LOS DEMASIADOS LIBROS Y LA POCA LECTURA

Por Ernesto Parga

El día 12 de noviembre fue nombrado, por ser el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, Día Nacional del Libro, fue el presidente José López Portillo quien expidió este decreto en 1979, no confundir con el Día internacional del libro que se celebra el día 23 de abril y que conmemora la fecha de la muerte de los dos más importantes exponentes literarios de las lenguas española e inglesa; respectivamente, Cervantes y Shakespeare.

Sor Juana Inés de la Cruz defensora acérrima de la actividad de la lectura, décima musa de la cultura novohispana, de quien se dice llegó a tener 5 mil volúmenes en su biblioteca personal, una cantidad ingente para su época, para su condición de mujer y para su estado religioso.

Sor Juana se declara lectora contumaz y se dice agradecida por los frutos de la lectura en su vida:

“No me han dejado de ayudar los muchos libros que he leído, así en divinas como en humanas letras”

Sor Juana Inés de la Cruz

Podemos reflexionar, a propósito de la fecha, sobre muchos temas alrededor del libro y la lectura: ¿Cuánto se lee?, ¿Qué se lee?, ¿Todo libro deja una enseñanza?

Gabriel Zaid, en su libro Los demasiados libros, nos dice que en la actualidad se imprimen a aproximadamente un millón de títulos por año, en el año de 1450, fecha de la invención de la imprenta, se imprimieron unos 100 títulos, en 1950 se imprimían cerca de  250,000 títulos al año en el mundo y se consideraba que probablemente el arribo de la televisión sería la tumba del libro, ya vemos que esto no sucedió y que al contrario hoy se publican demasiados libros, así que aquí cabe la conocida  expresión “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud” frase atribuida falsamente  a José Zorrilla.

Habrá que pensar que de esa exorbitante cantidad de títulos, un millón por año hemos dicho, muy pocos tendrán reediciones, muchos menos aun tendrán traducciones, muchos de ellos no son leídos pues son publicados solo para currículo o solo por el deseo de su autor y sin ninguna pretensión ni posibilidad de distribución,  otros muchos de ellos son de texto, otros de autoayuda (si se les puede llamar libros), y luego quedan los libros que en expresión de Zaid, “son los que nos acompañan y que son dignos de ser releídos: los clásicos y los contemporáneos inspirados en esa tradición.”

Claramente el volumen no garantiza la calidad, basta dar una vuelta en los anaqueles de las librerías para ver la pobre oferta de buenos libros y el dominio abrumador de los libros de narco historia, chismes de política, y ver con asombro cuántas celebridades se convierten en escritores, a lo Yordi Rosado, sin tener nada que decir y sin haber leído nunca.

Es muy conocido el serio problema de desnutrición y obesidad en nuestro país, que pudiera resumirse así: o no se come o se come muy mal. En cuanto al alimento que nutre al espíritu… la lectura, la situación es exactamente la misma: o no se lee nada, que es lo más frecuente, o en el otro extremo lo que se lee, en calidad, deja mucho que desear.  Todos los índices de lectura por países nos colocan en posiciones muy bajas, prácticamente de anemia por inanición. El INEGI en un informe del 2019 nos alerta de la disminución de los lectores y del tiempo que se emplea para leer en nuestro país, con referencia a su propio estudio del 2015.

A pregunta expresa hecha a los lectores de nuestro país sobre qué libros prefieren la inmensa mayoría se inclina por los llamados “bestseller”, los libros de autoayuda y los del tipo de cómo hacer algo sin esfuerzo. La mayoría, por desgracia, libros hechos al vapor ante la exigencia comercial de sacar otro más.

¿Qué nos da la lectura de los libros buenos?, ¿Por qué no debemos cejar en el empeño de promover esta actividad y hacer todo cuanto debamos para acercar a más personas niños y adultos al mundo de las letras? Van aquí algunas razones:

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”Miguel de Unamuno.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”Jorge Luis Borges.

“He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos”Thomas De Kempis.

En suma, la buena lectura nos da criterio, libertad, horizontes amplios, independencia, solaz y paz. Quizá todo lo que erróneamente buscamos en otros lados.

Termino este pequeño homenaje al libro y a la lectura ofreciéndote, sin que me lo pidas, mis recomendaciones muy variadas en temas y géneros:

1.- Don Quijote, (Inténtalo, no te arrepentirás)

2.- Crimen y Castigo (el mejor thriller de la historia)

3.- La Ilíada (poder, pasión y honor)

4.- Las confesiones de San Agustín (Paz y amor de Dios)

5.- El Aleph (poesía y filosofía en la palabra seductora de Borges)

Vamos leyendo o releyendo estos, querido lector y luego, ya encarrerados, hablamos de nuevo.