OLVIDANDO CÓMO SER FELICES

La entrevista se lleva a efecto en la sala de la casa de Sir Nicholas Winton, un filántropo inglés de ascendencia judeo-alemana, los periodistas al tiempo que le preguntan lo honran con sus comentarios. Winton, en pleno desarrollo del nacismo salvó la vida de 669 niños judíos cuyos padres fueron llevados a campos de concentración.

 Si un hombre bueno merece ser escuchado un hombre bueno y viejo debe ser obligatoriamente escuchado. Tiene ya más de 100 años en el momento de la entrevista.

El video nos muestra una charla amena y muy profunda en la cual se destacan los esfuerzos filantrópicos de este hombre, el destino de los niños, el dolor por la muerte de la mayoría de los padres y la consiguiente orfandad de los niños que estaban siendo recibidos, “temporalmente”, en casas de familias inglesas. La enorme lucha y desazón interior de los padres, especialmente de las madres al verse en la tremenda encrucijada de entregar a sus hijos, arrancándoselos a la muerte, y suponer que quizá no los volverían a ver.

Privó el amor, el amor genuino, desinteresado, desprovisto de egoísmo, el amor que se sacrifica en su propio dolor en aras de su amado. Los padres vieron partir a sus hijos. Imposible imaginar el sufrimiento de esos corazones alimentados solo de la luz pálida e incierta de su esperanza.  

 A media conversación sentencia Winton: no les va a gustar lo que les diré, me siento muy pesimista porque no hemos sido capaces de extraer sabiduría de lo sucedido, hoy el mundo es un caos, no lo entiendo, veo que la gente es avara y deshonesta.

Winton pone el dedo en la llaga, de la adversidad pasada nos salvó la generosidad, él es un ejemplo superlativo y encomiable, pero hoy con vidas que solo se viven en clave de egoísmo no tenemos defensa ni respuestas frente al mal porque hemos decidido vivir al margen del bien.

La gente, dice este sabio hombre, ha dejado en la costa los principios fundamentales, esos comunes a todo credo, esos que emanan del Dios bueno y providente, para navegar en un mar de individualismo.

Hoy a poco que uno dirija la mirada a su alrededor verá reflejado en los rostros el aserto de esta dolorosa realidad: Las personas hemos olvidado cómo ser felices.

El mundo será mejor y por lo tanto seremos felices si tenemos una conducta ética basada en las virtudes humanas, pero debemos apurarnos, fustiga Winton reflexivo.

¿Qué ve hoy quien atestiguó los conflictos mundiales? ¿Qué ve hoy, ese observador de la crueldad y la locura de la guerra?, qué ve ahora, en nuestra conducta, que lo asusta al grado de urgirnos un cambio radical en nuestro proceder.

Hoy la gente sufre y piensa que la felicidad no existe, se acusa al amor de traicionero pues promete la felicidad y no la otorga. Hoy la gente estira la mano para que caiga del cielo lo que cada uno debe dar.

Winton es claro; “la salvación del mundo llegará, por vía de la actitud personal, solo hasta que volvamos a vivir y a comportarnos cada uno con bondad, con gentileza, con dignidad, con amor”


La interpelación de Winton no solo se refiere a la sociedad en su conjunto sino también a las familias y preferentemente al hombre singular y concreto… el gran artífice de todo cambio.  


Lo que ve Winton que lo asusta, es el individualismo reinante en el interior de las familias, es el egoísmo del esposo que distraído pide al cielo la felicidad que él debe proveer a los suyos con su conducta virtuosa. Muy diferente sería la vida de su familia si él en lugar de ser infiel fuera fiel, muy diferente sería si en lugar de ser violento no lo fuera, otra será la vida de sus hijos con un padre responsable y amoroso y una madre paciente y laboriosa. Eso no cae del cielo, se genera cuando el interés por la felicidad del otro hace huir al egoísmo en cada persona de cada familia.

Sin duda, la razón de esta pérdida en nuestra capacidad para ser felices parte del olvido del otro, del olvido de nuestros deberes en función de la vida de los demás. Las madres salvaron a sus hijos desprendiéndose de ellos, ellas no contaron… solo sus hijos.  Winton arriesgó su propia seguridad por poner en el centro de su vida a unos niños que no conocía.

¿Por qué lo hizo?, él contesta con pasmosa claridad, “no podía hacer otra cosa, era mi deber” . Fácil entender que cuando el centro de la vida cambia de mi deber a mis derechos el mundo termina siendo un caos.


¿Cuál es el sentido de un mundo hiperconectado y en permanente crecimiento de lo tecnológico, cuál es su sentido si no es capaz de unirnos como creaturas del mismo Dios, habitantes del mismo mundo?


Pretender que lo tecnológico nos salvaría es quizás la apuesta mas fallida de la humanidad

En definitiva, no hay paso más grande en la historia de la humanidad, que el pequeño paso que inicia la enorme tarea de mejorarse a si mismo y que cada uno de todos debe empezar ya, como nos urge Winton.  

WINTON CON SUS NIÑOS SALVADOS

Pagina oficial de Fundación Sir Nicholas Winton : https://www.nicholaswinton.com/

3 comentarios en “OLVIDANDO CÓMO SER FELICES

  1. Patricia Villarreal 15 noviembre, 2021 — 11:24 pm

    Muy de acuerdo mi buen amigo y si depende de cada uno hacer aquello para lo que Dios nos llamó, amar y servir al prójimo y con ello adorar a Dios.
    Gracias por compartir de tu sabiduría.

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  2. Arturo Castilla Palafox 18 noviembre, 2021 — 4:37 am

    Estimado Ernesto que buen tema escogiste para hacernos reflexionar sobre cuanto somos capaces de ser felices.
    Pensamos que la felicidad se encuentra en lo que tenemos y hacemos marginando por completo lo que somos. Formamos parte de una sociedad materialista construida sobre tres ejes: el trabajo, el consumo y el entretenimiento.
    La paradoja es de que tenemos mas riquezas que nunca, pero somos mas pobres y de vacío existencial.
    Debemos recordar de que si nuestro objetivo de vida es el amor, el resultado siempre será la felicidad.
    No entendemos que la vida no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender a ser felices por nosotros mismos.
    Estamos mas preocupados por los logros profesionales, queremos tener todo pero no nos tenemos a nosotros mismos.
    No se puede ser feliz sino se quiere a uno mismo y se depende de la aprobación ajena.
    El tema da para mucho mas pero dejemos espacio para otros comentarios.

    Referencia:
    Vilaseca Borja. ¿Porqué no soy feliz?. El País. 8 de agosto de 2010.

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    1. Muchas gracias mi estimado Arturo. Que gusto tenerte por acá de nuevo agregando valor a mis artículos con tus comentarios. Saludos amigo.

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