UNA FRASE DE DOS MUJERES PARA TODO EL MUNDO

Una murió en agosto del 2020 a los 103 años, la otra apenas hace unos días a los 96. Mujeres clave y símbolo que trascendieron las fronteras de su patria. Dos voces que pronunciaron una misma frase inspiradora, determinante, en dos contextos que, aunque diferentes, ensombrecieron con el manto de la muerte a su país y al mundo. Pero ahí estaban ellas con su voz de novia, de hermana, de esposa, de hija, de madre. Nos regalaron su talante hecho de valentía y sacrificio, esos dos invencibles elementos que conforman la recia sustancia del amor, cuando este se entiende como cumplimiento de un deber.

Y así, una cantó y la otra sentenció. La misma frase llena de esperanza. Como agoreras de mejores tiempos que supieron leer la potencia del espíritu humano y su inquebrantable fortaleza. Rayo de sol que atravesó, en su momento, las horas más oscuras y los pensamientos más aciagos.

We’ll meet again (Nos volveremos a encontrar)

Vera Lynn, conocida como “la novia de las fuerzas armadas británicas”. Hizo lo impensable a sus 23 años, recientemente casada y desaconsejada por todos, se embarcó voluntariamente en una gira para animar a los decaídos soldados británicos. Estuvo en Egipto, en la India y en Birmania, acompañada solo de un chofer y un piano recorría Los puestos militares británicos cantando a sus soldados. Esas giras para insuflar fuerza a los combatientes serán seguidas, después, por otros artistas de otras naciones (Sinatra, Marilyn Monroe, y más recientemente en la Guerra del Golfo por Martha Sanchez)

Vera Lynn cantaba con el alma a sus compatriotas, estaba con ellos, estaba donde ellos:

“Nos encontraremos otra vez
Nos encontraremos de nuevo
No sé dónde
No sé cuándo
Pero sé que volveremos a vernos algún día soleado
Sigue sonriendo
Como siempre lo haces
Hasta que los cielos azules alejen las nubes oscuras

Así que, por favor, di “Hola”
A la gente que conozco
Diles que no tardaré mucho
Estarán felices de saber
Que mientras me viste ir
Estaba cantando esta canción… We’ll meet again.”

Isabel II tenía 13 años cuando los nazis lanzaron su despiadada campaña de bombardeos aéreos sobre Londres. Blitz (relámpago), la llamaron. La intención original era destruir la fuerza aérea británica y sus centros industriales, pero la locura de la guerra llevó a Hitler ya Göring a bombardear objetivos civiles. A Londres le siguieron otras ciudades como Birmingham y Coventry entre otras. Los alemanes se ufanaban utilizando el término acuñado por ellos mismos de que habrían de coventrizar (destruir) a todo aquel que se les opusiera.  No sucedió así; hoy Coventry es una ciudad pujante que exhibe las ruinas de su vieja catedral, no como una herida sino como una muestra fehaciente de que siempre en medio del dolor …Nos volveremos a encontrar (We’ll meet again) como proféticamente cantó Lynn. Codo con codo hoy se pueden ver , como un símbolo del renacer, las ruinas bombardeadas y  su nueva y maciza catedral.

Isabel y Margarita, como muchos niños británicos lo hicieron, hubieran podido salir para protegerse en América, en Sudáfrica o en Oceanía. El rey, Jorge VI, el padre de Isabel, que usted, querido lector, conoce por la estupenda película El discurso del Rey, se negó a abandonar a sus tropas y a su gente, su mujer declaró que ella estaría en donde estuviera su marido y que sus hijas estarían en donde estuviera su madre.

Una mañana 13 de septiembre 1940, un bombardero alemán agazapado en el nublado día pudo volar bajo y descargar 5 bombas sobre el palacio de Buckingham con los reyes dentro.

La solidaridad con los caídos y con los damnificados de la guerra no encuentra mejor expresión que en la declaración de Isabel, la madre de la futura reina Isabel II cuando dijo:  «Me alegro de que nos hayan bombardeado. Ahora puedo mirar al East End a los ojos» (el East End de Londres era el principal blanco de los bombarderos alemanes).

Esta profunda e inalterable convicción de que la única manera de resistir primero, para luego levantarse como nación, era estar juntos todos y siempre juntos, animó moralmente a toda la nación, en medio de una guerra que parecía la debacle final para el Imperio. Muchos piensan, como lo registró el Sunday Graphics, que este espíritu de unidad y esa solidaridad fueron fuerzas con las que no contaban los nazis.  

Isabel II niña y aun no reina, participó como pudo, para mantener el animo de su gente. En el programa “La hora de los niños” de la BBC dio su primera alocución pública:

«Sabemos que al final todo saldrá bien; porque Dios cuidará de nosotros y nos dará la victoria y la paz. Y cuando llegue la paz, recuerden que dependerá de nosotros, los niños de hoy, hacer del mundo de mañana un lugar mejor y más feliz.”

Muchos años después, las circunstancias urgen a Isabel II, la longeva reina a hablar, como decía su padre, al país y a ultramar, para levantar el alicaído espíritu de sus gobernados.  Es el 5 de abril de 2020, la reina tiene 93 años y 68 al frente de la corona del Reino Unido y la mancomunidad de naciones. Otra adversidad, quizá más letal y más silenciosa se expande sobre el mundo, es la batalla mundial contra el coronavirus.

Isabel II desde su encierro obligado, que comparte con sus súbditos. Entiende que todos sufren las consecuencias inasibles de la pandemia: el dolor por la muerte de sus seres queridos, la angustia de enfermar, el temor de enfrentar un futuro incierto.

La reina recuerda a su querido pueblo, que estar juntos es el camino, porque juntos el espíritu humano se fortalece. Entonces les habla de la vieja guerra y de otras tantas veces en que la calamidad como una nube negra cubría los cielos del mundo. Ella que conoce su papel y la importancia de su voz unida a otras voces, alienta aquel día y vivifica la moral caída de su pueblo, como cuando niña, como cuando joven. Ese 5 de abril del 2020, Isabel recuerda para sí, al tiempo que comparte al final de su discurso el potente título de su canción preferida, segundo himno de los británicos, solo detrás, claro está, del “Dios salve a la reina” y les dice en su voz y la de la vieja amiga de su madre, Vera Lynn:

  “We’ll meet again” …Nos volveremos a encontrar




3 comentarios en “UNA FRASE DE DOS MUJERES PARA TODO EL MUNDO

  1. Arturo Castilla Palafox 11 septiembre, 2022 — 6:43 pm

    Hola Ernesto
    Te agradezco mucho el reportaje titulado “UNA FRASE DE DOS MUJERES PARA TODO EL MUNDO” y como siempre, obligas a uno a investigar sobre los temas que abordas.

    La Reina Isabel II es mas conocida, por lo tanto, investigué la biografía de Vera Lynn y encontré algunos detalles muy interesantes de la gira que realizó en 1944 a la India y a Birmania, y que sirvió para entretener a las tropas durante tres meses, actuando en hospitales y campamentos del ejército,

    A sus 27 años, arriesgó su vida para ponerle banda sonora a la guerra, porque para ella, era vital darle un toque de hogar a los soldados en campaña, siendo ella la primera cantante que se atrevía a acercarse a esos peligrosos territorios. Aunque su vida siempre estuvo en peligro en dicho territorio por la compleja situación, Vera explicó que lo importante era que los soldados fueran entretenidos y pasaron un buen rato.

    Era la primera vez que viajaba en avión. Se hospedó en tiendas de campaña y chozas de pasto, pasando varios días sin bañarse.

    La valentía, el talento y la innovación que representaba Vera Lynn para su época inspiró un antes y un después en la importancia del entretenimiento para los ejércitos durante tiempos de conflicto, ya que Marlene Dietrich replicó sus pasos visitando al ejército aliado en la misma época. Marilyn Monroe actuó en Corea en 1954, y Raquel Welch se juntó con Bob Hope para una actuación en Saigon durante la Guerra de Vietnam.

    Referencia: Fahrehest Magazine, 5 de julio de 2008

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    1. Muchas gracias mi estimado Arturo, que gusto es tenerte der vuelta por este sitio. Tus aportaciones siempre enriquecen mi contenido, me alegra moverte a la curiosidad de investigar los temas que propongo como una mera probadita. Saludos con enorme afecto

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  2. Fernando E. Velasquez. 18 septiembre, 2022 — 10:38 pm

    Mi estimado Ernesto:

    No quiero que termine la semana sin dar mi opinión a tu excelente artículo: UNA FRASE DE DOS MUJERES PARA TODO EL MUNDO.

    Convencido estoy de que es, si no el mejor, uno de los mejores artículos que he leído de tu autoría.

    Durante toda esta semana he escuchado y leído todo tipo de opiniones sobre la recientemente fallecida reina Isabel II. Y no olvidemos a la cantante fallecida en agosto de 2020, Vera Lynn, también mencionada en tu excelente artículo.

    Iniciemos con la primera de las dos, y con algunos de los comentarios -en mi humilde e ignorante opinión- fotografía tamaño credencial:

    — Que el Imperio Inglés se forjó con el sufrimiento y la sangre de millones de habitantes de otros lugares, ya sea del mundo o del mismo continente. Nota: cierto, como también es cierto que así se forjaron todos y cada uno de los Imperios a través de la Historia, incluyendo al Imperio Mexica, en lo que hoy en día son los Estados Unidos Mexicanos, también y mejor conocidos como México. Eran Imperios, no gobiernos democráticos. Y nada de lo anterior ocurrió en el tiempo de la recientemente fallecida reina Isabel II.

    — Que tuvo una vida de lujos a expensas del pueblo inglés. Nota: era una reina, no una plebeya.

    — Que jamás trabajó. Nota: Trabajó mucho más que muchos ingleses, así no se notara, así no se supiera. No todos los trabajos son «de 8 a 5».

    — Que así cualquiera «se sacrifica». Nota: NO. Ha habido quienes dicen adiós a esa vida por no aceptar vivir bajo el por demás estricto y limitante en muchos sentidos código de conducta real.

    — Que fue mera suerte nacer en la realeza, en este caso, la inglesa. Nota: una cosa es tener «mera suerte» de haber nacido de padre rey y madre reina y otra haber permanecido en el cariño, respeto, admiración y consideración del pueblo inglés por 96 años. 70 de ellos como su reina. Se dicen rápido. No se vivieron así. No toda su vida fue «color de rosa». A sus detractores -especialmente a los más encarnizados-, les invito a leer un poco de SU Historia, y luego opinar ya más informados.

    Ejemplos sobran a través de la Historia de miembros de la realeza, llámense reyes o reinas, emperadores o emperatrices, zares o zarinas, príncipes o princesas, Santas Altezas (China), y muchos títulos más que habiendo desempeñado su labor como tales han dejado si no todo, si mucho qué desear. Han caído Imperios, y muy poderosos, por errores de quienes estaban al frente de los mismos.

    Sin duda alguna, habrá tenido sus erores, y quizá muchos. Era reina, pero seguía siendo humana. Indudablemente fueron muchísimos más sus aciertos. De nuevo, 70 años como reina de los ingleses lo constatan.

    La Historia la colocará en el lugar que le coresponda, tal como lo ha hecho con muchos otros personajes. Habrá quienes estén de acuerdo o en desacuerdo con lo hecho por ELLA, pero eso, a la Historia, le tiene sin el menor cuidado. La Historia se rige independientemente.

    Aquí, la pregunta es: Su sucesor, el ahora rey Carlos III ¿Podrá con el enorme «paquete»? ¿Podrá llenar el gigantesco hueco que ha dejado su madre, la recientemente fallecida reina Isabel II? ¿Convencerá a los millones de ingleses que la monarquía sigue siendo necesaria en sus vidas diarias? Hay muchas voces en contrario. No se ve fácil. Pero como dice el dicho popular: «ya veremos, dijo el ciego».

    Sobre la segunda de ELLAS, la cantante fallecida en agosto de 2020, Vera Lynn:

    Fue la pionera en lo que ahora muchos hacen en caso de conflictos bélicos, por no llamarles guerras. Con la enorme diferencia de que ahora lo hacen gozando de extremas medidas de seguridad.

    Muchos otros pudieron haber sido ese pionero. No lo fueron porque no quisieron. Pensaron en SU seguridad, y no en las tropas inglesas muy lejos de casa jugándose la vida casa instante de cada día.

    ELLA pensó en esos soldados desmoralizados, cansados, abatidos, con hambre, sin saber si terminarían vivos el día o serían simplemente una estadística más, teniendo que soportar en sus mentes la abrumadora y constante incertidumbre de si verían a sus seres queridos una vez más.

    Y hasta allá, hasta donde estaban todos esos soldados, hasta ese muy lejano -y por demás peligroso- lugar fue ELLA. Y les cantó, les llevó una nota de alegría, una sonrisa, un momento de felicidad. Sin importarle en lo más mínimo SU seguridad. Para ELLA, lo realmente importante eran ELLOS.

    Un par de MUJERES dignas de entrar en las páginas de la Historia con el pie derecho. Y de permanecer sólidamente en ella.

    Cada quiene es libre de expresar su opinión al respecto, tanto aquellos que decidan ver solamente la fotografía tamaño credencial como aquellos que decidan ver el mural. En ambos casos su derecho es válido. La diferencia está en el alcance de visión.

    Saludos, Fernando E. Velasquez.

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