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La biblioteca de Alejandría

A manera de Justificación.

 La biblioteca de Alejandría llegó a contar con más de 900 000 volúmenes de obras de todas las ramas de saber, de todas las culturas. Entre historias y leyendas sabemos de lo mucho que la civilización perdió en el incendio de esta biblioteca en  el 48 A.C.,  hoy se piensa que en realidad fueron varios hechos, y no solo el provocado por la tropas de Julio Cesar al liberar a Egipto de los Persas,  los que llevaron a la perdida de semejante caudal de conocimiento, por desgracia irrecuperable. Más de un incendio y destrucciones intencionales por motivos de dominio político.

 Así también, a la manera de la Biblioteca de Alejandría, cada persona  va teniendo su propio, paulatino e inexorable incendio en la biblioteca de sus recuerdos.

 Este cuaderno virtual, tiene  tan solo la intención de  proteger del tiempo, que todo lo abrasa,  la muy particular pero irreparable pérdida  del olvido de mi memoria  a aquellas letras de aquellos hombres que me han acompañado a lo largo de la vida,  en momentos  de alegría o   de desánimo, en los que  tras la lectura, todo lo agrio se dulcifica, lo que parece grave se vuelve insulso y lo realmente importante se purifica en el crisol de la verdad.

Una segunda intención es que algunos de los lectores con quienes el azar me haga coincidir en este espacio,  recuerden  a algunos de estos autores y la significación que hayan  tenido en sus vidas. Es también mi humilde aspiración que esta página pueda  ser para otros, cual evangelio, noticia nueva  y descubrimiento que les provoque la necesidad de seguir leyendo para encontrar un poco de remanso en medio del agitado correr de nuestras vidas.

Bienvenidos a este espacio de reflexión, aquí encontrarás un poco de la poesía, la  filosofía y la  literatura  que he disfrutado tanto y que hoy  como mi nuevo amigo te comparto.

Ahora, como siempre,  cuando estoy  hecho un lío enredados en las palabras viene  en mi auxilio alguna cita rescatada del rincón de la memoria, que  clarifica mi torpeza, endereza el rumbo de mi extravió, –desface el entuerto- para comunicar lo que mi incapacidad no consiguió.

“ Cuando llega la noche, regreso a casa y entro en mi escritorio, y en el umbral me quito la ropa cotidiana, llena de fango y de mugre, me visto paños reales y curiales, y apropiadamente revestido entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres donde, recibido por ellos amorosamente, me nutro de ese alimento que solo es el mío, y que yo nací para él: donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles por la razón de sus acciones, y ellos por su humanidad me responden; y no siento por cuatro horas de tiempo molestia alguna, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me asusta la muerte: todo me transfiero a ellos.”                 Nicolás Maquiavelo

De nueva cuenta bienvenidos.

¡MAMAAÁ!… ¿SE FUE LA LUZ?

Por Ernesto Parga Limón

“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas

¿Se fue la luz? -Sí hijo, otra vez -, contestaba mi mamá a mi aterida pregunta gritada a la mitad de la ducha en el friísimo baño de la casa en donde crecí, en un lugar de los altos de Jalisco cuyo nombre siempre quiero recordar. El baño se situaba afuera de las habitaciones, casi al fondo del patio, por fortuna la costumbre mandaba un solo baño a la semana; cada sábado.


A pesar de ser casi a diario, los cortes a la energía eléctrica suponían un fastidio que uno lamentaba por muy diversas causas, por ejemplo, en el día que hoy estoy recordando, en el radio sonaba la estación de música pop la HL de AM, que programaba un concurso entre los “tres grandes del momento”, Roberto Jordán, César Costa y Leo Dan; el concurso consistía en que el público llamaba por teléfono y cuando un artista conseguía 5 votos se tocaba su canción. Para animar a los radioescuchas, constantemente se daban breves adelantos de cada una de las canciones. En mi casa, claramente, no había teléfono y yo cruzaba los dedos haciendo changuitos para que ganara el artista que yo quería. En aquellos tiempos nada dependía de uno mismo.


¡Qué bueno que eso ya no pasa! Ahora ya no hay cortes, gracias a los sucesivos gobiernos neoliberales y trasformadores que hemos tenido en los últimos 20 años, eso ya es parte de la historia patria.

Pero entonces yo tenía 9 años, y no había YouTube ni Spotify, así era la vida y se podía vivirla. Todo aquello que nos gustaba generalmente imponía una espera para conseguirlo y esa espera, les aseguro, no garantizaba nada. El balón de futbol, el micro horno de juguete, el juego de Peteka, la muñeca que hablaba… quizá en Navidad o tal vez en Reyes. Desear y soñar eran en sí mismo ya la cara de la felicidad.


¡Mamá se fue la luz! -Qué si, qué quieres que yo haga, ni que fuera de la compañía-. Ni hablar. En realidad, quedarme a la mitad del baño no me molestaba tanto como el no saber cuál de los tres cantantes ganaría aquella contienda. La luz regresa y yo deseo que triunfe César Costa porque quiero oírle cantar:


-♫♫Una copa de vino guitarra y canción,
Andar los caminos a la buena de Dios
ya me lo tomé y el mundo parece distinto,
la lara la la♫♫-

Canción rítmica y que a mis 9 años me parecía enigmática. Antes de que la luz brillara por su ausencia, los tres cantantes iban empatados en cuatro votos así que, quizás, tendría que escuchar aquello de:

“♫♫ es otoño
las hojas de los árboles cubren el campo
el verano ya se fue ♫ ♫

No es que no me gustara, tenía su encanto, y Jordán era una estrella, pero prefería aquello de vino, camino y canción. De Leo Dan no recuerdo, 50 años después, con qué canción competía, probablemente con:

“♫ ♫Pero Raquel
Raquel, déjame salir
No seas mala Raquel
No seas mala mi Raquelita♫ ♫”

Hoy ya no sucede esto, tenemos una CFE bien consolidada y gracias a Dios no dependemos del gas de Texas, por fortuna hemos tenido gobiernos muy conscientes que han invertido en nuestra independencia energética. Recuerdo cuando eso era apenas promesas de campaña.
¡Qué tiempos se vivían!


Creo que hoy, en pleno 2021, nadie resistirìa unos apagones como aquellos de hasta 24 horas. Cualquier político se vería en muchos aprietos para justificar tamaño descuido, creo que, ni echarle la culpa a los gobiernos pasados le funcionaría. No, hoy la sociedad exige a sus gobiernos eficiencia.

¡Qué bueno que eso ya no pasa!! Da gusto saber que hemos avanzado, para eso sirven los recuerdos, para valorar lo que ahora tenemos.


Escucho en el radio, que metí de contrabando al baño, Ring, ring, la llamada decisiva, cruzo los dedos, mientras se escapa de mi cuerpo el jabón. El ganador es…

¡Mamaaá se fue la Luz otra vez!, -que sí muchacho cabezón-, -caliéntame un poco de agua del pozo, porque tambièn se fue el agua, para quitarme el jabón que me quedó-
Y en lo que llega mi mamá, imagino como será el mundo en el 2021, sin cortes de luz, ni de agua, como el mismito paraíso, al tiempo que entono, o mejor dicho, desentono:


♫ ♫ “A mí no me cuenten penas
ni me hablen de sufrimientos
yo quiero vivir cantando
y andar sin rumbo como anda el viento.
Ser libre como las nubes
que ruedan sin descansar
querer como quiere el río
que besa y besa y después se va
Un vaso de vino
guitarra y canción
andar los caminos
a la buena de Dios” ♫ ♫


¡Seguro esa ganó, no me queda la menor duda!
Y el paraíso… nos los siguen debiendo.

VOCACIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

“El papel del ciudadano en nuestras democracias no acaba con el voto”
Barack Obama

Alguien dijo por ahí que niñez es destino, que en cierta manera nuestros primeros años prefiguran los gustos y los intereses que dan sentido a la vida adulta, otros más aventuran que la felicidad está asociada a cómo somos capaces, ya mayores, de vivir conforme a esos gustos e intereses preformados. Así la vida activa familiar, profesional y social se plantea como una respuesta a un llamado…eso lo llamamos vocación.

En algunos casos las experiencias de la infancia son tan poderosas que esta llamada se impone con tal fuerza y claridad que apenas hay espacio para la duda, el chico ya sabe que dedicará su vida solo a eso y sabe también que no será feliz al margen de esa vocación… escribir, torear, desarrollarse profesionalmente en el deporte que es pasión de su vida, la respuesta a la vida religiosa, o a las artes son otros ejemplos.

Hay, sin embargo, otra vocación aún más universal, que nos incluye a todos, porque va al núcleo mismo del ser del hombre, a quien tras las huellas de Aristóteles denominamos zoon politikón, (animal social), ente que vive congregado en la polis, que requiere del grupo para alcanzar su desarrollo a plenitud, que clama por la comunidad para dar salida a su necesidad de aportar.

Esa necesidad es casi una pulsión. La llamada es, repito, universal y constitutiva de su misma naturaleza gregaria, la vida social y su insoslayable participación en ella son una definición del hombre mismo.  

Como en las otras vocaciones esta, si no es operativa en la vida humana, impide la felicidad. Sentimos que  algo falta para la plenitud, la vida del ermitaño es solo la excepción que confirma la regla.  La polis y su organización nos incluye a todos ya que en ella se juega a cara o cruz no solo los intereses de quienes votan o son votados, sino de nuestros hijos. La respuesta a la vocación por la actividad social está siempre presente, muy fiel, esperando que demos un paso al frente.

Indudablemente hay muchas formas de participación social, desde luego la mejor de ellas es el respeto a la ley, el voto mismo y la búsqueda del voto lo son también. La crítica y la queja son, asimismo salidas, aunque falsas a esta necesidad, y desde luego mucho menos productivas.

Nunca resultará una obviedad insistir en que la democracia somos todos.  Quizá usted esté pensando que, de la política entre más lejos mejor, sin embargo, esa no es la única manera de participar como ciudadano en la vida social de su comunidad.

El próximo 6 de junio se llevará a efecto la elección más grande de la historia del México moderno y de cierta manera, también, muy decisiva para el rumbo que habrá de tomar nuestro país y la democracia ciudadana que tanto nos ha costado construir.

Participe como observador electoral, yo lo he hecho, le recomiendo la experiencia, en esta ocasión participo como consejero en mi distrito electoral. Conozca la entraña misma de la democracia y el impecable e impagable servicio que miles de ciudadanos realizan en favor de la misma.  Dé respuesta, a través de esta figura de participación social, a esa necesidad que está siempre latente, usted lo sabe bien, de aportar y de sumarse más allá de la queja.

Regale a México su tiempo ese domingo, la exigencia es mínima, la aportación suya inconmensurable, mejor incluso, regálese a sí mismo ese domingo de civilidad para conocer desde el corazón mismo al sistema electoral que nos rige, para que nadie le cuente. Le anticipo una experiencia inigualable.

Los órganos encargados (el INE y en nuestro caso el IETAM) ya pusieron en marcha la imponente maquinaria que selecciona el personal ciudadano responsable de los consejos distritales y municipales, que insacula y capacita a quienes serán, el día de la jornada, los funcionarios que reciban su voto en la casilla que le corresponda de entre las más de  164,000 que se instalarán en todo el país, en el llano, en la montaña, en la costa, en la colonia, en el ejido, en la megalópolis o  en la minúscula ranchería, en todos estos lugares hombres y mujeres darán respuesta  a su vocación ciudadana participando de alguna u otra manera en esta elección.

El INE y los órganos electorales locales de conformidad con los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad salvaguardan la confianza que reclama y que merece el voto de cada mexicano en cada uno de los procesos electorales.

Y, efectivamente,  la democracia se construye y se mejora entre todos. Participe.

LA ROSA Y EL ROMERO

Por Ernesto Parga Limón

Lo recuerdo…Rosa ya mayor, sentada en una silla con la puerta del refrigerador abierta.  El tiempo detenido. Todo el universo en pausa; solo existe eso y llena el espacio de su vida. Mi madre no cogía ningún ingrediente, ni siquiera llevaba sus manos hacia ellos, pero seguía ahí con la puerta abierta. Suponer que solo estaba pensando en qué platillo iba a preparar, es entender poca cosa del arte de vivir con propósito, haciendo del servicio el núcleo mismo del amor.

Rosa quizás evocaba su niñez, o llamaba a sus ancestros, o pensaba en el porvenir de sus hijos o, tal vez, sentía en el alma el dulce pellizco del amor anticipando que pronto su marido llegaría a comer. De todo eso va el gusto por cocinar, sentirse útil y amar de esa manera al compás de aromas, de recuerdos, de anhelos y de especias.  

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, tratando de interpretar el mensaje oculto en los frescos efluvios que se escapan al aire después de acariciar su rostro.  Y yo contemplo, solo contemplo, unas veces sintiéndome como un intruso que tras la puerta intenta ver el rito sacro aquel al que no fue convocado, y otras agradecido por estar allí escuchando el silencio de ese diálogo que, aun hoy, sigue diciéndome tantas cosas.

Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa sigue ahí, puerta abierta, pero repentinamente, se abre el cielo, y tocan sonoras las trompetas, el eureka ha sucedido, el numen y las musas han bajado y dictan prontas sus indicaciones.  Yo adivino que las musas son la encarnación misma de Pachita su madre o María Romero, la nana que gastó su vida en criarla y en enseñarle los secretos del chile bien tostado y la canela para afinar el sabor del ancestral “mole corriente” y del gusto por combinar dulce y picoso en la carne agregando pasas o piloncillo.

Yo no conocí a María Romero, pero durante toda mi infancia recé por ella, como una más de la familia, recitando con mi madre, que nunca dejó de agradecer su presencia en su vida:

“Acuérdate señor, del alma de tu sierva María Romero que redimiste con tu preciosa sangre, no la hemos perdido en el seno del buen Dios nos espera, que ruegue por nosotros como nosotros rogamos por ella, dulce Jesús no seas su juez se su Salvador” … así lo recuerdo

Rosa María (rosemary,) romero en inglés, Romero el apellido de María y yo romero en permanente romería para encontrarte en mis recuerdos. 

Rosa cierra la puerta, entorna los ojos y abre el corazón que late feliz entre el chirriar de la manteca y el humo cargado de aromas que escapan a la olla de peltre e inundan la cocina entera y los corazones de quienes fuimos destino de su amor hecho comida. Y Rosa; faz hermosa, dulce mentón de azúcar, sonrisa eterna y olor a rosa.

Uno a uno van transformándose el amor en platillos deliciosos y van colocándose sobre la tabla que, en solución de casero ingenio, se usa para unir el espacio sobrante entre el refri y la estufa y que sirve para que estos vayan reposando, atemperándose, un recurso de todo buen cocinero.  Los platillos siempre son muchos, porque Rosa nunca olvida que a Guillermo no le gusta el chile, que Pepe quiere con cebolla, y que para mí ha de reservar tres pedazos bien dorados de la carne casi en punto de “carnitas”.  Rosa va dando pequeños giros, y acá quita y allá agrega, adecuando su receta para que cada uno se sienta querido y atendido degustando su comida hecha… “solo para él”.

Y mi papá, en lo que se calientan las tortillas, se toma la cerveza que le abre el apetito, y pierna cruzada en el sillón de la salita de estar, sigue pensando en que debe cumplir con su deber de jefe de familia; ahí, también para él, se detiene el tiempo y su universo, servir a su familia; no hay espacio para nada más.

Y Rosa llama y la tropa obedece y ve con naturalidad, porque así se les acostumbró, aquello que más que platillos y recetas es…la cara más visible del amor.

Hoy Rosa preparó, es más justo decir, enhebró y urdió con delicadeza de artesano un poco de recuerdos, una pizca de alegría, alguito de gozoso sacrificio y otro tanto de gusto hondo por servir. Y de aquello resultó la comida de un día cualquiera:

+ Sopita de fideo preparada con el caldo de pollo que siempre se conserva.

+ Carne de puerco en un caldillo con chile ancho y pasas dulces.

+ Tortitas lampreadas de chayote y queso fresco, de papa o de plátano frito, servidas en una salsa de tomate molido y orégano con un toque de vinagre.

 + Agüita de flor de Jamaica.

 Y yo hoy y cada día que cocino, en romería tras mis recuerdos,  te tengo presente para charlar de aromas y sabores, contigo Rosa, con Pachita y con María Romero.

DEMOCRACIA BAJO LA LUPA

Por Ernesto Parga Limón

“Los educados difieren de los no educados tanto como los vivos del os muertos”

Aristóteles

Pocos, muy pocos, dudan de la “superioridad moral” de la democracia frente a cualquier otra forma de organización política de un país o de una comunidad, claramente casi todos preferimos la democracia frente a la autocracia en cualquiera de sus manifestaciones actuales o pasadas …  monarquía, totalitarismo comunista, regímenes teocráticos o de partido único.

La democracia vista como el resultado de arrebatarle el poder a uno solo o a unos cuantos, para decidir sobre nuestra vida presente y futura, y hacerlo radicar en el pueblo para que este sea, finalmente, a través de sus representantes, quien autogestione las soluciones a la problemática social y política de sus comunidades, nos parece justo y racionalmente incontestable.

Sin embargo, asumida que es la mejor y más justa forma de gobierno  y que nunca será perfecta y siempre perfectible, deberá asumirse, también,  que la democracia y especialmente la incipiente como lo es la mexicana;  tiene sus debilidades, y que es aun muy persistente la tentación autócrata  entre aquellos que habiéndose servido de la democracia para llegar al poder, una vez en el ejercicio del mismo, la democracia les  parece un lastre que les impide gobernar a contentillo siguiendo su apetito dictatorial.

 Por esta razón, entre otras, la democracia debe ser depositada en organismos ciudadanos y garantizadas con “tres candados” su independencia y su autonomía.

La democracia para aspirar a la permanencia debe de alimentarse de un mínimo de educación cívica (no necesariamente académica) en todos sus ciudadanos, sin excepción de la clase social a la que pertenezcan.  La pretendida sabiduría popular y su infalibilidad parecen ser mas un argumento de control y de utilización por los políticos que la esgrimen, que una genuina apreciación de la realidad cultural de nuestro entorno.

Educar a los ciudadanos supone que entendamos y valoremos el poder trasformador de nuestra participación política, como votantes, como activos agentes sociales y como generadores de contrapesos y equilibrios.  Sin embargo, aún no nos cabe en la cabeza que los políticos tienen por nosotros un poder delegado.  Un pueblo inculto, democráticamente hablando, aun ve al político en el poder como aquel que puede ofrecerle la dádiva o la oportunidad del negocio nacido al amparo del tráfico de influencias. –“Si llega este o aquel, al fin me hará justicia la revolución”-, parece ser el esquema de pensamiento de los ciudadanos en las sociedades que no tienen una democracia consolidada. Eso es lo que la educación debe cambiar.

Los organismos ciudadanos, los gobiernos genuinamente democráticos, las instituciones educativas, los empresarios y las familias mismas tienen una tarea enorme, un desafío mayúsculo y una obligación inexcusable… hacer comprender a los ciudadanos, a la prensa y a los propios partidos políticos que ganamos más bajo el amparo   de la ley y la democracia que bajo el autoritarismo discrecional y la anarquía. Que la dádiva paternalista y la tranza generan, al final, un daño a cada uno de nosotros.

+ Un ciudadano maduro exige trasformaciones serias y sostenibles, no se conforma con el pez, quiere, porque merece, ser enseñado a pescar.

+ Un ciudadano educado cívicamente, cree radicalmente que el bien común es bien para todos y que toda ventaja tomada injustamente terminará por lesionar el orden y revertirse en su contra y en la de los suyos.

+ Un ciudadano educado exigirá a su partido y a su gobierno responsabilidad democrática, apego la legalidad y respeto a las instituciones.

La educación debe ayudarnos a romper con el flagelo de la corrupción que permea, por desgracia, muchas acciones de la vida social y política. Por la educación los ciudadanos debemos entender que las virtudes humanas cívicas son el camino auténtico del progreso y la justicia, que la honestidad, la legalidad y el respeto a los principios son la base de todo proyecto personal y social que merezca la pena. Eso es, después de todo, la vida ciudadana; la capacidad de vivir en la polis respetando los derechos ajenos y respetado en los míos. Entendiendo que el bien común es por definición bien para mí.

Hoy más que nunca el estado y los partidos políticos deben de apoyar y consolidar la autonomía y la independencia del INE y de los organismos electorales locales, no hacerlo porque no se pliegan a sus demandas es una inmoralidad política y en términos democráticos… un verdadero harakiri; que a nadie favorece. El cuestionamiento permanente y sistemático, va vulnerando la credibilidad y la confianza, eso a nadie sirve:  es destruir por destruir.

Los partidos y los gobiernos son corresponsables de la permanencia de la democracia y no quienes socaban, sembrando dudas, a las instituciones que tanto trabajo nos han costado y que tanto necesitamos, hoy en día, si pretendemos alcanzar la justicia social y el desarrollo económico que merecemos.

No se puede patear el pesebre y no esperar consecuencias.

LA ELECCIÓN CIUDADANA

Por Ernesto Parga Limón

Poco a poco van saliendo nombres, como conejos de la chistera de los magos. A aquel se le palomea para presidente, al otro para diputado, este otro inconforme porque su proyecto personal no generó adhesión en su partido, se lanza por la libre como candidato independiente, otros, no actores políticos del pasado sienten también el llamado de la democracia y se lanzan a la odisea de conseguir el apoyo ciudadano a través de un proyecto independiente.

Faltan muchos nombres, muchos más. En la magna elección federal y estatal del 2021 se elegirá la friolera de 21,368 cargos políticos, entre ellos diputados locales, los 500 diputados federales, presidentes municipales y 15 gubernaturas.

El canto de las sirenas se escuchará a través de los altavoces del perifoneo que llegarán como cada proceso hasta la calle última de la olvidada colonia, hasta el ejido aquel de rimbombante y revolucionario nombre. Enamorándonos y subyugándonos con su promesa de mejora de las condiciones sociales y económicas en las que vivimos.  Las promesas de los partidos son su divisa de intercambio para obtener el tesoro de nuestra afirmación a sus candidaturas a través de la boleta cruzada en su favor.

Ciertamente debido a la pandemia, las campañas serán muy diferentes, muy en los medios, la radio y la TV serán casi monotemáticas en sus espacios informativos, saturándonos de notas sobre las actividades de precampañas y de campañas, pero quizá el campo de batalla preferidos serán las redes sociales; espacio casi virgen de regulación de tiempos y de exposición, y además fertilísimo para las “fakes news” y para la descalificación del oponente.

Escuche todo, lo sensato y lo insensato, lo posible y lo imposible, que no le vendan humo, no otorgue su voto a cambio de espejitos o baratijas.  Si le parece necesario estudie las plataformas políticas de los candidatos y de los partidos que los impulsan, repase muy bien la biografía del candidato que, hablándole al oído dulcemente, le pide su voto. ¿Qué han hecho, cómo fue su desempeño en puestos anteriores? Infórmese bien, analice con cuidado las alianzas entre partidos que pueden ser locales o nacionales, si no lo hace quizá de manera indirecta le dé su voto al proyecto que no desea apoyar.

De una manera muy sintetizada puedo decir que lo que se juega este 6 de junio es la continuidad del proyecto del presidente Lopez Obrador, es una especie de referéndum popular, casi a la mitad de su gestión. Si la aprobación se vuelve voto, AMLO podrá, de la mano del congreso hacer pasar las leyes que su autodenominada cuarta transformación requiere.

Actualmente el partido del presidente AMLO, tiene en su poder el histórico número de 338 diputados, de los 500 que conforman la cámara baja, instancia clave, repito, para impulsar y aprobar las reformas lopezobradoristas, si lo consigue transitará la 4T por un sendero recto allanado por los votos de sus simpatizantes, si no lo consigue, si la oposición le planta cara y le arrebata el control de esta cámara, todo será cuesta arriba para su proyecto.

Si apoya a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de hacer posible lo que espera de ese partido. Si apoya a otro partido opuesto a Morena, esta es su elección y su voto la mejor manera de manifestar que desea otro rumbo para el país. Eso es en esencia la democracia; renovación de apoyo o retiro de este.

No escuche, por favor, las voces que machaconamente y por anticipado pretenden descalificar el proceso venidero; solo desean llevar agua a su molino.  Confíe en el INE y en la autoridad local ya que estos órganos son fruto de la ciudadanización de las elecciones.  Somos, en definitiva, los ciudadanos los que elegimos a través del sufragio secreto y libre, y somos los mismos que sancionamos la elección, ni más ni menos.  Hace solo algunas décadas el gobierno a través de la Secretaría de Gobernación era quien sancionada las elecciones siendo, de esta manera, el partido en el poder juez y parte, eso no sucede más.

La independencia de estos órganos frente a los partidos y frente al mismo gobierno nos ha costado mucho como sociedad. Yo conozco el sistema y le puedo asegurar que es imposible hacer trampa, cada partido tiene el derecho de tener un representante en cada casilla y en cada consejo electoral, supervisando cada parte del proceso, del mismo modo cada parte del proceso y los resultados puede ser impugnado por los partidos y por los candidatos.  Atrás quedaron los tiempos de fraude y de intervención de los partidos y del gobierno.

No solo confié en el INE y en la autoridad electoral de su estado, súmese como observador electoral ciudadano, sea parte activa en estos comicios históricos.

Y desde luego…asista a las urnas, dele valor a su voz y a su condición de ciudadano.

TRUMP; UN SALTO AL VACÍO

Por Ernesto Parga Limón

El tormentoso, caótico y surrealista epílogo de la administración Trump, nos demuestra la sabiduría del conocido refrán; “lo que mal empieza, mal acaba”, o su versión más antigua, “el que mal anda, mal acaba”. Y es que Trump empezó mal, se condujo mal en todos los aspectos de su vida, como empresario, como candidato, como presidente, como líder, como persona, en suma. De tal manera actuaba que muchos pudimos anticipar su desastre final, casi todos, salvo algunos de los políticos de su partido que se sirvieron de él y de la oportunidad de golpear a sus enemigos demócratas y tal vez otros más que acariciaron la posibilidad de sustituirlo en el futuro.

Esos políticos, léase Ted Cruz y el grupo de senadores, que nos mostraron su auténtico y abyecto perfil al gestionar la negativa a reconocer el triunfo de Joe Biden, que degeneró en la toma del Capitolio por la turba fanática de racistas y xenófobos, que abrevan del discurso calumniador y supremacista de Trump. Una autentica fauna de descerebrados.

En el magnífico libro Quo Vadis de Henry Sienkiewicz,  Nerón asustado por los desmanes del gentío que amenaza con romper el cerco y entrar en su palacio la  “Domus Aurea” (Casa de oro), pide consejo al filósofo Séneca sobre como contener el inminente peligro que le acecha… Séneca fríamente le comenta: La turba es un animal salvaje y con los animales no se razona. A Trump podemos ahora decirle; puedes sacar a la turba a la calle, pero nunca podrás regresarla sin haber causado daños ni estropicios.

La realidad de este hecho superó con creces a la ficción y a la historia misma, esta vez no fue la turba amenazando al César, fue el César mismo atentando contra el imperio y contra la democracia que le permitió acceder al poder máximo.

El éxito y la caída de Trump tiene en común su uso manipulador de las masas a las que siempre les dijo lo que querían oír. El “Make America great again” sustentado en un discurso antinmigrante y de inusitada violencia verbal, caló hondo en una población mayoritariamente iletrada y con una vena de grosera supremacía blanca que salió del closet y que crecientemente extiende su influencia en el país de las libertades, tremenda paradoja.

Por ello la estrepitosa caída de Trump es una suerte de aire fresco, que oxigena la enrarecida escena política de su gestión como presidente de EE. UU. Si este hubiera optado por entregar el poder, que el pueblo le quitó democráticamente, de una manera civilizada y pacífica a Joe Biden, Trump tendría su lugar en la historia como el presidente número 45 del país más poderoso del mundo, cuna de la democracia moderna. Y quizá, incluso, con alguna oportunidad de seguir su carrera política de la mano de los 75 millones de electores que increíblemente le refrendaron su apoyo.

Pero al tirano enfermo de egolatría, al mitómano consumado, al megalómano embriagado de su pretendida superioridad, lo último que le puedes pedir es civilidad y razón.  Querer pedirle que piense en la ley, en el interés común, en la decisión de otros que no le favorece, es pedirle peras al olmo.

Cuando la vanagloria o el complejo son el motor de la vida y esto se vuelve forma de gobierno, la autocracia inexorablemente arriba. El gobernante entonces no oye, no entiende, no confía, crea sus mentiras, las repite tantas veces que estas se vuelven sus únicos datos, toda su ciencia y la verdad que emana de su divinidad: Sucedió en la Roma imperial y sucede aquí entre nosotros.

Una personalidad como la de Trump, con su poder y con la costumbre de salirse siempre con la suya al margen de la ley, no razona, es fiel líder de su turba, prefiere inmolarse a lo Tony Montana en Scarface. Trump inmoló su lugar en la historia, incitando a la toma del Capitolio, ya no será simplemente el presidente 45, sino el peor presidente de la historia, el enemigo del país que atentó en contra de la democracia y de las libertades, sacro legado de los padres fundadores de esa nación.  Estos legisladores, modernos Licurgos, intentaron, en su carta magna, poner candado tras candado para frenar la avaricia de los tiranos, hicieron lo que pudieron, sabiendo muy bien que no hay candado que maniate la nula voluntad democrática de los hombres como Trump.

Y aprendida la lección de la sabiduría de los refranes, no está de más escuchar este otro:

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar.

(MMXX)¿ANNUS MIRABILIS? (2020)¿AÑO MARAVILLOSO?

Por Ernesto Parga Limón

Annus marabilis y annus horribilis son expresiones opuestas que sirven para señalar que un año ha sido, excepcionalmente, muy bueno o muy malo.  El conjunto de los acontecimientos derivados de la pandemia nos ha puesto a meditar sobre esto; algunos creen que este es, por definición, un auténtico annus horribilis, que nos deja una secuela tristísima de dolor y pérdidas en muchos sentidos de nuestra experiencia humana, un año para olvidar, repiten innumerables voces, al que habrá que darle la vuelta del almanaque de nuestra vida, tan pronto como sea posible. Hay, por otra parte, otras voces que creen que este año lo debemos recordar por mucho tiempo, ya que nos dejó innumerables lecciones, al darnos un parón en seco, dicen, nos obligó a reflexionar sobre las cosas importantes (La familia, los amigos, el trabajo, la vida misma) que ya dormitaban, un tanto olvidadas, en medio del desdén por lo valioso que produjo la fiebre de la prisa por vivir a la que todos nos fuimos acostumbrando.

En definitiva, lo que es cierto es que cada uno experimenta a su manera. Quizá no haya nada tan subjetivo en este mundo como el duelo y el modo en que cada persona pone cara a la adversidad que le acomete, cada cual tiene su ritmo y su manera de incorporar o de desechar parte de lo vivido.

La forma en que asimilamos el dolor y las pérdidas son, indudablemente, una manifestación más de cómo somos, de nuestras creencias, de nuestra propensión natural al pesimismo o al optimismo.

 -El duelo nos retrata mejor que nadie.-

Hay algunos que ven negro el arroz con un solo grano negro, y los hay quienes, para verlo blanco solo es menester tener frente a su vista un solo grano blanco.

Adicionalmente hay otros factores que influyen en la manera en que le damos paso al dolor en nuestra vida; la fe, la soledad, la compañía, el deber, el gusto por servir, los dolores del pasado, etc., son elementos que de alguna manera delimitan la forma en que transitamos o nos quedamos varados en el duelo. 

Explicado el subjetivo combate con la tristeza que cada uno habrá de librar por los fantasmas del 2020 y con la adversidad del porvenir, que con seguridad habrá de retornar con otra cara, yo creo que el infortunio siempre deja sus enseñanzas. El dolor nos lleva a preguntarnos por su sentido, y también a preguntar desafiantes ¿Por qué a mí? Las respuestas que afanosamente buscamos nos conducen por vía indirecta, ahora sí, a valorar lo que perdimos, y lo que aún tenemos y a enterarnos que otros también sufren igual o tal vez más que nosotros.

 Se dice que la enfermedad es el mejor referente de la salud que hemos perdido, salud que nos es tan natural que ni siquiera recapacitamos en su posesión y aun menos en nuestras obligaciones con respecto a ella. Lo mismo puede aplicarse respecto a otras realidades que, debiendo ser centrales para cada uno; la familia, el trabajo los amigos o la vida misma; y que quizá ya eran menos que una sombra que indiferentes observábamos.  Así lo ve Clive Staples Lewis:

“Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.”

Ayuda mucho para mejorar la comprensión de este tema leer a los grandes pensadores, y abrevar también del testimonio admirable de quienes, habiendo perdido a un ser entrañable en esta pandemia, a pesar de que esa persona querida se les arrebató de manera dolorosa e insospechada, siguen pensando que la vida merece la pena de ser vivida, acrecientan su fe, su compromiso y recuperan el valor de la generosidad. Contemplar la fuerza inquebrantable del espíritu humano y su capacidad de reconversión del dolor en amor son enseñanzas que se derivan de los infortunios.

“En la tristeza pervive el amor”, nos dice Elisabeth Lukas

Muchas personas dicen haber recuperado su sentido de empatía, aceptan que el “yo” era el eje cardinal de su existencia, que estaban ciegos a la realidad externa a sí mismos, y que hoy empiezan a ver con asombro la belleza que radica en la otredad.

Así lo explica, el escritor italiano, Cesare Cantú:

El dolor tiene un gran poder educativo; nos hace mejores, más misericordiosos, nos vuelve hacia lo importante y nos persuade de que esta vida no es un juego, sino un deber.”

Si esto es así, para muchos, si este año nos hizo mejores y más misericordiosos… todo habrá valido la pena. Annus mirabilis

Pero si todo es temporal, si este dolor resulta infecundo. Si a la vuelta de unos meses volvemos al sitio en donde estábamos; corriendo desaforados solo en pos de lo material, olvidando de nuevo lo que realmente vale. Habremos, también, perdido la capacidad de aprender las lecciones que subyacen en toda adversidad. Entonces sí que este será un año horrible.

¡El más horrible de todos!

HAY LETRAS QUE SE ESCRIBEN SOLAS

Por Ernesto Parga Limón

Hay letras que nunca terminan por escribirse. Son como el sueño que no pudimos recordar, son solo un sentimiento que se esfumó imposible de traducirse y de convertirse en signo que hable para otros. Las hay, otras, que cuestan el mundo y el espacio sideral el escribirlas, y emergen trémulas y tímidas, hijas del esfuerzo y la insatisfacción y que resultan, casi siempre, aun menos de lo poco que anticipábamos sobre ellas.

Hay otras, sin embargo, que se escriben solas, que asaltan al escribano. Tal como creo que sucedió, salvadas todas las distancias, a los evangelistas con las divinas letras. Únicamente queda ir detrás de ellas, ordenando un poco su fuerza y la urgencia que pugna, como potro desbocado, por comunicar su verdad y ver, ya, su marca perenne en la hoja en blanco. Estas letras son hijas de la vida, de los estados de ánimo, de las alegrías, de los miedos y las preocupaciones y de los más recónditos anhelos.

Tienen vida propia, vienen en tropel. Aparecen casi íntegras en medio de la noche, a mitad del tráfico, entreveradas en las actividades más disímbolas, cuando se cocina, cuando se trabaja, cuando se sufre por hacer brotar, infructuosa o esforzadamente, otras esquivas líneas. Son ajenas a la política y al devenir de la economía, no saben de futilidades, no se interesan en lo intrascendente, buscan siempre el núcleo mismo de la vida. Son nuestras dudas y son el misterio que inútilmente, pero no sin fruto, intentamos develar. Son la expresión más auténtica del vivir.

Las de hoy son de estas últimas, que me llegan, amigo lector, a mis 58 años, o a tus 50 años si es que sientes que en algo te cuestionan a ti también, o a los 60 de algún posible amigo en común, o a la edad desconocida de otro anónimo lector, que se cruza con ellas a través de los espacios infinitos de la red.

Y las letras que se escriben solas aparecieron ayer con esa autonomía que tan propia de ellas es, en medio de la noche, y así, en medio de mi noche me confrontaron, me cuestionaron.

¿Qué sigue ahora?, ¿Hay cosas por corregir?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Qué impide que lo seas? ¿Quieres seguir así?, ¿Haces feliz a los que te rodean? ¿Hay alguien o algunos que te siguen necesitando? ¿Estás en deuda con la vida?

No esperaban, siquiera, que yo balbuceara una respuesta, solo querían seguir siendo preguntas, y molestar como el tábano que infatigable ronda la cabeza de las bestias y los obliga a sacudirse la modorra.  Solo querían verse convertidas, con premura, en letras sobre esta hoja que ahora tienes frente ti.

Ahora yo soy quien te pregunta, querido amigo, ¿Te “molesta”, como a mí, alguna de estas preguntas?  Si es así… ¡enhorabuena!; pues asumamos que lo importante no es tener respuestas, sino la capacidad para seguir escuchando las preguntas.  La ganancia está en el pellizco al alma, que convoca a la mejora.

Quizá la mejor manera de morir anticipadamente es no prestar oídos a las preguntas imperiosas que la vida y las propias convicciones nos plantean. Primero no queremos oír aquello que nos compromete y después, ya nos es imposible oír nada, sordos a la vida, embriagados en el festín del egoísmo.

Hay vida, y esperanza, y fe, si aún, aunque tenuemente, escuchamos esa voz que nos dice que la vida humana es temporal; pero que es posible vivirla al tope de nuestra responsabilidad, que es posible vivir a la manera de Dios; que cada momento lo vive todo con vocación de eternidad.

Hay savia vital y posibilidad de cumplir el cometido si volvemos a entender que la vida está esperando nuestra insustituible contribución, lo que nadie puede dar… solo nosotros. Hay vida si recuperamos el sentido de la urgencia, entendiendo, que es hoy el mejor tiempo de la entrega, y que mañana lo será de la siguiente.

Hay vida y habrá esperanza, si la respuesta mueve a la obra y la obra se torna en hábito.

Tal vez podamos empezar intentando descubrir; quién manda esas letras que se escriben solas.

ES INEVITABLE

Por Ernesto Parga

“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles”

Joseph Ernest Renan

Es inevitable… tener sobre el ánimo con dolorosa omnipresencia en nuestras vidas, la crisis del COVID. Que ahora 9 meses después nos amenaza con más fuerza, superando en dolor y pérdidas, los presagios más catastróficos

El 6 de julio aquí, en este mismo espacio, escribí un artículo titulado “El teatro del absurdo”, en donde hacía un repaso, alarmado por las 30,000 muertes que por entonces se contabilizaban, de las pésimas decisiones, de los embustes y de la inoperante estrategia del gobierno para contener la epidemia. Hoy los fallecidos suman 110,000; llenando de dolor a las familias que vieron partir, antes de tiempo, a sus seres queridos, de desesperación a quienes han visto desaparecer su fuente de ingresos y de impotencia y soledad a muchos en este país, por la nula asistencia social que este gobierno ha proveído.

No es que se esperen de su parte todas las soluciones, pero sí al menos un poco de comprensión y solidaridad, la ausencia de esto aumenta la pena y la sensación de indefensión.

 Es inevitable… buscar certezas, y fuerzas en otro lado.

De nueva cuenta, el ciudadano de a pie, afligido por la inconmensurable dimensión de esta tragedia y por el abandono del estado, ha entendido que al final solo le queda, para salir del pozo insondable de su pena, lo mismo de siempre, la certeza y la fortaleza que solo proporciona lo verdadero, lo auténtico, lo que no se muda por el convenenciero interés de lo político.

Y… ¿Cuáles son esas certezas inalterables? Y… ¿En dónde están?

Elizabeth Lukas, discípula de Victor Frank, y por derecho propio una autoridad en Logoterapia nos dice que, los caminos para aceptar la adversidad y para recuperar el sentido y las fuerzas para continuar parten de nosotros mismos para llevarnos al encuentro de otras realidades.

En un estudio estadístico presentado en su libro “Ganar y perder…La Logoterapia y los vínculos emocionales” (Editorial PAIDOS), nos muestra estos porcentajes:

1.- El 70% de las personas ven un sentido principalmente en el hecho de hacer algo por otras personas,
es decir, ellas encuentran sentido en el hecho de “vivir para alguien” su principal sentido. (Familia)

2.- La experiencia de “sentido de vida” se corresponde con la existencia de una base moral en la persona,
es decir, con una creencia en donde hallar cobijo. (76%) (Fe)

3.- La experiencia de sentido se corresponde con la percepción y la persecución de objetivos personales,
de pertenencia a grupos, causas, y con la adopción de ideales. 74% (Deber, vocación, compromiso)

En altísimos porcentajes los factores que, según este estudio, reencauzan y dotan de nuevo sentido a las personas, y que finalmente les ayudan a superar los duelos por pérdida, son: La familia, la fe y el servicio altruista, incorporados a la dinámica vital del doliente con renovado espíritu.

Es inevitable entonces preguntarnos para evaluar, de cara a salir de una adversidad presente, para ser apoyo de alguien a quien queremos ayudar, y como prevención ante la inevitable sombra del dolor que en algún momento se colocará sobre nuestra cabeza; ¿cómo están estas áreas de nuestra vida? ¿Son fortalezas o debilidades que nos ayudarán o qué complicarán el tránsito del duelo?

Es inevitable pensar en los vacíos que los paradigmas de la sociedad en que vivimos han dejado en nosotros. Sociedad en franca y loca carrera por la acumulación materialista, el egoísmo como camino de felicidad y la soberbia de vivir un mundo al margen de Dios.

Si la luz al final del túnel, de la personal andadura del dolor, se encuentran en la familia, la fe, y el servicio generoso al prójimo, urge en primer término revaluar su importancia, aumentar nuestra dedicación y compromiso y fortalecer nuestra vinculación y personal encuentro con Dios.

Este estudio estadístico solo confirma lo que todos sabemos, pero que en alguna medida hemos echado al olvido, arrollados por la ola consumista, hedonista y egoísta, esas certezas que siempre nos acompañaron; la seguridad del abrigo familiar, del abandono en Dios, y del gozo hondo que proporciona el servicio desinteresado a los demás.

Sobran ejemplos, todos los conocemos, de aquellos que han salido adelante gracias a su desarrollo espiritual, a su intensa vida familiar, a la causa social en la que convirtieron la adversidad que los golpeó, y a la fe que los acompañó en la oscuridad de su dolor.

Indudablemente, la sacudida del dolor ha sido mayor, pues no hay adversidad que se resista en la soledad tan propia de la vida moderna, soledad de todo, soledad que, en el colmo del error, se pretende como camino a la felicidad.

La respuesta está ahí; tan diáfana como siempre, enfrente, al lado y encima de nosotros; tal vez los inefables misterios del dolor nos ayuden a descorrer el velo que impedía que viéramos en dónde están las certezas y las luces al final del túnel.

Esto también debería ser inevitable.

EL INMENSO VALOR DE LO INÚTIL

Por Ernesto Parga

“No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.”

Gustavo Adolfo Bécquer 

A pesar de las adversidades tan presentes en nuestra vida,  algunos se siguen preguntando con inconcebible despiste… ¿De qué sirve la poesía?

El encuentro fue casual y se dio en un evento público, tras el cruce de información sobre nuestros nombres y una breve indagatoria, (entre gente del pueblo se descubren rápidamente las relaciones), –estuve con tu hermano en la escuela, – Es verdad, recuerdo el negocio de tu familia-; y cosas similares.

Pasados apenas 20 segundos de habernos conocido me dijo socarronamente: – entonces, tú eres el de las poesías, refiriéndose a mi empeño en compartir en las redes sociales un poema de autor de calidad innegable cada día; y agregó de inmediato clavando la siguiente banderilla, ¿De verdad crees que a alguien le interese eso? Yo, a pesar de que ya estoy acostumbrado, no dejo de sorprenderme, cómo alguien tan impunemente juzga, y sin el menor recato desacredita los gustos incluso la pasión de vida de otra persona.

En esos casos escojo responder entre las dos maneras en que puedo hacerlo. Uno, finjo que tiene razón mi desconsiderado interlocutor, y con cara de disculpa y de extraterrestre extraviado, comento: -ya sabes soy tan ingenuo que solo a mí me gustan esas cosas inútiles e inservibles, dejando satisfecho y también ignorante a mi nuevo amigo.  Dos, si veo que se prestan la ocasión y la persona, le pido que me permita explicarle el porqué, y el para qué hago “eso de las poesías”.

Aquí y ahora transcribo lo que suelo articular en esas oportunidades.

Primero que nada, debemos distinguir entre sensación personal, aquello que tú sientes y piensas que es de tal manera, y hechos reales y contundentes; recuerdo haber escuchado responder a algún maestro mío, ante el comentario de un alumno que, repitiendo el lugar común dijo en clase: –en gustos no hay nada escrito-, el maestro le miró por unos segundos y serenamente le espetó; -hay escrito sobre los gustos y mucho, otra cosa es que no los hayas leído-. Es decir, hay una enorme, una inmensa cantidad de personas a quienes les interesa, disfrutan y aman la poesía, y el hecho de desconocerlo no hace verdad tu postura personal.

En segundo término, es importante aquí recordar la doble naturaleza de las necesidades del hombre, las espirituales y las materiales, no quiero ahora extenderme sobre cuales son las más propiamente humanas, tan solo diré, que ambas deben ser reconocidas y satisfechas en su idónea manera. Mi abuela solía decir, que la sed se quita con agua y el hambre con galletas. Cualquier intento de pedir al satisfactor algo más de lo que puede dar; es una necedad. No le pidas peras al olmo, pídeselas al peral.

La poesía, la filosofía, la literatura y la oración se inscriben dentro de los satisfactores de las necesidades espirituales, nos dan todo lo que pueden darnos, pero solo eso, no esperemos que nos satisfagan en nuestras necesidades materiales. Así que el tópico se plantea de la siguiente manera:

¿De qué sirve la poesía?; la poesía no sirve de nada, es absolutamente inútil pensándosele como satisfactor material, así como las galletas no quitan la sed.  Su campo es otro y muy importante, y muy necesario, e imprescindible e inobjetable especialmente en tiempos de adversidad.

Demos paso al siquiatra Victor Frank que nos cuenta su experiencia como sobreviviente en cuatro campos de concentración:

“No cabe duda que las personas sensibles acostumbradas a una vida intelectual rica sufrieron muchísimo (su constitución era a menudo endeble), pero el daño causado a su ser íntimo fue menor: eran capaces de aislarse del terrible entorno retrotrayéndose a una vida de riqueza interior y libertad espiritual. Sólo de esta forma puede uno explicarse la paradoja aparente de que algunos prisioneros, a menudo los menos fornidos, parecían soportar mejor la vida del campo que los de naturaleza más robusta.”

Ese es el genuino e incomparable servicio y utilidad de la poesía, de la oración, de la filosofía y del arte en general. Esa es su razón de ser, para eso están, para hacer que el hombre sea hombre y no solo bestia material. El espíritu bien nutrido se sobrepone a cualquier adversidad y dota de sentido a la existencia humana.

 En definitiva, la poesía tiende un puente entre el hombre y Dios.

Y, ¿para qué sirve el atardecer, y el rocío, y el canto del cenzontle, y el recuerdo y la esperanza y el amor? Gracias a Dios… no sirven para nada.

Tan solo para sacarnos de la tristeza de estos aciagos tiempos, para hacernos recordar que no estamos solos, tan solo para enfrentar la vida con ilusión renovada, alimentado el espíritu tras recitar con Teresa de Ávila

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

PEDIR DISCULPAS

Por Ernesto Parga

Desde el arribo al poder del actual gobierno, se trasluce un interés casi malsano por el pasado, y un desdén creciente por el futuro. Con la mirada permanente en las afrentas históricas recibidas por los pueblos originarios, se construye un falso discurso reivindicatorio de un México idílico, sabio y bondadoso, que fue abruptamente interrumpido por la llegada de los conquistadores. Se exige perdón en nombre de México por esos agravios que “nos” infringió la corona española.

En la mezcolanza de realidades y fantasías, de historia escrita a posteriori, con burdo maniqueísmo, sin grises, donde todo lo español es negro y todo lo originario es blanco e impoluto, se confunde, se divide con toda seguridad para auto erigir al régimen en defensor de los pobres y los desposeídos con claros ribetes electoreros.

Se nos vende un pasado, de suyo, de múltiples pueblos, como si fuera uno solo o al menos como si todos fueran lo mismo. La realidad es que estos pueblos estaban enfrentados y unos bajo el sometimiento violento y destructivo de otros. Como todo imperio y guerra de dominio a lo largo de la historia, hubo crueldad y bondad en la conquista y el dominio español, los ejemplos de ambas realidades son incontables, solo como botón de muestra recuerdo dos casos; el sanguinario Pedro de Alvarado o el paternal Vasco de Quiroga.

Los romanos destruyeron Cartago, los ilustrados jacobinos se dieron un festín de sangre en las matanzas del llamado “terror francés, los holandeses cometieron barbaridades en contra de los nativos de África. ¿Quién se salva de episodios ominosos en su pasado? Ni lo pueblos originarios pueden hacerlo.

 Se sabe que para algunos pueblos sojuzgados la llegada de los españoles significó una liberación en muchos sentidos.

Insisto que se confunde deliberadamente, no creo que sea por ignorancia, a la corona española de hace 500 años con la monarquía actual de España y aún más con el gobierno  del presente de esa nación,  con la que tanto nos hermana, dicho sea de paso, al pedir reiteradamente que España se disculpe por las atrocidades de la conquista.

Intentemos deshacer la madeja de esta esquizofrénica y surrealista petición de perdón.

Empecemos: ¿Qué valor tiene sacar a tirabuzón las disculpas de alguien, si estás no son concedidas sinceramente y como un acto de íntima reflexión? Ninguno.

¿A quien se debería de pedir disculpas en caso de que esta locura anacrónica procediese moral o legalmente?, ¿A las casas reinantes en los trecientos años de vida de la Nueva España, los Austria y los Borbones o al gobierno civil actual español?

Suponiendo que esto tuviera algún sentido, ¿A quién le correspondería hacerlo, al gobierno de México o a los mismos pueblos originarios? Yo no creo que al gobierno mexicano pues tiene una deuda histórica de marginación sobre estas mismas comunidades. Siguiendo la lógica del reclamo, sí el gobierno español es culpable por lo que se hizo en otras épocas, la actual administración es igualmente responsable, por el abandono y desatención que se ha perpetuado sobre estos pueblos desde la génesis del México independiente hasta la autodenominada cuarta trasformación.

En términos de verdad cabe preguntarse, ¿somos los mexicanos quienes queremos esta disculpa? Lo dudo radicalmente. Hablaré por mí y seguramente por muchos de los habitantes de esta nación.

No somos ni españoles ni indígenas y estamos muy lejos de serlo y además de quererlo ser, pero al tiempo estamos ligados muy profundamente a ambas herencias. Amamos lo español tanto como lo indígena presentes en toda nuestra cultura mexicana. Somos cerdo y guajolote, somos maíz y trigo, somos mezcal y vino, somos la canción de la llorona y el cante hondo, somos viejo y nuevo mundo.

Somos mexicanos todos, la división y la ceguera de nuestra real identidad actual, constituye una nueva afrenta.  Somos fruto de esa fusión étnica que nos conforma, cultural y espiritual, a la vez terrible y magnífica.

Si el gobierno quiere representar a todos los mexicanos, no lo hace convirtiéndonos en indígenas, no todos los somos, esta es una nación de pluralidad étnica que debe ser considerada en toda acción de gobierno.

La visión segmentada de la historia, la romántica idealización de un pasado originario, la condena de una parte de nuestra realidad y de nuestro ser nacional, no contribuye ni a la justicia ni a la reconciliación nacional que merecemos.

Mas que exigir disculpas ofrezcamos lazos renovados de amistad y mutua cooperación.

Necesitamos también una mirada hacia el futuro.

LOS DEMASIADOS LIBROS Y LA POCA LECTURA

Por Ernesto Parga

El día 12 de noviembre fue nombrado, por ser el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, Día Nacional del Libro, fue el presidente José López Portillo quien expidió este decreto en 1979, no confundir con el Día internacional del libro que se celebra el día 23 de abril y que conmemora la fecha de la muerte de los dos más importantes exponentes literarios de las lenguas española e inglesa; respectivamente, Cervantes y Shakespeare.

Sor Juana Inés de la Cruz defensora acérrima de la actividad de la lectura, décima musa de la cultura novohispana, de quien se dice llegó a tener 5 mil volúmenes en su biblioteca personal, una cantidad ingente para su época, para su condición de mujer y para su estado religioso.

Sor Juana se declara lectora contumaz y se dice agradecida por los frutos de la lectura en su vida:

“No me han dejado de ayudar los muchos libros que he leído, así en divinas como en humanas letras”

Sor Juana Inés de la Cruz

Podemos reflexionar, a propósito de la fecha, sobre muchos temas alrededor del libro y la lectura: ¿Cuánto se lee?, ¿Qué se lee?, ¿Todo libro deja una enseñanza?

Gabriel Zaid, en su libro Los demasiados libros, nos dice que en la actualidad se imprimen a aproximadamente un millón de títulos por año, en el año de 1450, fecha de la invención de la imprenta, se imprimieron unos 100 títulos, en 1950 se imprimían cerca de  250,000 títulos al año en el mundo y se consideraba que probablemente el arribo de la televisión sería la tumba del libro, ya vemos que esto no sucedió y que al contrario hoy se publican demasiados libros, así que aquí cabe la conocida  expresión “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud” frase atribuida falsamente  a José Zorrilla.

Habrá que pensar que de esa exorbitante cantidad de títulos, un millón por año hemos dicho, muy pocos tendrán reediciones, muchos menos aun tendrán traducciones, muchos de ellos no son leídos pues son publicados solo para currículo o solo por el deseo de su autor y sin ninguna pretensión ni posibilidad de distribución,  otros muchos de ellos son de texto, otros de autoayuda (si se les puede llamar libros), y luego quedan los libros que en expresión de Zaid, “son los que nos acompañan y que son dignos de ser releídos: los clásicos y los contemporáneos inspirados en esa tradición.”

Claramente el volumen no garantiza la calidad, basta dar una vuelta en los anaqueles de las librerías para ver la pobre oferta de buenos libros y el dominio abrumador de los libros de narco historia, chismes de política, y ver con asombro cuántas celebridades se convierten en escritores, a lo Yordi Rosado, sin tener nada que decir y sin haber leído nunca.

Es muy conocido el serio problema de desnutrición y obesidad en nuestro país, que pudiera resumirse así: o no se come o se come muy mal. En cuanto al alimento que nutre al espíritu… la lectura, la situación es exactamente la misma: o no se lee nada, que es lo más frecuente, o en el otro extremo lo que se lee, en calidad, deja mucho que desear.  Todos los índices de lectura por países nos colocan en posiciones muy bajas, prácticamente de anemia por inanición. El INEGI en un informe del 2019 nos alerta de la disminución de los lectores y del tiempo que se emplea para leer en nuestro país, con referencia a su propio estudio del 2015.

A pregunta expresa hecha a los lectores de nuestro país sobre qué libros prefieren la inmensa mayoría se inclina por los llamados “bestseller”, los libros de autoayuda y los del tipo de cómo hacer algo sin esfuerzo. La mayoría, por desgracia, libros hechos al vapor ante la exigencia comercial de sacar otro más.

¿Qué nos da la lectura de los libros buenos?, ¿Por qué no debemos cejar en el empeño de promover esta actividad y hacer todo cuanto debamos para acercar a más personas niños y adultos al mundo de las letras? Van aquí algunas razones:

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”Miguel de Unamuno.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”Jorge Luis Borges.

“He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos”Thomas De Kempis.

En suma, la buena lectura nos da criterio, libertad, horizontes amplios, independencia, solaz y paz. Quizá todo lo que erróneamente buscamos en otros lados.

Termino este pequeño homenaje al libro y a la lectura ofreciéndote, sin que me lo pidas, mis recomendaciones muy variadas en temas y géneros:

1.- Don Quijote, (Inténtalo, no te arrepentirás)

2.- Crimen y Castigo (el mejor thriller de la historia)

3.- La Ilíada (poder, pasión y honor)

4.- Las confesiones de San Agustín (Paz y amor de Dios)

5.- El Aleph (poesía y filosofía en la palabra seductora de Borges)

Vamos leyendo o releyendo estos, querido lector y luego, ya encarrerados, hablamos de nuevo.

LA ELECCIÓN DEJA SUS LECCIONES… (Si quieres)

Por Ernesto Parga

“La democracia consiste en poner bajo control al poder político”

Karl Popper

Puntuación: 1 de 5.

Puntuación: 1 de 5.

La ultima semana hemos asistido, estupefactos, al desarrollo de las elecciones en EUA, al filo de la butaca como espectadores de la mejor novela de suspenso. Con una puesta en escena cargada de elementos que hizo que necesariamente estuviéramos pendientes de su trama.

Nos guste o no, EUA es un país hegemónico no solo en lo económico, también en lo político y en lo cultural, su influencia, repito, nos guste o no, se hace presente en muchos aspectos de nuestra vida, en la manera como vemos, entendemos o mal entendemos la realidad que nos circunda. Por lo tanto, en estas elecciones no solo estaba en juego la presidencia de este país, la conformación de sus cámaras, algunas gubernaturas, también se preguntó a la ciudadanía a través de referendos, por ejemplo, sobre el consumo legal de la marihuana, además, y esto es aún más relevante, estaban en el centro del debate un montón de posiciones ideológicas sobre temas muy variados: el aborto, la migración, el cambio climático, las energías limpias, la supremacía y el racismo.

Así que este llamado super martes nos ha dejado, si queremos entenderlo, lecciones muy diversas.

A los estadounidenses, sin duda, los llevará a preguntarse sobre la viabilidad, la representatividad y la justicia de su sistema electoral que puede permitir la victoria a un candidato a pesar de no obtener la mayoría de los sufragios de sus ciudadanos; tal fue el caso de Trump en las elecciones del 2016.

Y al mundo entero, cuestionarnos sobre las entrañas de la democracia misma, que tan frágil ha resultado en un mundo lleno de información falsa, frente a los embates de los políticos populistas que buscan a cualquier precio escalar en sus ambiciones de poder.

Es muy difícil de entender como más de 70 millones de personas le refrendaron su confianza a Trump a pesar de la desastrosa gestión en su mandato. Uno se pregunta, obtener el voto faltando a la verdad, enfrentando a sus ciudadanos, generando un clima de odio. ¿Es esto realmente expresión de la democracia o su artera manipulación?

A mi parecer, se jugaba en esta elección una cuestión de mucho más calado para la democracia tal y como la hemos estado viviendo. La opción populista fue puesta a prueba. La ratificación de Trump para un segundo mandato hubiera significado un acicate a otros tantos políticos, de esos que últimamente proliferan, que ven en esta vía de acción política la manera más eficiente de acceder al poder, mintiendo, denostando, repartiendo culpas y dividiendo a sus ciudadanos.

El resultado, al menos en EUA, es alentador porque demuestra, o así lo espero, que no es suficiente para ganar con la descalificación sistemática en el uso de los medios, o la destrucción de la obra de los antecesores, que es necesario proponer y construir en el presente. El resultado parece que le abre la puerta de salida, también, a la majadería, a la burla sobre los adversarios y a la imposición burda, incluso de manera física, sobre el interlocutor  (recordemos los  groseros apretones de mano a Macron y a Trudeau, o el empujón al mandatario de Montenegro).

 Es de desearse que sigamos encaminando directamente a la salida de la escena política  a los charlatanes del odio y la falacia, que utilizan todo cuanto pueden a su favor como mero afán electorero,  así sea la figura de Cristo o la defensa de la vida, el negacionismo o la minimización del COVID o la recurrencia a una falsa historia reconstruida en el presente para  su propio servicio y beneficio,   nada escapa a su ambición política por más sagrado o profano que esto sea.

La democracia es el sistema político opuesto a la monarquía que divinizaba, como en la Roma antigua, a sus césares y posteriormente a los reyes del absolutismo como encarnaciones de la voluntad divina. Hoy los populistas de marras, seudo demócratas, son casi divinizados por la plebe engañada que se pliega obediente a los mandatos de su líder, reencarnación de todos los héroes, supremo y único defensor de los valores y la ética nacional.


Los peores enemigos de los autócratas populistas son: la verdad, por eso la falsean, y la ley, por eso se ponen por encima de ella.


Así las cosas… cada uno desde su lugar habrá, responsablemente, de preguntarse:

¿Cómo evito ser manipulado por las falsas noticiasy por la melodía de los encantadores de la política? ¿Qué debe hacer el estado para limitar el creciente uso de la violencia verbal y la falsedad en las campañas? ¿Cuál es la posición que, frente a este fenómeno pernicioso, deben tomar los centros de formación y las universidades en su compromiso con la información y la veracidad? y ¿Cuál es la acción civil, al margen de los partidos, que nos convoca a todos?

Democracia ilustrada…el auténtico camino contra la manipulación

En la medida de que estas preguntas encuentren respuestas satisfactorias, la democracia caminará para volver a demostrar que, aun imperfecta, es la expresión más autentica de soberanía del pueblo frente al autoritarismo. Pues a decir de Winston Churchill:

 “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás

FRANKENSTEIN DIGITAL

Por Ernesto Parga Limón

Voz: Ernesto Parga

Creo que la inmensa mayoría de las personas ha escuchado al menos alguna referencia sobre la novela de Mary Shelley, Frankenstein, y tiene noticia de qué va la trama, al menos en sus generalidades, (un científico que crea en un laboratorio a un hombre con partes de cadáveres que finalmente se le rebela). Creo, sin embargo, que pocos conocen el completo y verdadero titulo de esta novela gótica: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Frankenstein no es el hombre monstruo creado sino, el científico creador; Víctor Frankenstein que desobedeciendo la ley divina se inmiscuye en la exclusiva tarea de Dios. Una reedición de mito prometeico que nos recuerda la osadía del hombre que pretende ser Dios. En Frankenstein la creatura se vuelve sobre su creador, en el mito griego, Prometeo es castigado por Zeus, (por entregar a los hombres el dominio del fuego sin autorización), a ser devorado en sus entrañas por un águila. Prometeo es inmortal así que se recupera cada día para ser eternamente devorado por el águila. La osadía siempre tiene un castigo, puede entenderse claramente la moraleja.

En un reciente libro salido a luz en 2020, “La fábrica de cretinos digitales” de Michel Desmurget neuro-científico francés de primer orden, se nos advierte del grave peligro derivado del uso indiscriminado de la vida online, algo que el mismo autor llama… “la orgía digital”.

Pero vayamos por partes, quizás nos asombre la dureza del término cretino que utiliza el Dr. Desmurget. Veamos, La RAE nos indica en su primera acepción que cretino es un adjetivo en medicina que designa el que padece cretinismo; para explicar luego que esta es una enfermedad caracterizada por un peculiar retraso de la inteligencia.

Así las cosas, podemos colegir sin problemas que para Desmurget, el exceso de tiempo frente a las pantallas navegando produce una disminución de la inteligencia en los niños y jóvenes.

En una aseveración, francamente perturbadora, Desmurget asegura como fruto de su labor investigadora de años, que esta es la primera generación en la historia, la de los nativos digitales, que tiene un coeficiente intelectual menor al de sus padres.

Agregando nos dice. “Las pantallas corroen los tres pilares básicos del desarrollo del usuario: la interacción humana, el lenguaje y la capacidad de concentración. Cuanto más tiempo pasen niños y adolescentes con móviles y ordenadores, menos participarán de la vida familiar. Al mismo tiempo, los padres, también usuarios habituales del mundo online, están menos accesibles para sus hijos. Y científicos y expertos están de acuerdo en que la convivencia entre humanos es básica para el desarrollo”

Con toda justicia Desmurget entiende a los niños y a los jóvenes como víctimas del descuido de sus padres, que tantas veces estamos también inmersos en la orgía digital:

“Lo que les hacemos a nuestros hijos es imperdonable. Nunca en la historia de la humanidad se había llevado a cabo un experimento de descerebración de tal envergadura”, afirma Michel Desmurget 

Quizás somos un nuevo Frankenstein o un Prometeo renacido, que desafía la manera de entender al hombre e intenta al margen de lo humano encontrar la felicidad; solo apoyado en el túnel multicolor de lo digital, mundo de imágenes incesantes, sin personas de carne y hueso que confronten al usuario y lo convoquen a levantar la vista de su pantalla para atender a la suprema realidad de la persona que tiene frente a sí.

La primera generación que sufre disminución de inteligencia: ¿Será este el castigo moderno para la antigua y persistente rebeldía del hombre? que alaba hoy al becerro de oro, dios falso de la hiper conectividad

Paradoja de paradojas, de no hacer nada, de seguir así dejándonos llevar por la corriente en lugar del poder de la información y del conocimiento que nos prometió el imperio digital, tendremos subsecuentes generaciones disminuidas en su inteligencia, y más saber e información tendrán aquellos que se alejen más de la esclavitud de la dictadura digital.

Aun es tan reciente este problema en la vida del hombre, que sorprende que aun sin terminar la orgía, ya se asoman las consecuencias negativas, tal como la punta de un iceberg esconde y anuncia a la vez el volumen enorme de su realidad.

Con seguridad la mejor lección en este tema no viene de Desmurget, que exige control y prudencia en la dosificación e inmersión de todos en la vida digital, sino de la segunda acepción el término cretino que nos ofrece la RAE.

Cretino: Necio



Completa la experiencia…Audio libro Frankenstein voz humana

LEER Y VOLVER A LEER

Por Ernesto Parga

Recién ayer, hablando de literatura con T., le pregunté mostrándole El Quijote; ¿por qué no lo lees?, es un libro que te dejará mucho.

 T., a pesar de su juventud lee mucho, muy por encima del promedio, y lee además buenos libros, ahora, me comenta, que está leyendo a Garcia Lorca y mucho a Wilde. Dudo que Beatriz, la de ya sabes quién, lo haya hecho. Así que la anécdota de la pifia resultó casi obligada en nuestra conversación. Le dije… ¿sabes que confundió la nacionalidad de Oscar Wilde llamándolo estadounidense? Su respuesta fue contundente; Wilde hubiera odiado que no se reconociera su nacionalidad; era un profundo nacionalista orgulloso de su origen británico, en ese tiempo, Irlanda pertenecía a Reino Unido, además, remató T., Wilde no tenía la mejor opinión del mundo sobre los norteamericanos.

Dejando de lado las frivolidades, contraataqué… -te pregunté sobre el Quijote, ¿Qué piensas? – T. se detuvo a pensar su respuesta y tras la pausa dijo, -mmm, no se me antoja, creo que ya sé de qué se trata, ya sé mucho de la trama-

No puedo criticar su respuesta, y menos atribuyéndola a su juventud, porque sé que ya llegará el tiempo en que El Quijote, como ya lo han hecho otros clásicos en su vida, le resulte imprescindible, además   me parece que es una idea que tiene mucha gente sobre este libro, y sobre otros muy conocidos, ya que han oído tanto sobre ellos, visto quizá una película, leído sus célebres citas; o tal vez hasta algún resumen. Entonces procedí a darle mi opinión o, mejor aún, la de Italo Calvino que en su libro titulado: “Por qué leer a los clásicos” da una respuesta exacta a esa opinión:Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad

Algo así como que por mucho que hayas oído, nunca se podrá comparar al deleite de vivir personalmente la experiencia de su lectura. Sucede algo similar con las buenas películas, con todo lo bueno, nunca es suficiente ni hace cabal justicia lo que de ello te digan por más enfática y emocionadamente que lo hagan.

Viendo su interés en el tema, continúe dándole mis propias consideraciones sobre los clásicos y concretamente sobre el Quijote; al que estoy leyendo por tercera vez, me apena decirlo, apenas por tercera vez, pensando en Carlos Fuentes que declaraba que cada año en las vacaciones de semana santa releía el Quijote, encontrando en él una veta inacabable de belleza, humor, y novedad.

La primera vez que das lectura a un clásico, me pasó con el Quijote y con la Ilíada, (que no la “Ileada”, otra reciente pifia, esta vez a cargo de la CONALITEG), quieres que se termine, para de alguna forma dar por cumplida una tarea, las siguientes ocasiones en su lectura lo que menos deseas es que termine. La seducción está ya presente y se convertirá en amor que te acompañará toda la vida, es ahora tu pertenencia y gozoso la compartes, lo citas como si de un querido amigo se tratara.

Pero quizás la pregunta ahora es más obligada… ¿Qué hace que un clásico sea un clásico? ¿Quién lo determina?, antes de dar mi propia consideración es pertinente traer aquí al gran poeta español Pedro Salinas:  “los clásicos son los escogidos por el sufragio implícito de las generaciones y de los siglos, por tribunales que nadie nombra ni a nadie obligan, en verdad, pero cuya autoridad, por venir de tan lejos y de tan arriba, se acata gustosamente”

Para mí un clásico se distingue principalmente por su atemporalidad, un clásico no es un libro de ayer, no es historia, un clásico le habla al hombre de todos los tiempos que es, eternamente, el mismo hombre; con dudas, con pasiones, con deseos, con momentos de grandeza y otros de flaqueza. Un clásico como la Ilíada, no narra solo la batalla antigua entre los Troyanos y los Aqueos, narra también las batallas actuales del poder y de los hombres, nuestras miserias se retratan, como nuestros actos de heroísmo y responsabilidad con las causas en las que creemos, todos somos el Aquiles envidioso y vengativo pero también todos podemos ser el Ulises enamorado que anhela volver a casa y  que defiende su hogar con asombrosa vehemencia; tal como nos lo cuenta el mismo Homero en la Odisea.

Veamos algunos ejemplos de la atemporalidad del Quijote cuando dice

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida…”

 ¿Te parece esto actual?, en una época del predominio del dinero sobre los ideales, donde se llega a pensar que hasta las conciencias se pueden comprar.

En los consejos que da Don Quijote a su escudero antes de convertirse, este, en gobernador podemos aprender:

“No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmazalado, si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarronería.”

“Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala.”

En realidad, consejo no solo para Sancho sino para cualquier gobernante de algún país del trópico aun en nuestros días.

O esta, tan actual, que hace a Cervantes también un escritor clásico más allá del Quijote. De la Gitanilla este bellísimo aliento para tiempos de adversidad:

“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo en que están más secas las esperanzas.”

 Así pienso que el tiempo que todo lo escruta, pone a cada cosa en su lugar, hace que muera lo de suyo intrascendente, y perpetúa la pluma que tiene eco de eternidad, como los vinos nobles que lejos de agriarse se acendran en sabor y propiedades, y como el oro que siempre vale. Los clásicos por sí mismos, por su mera calidad, sin imposición de nadie, resisten la criba de la historia.

Dice el mencionado Salinas: “La novedad o la antigüedad de un libro nada aseguran respecto a su excelencia, porque precisamente la virtud máxima de la gran obra, de la gran poesía se halla en su capacidad de humillar los días y los siglos, con unas palabras tan bien dichas que siempre quede alguien que no las olvida, y las renueva, y con ello afianza su continuada novedad.”

Ya vendrán los tiempos, en que, con tantito estímulo y motivación, a T. y a cualquier joven que lee, se le aparezca el Caballero de la Triste Figura, y les ayude con su sabiduría a entenderse a sí mismos y al mundo que los rodea.

Que así sea.