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CUBA LIBRE, ¿GENTE LIBRE?

Ernesto Parga Limón

Las acciones no solo se validan por su origen; sino por sus resultados, por el bien y la prosperidad que han traído.

La cita es en una casa de huéspedes en Monterrey, los estudiantes nos reunimos para pasar el rato, cantar la música que nos gusta y que nos da voz. Rasgando la guitarra suenan los acordes y las letras poderosas, contestatarias de la trova cubana. Canciones «de protesta les llamamos» que le ponen cara al abusivo imperialismo yanqui. Cómo no estar de acuerdo, si somos jóvenes, si nuestra afirmación crece a medida que se desafía el status quo, cómo no estar de acuerdo, somos jóvenes y la protesta corre como savia por nuestras venas.

Pero si el mismo origen fue traicionado, pervertido, la realidad reclama un análisis más profundo.

Esto vendrá después, por lo pronto basta con escuchar a Pablo Milanés, a Silvio Rodríguez, o a Amaury Perez en esa cautivadora manera de hacer música: ese espacio entre el lamento, la rebeldía y el amor; tan único y tan propio de la Trova cubana.  Así nos cantaba Silvio:

♫♪Te doy una canción, si abro una puerta
y de las sombras sales tú,
te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.

Te doy una canción y digo: “patria”
y sigo hablando para ti.
te doy una canción, como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla
como doy… el amor♫♪

Y Pablo, el querido Pablo, como el hermano mayor que sabe poner en palabras lo que pensamos; sin improperios, con pura poesía, «que es lo que le sobra», lanza su queja a aquellos que se van: abandonando la isla y la revolución, y lo contrasta con el idílico espacio del caribe, tierra de libertad frente al capitalismo.  

♫♪ ¿Qué casa te albergará,
en qué esquina haz de pararte,
qué barrio recorrerás
para hallarte?

Yo me quedo, con todas esas cosas
pequeñas, silenciosas,
con esas yo me quedo.

Ya no quiero hablarte de otras cosas
más dignas, más hermosas,
con esas yo me quedo. ♫♫

Belleza pura, somos jóvenes y no nos detenemos a pensar, ¿sí libertad es algo más que rebelarte al imperio del dinero?


Huber Matos, el tercer hombre en la línea de poder de los “barbudos” de Sierra Maestra al lado de Cienfuegos y de Fidel, le contó al mundo que la revolución no tuvo un origen comunista, sino el deseo de restablecer la constitución del 1940 para deponer al dictador Fulgencio Batista.


Huber se opuso, ya en 1959, a la deriva marxista y dictatorial que Fidel estaba imprimiendo a la revolución y fue por ello encarcelado durante más de 20 años por el régimen castrista.

Hoy todavía, “Amo esta isla, soy del caribe” otra canción de Milanés me sigue pareciendo hermosa. Pero me resulta imposible no confrontar la belleza de su letra con la dura realidad de los cubanos. El régimen cubano, una dictadura de los Castro ha dado como resultado un país empobrecido y un pueblo sin libertad.

En su defensa políticos de izquierda trasnochados y convenencieros, justifican al gobierno represor que a punta de garrotazo quiere acallar el grito que se guardó por tantos años y que ahora resuena incontenible.

Nos dicen que el bloqueo es el responsable de ahogar la economía cubana…Atribuir al problema una sola causa es simplista y tan ausente de autocrítica que no ayuda a entender el fenómeno de la pobreza en Cuba y no abona tampoco a la búsqueda de soluciones reales.

El problema tiene causas externas e internas: El excesivo estatismo y regulación que impide, por ejemplo, a los campesinos escoger qué sembrar y a qué precio vender sus productos, otro factor de la crisis es la debacle de la economía venezolana tan ligada a la cubana, otro el COVID y su impacto devastador en el turismo, uno más es la falta de competencia que hace a las empresas estatales obsoletas. El Bloqueo es infame y sin duda debe terminar. Es, no obstante, una causa entre otras.

Desde México se envía ayuda humanitaria, al tiempo que se condena el bloqueo, sin cuestionar nada el desempeño de las autoridades cubanas. Es claro, Cuba requiere ayuda por la incapacidad de un régimen fracasado como casi todos los gobiernos comunistas, y porque ya no recibe los subsidios que históricamente le dieron:  primero la URSS y luego Venezuela.

“Patria y vida” cantan ahora en las calles los cubanos. No quieren más tener que optar por el exilio. Ya no la “Patria o muerte” el eslogan de Fidel.

Uno de los frutos más logrados de la manipulación discursiva en la política es, sin duda, la polarización… que coloca en un extremo irreconciliable a quien tiene una opinión con aquel que tiene otro parecer. No hay puntos medios ni grises, muy al estilo de Fidel Castro: o están con la revolución o en contra de ella.

Condenar al régimen cubano no significa en absoluto acercarse ideológicamente a los EE. UU., ni validar sus prácticas intrusivas en la determinación de los pueblos, baste recordar que aun hoy una parte de la isla está arbitrariamente bajo el dominio estadounidense: la Bahía de Guantánamo.

Los EE.UU. son indefendibles ya que han apoyado a la gran mayoría de las peores dictaduras latinoamericanas, «Banzer en Bolivia, Somoza en Nicaragua, Trujillo en República Dominicana y claro Batista en Cuba» por citar solo unas de ellas. Impulsan y sostienen a las dictaduras, las apoyan financieramente a través de créditos leoninos y luego aduciendo defender la   libertad del pueblo las derrocan.

Con todo esto, por los abusos y la ineficiencia operativa que salta a la vista, hoy el régimen cubano es, también indefendible, con un sistema sanitario, otrora la joya de su corona, colapsado por los embates del COVID y por la ausencia de medicamentes. Un país que niega a sus hijos la democracia para escoger libremente quien los ha de gobernar, un régimen que impide libertad de tránsito dentro y fuera del territorio a sus ciudadanos. Hoy Cuba es un país tremendamente atrasado que nos debe doler a todos los latinoamericanos.

Cuba merece, por igual, liberarse del régimen heredero de los Castro y de cualquier intento imperialista de dominarla.

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El SECRETO ARTE DE HABLAR A SOLAS

                                                                                                                                Por Ernesto Parga Limón

                                                                        “A mi padre: por la omnipresencia de su vida en la mía

ꟷ Sí; hablo con él, pero no estoy loco, y eso me ayuda. Con estas palabras anticipó Joser la extraña y larga “plática” que tuvo con su padre hace apenas unos días.

ꟷFue ahí, ꟷme indicó señalando el sitio donde “hablaron”ꟷ, bajo la fronda generosa del sempiterno y omnipresente nogal testigo de la vida familiar. Hoy mismo, ꟷagregó Joserꟷ, desayuné ahí con mis tres hijos varones, aprovechando no solo el fresco que dejaron las lluvias recientes, sino sobre todo el dulce rescoldo del momento pasado con mi padre. En ambos casos la charla fue prolija, pues la sensación de abrigo que da la sombra permite la confianza y estimula la confidencia ꟷsentenció no sin cierta emoción Joser.

ꟷHace días, como te digo, fue bajo el nogal, pero no siempre es ahí, a veces llega mientras manejo de camino a casa, él sabe siempre escoger un buen lugar, muy seguido mientras estoy recostado para ver la tele, me atrae, me cambia a su canal, y sentándose a mi lado me regala un momento de dicha que apacienta mis temores: Sí puedes me dice, todo va a estar bien, que nada te turbe, solo sigue queriendo igual a tus hijos, lo demás déjamelo a mí y a Dios. 

ꟷ Esta vez, la más reciente … me contó toda su vida, ꟷcontinúo Joser entusiasmadoꟷ , como si yo, que soy su hijo, no supiera cada detalle.  ¡Carajo!…  pero que grato es escucharlo de su propia boca; en espacial cuando inopinadamente me acomete la nostalgia con su carga como una nube densa. Ahora me entiendes cuando te digo que me ayuda mucho hablar con él … ¿verdad?

ꟷNo estoy loco, sé de mucha gente que platica con los suyos … Dime: ¿Acaso tú también, ꟷme sorprendió con la preguntaꟷ 

ꟷJoser inhaló profundamente; como quien anuncia que tomará la palabra por mucho tiempo hasta que termine, lo que siente necesidad de comunicar, yo pude captar la solemnidad del momento, y agradecí en silencio la confianza que Joser me otorgaba.

ꟷCada que hablamos, ꟷcontinuó mi amigoꟷ, pienso que mi padre quiere dejarme presente, quizá para que no lo olvide, alguna de sus “maneras”, de sus modos, de sus gestos, de sus hábitos.  Lo veo, mientras hablamos, remarcando cada movimiento que lo conduce a asir el vaso de leche que tiene frente a si, o acentuando el arco sobre las cejas mientras yo le pregunto algo que me inquieta. Ayer pareció querer dejar grabado en mí su rasgo más distintivo, su muy peculiar manera de sentarse cruzando la pierna.  No lo sé, quizá crea que puede ser la última vez que nos veamos, por eso parece ser que quiere asegurar su presencia de esta forma. Yo sé que no podría sostenerme si esa otra manera de irse… esa tan definitiva se efectúa.  Espero que eso no suceda nunca.  

Joser quiso contarme a detalle cada gesto, cada palabra de los momentos que pasaba al lado de su padre. Yo lo oí con atención. Sin embargo, en un momento me distraje hurgando en mi memoria; hasta que recordé que mi madre y algunos de mis hermanos practicaban todos los días y a cada rato, el misterioso arte de hablar a solas.  Me alegró saber que es cosa de familia, ya me llegará mi turno… pensé.  


Por fin entendí  a toda esa gente, con la que en ocasiones me topo y que he juzgado hasta ahora de rara, esas personas que en medio del trasporte, atrapados en el tráfico, a mitad de la jornada, formados en una fila para hacer un pago, o mientras se duchan; ahora entiendo que  lejos  de hablar solas; ellas “conversan” con los suyos;  hacen preguntas que solos no pueden resolver, piden consejos sobre la educación de sus hijos, sobre cómo superar sus conflictos matrimoniales, reciben orientación para cerrar un trato económico, consuelo para superar la tristeza de ver que  los hijos crecen y abandonan la casa paterna.


Ahora entiendo, pues claro, no puede ser de otra manera; ¡es qué solo no se puede con la vida!

 Yo volví con mi amigo justo cuando llegó, casi en éxtasis, al fin del relato del encuentro con su padre. Guardó silencio en espera de mi comentario, su actitud me lo pedía.

No te juzgo de loco querido amigo, yo hago cosas similares: hablo contigo Joser el alter ego que proyecta mis verdades y hablo también con mis lectores, tampoco estoy loco; y es verdad, todo esto me ayuda.

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LA LEY DEL TALIÓN Y LA POSVERDAD

Por Ernesto Parga Limón

Larga es la lista de errores de comunicación de la 4T, errores motivados por el terco afán de ideologizar a la realidad. “Yo tengo otros datos” es el mejor ejemplo de eso que llamamos posverdad y que se define según la RAE como: «Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales».  No se puede tener otros datos, no los hay, es imposible que haya dos verdades sobre la misma realidad, alguien acierta y alguien yerra.  2 más 2 son cuatro… y no 6.

Se ha de demostrar que se poseen los datos, los únicos, los verdaderos y   desmontar así el error contrario con pruebas.

El renombrado poeta Antonio Machado autor del poema que inspiró a Serrat en su maravillosa canción de protesta titulada Cantares, escribe en otro lugar:

¿Tú verdad? no, la verdad;
y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela.

Presentar al INE como un enemigo de la democracia; primero negar para después intentar atribuir el desabasto de medicamentos para los niños con cáncer a “nuestros enemigos”; ofender a un amplio y muy importante segmento de la sociedad mexicana llamándola “clase media inhumana, materialista, manipulable y aspiracionista”; son tan solo botones de muestra del largo elenco de las pifias comunicativas recientes en que han incurrido el presidente y sus voceros.

Si hacemos caso a la sentencia atribuida a Napoleón Bonaparte: “Si el enemigo se equivoca no lo distraigas”. Los partidos de oposición estarán ahora lamiéndose los bigotes, solo les falta un buen abanderado en la carrera para el 2024, que ahora brilla por su ausencia.  

Otro error más de comunicación, un desatino, (un error dentro de otro error), no solo en sus intenciones sino en la manera en que fue presentado, ya tuvo su primera emisión. Es la sección titulada “¿Quién es quién en las mentiras de la semana?”: El nuevo segmento de las mañaneras. Aquí le expido su certificado de pronta defunción. Si usted es adepto a la 4T apúrese a verlo; que no durará.

Es, según el propio presidente, un ejercicio para equilibrar la balanza, para que el pueblo sea informado de quienes lo engañan, es, insiste AMLO, un derecho a la réplica que nadie le puede quitar, es un, basta ya, ante la andanada brutal de los medios poderosos en su contra. Es extraño ver al poderoso, ¿quién lo es más que el presidente? (Goliat quejándose de David), lamentarse de los medios poderosos, él que tiene canales de televisión y radio oficiales a sus órdenes, él que tiene   una caterva de periodistas a modo, Ackerman, Estefanía Veloz, Gibran Ramírez entre otros.

Un derecho a la réplica que no justifica, un derecho que no ejerce en apego a su reglamentación legal. Digámoslo claro un derecho que se cobra a lo chino, por la libre, saltándose la necesaria mediación de la ley. Es decir, su propia Ley del Talión. Un derecho a la réplica que él no otorga cuando sin pruebas emite epítetos y señalamientos que no demuestra.  Adicionalmente se debe asumir el hecho innegable de que el presidente es no una figura pública, sino la figura pública por definición; y que es parte inherente a todo sistema democrático el cuestionar lo que se considera cuestionable.

Si el presidente quiere ejercer su pretendido derecho de réplica ante todo aquel que esgrima públicamente algún argumento en su contra; me pregunto: ¿a qué horas va a trabajar el hombre?

Sospecho que al presidente le parece necesaria esta locura porque no ha podido digerir los millones de votos que perdió el 6 de junio, que le llevaron a una derrota dolorosa en la CDMX el epicentro mismo de su movimiento.  Piensa entonces que la prensa es la culpable, no su gestión de la pandemia, no algunos de sus candidatos impresentables de su partido, no la línea 12, no sus promesas incumplidas, no ya sus casi tres años sin resultados en seguridad, no los pleitos intestinos de Morena, no sus bravatas en contra del INE, no.  La prensa debe ser la culpable y debe pagar la osadía de disentir.

La primera entrega de ese seudo ejercicio periodístico fue lamentable. Presentado por una Ana Elizabeth Vilchis que se quiso hacer la graciosa, como cuando dijo que a la primera nota la llamaría “nado sincronizado”, ya que todos los periodistas que la comentaron nadaron armónicamente en contra de la 4T… hasta allí llegó su gracia, su ingenio. Vilchis jugó a ser el presidente por un ratito y descalificó, claro, sin pruebas, a diestra y siniestra: al País por ser un diario español y porque sus propietarios se beneficiaron en el periodo neoliberal, a Raymundo Riva Palacio por haber sido director de Notimex en la época de Carlos Salinas de Gortari y por haber trabajado más de 10 años con el expresidente.

En fin, aunque uno no quiera, lo llevan a pensar en Bartlett,

El propio Gibran Ramírez dijo en una entrevista, que este ejercicio o mejora o debe desaparecer, imagínese qué tan malo resultó que hasta este corifeo pagado piense esto.  

Al presidente o le ayudan a hacer de esta sección algo de provecho, en sus ya de por si desgastadas mañaneras o le explican de plano que esto no sirve en nada para su causa.

¿Habrá alguien en su entorno con la interlocución necesaria para darle un buen consejo? Lo dudo

¿El presidente lo escucharía? Lo dudo

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ENTRE LO EFÍMERO Y LO ETERNO

Ernesto Parga Limón

A Pepe y a Carmen con afecto

El tema resultó ineludible, casi se escribió solo a lo largo de la semana. Como una sinfonía; muchos fueron lo sonidos que le dieron rumbo. La insospechada interpelación de mi compañero de trabajo: ꟷ¿Te parece que la palabra efímero tenga un sonido agradable?

Justo después, como que ya estaba echada a andar la serie de casualidades que terminaron forjando este artículo… el mismo amigo me pregunta; ꟷ¿viste en “face” la foto que subí sobre mi hijo; ya al volante de un carro?  Y yo pienso… ¿de verdad; lo efímero es realmente efímero?

Y una tercera coincidencia: La entrañable cena de anoche con mi hermano y su esposa; la plática después de los temas baladíes se encaminó al recuerdo por los padres que se han ido, el duelo que no acaba de marcharse, la gratitud por su vida, su presencia que nos acompaña, y una cierta complacencia (o quizá vanagloria… no lo sé, pero que ayuda) por creer que fuimos buenos con ellos.

 Me preguntan al calor de los recuerdos… ¿Conoces el cuento que circula por la red; Las Sandalias negras? Me lo cuentan…

La última vez que le regalé unos zapatos a mi madre, fueron unas sandalias negras.

 las estrenó ese mismo día. Cuando se las vi puestas ¡hasta me sorprendí!…

¿por qué las has estrenado tan rápido?

Y me contestó…

¿Ajá, y si me muero mañana?…  las va a estrenar otra. ¡No mijo, estás son para estrenarse hoy mismo!”

Dos meses después mi madre falleció.

Hoy volví a recordar las sandalias negras de mamá -algo desgastadas- Y pensando me pregunto.

¿Qué estamos esperando para estrenar…

En síntesis, la vida es solo una, aprovecha al máximo cada día, da las gracias, pide perdón, es ahora; ¡vive!, nos enseña esta historia.

Es tiempo de soltar amarras, pensamos los 4 comensales. Viajar, sí, viajar en la geografía del tiempo y la distancia. Es hora de abrir la casa a los amigos, es hora del viejo libro que me espera, «ahora sí, es mi tiempo», se piensa convencido mientras se disfruta del milenario placer del fruto de la vid que canta su pasado legendario con acordes de presente.  Y otra vez la duda… ¿se nos va la vida en nada?

Cuando veo la foto del chico: hombre/niño, (todos los hijos lo son siempre) sentado orgulloso en el carro que acaba de adquirir; pienso, ¿Hace cuánto tiempo que estuvo sentado sobre el regazo de su padre?  En el regazo, ese hueco vital que es amparo en el amor.  

¿Nada de eso queda, todo ese amor se disolvió en la nada?  ¿O el tiempo puede contener, también, notas de eternidad?

Hace algunos años me angustiaba pensar en lo que se va dejando atrás con el devenir inexorable de los años. Hoy lo veo de otra manera, ya no atiendo solo a lo efímero del tiempo, me maravillo y me gozo, ante todo, de su recurrente circularidad. Lo que fue…sigue siendo, ahora de otra manera, quizá más espiritual, incluso más humana. Los viejos lo sabían; “Recordar es vivir”, entendían que es posible el viaje hacia atrás, en pos del ayer, para actualizarlo cuantas veces lo queramos.

Que lo efímero no nos distraiga de lo eterno, que no nos confunda.

Pienso que se debe vivir intensamente el hoy, no solo porque se escapa, sino esencialmente por lo que puede dejar en el almanaque del amor.  Ese es el verdadero sentido de “aprovechar el día”, del “ahora o nunca”. Cada día nos ofrece la ocasión de vivir con vibración de eternidad. Así aprovecharon el día nuestros padres construyendo, en su presente, el tiempo que hoy nos da identidad, orgullo y plenitud.

El ahora bien vivido, bien amado, es un depósito en el banco perenne de tu historia. Aprovechar el día no significa experimentar todo cuanto se pueda porque la vida es solo una. ¡No!

Aprovechar el día significa observar; no solo ver, escuchar; no solo oír, acariciar; no solo tocar, conversar; no solo hablar. Es dejar en el camino y en los corazones la huella, el surco profundo e indeleble de tu presencia.  Aprovechar el día, la vida…es conjugar con plena conciencia las varias maneras en que somos tiempo.  Es entender que a este hoy, si se le vive con apasionada entrega, con generosidad, lo podemos dotar de permanente circularidad para que cuando vuelva, revestido de recuerdo, sea impulso y alegría para los que vienen detrás de nuestra impronta.

No lo olvides, la familia es después de todo, el único lugar a donde se vuelve. Aprovecha el día, cena con tu hermano, estrena con los tuyos tu mejor perdón, tu mejor palabra, tu mejor silencio, tu mejor caricia.

 Porque todo lo que toca el amor, muy lejos está de ser efímero… es eterno.

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24 HORAS… COMO UNA VIDA ENTERA

Ernesto Parga Limón

La villa se ubica como un anexo al edificio principal del hotel veraniego. Se usa para que los huéspedes tengan la posibilidad de sociabilizar entre ellos. La amplia sala de estar, el salón de juegos, la agradable terraza con mullidos sillones, todas estas amenidades facilitan el acercamiento. Que se rompa de inmediato el hielo entre desconocidos es la consigna del establecimiento.

Esta semana el pequeño hotel está lleno; los 7 apartamentos fueron ocupados: Un matrimonio francés entrado en edad, otro de ingleses, quizá frisando los 50 años, dos parejas de alemanes, circunspectos como corresponde a su nacionalidad, ocupan las dos suites del piso alto; los italianos ostensiblemente los más jóvenes del grupo, son los más extrovertidos, la chispa latina es imposible de esconder. La enorme suite del piso bajo es ocupada, como desde hace 40 veranos, por Madame C., octogenaria y aristocrática dama, acostumbrada al buen vivir que, sin embargo, luce un semblante un poco triste y una mirada que parece se pierde en el pasado. El grupo se completa con Luca el joven heredero español que ha venido solo, a reponerse, quizás, de algún mal negocio.

Tras los paseos que organiza la administración por los alrededores, los huéspedes, ya habituales contertulios de la villa, desesperan por reunirse en cuanto cae la tarde. Gozan del ambiente de camaradería, intercambian cortesías y se cuentan, de a poco, sus historias personales, mientras toman el té, o comparten a la par un refrescante Aperol Spritz y algún juego de mesa.

Ha transcurrido ya más de la mitad de la semana que reunirá a este grupo. La animación es creciente, la convivencia es ya muy abierta, los huéspedes, pareciera que han sido escogidos deliberadamente para que se lleven bien, pero no.  En ocasiones la fortuna es tan atinada como caprichosa.

Pero algo va mal esta noche, desde la bruma, entre los árboles, podemos ver que hay un alboroto inusual. La hora de la cena es normalmente un momento más formal, se comentan en la sobremesa hasta bien entrada la noche, tópicos más relevantes. La agitación sube de tono, podemos ver que se arrebatan la palabra, los ademanes se tornan enfáticos y hasta desafiantes.  

Tres sillas están vacías, y sobre esas ausencias es por lo que se discute con vehemencia.

 Karen la esposa de Robert el inglés, se ha fugado al lado de Luca abandonándolo todo: Marido, hijos y reputación.

Los alemanes juzgan acremente a la mujer; hay en su expresión una profunda repulsión por su actitud. Es curioso, pero a Luca ni se le menciona, como si no tuviera participación en el evento.  Uno puede suponer que los varones alemanes creen que sus mujeres y ellos mismos nunca cometerían una bajeza comparable.

La pareja de jóvenes italianos oscila, confundida, entre la condena y la comprensión.  En realidad, la sorpresa es mayúscula para todos. Si bien, conocieron a Karen apenas durante tres días. Nada hubo de indicios que proyectara una decisión tan radical por parte de ella. Dejar hijos y familia por un desconocido mucho menor. Impensable.

En la cabecera de la larga mesa, Madame C. preside con la autoridad que dan los años y el prestigio bien ganado. Observa callada, pero con un acusado gesto de impaciencia. La refriega sigue, los comensales profieren brutales descalificaciones para Karen con alguna leve e inconsistente defensa. De súbito, Madame C. en un doble y rápido movimiento, golpea con el bastón el piso y con la mano la mesa para llamar la atención de todos. Se produce un silencio absoluto. Nadie se mueve. Todas las miradas se concentran en aquel rostro severo y autoritario. Con profunda extrañeza cada uno se pregunta por el motivo de aquella sorpresiva y enérgica llamada al orden.

Madame C. respira hondo, entorna la mirada y dice:

ꟷ¿Es correcto, es ético, incluso, juzgar la larga vida de una persona por las decisiones tomadas en un solo día de su existencia?

¿Qué sabe cada uno de los estados de ánimo profundos de las personas con las que convive?

¿Es el perdón posible, hay espacio aun para la humana comprensión desprovista de crítica?

ꟷA la muerte de mi marido a mis 40 años, ꟷcontinúa Madame C.; bajo la mirada expectante de todos— «atravesada por la pena, nada me contentaba, ni la vida de mis hijos parecía paliar mi dolor», recorría los sitios habituales en donde fuimos felices, iba al encuentro del recuerdo en aquellas cosas y lugares que él amaba. Así llegué aquella tarde al Casino de Montecarlo.

Y allí estaba él, un joven de 24 años, encaramado sobre la mesa de ruleta, febril, con toda su atención sobre la rueda que giraba arrastrando su vida misma. Me detuve, su actitud casi de poseso era un imán irresistible, mi vista se dirigió a sus manos, es ahí donde la pasión desbordada del juego denota su locura. Sus manos eran un perturbador espectáculo.

–Lo perdió todo, abandonó el lugar, quise rescatarlo, supe que iba a quitarse la vida, lo seguí. Me arrastró en su demencia 24 horas que aún siguen presentes. Me olvidé de todo, su necesidad o quizá la mía hicieron que se obnubilara mi cerebro. Le creí. Le entregué mi vida y mi dinero para pagar sus deudas, me juró frente a Dios que dejaría todo, que empezaría de nuevo. Un amanecer distinto Y rutilante nos esperaba.

—A la mañana siguiente me desperté en el sucio hotelucho en donde pasamos la noche, embotados de pasión. Él no estaba. De súbito recayó sobre mí el peso de mi error, de esa decisión que aun hoy no me abandona. Corrí frenética al casino, ya no quería salvarlo sino reclamarle que por él; manché mi vida. Allí estaba desquiciado, alterado, con las manos trémulas sobre la mesa, nada le importó de mí. Nada.

—Y allí estaba yo. Sola otra vez, doblemente sola, viuda y atrapada en las consecuencias de una cadena irreflexiva de decisiones en tan solo 24 horas de mi larga vida.

El silencio reinó tras la confesión de Madame C., uno a uno los huéspedes se fueron retirando a sus aposentos repitiéndose la misma pregunta:

¿Es correcto juzgar a una persona por sus decisiones en un solo día de su vida?

Esto que acabas de leer, querido amigo, es una interpretación, muy libre y muy personal, de la estupenda novela psicológica “24 horas en la vida de una mujer” de Stefan Zweig.

Ahora te animo a leer, sin mediaciones, este clásico contemporáneo. Te adentrarás en la vida corriente de personas como tú y como yo enfrentados, tantas veces, a dilemas morales que algunos no son capaces de resolver; de la misma manera que algunos no seremos capaces de responder en nuestra vida real, en consecuencia, con lo que pensamos que es correcto.

Después de todo; todos merecemos la misericordia de un: “Yo tampoco te condeno… veté y no peques más”

¿O tú que piensas?

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UNA DOLOROSA “VERDAD”

                                                                                                                 Por Ernesto Parga Limón

“Porque de la abundancia del corazón habla su boca”

Lucas 6:45

Recuerdo la ocasión anterior que hablé con él, Josér estaba feliz, exultante. Reconocerse como parte de esa historia le llenaba de íntima satisfacción. Aunque la tradición familiar nunca le fue desconocida, «cuántas veces escuchó a Baudel, su padre, referirse al esfuerzo hecho virtud de muchos que lo antecedieron». Por la mañana, me dijo, había leído incidentalmente en los viejos cuadernos del abuelo Vihelmo, con primorosa letra, la relación de deudas adquiridas, su dificultad para solventarlas, la esperanza puesta en una lluvia oportuna que diera una buena cosecha para poderles dar un poco más a sus hijos. Esto le produjo una alegría que se le escapaba y se volvía un torrente de palabras.

­ꟷ Ciertamente todos somos préstamo, lo que somos es en buena medida lo que los demás hacen por nosotros; somos su sacrificio, tenemos─, insistía con emocionada locuacidad, ­─lo que nuestros padres y nuestros abuelos se esforzaron en darnos por mera generosidad, por amorꟷ. Josér seguía entusiasmado y agradecido con su historia; no intenté detenerlo, su relato era como si fuera el mío y quizá también el tuyo, amable lector. Josér hablaba de lo mismo que yo siento y creo, del sentido de pertenencia a una estirpe que me prefigura y me orienta a ser lo que estoy llamado a ser.

  ꟷLas deudas se pagan y generan intereses, no deseo otra cosa que hacer lo mismo y un poco más de lo que hicieron por mí el abuelo Vihelmo, y Baudel mi padreꟷ; agregó Josér, emocionado como quien firma un pagaré que sabe que habrá de cumplir a como dé lugar.     ꟷEs cuestión de honor, de gente bien nacida que quiere lo mejor para su familia, que se superen cada día un pocoꟷ. Yo también lo creo y aspiro al progreso de mis hijos.

Sin embargo, hoy que volvimos a reunirnos, mi amigo es otro, tiene el rostro demudado, no tiene ya ese  brillo en la  mirada que le producía la enorme gratitud por su pasado y sus esfuerzos personales en pagar la aludida deuda con la historia familiar.

Sin duda algo grave pasó… en Josér nada queda del noble orgullo vuelto compromiso y esperanza. Algo pesa como un fardo sobre su espalda. Me asusta el cambio, es muy drástico. Para resolver mi duda sobre lo acontecido a mi amigo y para intentar ayudarle le pregunto. ¿Qué te ha pasado, porqué esa sombría expresión que te acompaña? Me ve mientras piensa, sin duda le cuesta articular una idea, y finalmente muy pausadamente me dice:

 ꟷEra necesario saber la verdad, aunque duela, la única manera de poder entendernos es reconocernos con toda nuestra bajeza y mezquindad, eso hemos sido por generaciones hasta ahora; ambición pura. No podemos tapar el sol con un dedo.  las razones que nos da son inobjetables, más claro ni el agua, además cómo dudar, él sabe lo que dice, por eso es el líder.  Duele mucho, pero se agradece mucho también y más cuando se sabe que es por nuestro bien, que no hay aquí asomo de revancha, ni venganza ni mucho menos complejo, como algunos quieren hacernos creerꟷ.

 ꟷLo que más valoro-, prosiguió Josér, –es pensar en todo lo que le costó decírnoslo, sin duda sufre más que nosotros, claramente un líder nunca quiere hacer daño a su pueblo, pero es así, la verdad, es dura, pero es insoslayableꟷ.


Yo quise intervenir, pero no me atreví, era tal la gravedad en el rostro de mi amigo, que no atiné a regalarle un comentario que disminuyera su pesar.


Que duro es percatarteꟷ, dijo Josér contrito, ꟷque vives en la mentira, que toda tu estructura de principio y valores es falsa y peor aún, ruin y perversa. Y pensar que valoré el esfuerzo de mis padres y de mis abuelos, que pensé que progresar era ético, ¡oh! cuánto me duele saber que lo creí y que también lo fomenté, sembrando esas semillas malditas en el corazón de mis hijosꟷ.

ꟷPero en qué cabeza cabe, cuánto habíamos sido manipulados para aceptar, como si fuera bueno, el egoísmo que se esconde en el progreso, en el querer estudiar, tener casa y cosas.ꟷ

ꟷ Pero por fortuna ahí está él, el supremo líder que nos ayuda a entender la verdad profunda de las cosas, para quitarnos la venda de los ojos.ꟷ

ꟷPero que perverso fue Baudel, mi propio padre engañándome-, prosiguió mi amigo aún más afectado, ꟷtrabajando de sol a sol, en lugar de descansar, dando el nefasto ejemplo de luchar para superarse, esmerándose en dar a sus 6 hijos estudios universitarios para que vivieran mejor que él, y para que tuvieran más oportunidades en la vida, Hoy lo sé… en realidad mero “egoísmo aspiracionista”ꟷ.

ꟷAl líder le agradezco el haberme librado de ese pernicioso virus que ataca a todo los clasemedierosꟷ


Josér se alejó silente, sin esperar una réplica de mi parte, yo tampoco pude dársela, tan solo contemplé su lento andar sin rumbo ni destino, arrastrando la amarga huella que deja en las almas buenas el discurso del odio y la mentira sistematica y machacona.


Y yo, en tanto, aquí sigo sin entender cuál es el motivo real de todo esto.

¿Y tú lo entiendes?

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LA HORA DE LA PATRIA

Por Ernesto Parga Limón

Ya se llegó la hora, el próximo artículo en donde nos encontraremos, amable lector, tendrá ya visos de los resultados de la jornada electoral del 6 de junio.

Hoy no tengo ganas de fabular ni de recordar ninguno de los libros que me han impactado, hoy no. No es además justo que lo haga en el extremo en que está colocada la patria. Dejo a un lado todo afán de divulgación cultural, para apelar a que, en nombre de la amistad que por este espacio hemos fraguado me permitas decirte lo que pienso, sin rodeos y sin tapujos, acerca de las elecciones que tenemos en puerta a tan solo una semana.

O entendemos que tenemos, cada uno de nosotros, un mayúsculo desafío o no entendemos nada.   

Se juega, repaso rápidamente, la conformación de la cámara de diputados federal, esto no es cosa menor, especialmente si atendemos a la necesaria división de poderes pilar de nuestro sistema democrático.

El excesivo poder y la soledad con que se ejerce en el presidencialismo mexicano dicha responsabilidad, es absolutamente apabullante. Se llega a identificar al ejecutivo, esto no es ninguna exageración, con un Tlatoani que se sabe tocado por los dioses, o su símil contemporáneo, tocado con la “corona moral” que dan 30 millones de votos. Es algo que debe ser controlado, maniatado; incluso para el bien de quien detenta este poder de una manera tan absurdamente ilimitada.

Nadie, sin contrapeso, podrá evitar equivocarse cada vez más, conforme lo va carcomiendo la hybris; tan perniciosa como frecuente en los absolutistas.  Porque el que no oye, porque ya carece de interlocutor calificado (ya nadie lo es en su soledad), y el que no se sujeta…  enferma de desmesura y de paranoia.

Ser aconsejado, primero y ser controlado en los excesos es tan bueno para el presidente como para la patria, ese es el objeto de la independencia y soberanía que se propone con la división de poderes.

Las empresas tienen concejo directivo, las madres intentan siempre ofrecer otro ángulo al padre para que no se equivoque en sus decisiones, los padres se hacen aconsejar de sus hijos en la toma de decisiones importantes, el amigo verdadero nos muestra el error. Es de naturaleza humana la necesidad de ser orientado.

Pero cuando uno de los poderes abyectamente hace voluntaria sumisión al ejecutivo, así se le exija públicamente que “no le cambien ni una coma”. Cuando no hay un verdadero concejo porque el gabinete es florero, que solo recibe indicaciones sobre lo que hay que decir y cómo habrá de decirse. Y cuando como en una sola voz, los dirigentes del partido en el poder se suman casi con saña, a las descalificaciones arteras que se hacen en las mañaneras sobre el árbitro electoral.

La cosa va mal para el país, la cosa va mal para el presidente.

Yo les aseguro que los fidelísimos amigos del presidente: Los Delgado, Los Ebrard, los Monreal, serán los sepultureros de la falacia histórica llamada 4T, que hoy ayudan a edificar. Ya veremos el triste “otoño del patriarca” según retrata Gabriel García Márquez, el epílogo solitario de quienes han detentado tanto poder en tantos lugares de nuestra América lastimada.

Quizá estarás ya, querido amigo, planteando mentalmente tus objeciones. -Todos los ejecutivos han controlado o pretendido controlar el congreso y al legislativo- …me dirás. Es justo responderte que aquí no hago panegírico de ningún partido ni de ningún político, solo entiendo que es importante que existan contrapesos especialmente ante una personalidad como la del presidente actual, que manifiesta repetidamente su desprecio, por las instituciones, por la ley y por el árbitro electoral.

El estado soy yo, con toda seguridad es una frase que no le parece tan repugnante a quien, investido de una autoconstruida autoridad moral, tal como lo fue la autoridad divina para Luis XIV, sigue sintiéndose un elegido que ha recibido un mandato y  toda la fuerza de los héroes del pasado y que, para fortuna del pueblo, han reencarnado todos juntos en su salvífica y mesiánica figura.

No regales tu voto, ejércelo a conciencia, aun si eres partidario del presidente, regálale la maravillosa oportunidad de ser aconsejado y de tener contrapeso; permítele que atienda al realidad de los datos verdaderos, quizá así; bien asesorado, deje de mirarse en el espejo de Hugo Chávez a quien considera, él lo ha dicho innumerables ocasiones, un héroe para el pueblo venezolano.

Piensa en la patria que quieres que tengan tus hijos. Una tierra de pluralidad respetuosa y no de polarización que divide, una patria con muchas voces en donde sea posible manifestar la oposición al gobierno y a sus decisiones sin que le endilguen, al que lo hace, los peores calificativos.

Porque el estado somos todos… y no un solo hombre. Vota por México.

 Vota en conciencia, vota responsablemente.

Destacado

La biblioteca de Alejandría

A manera de Justificación.

 La biblioteca de Alejandría llegó a contar con más de 900 000 volúmenes de obras de todas las ramas de saber, de todas las culturas. Entre historias y leyendas sabemos de lo mucho que la civilización perdió en el incendio de esta biblioteca en  el 48 A.C.,  hoy se piensa que en realidad fueron varios hechos, y no solo el provocado por la tropas de Julio Cesar al liberar a Egipto de los Persas,  los que llevaron a la perdida de semejante caudal de conocimiento, por desgracia irrecuperable. Más de un incendio y destrucciones intencionales por motivos de dominio político.

 Así también, a la manera de la Biblioteca de Alejandría, cada persona  va teniendo su propio, paulatino e inexorable incendio en la biblioteca de sus recuerdos.

 Este cuaderno virtual, tiene  tan solo la intención de  proteger del tiempo, que todo lo abrasa,  la muy particular pero irreparable pérdida  del olvido de mi memoria  a aquellas letras de aquellos hombres que me han acompañado a lo largo de la vida,  en momentos  de alegría o   de desánimo, en los que  tras la lectura, todo lo agrio se dulcifica, lo que parece grave se vuelve insulso y lo realmente importante se purifica en el crisol de la verdad.

Una segunda intención es que algunos de los lectores con quienes el azar me haga coincidir en este espacio,  recuerden  a algunos de estos autores y la significación que hayan  tenido en sus vidas. Es también mi humilde aspiración que esta página pueda  ser para otros, cual evangelio, noticia nueva  y descubrimiento que les provoque la necesidad de seguir leyendo para encontrar un poco de remanso en medio del agitado correr de nuestras vidas.

Bienvenidos a este espacio de reflexión, aquí encontrarás un poco de la poesía, la  filosofía y la  literatura  que he disfrutado tanto y que hoy  como mi nuevo amigo te comparto.

Ahora, como siempre,  cuando estoy  hecho un lío enredados en las palabras viene  en mi auxilio alguna cita rescatada del rincón de la memoria, que  clarifica mi torpeza, endereza el rumbo de mi extravió, –desface el entuerto- para comunicar lo que mi incapacidad no consiguió.

“ Cuando llega la noche, regreso a casa y entro en mi escritorio, y en el umbral me quito la ropa cotidiana, llena de fango y de mugre, me visto paños reales y curiales, y apropiadamente revestido entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres donde, recibido por ellos amorosamente, me nutro de ese alimento que solo es el mío, y que yo nací para él: donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles por la razón de sus acciones, y ellos por su humanidad me responden; y no siento por cuatro horas de tiempo molestia alguna, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me asusta la muerte: todo me transfiero a ellos.”                 Nicolás Maquiavelo

De nueva cuenta bienvenidos.

EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA CIUDADANA

Por Ernesto Parga

Ya, tomado un poco de aire y disminuidos, también, los decibeles del ruido electoral, puedo sentarme a revisar lo ocurrido y comentar aquí cuáles son mis impresiones sobre este pasado domingo 6 de junio.  Al menos desde algunos ángulos.  

Toda elección permite el análisis y deja sus lecciones para quien quiera tomarlas. Muchas aristas para poner bajo la lupa: la actuación de los partidos, la participación ciudadana, el desempeño de la autoridad electoral, la cobertura de los medios etc. Todo un poliedro con muchas caras.

Como en toda contienda hubo ganadores y perdedores, no solo grandes ganadores y grandes perdedores, hubo, y quizá a esto es lo más destacado de mencionar, victorias y derrotas gozadas y sufridas en un mismo partido.

Pero sin duda el gran ganador no fue un candidato o un partido, fue la autoridad electoral.

¡Venga acá la guirnalda de olivo, coronemos todos juntos esa testa!

A pesar de los descalificativos y amenazas por parte del presidente y del juego sucio de relevantes miembros del partido Morena, quienes, incluso, amenazaron con la extinción del árbitro pasadas las elecciones, el INE se alza como el gran triunfador ya que le ofreció a la ciudadanía exactamente lo que debe ofrecer: certeza de su independencia e imparcialidad y; confiabilidad en los resultados.

Celebro que muy temprano el lunes el presidente haya avalado la limpieza de la elección. Es su deber.

En el país del “viva México”, acostumbrados al “ahi se va”, expertos en la improvisación y no en la planeación; y con la corrupción enquistada en instituciones públicas y privadas, contar con un órgano con esa capacidad de planear, organizar y ejecutar y todo esto en el marco de la ley, es una maravilla que tenemos que aquilatar, defender y apoyar ante todo intento de socavar su autonomía y mermar la confianza que la mayoría de los mexicanos le tenemos.

Los principales partidos hoy celebran el dulce amargor de su victoria o el amargo dulzor de su derrota, si se me permite el doble oxímoron. Del chiquiteaje, de los partiditos comparsas, nada que decir, mientras más se omita su nombre más rápido serán… como un mal sueño que ya se olvidó.

Una victoria pírrica, como la de Morena, es aquella que deja devastado al ganador, Pirro, rey de Epiro, comentó tras una batalla ganada, “con otra victoria como esta regresaré solo a casa”.

Mi estimado amigo Martín Sifuentes, agudo analista político, piensa que el presidente cambiaría con gusto todas las gubernaturas que obtuvo para recuperar lo perdido en la cámara de diputados y en el bastión histórico de su movimiento: la CDMX. Por esta clase de victoria (pírrica) AMLO, saca la calculadora cada día, hace cuentas chinas y alegres y pide prestado al PRI, “poquito no todo”. Claramente porque baja el cero y no contiene.

El PRI, por su parte, sufrió una derrota estrepitosa, subió su conteo de diputados, pero fue incapaz de defender ninguna de las gubernaturas que detentaba. quizá la afrenta más grande para este partido, otrora el de los carros completos, sea el hecho de que el presidente lo trate como uno más del chiquiteaje y deslice la posibilidad de convencerlos para que se sumen a sus reformas y le den la mayoría calificada con la que soñaba.

Del PAN es muy difícil hablar e intentar un análisis de su actuación y de sus resultados, ya que es un partido tan pulverizado en facciones y grupos regionales y nacionales que las derrotas de unos son victoria de otros, aun vistiendo la misma camiseta.  El PAN de Calderón no es el PAN de Anaya, el PAN de Javier Corral dista mucho de ser el mismo PAN de María Eugenia Campos; la flamante gobernadora electa del estado de Chihuahua.

En Tamaulipas sucede otro tanto, algunos panistas saborean la derrota del PAN. (pérdida de los municipios más importante y de la mayoría en el congreso local) como una victoria anhelada, que permitirá que nuevos vientos lleguen a este instituto político.

Hay lecciones tras la elección, repito, para el que las quiera tomar.

¿Sirven a no las alianzas?, ¿Debemos ejercer el voto cruzado?, ¿Es útil el voto útil?, ¿Es ético darle el voto a mi partido por fidelidad institucional, a pesar de que registren candidatos impresentables?

Preguntas para todos, respuestas que cada uno debe allegarse en conciencia.

Mis vítores son para el ejército ciudadano, 1.4 millones de personas que, bajo el comando del INE, se entregaron en esta jornada por el ideal democrático que merecemos.  EL INE con todo en contra, pandemia, inseguridad y descalificaciones de quien debía ser su principal garante y promotor, pudo, porque sabe cómo hacerlo, sacar con gran éxito, esta elección complicada, atípica e importantísima para consolidar la democracia mexicana y su siempre necesaria ciudadanización. 

Y ahora lo que sigue, en muchos casos, es la ridícula e irresponsable judicialización de los resultados. Para muchos actores la única vía ante la derrota que son incapaces de aceptar es, decir, “me robaron”, no los apoye solo por el hecho de ser de su partido, es más democrático exigirles un mejor desempeño para la próxima.

Y no lo dude; ahí estarán.

EL TRISTE AYER DE MÉXICO

Por Ernesto Parga Limón

Hoy, afortunadamente, esas formas de hacer política son ya un mal chiste, una expresión de la locura del pasado. Qué bueno que existen los libros que nos recuerdan que efectivamente eso sucedió, sin ellos y sin las grabaciones magnetofónicas estaríamos renuentes a creer que se hayan alcanzado tales niveles de desvergüenza y de cinismo en el quehacer de la administración de la cosa pública.  Aun hoy, pasados los siglos, nos preguntamos, cómo es que la gente lo soportó.

Este artículo puede servir, además de ser para nosotros un recordatorio de lo que ya nunca queremos vivir, para que los países en el norte de América y en Europa que hoy sufren de lo que ya es historia acá, tengan esperanza en que las cosas pueden ser de otro modo.

En la clase de hoy, junio 6 del 2321, con mis alumnos de historia, repasamos lo sucedido en los albores del siglo 21 en nuestro México. Episodios que debemos conocer para nunca repetir.  Me fue muy difícil mantener el orden pues aquello que leían les parecía imposible y lo comentaban entre sorprendidos y enojados.

Leíamos que hubo, al mismo tiempo, 10 partidos políticos y que estos eran financiados con el dinero de los contribuyentes y que algunos de ellos estaban hechos para venderse al mejor postor, que bajo la bandera de alguna causa “verde” o de “valores” conseguían engañar a los electores para después vender sus escasos diputados al partido que los necesitara.

El estudio de este periodo de la historia es apasionante porque devela y nos recuerda la abyección y la bajeza a la que el hombre es capaz de descender y de mancharse a cambio de poder político. El hombre y la mujer para hablar al modo de la época, ya que imperaba una jerigonza ridícula llamada lenguaje inclusivo, (todas, todos y todes, por ejemplo, imagínense) otra cosa del pasado, muerta y enterrada; a Dios gracias.

Hubo algunos personajes de la escena política de ese tiempo que cambiaban de partidos sin importar que las causas y los estatutos fueran contrarios, Creo recordar que les llamaban chapulines o algo semejante.

Juan, mi alumno más adelantado, me comentó que existía una actividad política que ahora resulta incomprensible, a la que llamaban debates, y que se anunciaban pomposamente como “instrumento de la democracia para que el pueblo se informe bien acerca de sus opciones”. Los debates, explicó Juan a la clase, eran en realidad oportunidades para que todos los participantes pudieran descalificar a sus adversarios con una tonelada de lodo, con mentiras o con acusaciones que ninguno se molestaba en probar. Un espectáculo deplorable y mezquino. Las acusaciones de ida y vuelta dejaban en el ánimo de los espectadores la certeza de que todos eran delincuentes tramposos y que en definitiva no se podía confiar en ninguno.

Se cuenta que los partidos políticos escogían a sus candidatos, ya entre politicos impresentable algunas veces incluso con denuncias en su contra, o ya entre personas de la farándula, del deporte, pastores de iglesias, youtubers e influencer; términos, estos últimos, que no alcanzo a entender ya que no hay en la actualidad nada parecido. Muchos de ellos casi analfabetos e inexpertos por decir lo menos.

En nuestro libro de estudio hay un largo capítulo dedicado a los presidentes de México, menciona uno de nombre Chente Zorro, que pasó de ser una esperanza justiciera, a tener una presidencia sin pena ni gloria. Otro llamado Quique Piedra Abuelo, es aún recordado, entre la clase política, como alguien de torpeza comunicativa sin parangón.  Este se pensó salvador de la patria y acabó en medio de escándalos por la casa de su esposa (una de esas de la farándula), haciendo un pacto de impunidad para permitir el arribo de otro presidente llamado Pez Hacedor… a quien muchos apodaban, no sé por qué, el Cuatrote.

De este último se sabe, por los millones de horas grabadas en cintas de video, que daba conferencias diarias, en donde paleros, que no periodistas, le hacían preguntas a modo.

Hacedor, pontificaba desde esa tribuna moral, denostaba a sus enemigos, reescribía la historia, la tomaba contra el árbitro electoral que en esa época se llamaba INE y que corresponde a lo que hoy llamamos IFE (Instituto Fidedigno Electoral) desde allí perfilaba su intentona de permanecer en el poder más allá de las prohibiciones legales.

-¿Y lo logró?, preguntó Carmen anhelante. -¿O Hubo oposición capaz de detenerlo?, -¿Hubo líderes de altura moral, demócratas verdaderos o todos se comportaban igual que aquello que decían combatir?    Con cierta pena tuve que afirmar que esa parte de la historia aun no la tenía estudiada.

¿Pero cómo se llegó a ese estado de cosas?, alzó la voz María, llena de fastidio en el alma por todo lo que tristemente fue México. ¿Por qué se dejó a los políticos actuar de esa manera, dividir al pueblo, enfrentarlo, robarlo, mentirle y traicionarlo? 

Para aliviar un poco la pesadumbre que como una nube sofocaba el ambiente en el salón, dije a mis alumnos:

Por fortuna, recuerden, eso es ya historia; aprendimos la lección y corregimos el rumbo, ahora tenemos un país con gobiernos que unen, que rinden cuentas, y que nos respetan como ciudadanos.

Es esa la forma en que deben ser las cosas, concluí, también agobiado por la tristeza de aquello que fuimos. 

MI MAESTRA DE VIDA

Por Ernesto Parga Limón

Antier, en virtud del día del maestro, en el chat de la familia, hubo un amable intercambio de opiniones, mi sobrina y ahijada, maestra de profesión, argumentaba que solo se debe felicitar a aquellos que son maestros titulados y no a otros profesionistas que imparten clases, a ellos, añadía mi sobrina, se les festeja en su día, (del abogado, del doctor, del ingeniero, etc.), otros manifestaban, en ese diálogo familiar, que maestro es todo aquel que enseña y que tiene alumnos. En realidad, no hay tal polémica, este es un debate de esos en el que al final todos tenemos un poco de razón.

Felicidades a todos los maestros; con, o sin diploma. A todos aquellos que guían (Educare) y que sacan lo mejor (Educere) de cada persona que se cruza en su camino; según la doble etimología de la palabra educación. Felicidades.

Adicionalmente hay, a mi parecer, otro tipo de maestros que, sin aula, ni pizarra, van mostrando el cómo y el para qué vivir. Son maestros de la vida, que con su ejemplo cotidiano son faro que ilumina y muestra un derrotero de esperanza y de amor. Todos tenemos uno o varios de ellos, personas que con independencia de nuestros padres o abuelos han significado enseñanza pura en nuestras vidas. Sin embargo, yo pienso que hay regularmente uno, que siempre se destaca sobre todos por su mayor impronta, porque su luz sigue iluminando cada día nuestro quehacer.

Hoy aquí con gratitud inmensa, cuento un poco de la historia y del impacto que la vida de la Señora Magda González de Argüelles: MAESTRA con mayúsculas y con toda la extensión de la palabra, ha tenido en mi propia historia.

Antes de conocerla yo trabajaba en el pequeño negocio que mis padres me heredaron, pasaba las tardes leyendo, había decidido seguir estudiando, aunque no solo para completar mi perfil de abogado, buscaba algo más, cursos o especializaciones en donde pudiera no solo aprender sino crecer también interiormente.

Un día me llamó mi hermano para decirme que había un diplomado anunciado en el periódico sobre Orientación Familiar para Maestros, eso es lo que necesito, pensé al instante. En ese momento mis hijos mayores tenían 9 y 6 años y yo daba clases de Derecho Romano en una universidad. Todo tenia sentido; yo era padre de familia, al tiempo que intentaba enseñar a mis alumnos, sentí que esto era providencial.

Inmediatamente me fui a inscribir, me informaron que era un programa de un año de duración y que ese año se celebraba ya su quinta edición.  Vi una foto que se exponía en la oficina y pregunté quién era la persona del retrato, me informaron que era la Señora Magda G de Argüelles la auspiciadora del programa que se llevaba a efecto también con el concurso del gobierno del estado. Esa fue la primera ocasión que escuché su nombre, sin embargo, reconocí su rostro. Lo había visto circunstancialmente años antes.

Mi negocio se ubicaba muy cerca de los Talleres Protegidos de la Asociación Gilberto que, supe después, también ella dirigía, la vi muchas veces llegar a visitar este centro de producción de artículos elaborados por personas con discapacidad. La ventana de mi negocio me permitía mirar directamente a la entrada de los talleres, vi innumerables veces que era recibida y despedida con mucho afecto por los operarios beneficiados de este programa, personas con ceguera, con sordera profunda, con síndrome Down, y con otras discapacidades físicas y mentales, que recibían una oportunidad para ser productivos, para sentirse útiles.  Vi siempre el tierno y paciente cariño que ella les prodigaba a cada uno. Me maravillaba ver a esa señora, desconocida para mí, tan llena de amor por aquellas personas tan necesitadas.

La primera lección de mi maestra de vida estaba dada por anticipado, la lección verdadera, no la del concepto o la definición de diccionario, sino la de la práctica amorosa del bien en todo momento y ante todos, la lección de la dignidad de la persona, del trato de excelencia que cada uno merece. Estudiamos las virtudes no solo para saber qué son, sino para vivirlas… se dice que enseñaba Platón.  Eso hace constantemente la señora Magda, respetar, promover, escuchar, en suma, amar a todos, lo he experimentado y atestiguado ahora ya por muchos años.

Una vez inscrito y asistiendo a las clases con expertos traídos de fuera, para formar profesores en la ciudad para que, como una piedra lanzada al lago, cada uno expandiera el bien, llevando su aprendizaje a sus alumnos y a los padres de sus alumnos, a través del fabuloso y transformador programa Escuela para Padres. Pero el verdadero aprendizaje estaba en ver la delicada y amorosa entrega de la Señora Magda, nada más que la presidenta de la asociación, a su programa, sin protagonismo, atendiendo a todos, cargando sillas, saludando y viendo a cada uno a los ojos, sonriendo, feliz de servir.

Incluso antes de terminar el Diplomado, quizá viendo en mi cierta hambre por el conocimiento, me llamó y me preguntó si yo tenía interés en formarme como Orientador Familiar, acepté con gusto, ya la disciplina corría a la par que la sangre por mis venas. El programa creció y llegó a todos los rincones del estado, se diplomaron en Orientación Familiar más de 8000 maestros, se instalaron más de 10,000 escuelas para padres, beneficiando a más de 500 mil personas, un auténtico portento nacido de una sencilla idea germinada en el corazón de un alma buena, servir y amar todo cuanto se pueda, y aun un poco más allá.

Lo demás fue verla e intentar aprender algo aun en mi pequeñez de espíritu, verla rezar con sincerísima devoción, verla leer, verla ayudar y sumarse a todas las causas, verla poner en práctica cada día su profunda creencia de que cada persona merece su atención y su amor. Dios le dio un talento y ella ha sabido ponerlo al servicio de la gente, todos aquellos que tenemos la fortuna de tratarla nos sentimos siempre queridos, importantes y con ello también capaces de querer.

En el amor uno no cuenta, suelen decir los clásicos, quien sabe amar busca en todo momento el bien del otro, nunca su bien, que de eso, se sabe también, de eso… se encarga Dios.

Cada día sigo recibiendo testimonios agradecidos de maestros, padres de familia y de alumnos por el enorme bien que los diferentes programas impulsados por la señora Magda, hacen en sus familias y en sus centros educativos, mostrándoles que siempre, siempre el amor es el camino.

¡Menuda lección de vida!

 Por siempre gracias, muy querida Señora Magda González de Argüelles. Maestra de mi vida

CYRANO DE BERGERAC O EL AMOR VUELTO PALABRA

Por Ernesto Parga Limón

Los extraños e impredecibles caminos del azar me pusieron de nuevo frente al Cyrano de Bergerac. Una conversación casual con unos amigos, el recuerdo de uno de ellos de una canción, para mi desconocida, que lleva ese mismo nombre, un breve intercambio en líneas generales de esta obra cumbre del teatro francés, luego a hablar de política y de allí al futbol, y luego del “Canelo” y las eternas dudas sobre su carrera pugilística. Pero el “mal” estaba hecho, la espinita clavada, apenas pude seguir los temas:

¿Cómo se llama la prima de Cyrano; su secreto e inasible amor?, pretendí en vano recordar.

Con un oído a la polémica de acusaciones y descargos sobre la tragedia de la línea 12, y la mente que huía intentando ahora recordar el célebre pasaje de la obra; en donde el protagonista recita el poderoso poema: No, gracias; dando respuesta a quienes le invitan a acogerse a la protección de un poderoso que impulse su carrera, al tiempo que   le recriminan su temeraria y libre manera de vivir.

“No, gracias.
¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
No gracias, compañero. La respuesta es: no gracias.
Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre.
Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. ponerme por sombrero el universo,
por un sí o un no, batirme o hacer un verso Trabajar sin afán de gloria o de fortuna.
Imaginar que marcho a conquistar la Luna.”

Repito, el mal estaba hecho, apenas terminé de cenar, me disculpé y fui corriendo a buscar en mi viejo y descuidado librero el volumen de esta obra de teatro de 1897, que narra las andanzas del Cyrano histórico, poeta de vida licenciosa y desenfadada muerto en 1655.

Abrí el libro y olvidé, al igual que el protagonista, todo afán mundano, me volví caballero del regimiento gascón, maestro de la esgrima que hiere más con la palabra punzante que con la espada, me volví también, en mi ensoñación, artífice de la lengua que enhebra con verso fácil y fascinante… amor, belleza y verdad.

Edmundo Rostand el dramaturgo, se toma las licencias que el arte permite y más allá de la vida real centra su historia, en el amor inconfesado de Cyrano por su prima, la bellísima Roxana.

Cyrano el poeta-soldado feo y narigón, oculta su complejo tras una actitud socarrona y grosera, él ama a Roxana sin atreverse a confesárselo; bien seguro de que será rechazado por su fealdad. Roxana, por su parte, ama a Cristian, soldado compañero de Cyrano; tan guapo como insulso.

Cristian carece del talento que le sobra a Cyrano, y es incapaz de poder escribir una sola línea para declarar su amor por Roxana. Cyrano decide sacrificarse para hacer feliz a su prima y dicta las apasionadas misivas, encontrando así una forma de sacar la pasión que lo consume. Roxana ama cada día mas a Cristian al que cree ser poseedor de un espíritu sensible y exquisito.

Cyrano convierte en palabra seductora su arrebato platónico, su lágrima por el amor que sabe nunca será correspondido, es tan narigón, tan feo, que no puede mas que soñar y colarse entre el amor de otros, con la letra que vibra en ardorosa pasión, que enamora y que sacude el corazón engañado de la que no sabe en realidad quien le escribe.

Rostand en esta obra de teatro, en cinco actos nos lleva de la mano entre la acción y el arrojo al retrato profundo de la desolación y la esperanza que pujan en el corazón de Cyrano.

Comedia, aclamada desde su estreno, hilarante y profunda, que logra con maestría presentar, a la vez, la frenética acción de los lances de Cyrano y la soledad e introspección de un personaje que en mucho nos refleja a todos. Cuántas veces en nuestras vidas tras el frenesí de la vida social sucumbimos, al llegar a casa, al grito silencioso de nuestros anhelos y preocupaciones. Cuantas inseguridades y dolores, escondemos tras la máscara de una falsa actitud que nos protege.

No sé si te identificas, querido lector, con algunos de los personajes de este triangulo; quizá escribiste alguna carta o declaraste tu apasionado amor con versos, con palabras, con canciones, tal vez como Roxana amaste más que la belleza física, la finura de espíritu de aquel que te pretendía.

En el clímax de la obra, que ahora te animo a leer, el velo que oculta la verdad se descorre, y ya en el ocaso de su vida, Cyrano acepta ante Roxana, que incidentalmente ha descubierto todo, que es él el que le hablaba.

 “Así es mi vida, he sido el inventor de todo y el que todo el mundo olvida. ¿Recordáis la noche en que Cristian os hablaba bajo el balcón?… Pues bien, mi voluntad ha sido una esclava / mientras yo estaba abajo, / escondido entre la escoria, / otro subía recoger el beso de la gloria…”

Ese es Cyrano de Bergerac… la palabra entre el dolor y la esperanza.

UN CIRCO SIN PIES NI CABEZA

Fui un testigo, muy pegado a la butaca, de la sesión de la Cámara de Diputados Federal erigida en Jurado de Procedencia para resolver el asunto del desafuero del Gobernador de Tamaulipas, el pasado 30 de abril.

Una auténtica bufonada. Un concurso de caraduras y de frescos.

Y afuera los partidos en plena campaña, con miles de spot convenciéndonos, prometiendo, otra vez, una nueva era de justicia social y oportunidades. El arribo de la nueva patria; ya transformada o ya recuperada.

“El prometer no empobrece; el dar es el que aniquila”.

Y adentro del recinto la contra campaña; allí no hay promesas… ya no hacen falta, allí la cara real de la política: la mezquindad, la venganza y el interés del grupo, no la justicia, no la ley. A cualquiera que vio a los de adentro le costará creer en los de afuera.

Y afuera las campañas hablan de propuestas; dicen todos los candidatos que no morderán el anzuelo de la provocación y de la descalificación. Que ellos no son iguales.  Los de adentro sí, ya los vimos, de eso viven.  ¿Cómo serán cuando lleguen? Váyale pensando; que falta poco para el 6 de junio.

Adentro la verdad es la única que brilla por su ausencia, parece no interesarle a nadie, uno esperaría algo más de nuestros representantes en la cámara de diputados federales, que ese espectáculo cínico y belicoso.

¿Y los tribunos dónde están?, aquellos que argumentan, que convencen con razones, retóricos maestros de la esgrima mental y de la palabra que como espada penetra y desinfla la mentira. ¿Dónde están? Yo solo vi pendencieros, faltos de ingenio y de luz para dar peso a sus razones.

 ¡Qué nos da, ahora, la cámara!… solo un grupo de chapulines, que ahora vituperan enardecidos lo que antes aplaudieron con fervor; Noroñas tan boquiflojos como serviles. Tránsfugas en busca de poder, émulos modernos de José Fouché.

Todos hablan, ninguno respeta su tiempo, mentirosamente se “preguntan” entre miembros de una misma bancada, para que se detenga el reloj del que habla y así contestar lo que incluso ya traen por escrito, y ganar minutos en su exposición. El contrario hace lo mismo, se auto aluden, todo se engañan, todos faltan al protocolo descaradamente, la ley no importa; es tan porosa que siempre deja un resquicio para hacerse el vivo. Hay que derrotar al enemigo a toda costa. Esa es la consigna.

Apena ver que todos dejan que voten por ellos, todos votan en bloque de bancada. ¿Qué no habrá un Moreno que piense diferente a la orden recibida y exprese su personal postura? O quizá no la tiene. ¿Qué no habrá un panista o priista, equivocado o no, que pueda pensar que este no es un linchamiento y que el desafuero “ha lugar”? o quizá no lo dejan.

 Al calor del pleito de vecindad, el desafuero pasa a ser lo menos importante. A quién le importa eso si aquí vinimos a otra cosa, a apoyar las campañas de afuera. El desafuero es mero pretexto para tiros y troyanos, lo que vale es el 6 de junio, el INE que diga misa.  Se sacan, entonces, las listas de agravios del pasado. Se recuerda que al actual presidente se le quiso desaforar, -será este el auténtico móvil, quién puede saberlo-. Se nos recuerda, (¡cómo si se pudiera olvidar!), lo que robaron los neoliberales, que callaron como momias, que el presidente saludó de mano a una persona que no debió saludar, que liberó a otro, que al acusado del desafuero lo descarrilan en sus pretensiones de cara al 2024, que sí robaron unos, que si pero poquito. Y todos los iguales vociferan diciendo que no son iguales, que no son iguales, que no son iguales. ¡Uf! casi les creo.

Y pasan las horas y al triste espectador de esta tragicomedia, se le va el alma al suelo pensando que no tenemos remedio; no cuando así se usa y abusa de la ley, la justicia y la verdad, no si los diputados siguen actuando por encargo, en la sede misma del poder legislativo que debiera ser fiel garante de la división de poderes.

Apena también ver el poco aprecio que los diputados tienen de su propia investidura; ¡para eso nos piden el voto!; para, en lugar de representar a los intereses del pueblo que los eligió, estar de rodillas y sumisos a las indicaciones del ejecutivo correspondiente o de su partido mismo.

Eso es lo que vi, eso es lo que cuento.

Una tanda de títeres por el festejo del día del niño. Se deducen con facilidad quiénes son los hábiles titiriteros que mueven los hilos.

EL CAJÓN DE LAS MARAVILLAS

Por Ernesto Parga Limón

Es domingo, un poco de limpieza doméstica va bien, me pongo a revisar todo aquello que se ha ido acumulando, así como sin querer. Desecho ropa vieja, el sombrero con un ala que mira al piso y la otra al techo; también se va. Cuatro kilos de folletos publicitarios, que nadie recuerda cómo es qué fueron a hacerse dueños del cajón destinado a los documentos importantes, reciben igualmente su despedida.

Y allí apareció, también en evidente fuera de lugar, la foto antigua que disparó el recuerdo, revivió el ayer, lo volvió presente. Yo pienso, mientras la observo, que así es el tiempo; presume de fugaz, pero es, si se le ha vivido con intensidad, siempre circular… parece que se escapa, pero queda siempre detenido; latente en el rincón aquel de la memoria. El tiempo es inmarcesible, es perenne floración en la memoria.

Lo dudo un momento pero no resisto, abro el grueso cajón de los recuerdos en donde conviven fotos, cartitas, regalitos de los niños, retazos del amor.  Lo sabes bien, amigo lector, esos cajones no tienen fondo; son espiral, son torbellino, son viaje en el tiempo que te arrasa.

Respondes al estímulo, vas, quizá como yo, tras los recuerdos, los remueves, sacudes la pátina que como atmosfera, como un suave manto rodea la vida suspendida entre papeles. Y aparece otra foto… es tu bebé que ahora ronda sobre los 30… cuánta vida contenida, cuántos cuentos, cuántos juegos, cuántos sueños atrapados en la tinta y el papel, esperándote con fidelidad, en espera de que al mirar ese instante de pura eternidad ordenes como a Lázaro…¡Vive! 

Y otra foto y lo ves… otra vez. Es la definición de la inocencia, es la pureza, es una caricia de Dios que calza zapatitos ortopédicos…tiene tres añitos y carga siempre un libro bajo el brazo.

Ya se echó a rodar la vida, ahora no puedes parar el tren de las memorias, las imágenes pasan por tus ojos y hacen un alto en la aduana del corazón; y este que no sabe, porque no quiere, conjugar el tiempo, siente el ayer como presente y así va enhebrando su futuro.

Ahora la carta interminable a “Santa”; otro pedazo de inocencia que enlista 38 peticiones y que termina con un rayo de bondad,  diciendo con un poco de pudor… “pero si no puedes traerme todo, Santa, porque tienes que llevarle a los niños pobres, sí tráeme el numero 3, el 26 y el 38, esos sí los quiero mucho”.  Casi casi una amenaza, pero se entiende porque él es el mayor, desde siempre se asume como tal y ejerce su primogenitura, es el dueño de todas las cosas, de todas las camas, de todos los controles. Es el mayor; esa foto en mezclilla, con sus botas mientras dice “ajúa”, lo tengo tan presente que nunca ha llegado a ser recuerdo.  Esa sonrisa fácil en su cara redonda prefigura en mucho su vida por venir…es el mayor.

Y ya atrapados en los humos de la nostalgia, seguimos respirando el aire cálido del ayer, tú en tu cajón de las maravillas, amigo lector, y yo en el mío.  

Y ahora se asoma, porque quiere estar presente, un niño con uniformito del Kínder, con el fleco despeinado, recostado en el zacate, con un pollito que camina sobre él. Me mira tiernamente aún desde esa foto. Ojos grandes que buscan mi compañía. Así es él… es la bondad y la disciplina que este mundo necesita. Es mi compadre, que mas da cómo se llama.

Y una foto más, ahora comparecemos los 6, pero ella brilla y nos volvemos invisibles el resto, ella brilla. Es locuaz, es dominante, es la independencia misma vestida de niña. Lleva una colita de caballo que es igual de rebelde e indomable que ella. En sus pequeños y achinados ojillos ya cabe el mundo entero. Es por fuera como su madre, pero por dentro es fuerza y es potencia.

En el festín de las gráficas de lo vivido aparecen también los que se fueron, esos que como nadie más, hacen añicos la ilusa idea de dividir, de categorizar el tiempo en porvenires, en ahoras y en ayeres. El amor profundo es paloma mensajera, es punto de partida, es destino; es como el mismo tiempo… siempre circular.  

Y vemos, tú y yo, a nuestros padres. Ellos viven en esta otra forma de vivir, más honda, más rotunda, más presente. No se extraña lo que va con uno, lado a lado en el camino. En este mirar que fusiona todos los tiempos perpetuos del amor, ya no hacen falta fotos, ni ojos, lo esencial se sabe, se ve a través y desde los confines de otra dimensión.

Es domingo; bien limpita la memoria sigo, ahora sí, limpiando los cajones.

EL JUEGO DE LA DEMOCRACIA NECESITA ÁRBITRO

Por Ernesto Parga Limón

La andanada ha sido brutal, inmisericorde, el plan esta echado a andar. Hay que destruirlo. Desde todos los flancos y a todas horas, diferentes actores, mismo discurso; desde la mañanera de Palacio, desde la Secretaría de Gobernación, con las voces enconadas del politburó de Morena y desde el plantón, a las afueras del mismo INE, del candidato que quiere gobernar Guerrero a toda costa.

Se nos dice como un eco, sin aportar pruebas, que el INE, (y de paso todo instituto ciudadano y que goce de cierta autonomía), es una institución copada por los neoliberales y los conservadores, la más cara del mundo y que corre en sentido opuesto a los deseos del pueblo.  El INE debe caer se apostrofa en todo momento también como un eco.

Al INE se le quiere forzar, arrinconar para que se someta, con toda la fuerza del estado y con toda la verborrea de la nueva prensa servil al régimen; que ha resultado igual o más abyecta y vendida que la del pasado.

Se descalifica al árbitro… para ser el árbitro.

Ese es el verdadero móvil, imposible no percatarse de ello. “Ya se vieron”, como en el paraíso del pasado, siendo juez y parte; ser el árbitro esa es la consigna clara.

La estrategia es simple y siguen en este tema, como en casi todo el proyecto de la “patria transformada”, el manual más elemental de la manipulación política, que indica que lo primero que debe transformarse son las palabras. Hay que vaciarlas de contenido, hay que hacer que signifiquen, lo que es necesario que signifiquen para el proyecto y no lo que son en realidad. Así los términos:  conservadores, neoliberales, pueblo, nosotros, ley, moral y justicia han sido sometidos a cirugía mayor para ser usados, ya revestidos de nuevo significado, para martillar y acuñar la nueva jerga al servicio de la transformación.

Pero la andanada ha sido salvaje e intimidatoria, “los vamos a hallar” dijo Salgado Macedonio refiriéndose a los 7 consejeros que votaron a favor de retirarle la candidatura al gobierno de Guerrero, al tiempo que amenazaba con revelar las direcciones personales de estos consejeros. También dijo que, si no va él en la boleta, en una clara muestra de sedición, no habrá elecciones en su estado.

En un país como el nuestro agobiado, ya por décadas, por el flagelo incontenible de la violencia, expresiones como las proferidas por Salgado Macedonio, deberían ser señaladas y reprochadas por todos: actores políticos, ciudadanos y autoridades. Lamentablemente, esto no sucede desde Palacio en donde se minimiza y se consiente la violencia cuando es útil al movimiento y se refuerzan, así, los ataques al INE, al que no se le reconoce ni siquiera su papel de garante de la democracia en las elecciones que llevaron al poder a MORENA.  “Al INE no le quedó de otra”, dice AMLO, secundado por todos sus corifeos, “fue tal el desbordamiento de apoyo popular que, al INE, no le quedó de otra; y no pudo hacer la trampa que tenía planeada” …hágame usted el favor.

El INE es un instituto regulado por la ley, sujeto quizá como ninguno a revisión permanente en el uso de sus atribuciones y recursos. Los excesos en el pasado neoliberal, según expresión en boga, fueron precisamente por no acatar las leyes. Exijamos a quienes nos gobiernan y a quienes quieren gobernarnos, apego irrestricto a la ley, que es en definitiva manifestación de la voluntad del pueblo. A nadie conviene una contienda sin árbitro y sin ley, eso sí será un retorno al oscuro pasado en donde, desde gobernación se jugaba a ser juez y parte

Por cierto, ese árbitro se apellidaba Bartlett, hoy conspicuo integrante de la 4T, al cual se le cayó el sistema muy oportunamente en aquel 1988, lo que permitió el arribo al poder al más neoliberal de todos los neoliberales, Carlos Salinas.  

El IFE antecesor del INE nació precisamente en 1990, como una respuesta a ese ominoso evento antidemocrático de la historia de México, para tener un árbitro ciudadano que ajeno al gobierno sancionara los resultados electorales.

Quizá se piense que sin árbitro se pueda extender el sueño de permanencia; debilidad de todo caudillo.

Algunos piensan que la propuesta aprobada de extender el mandato del presidente de la Suprema Corte de la Nación es un indicio más, de los muchos que ya se observan, de desprecio a la ley cuando se opone al proyecto del gobierno en turno. 

Veremos…

UNA HISTORIA DE ESTUDIANTE

Por Ernesto Parga Limón

Él era un chico como tantos otros que, llegada la edad de los estudios universitarios, debería abandonar el nido para buscar horizontes en otros lados, para encontrar una mayor y mejor oferta educativa que la de su propio pueblo. Ambos coincidimos en aquella urbe por idéntica razón. Yo le conocí en San Pedro. Todos le llamaban Rodo; algo que siempre me pareció extraño ya que su nombre era Román y no Rodolfo.

Nuestro trato fue largo, así que tuve tiempo de conocerle más a fondo y saber de su pasado. Él era una muestra extraña entre introspección y locuacidad. Supe que su madre y su hermana le sostenían económicamente con mucho esfuerzo de su parte. Quizá en este punto, amigo lector, habrás de recordar alguna historia similar o incluso, la tuya misma se asemeje.   Rodo lo agradecía en el alma, pero también sentía vergüenza por no ser capaz de mantenerse a sí mismo, su madre y su hermana insistían en que él debía dedicarse solamente a sus estudios. Rodo estudiaba Derecho.

Como tantos otros, yo mismo lo hice, descuidó sus estudios, y eso le dolía aun más ya que engañaba a su familia. El contraste entre el pueblo, de vida agreste y campirana y la metrópoli, espacio de mil luces que nunca duerme, además de la influencia de algunos amigos, pero especialmente la mala selección de las lecturas le llevó a dejar a un lado sus estudios, sumido en profundas reflexiones. Por aquel tiempo se aficionó en demasía a Nietzsche.

Mi vida siguió un poco en paralelo con la suya, lo encontraba a veces en la biblioteca de la facultad, donde yo también estudiaba, nos saludábamos con afecto a la distancia. Siempre que lo encontraba una rara desazón me acompañaba por varios días. No lo sé; tal vez esa mirada suya, con esos ojos de ícono bizantino, cargada de tristeza o las frases enigmáticas que deslizaba en nuestra conversación.

En una ocasión, ahora lo recuerdo como si fuera un sueño, con la intención de ponerse al corriente en sus estudios, me pidió que le ayudara, me citó a las cinco de la tarde en su casa, en realidad una buhardilla desaseada y en pésimas condiciones que rentaba a una señora mayor a la que nunca le pagaba, pues se gastaba todo lo que su familia le enviaba en sus libros. Su librero era lo único que tenía cierto orden ahí.

A pesar de permanecer despiertos toda la noche, en realidad no estudiamos ni una sola página. Cigarro tras cigarro, palabra tras palabra, Rodo me abrió su vida como se abre un libro.

Cuestionaba todo, influenciado por sus lecturas, le parecía que la falsa moral debía de ser abolida y que nuevos paradigmas de justicia social estaban próximos. Yo leía en su actitud cierto desvarío ya que se sentía como llamado a una causa grande que yo no alcanzaba a comprender.

Supe días después que enfermó de gravedad ya que no comía casi nada, perdió, según me contaron, el conocimiento y estuvo a punto de morir. También supe que se metió en problemas muy graves con la policía.  que dejó finalmente sus estudios, y que vagaba de bar en bar. Se le vio muchas veces deambular sobre el lecho vacío del rio que divide la ciudad. 

Algunos de sus compañeros intentamos ayudarle, pero la pérdida de sentido y el nihilismo parecían un embudo que se tragaba su cordura. Su familia fue alertada sobre su comportamiento, ellas hicieron presencia a su lado, pero poco consiguieron. El remordimiento por sus actos errados le devanaba y devoraba los sesos, ya no tenía sentido su vida; lo mejor era morir…nos comentaba con tal dramatismo que nos helaba la sangre.

Pero algo sucedió, el bien siempre emerge en tanto, aun en medio de la maldad, encuentre un resquicio, tan solo un minúsculo resquicio, una herida por la cual entre también la luz y la esperanza.   

Un día al salir de un bar en compañía de un amigo ocasional con quien llevaba varios días bebiendo, este tropezó y a trompicones terminó por caer en medio de la calle en donde fue atropellado, Rodo, después me enteré, cargó con el herido varias cuadras para entregarlo a su familia, les ayudó cuanto pudo, les llevó comida y pagó por la atención médica, gastó quizás los restos de su ultimo atraco.

Sofi, la hija del desventurado amigo agradecida por la noble actitud de Rodo, y notando en su mirada el mar profundo de la desolación y la desventura de su vida; se vio reflejada en su propia historia; Rodo era como ella, triste y desesperanzado, eran iguales, eran el uno para el otro… nos contó Sofi, llena de pudor lo que experimentó desde que vio a Rodo por primera vez, su vida era para él, para llevarle consuelo y alegría. -Lo amé desde el primer instante-. 

Supe que Rodo la rechazó pero que ella insistentemente caminó a su lado tratando de mostrarle con su amor, una vida nueva llena de fe.

Yo regresé a mi ciudad sin saber si finalmente Rodo sanó, enderezó su vida y aceptó el amor de Sofi.

Te preguntarás amigo lector, porqué recuerdo esto después de tantos años, la razón es simple, ayer revisando y limpiando la bodega tropecé con una caja con un rótulo que decía:” fotos, documentos y libros de Monterrey”.

Vi fotos de mis amigos, de mi graduación, boletas de calificaciones, billetes de camión, una vieja credencial de acceso a la biblioteca del estado. Muy al fondo topé con una foto; era Rodo con esa mirada de abandono que me volvió a conmover. Era Rodo en la portada de mi viejo libro” Crimen y Castigo”.

Volveré a leerlo para recordar que el amor, que siempre triunfa, le regresó la vida y la esperanza a Rodión Románovich Raskólnikov, en esta obra cumbre de la literatura universal que ahora te animo a leer.