga Limón

      Muchas gracias estimado Rodolfo por leerme y por tu amistad.

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